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49. LA PUERTA ABIERTA

Autor: CATA PAEZ
last update Data de publicação: 2026-08-23 10:10:03

POV. ADRIÁN

Hay puertas que deberían permanecer cerradas.

No porque oculten algo.

Sino porque, una vez que decides abrirlas, ya no puedes fingir que no viste lo que había detrás.

Llegué tarde.

Muy tarde.

La organizadora de la boda había enviado tres mensajes. Camille había llamado dos veces. Mi asistente había intentado localizarme durante casi una hora.

Pero yo no le respondí a nadie.

Después de dejar a Valentina en la cabaña, no fui capaz de conducir directamente hasta la ciudad. Necesitaba t
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Último capítulo

  • NO ME LLAMES TÍO   66. UN NUEVO SOCIO

    POV. LUCIANOLeo estaba dormido. Lo había dejado en los brazos de Isabella antes de salir. No debería haberme preocupado. Había hombres vigilando la casa.Guardias.Cámaras.Personas suficientes para protegerlo.Pero algo dentro de mí no dejaba de repetir que no era suficiente.Mi teléfono vibró.Número desconocido.Abrí el mensaje. Y sentí que el corazón se me detenía. Una fotografía.Leo. Dormido. En los brazos de Isabella. La imagen había sido tomada desde dentro de la casa.Mi sangre se congeló.**No.**Alguien seguía vigilándolo.Escribí inmediatamente.—¿Quién eres?La respuesta llegó casi de inmediato.**No importa.**Después apareció otra fotografía.Esta vez no era Leo. Era Valentina. Estaba caminando. Sola.La fotografía había sido tomada desde lejos. Mi respiración se detuvo.No.No.Eso no era posible.Valentina estaba con Adrián. Al menos eso era lo que suponía. Entonces llegó el último mensaje.**«Tu hermano ya eligió a quién salvar. Ahora veremos a quién eliges tú.»**

  • NO ME LLAMES TÍO   65. HIJO MÍO

    POV. VITTORIONunca había visto a Alfonsino así. No estaba furioso. No estaba desesperado. Estaba tranquilo.Demasiado tranquilo.Y entonces comprendí algo que llevaba años negándome a aceptar. Alfonsino había sido el primero.El primero en manipularnos.El primero en sembrar dudas.El primero en convertir nuestra amistad en una guerra.Nosotros habíamos cometido nuestros propios errores. Yo no era inocente. Alessandro tampoco. Pero Alfonsino había sabido exactamente dónde empujar.Y nosotros habíamos caído.—No vas a matarnos —dije.Alfonsino me miró.—No.—¿Por qué?Su sonrisa fue pequeña.—Porque morir es demasiado fácil.Alessandro levantó la mirada.—Entonces, ¿qué quieres? —Alfonsino caminó lentamente alrededor de nosotros.—Quiero que vean cómo pierden todo.Mi mandíbula se tensó.—¿Todo?—Todo —se detuvo frente a mí—. Tu imperio —luego miró a Alessandro—. Tu hija —después volvió hacia mí—. Y a ella.Mi sangre se congeló.—No.Alfonsino sonrió.—Ahí está.—¡No la metas en esto!

  • NO ME LLAMES TÍO   64. HIJO MÍO

    POV. ADRIÁNNo le dije a Valentina adónde iba. Tampoco le dije que había decidido ir solo. Porque conocía a la mujer que amaba. Si le hubiera dicho la verdad, habría intentado detenerme.Y si no podía detenerme… habría venido conmigo.Por eso hice lo único que podía hacer. Mentirle.—Quédate aquí —le dije. Valentina frunció el ceño.—¿Aquí? —Asentí.—Voy a ocuparme de algo.Ella me observó durante varios segundos.—¿Alfonsino?No respondí. Eso fue suficiente.—Adrián… No…Me acerqué y tomé su rostro entre mis manos.—Confía en mí.Sus ojos se llenaron de miedo.—Eso es precisamente lo que me preocupa.Sonreí apenas. La besé.Una vez. Lento.Como si quisiera memorizarla.—Volveré.No esperé su respuesta.Salí.Mis hombres ya estaban preparados.—Llévenla a la cabaña —ordené.Uno de ellos asintió.—Señor…—No quiero que sepa que fui yo quien dio la orden.—Entendido.Subí al otro automóvil, mientras me alejaba, miré por el espejo retrovisor.Valentina seguía frente a la ventana.No sabí

  • NO ME LLAMES TÍO   63. EL MISMO ENEMIGO

    POV. LUCIANOLa herida no era grave. Eso fue lo primero que dijo el médico. Y aun así sentí que podía respirar por primera vez desde que desperté.Leo estaba bien. Eso era lo único que importaba.Lo tenía en mis brazos cuando salimos del hospital.El pequeño dormía. Su rostro descansaba contra mi pecho.Lo miré.Y sentí aquella sensación extraña nuevamente.No sabía ser padre. Pero cada vez me parecía menos aterrador intentarlo.Thiago caminaba a mi lado.—Deberías descansar.—Estoy bien —le dije con un gruñido y la verdad es que no entiendo que sigue haciendo aquí. —Te dispararon, Luciano. No eres una máquina. —Rozó. He tenido heridas peores.—Te desmayaste. Y no lo dudo, pero…—¡No te metas, Thiago! Además, ¿Qué carajos haces aquí todavía? ¿No tienes una vida? No te prohibieron tus papis con apellido de abolengo que no te metas con Valentina y su familia, bueno pues yo hago parte de esa mierda, así que puedes irte antes de que te regañen.Thiago negó con la cabeza.—Sigues siendo

  • NO ME LLAMES TÍO   62. EL PRECIO DE ELEGIR

    POV. ADRIÁNEl teléfono volvió a vibrar. No necesitaba mirar la pantalla para saber quién era.Alfonsino.Había pasado demasiado tiempo desde que escuché ese nombre pronunciado como una amenaza.Ahora era peor.Era mi padre.Miré hacia Valentina. Estaba de pie frente a la ventana, con los brazos cruzados sobre el pecho. No había llorado. No después de todo lo que había ocurrido.Pero conocía esa expresión. Estaba aterrada.Y aun así intentaba que yo no lo notara.—¿Es él? —preguntó. Asentí.—Quiere verme —Valentina cerró los ojos.—No vayas —la miré.—Tengo que hacerlo.—No —se giró hacia mí.—Adrián, él acaba de aparecer después de veinte años. Tiene hombres. Tiene información. Estoy segura de que atacó a Luciano y a Leo. Y ahora está citándote como si pudiera llamarte y tú simplemente fueras a aparecer.No respondí. Porque tenía razón. Pero había algo más. Algo que no podía ignorar.Leo.Pensé en él.En sus pequeñas manos. En la manera en que se calmaba cuando Valentina lo abrazaba.

  • NO ME LLAMES TÍO   61. NO HAGAS RUIDO

    **POV. LUCIANO**No podía dejar caer al niño. Ese era el único pensamiento que tenía.Uno. Después otro. Después otro.Pero siempre regresaba al mismo.No lo sueltes. No lo dejes caer.Leo lloraba contra mi pecho.Sus pequeñas manos se aferraban desesperadamente a mi camisa. Yo podía sentir cómo la sangre se extendía bajo la tela.No era grave. Eso era lo que me repetía. No era grave.Solo una herida.Solo dolor.Solo sangre.Habíamos salido para caminar unos minutos. Eso era todo. Adrián había insistido en enviar seguridad. Dos vehículos. Cuatro hombres. Me había parecido exagerado.Hasta que comenzaron los disparos. Todo ocurrió demasiado rápido. Un automóvil bloqueando la calle. Hombres saliendo de los vehículos.Armas.Gritos.Los hombres de Adrián reaccionaron antes de que yo pudiera entender qué estaba ocurriendo.Uno cayó. Otro respondió. Yo corrí con Leo en brazos. Porque de pronto nada más importaba.Ni Vittorio.Ni Alfonsino.Ni la guerra.Ni siquiera yo.Solo ese pequeño cue

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