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Capítulo 09

Autor: Alisha Kiss
last update Fecha de publicación: 2021-08-10 14:14:18

—Buenas noches, con todos, mi nombre de Linda Olivares y seré la asistente del señor Rentería por esa noche, ya que la señorita Carla por inconvenientes personales no ha podido asistir — Motivos personales un comino, ella no debiera estar aquí con esta manada de lobos hambrientos por comérsela, el único lobo hambriento soy yo, vamos Sebastián cálmate, nunca te acuestas con empleadas ya lo sabes.

—Dejen de mirarla como si nunca hubieran visto una mujer hermosa en sus vidas, siéntate a mi lado dulzura, que mal educado eres Rentería dejar a tu asistente parada — Era cierto de lo impactado que me encuentro con su manera de vestir que hace que todo en ella resalte de manera elegante, no está siendo vulgar, el blanco le quedo perfecto con su cabellera rubia hasta su cadera y esa sonrisa que muestra, siento que esa sonrisa me quema por dentro, siento que esa sonrisa acelera mi corazón de una manera que no quiero, pero de una manera extraña no puedo dejar de verla sonreír, de alguna manera ha logrado que su sonrisa acelere mi ritmo cardiaco y eso no puede suceder.

—No necesito que le digas a mi empleada donde o con quien debe sentarse, así señorita Olivares ¿Qué debería hacer usted en ese caso? — Y ahora una sonrisa se dibujó en mi cara, hacía mucho tiempo que no sonrió se siente algo turbio.

—Estoy muy alagada con usted señor Harrison, pero el señor Rentería es mi jefe y mi deber es sentarme a su lado, pero miré quedo frente a usted así igual no lo perderé de vista — ¡Maldita sea! Eso no lo voy a permitir.

—Harrison cambia lugar con Bermúdez —No pienso en este momento, me estoy portando como un hombre de las cavernas, no debería ser de esta manera, no debería creerme con derechos, pero esta mujer hace que no sea yo cuando la tengo cerca.

—Jódete Rentería, no soy tu empleado soy un cliente potencial y no puede decirme que debo no debo hacer, con esta vista privilegiada de la hermosa dama no se juega — No soporto este show barato, lanzo mi servilleta y pido disculpa, tengo y necesito calmarme y dejar de pensar en esta mujer que apareció hace tres días y ha logrado que todo en mí se distorsione anulando mi raciocinio.

Los escucho murmurar a mis espaldas, mientras me dirijo a los servicios de caballeros, una vez dentro, necesito verme a espejo mojarme el rostro y hacerme entender a mí mismo.

—¡Carajo Sebastián! Eres un empresario exitoso, que si te diera la gana podrías tener a cualquier mujer a tus pies, si te diera la gana la tendrías comiendo de tu mano y arrastrándote por ti, solo mírate eres exitoso, atractivo, eres el sueño de cualquiera de las que están ahí afuera, déjate de estupideces y reacciona es una empleada, una que le sonríe a la ligera a cualquiera, una que anda coqueteando con los clientes potenciales seguramente porque obtener algún beneficio a la larga, si eso es, es como todas una interesada y convenenciera.

Como si con eso lograra calmar las ganas que han empezado a crecer en mí de querer tocarla, de querer probar sus labios, es una sensación extraña y confusa, nunca ha necesitado tanto probar a una mujer, no quiero recordar cuando fue la última vez porque es un recuerdo que lastima, me prometí a mismo que nunca más volvería a ser este estúpido y blandengue hombre que cayó en las redes de una cualquiera.

—Señor Rentería ¿Se siente bien? Lo están esperando para concretar el trato — Su voz, esa voz podría hasta jurar que, tengo el cerebro atrofiado por culpa de ella, ando alucinando como si estuviera ebrio y no he terminado mi trago aun, su voz me está excitando y mi cuerpo lo manifiesta ¡Mierda!

No resisto más, necesito probarla, aunque sea una vez y calmarme de una maldita vez

—¿Qué está haciendo señor? — Mientras la tome del brazo y la pegue contra el marco de la puerta pegando mis labios a su cuello, aspirando su aroma, como si fueran feromonas que encienden la bestia interna que traigo dentro, mi juicio es nulo en este instante, siento su respiración agitada al igual que la mía, siento los latidos de su corazón acelerados como caballo desbocado.

—Ese vestido le queda como pintando, me gusta el color blanco ¿Sabía? — Ella traga grueso y sé que se está resistiendo y haciéndose la fuerte, pero yo no quiero resistir más y cuando estoy a punto de tocar sus labios primero paso la yema de mis dedos por ellos, delineándolos como los estuviera reconociendo, es boca suya me llama, me impulsa a probarlos de una vez por todos, ella me mira, veo sus pupilas dilatadas, sé que en sus ojos hay deseo al igual que los míos, no podre calmarme con solo un beso, voy a querer más, voy a necesitar más de ella, voy a querer probar cada parte de su cuerpo, quiero dejar mi huella en cada pliegue de ella.

—Su prometida lo está esperando también — Y se aleja dejándome sin palabras y sin saber cómo reaccionar ¿Lena? ¿Qué carajo hace ella aquí? Muevo la cabeza y trato de calmarme, ella no debe estar acá, sabe muy bien que nuestro trato es cuando y como yo quiero, no puedo cruzarse en mi camino como si de verdad fuéramos una pareja, me acaba de espantar a la presa del día, pero sé que al igual que yo, ella me desea,

MINUTOS ANTES

LINDA

—Buenas noches  caballeros, me parece que vi a mi prometido con ustedes hace unos minutos — Dijo ¿Prometido? Entonces Sebastián se va a casar con ella, ¿Cómo se va a casar con esa bruja? No puede ser verdad, él no pudo caer tan bajo para enredarse con esta tipa.

—Usted lo ha dicho estaba ¿NO sabía que el señor Rentería estaba comprometido? — No quiero escuchar que se casarán pronto y tendrá muchos hijos con la casa perfecta, tengo ganas de taparme los oídos y no escuchar su horrible voz

—Mi Sebas es así de reservando, aún no hemos fijado hecha, pero seguramente en cualquier momento lo hacemos

El odio recorre todo mi ser, esa manera en lo que lo nombra, como si supiera que con eso me está matando, la detesto como no tiene idea, al final logro lo que quería pretender quedaré con él, no sé cómo él pudo dejarse envolver por ella, es imposible de creer que ella y él, no puedo imaginarlos juntos y no quiero, me disculpa disimulando un poco mi voz y observo que ella me queda viendo de pies a cabeza como si así lograra menospreciar el tipo de mujer que soy ahora, claro no tengo trenzas, no tengo frenos o unos horribles anteojos, le estoy dando la espalda cuando oigo como ellos explican que soy la asistente de Sebastián, dicen que tú sientes cuando alguien tiene la mirada clavada en ti y eso es lo que siento con esa mujercita.

Cuando llamo a mi jefe por su nombre no recibo respuesta hasta que segundos después abren la puerta y me pegan con ella, es él, siento que todo en mí tiembla sentirlo tan cerca, su aliento sobre mi cuello, hace que mi boca se haga agua, hace que mi corazón lata de manera desenfrenada, siento hasta mis pezones erizados de cómo me siento tenerlo tan cerca, con su cuerpo y su virilidad pegada al mío, quisiera entrar en ese baño y arrancarle la ropa y que me haga suya de todas las maneras posibles, pero la imagen de Lena viene a mi mente y la palabra prometida hace que ese nivel de excitación que tenía al sentir sus dedos sobre mi boca se esfumara, lo amo, lo adoro, pero saber que lo une algo a ella, me está volviendo loca, necesito pensar las cosas.

—Su prometida lo está esperando.

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Último capítulo

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   EPILOGO

    LINDA CINCO AÑOS DESPUÉS —¡Mami! — Y corre a mis brazos mi pequeño castaño de ojos azules y cabello de brócoli como yo le digo. —¿Cómo le fue al niño de mamá? En su primer día — Mientras se sienta sobre mi regazo. —Muy bien mami, también que papi me compró una — Y se tapa la boca inmediatamente y sabe muy por qué lo hace, hasta que aparece mi grandote agitado como si hubiera corrido una maratón. —Le dije que no corriera, pero parece que tiene las piernas de Usain Bolt, Sebas ¿Por qué tienes las manos sobre la boca? No me digas que —Que me iba a contar que comieron pizza ¿Tal vez? —Sebas hace lo que quiera con su padre, no quiero ni pensar lo que pasara cuando nazca nuestra pequeña que descansa en mi incipiente vientre, quisiera tener una enorme barriga para presumirla, pero parece que mi niña se quiere esconder.

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   FINAL

    SEBASTIÁNNo me veo sin ella, no me veo sin la mujer que amo, cuando el paramédico dijo que la estaba perdiendo, sentí como si mi mundo se viniera abajo y me lo devolvieran al escuchar su ritmo cardiaco nuevamente. Ahora estoy como un loco a las afueras de la sala de emergencia, estoy con la ropa manchada de sangre, el cabello un desastre, pero es lo que menos me importa hasta que luego de horas la puerta se abre y el mismo médico que reconozco que la recibió me busca con la mirada.—¿Cómo está ella? —Su rostro es frío, no muestra emociones y eso me cabrea más, porque lo que quiero es que me diga que ella está bien o que me diga que esto es una pesadilla.—Logramos estabilizarla, en unas horas la trasladan a una habitación luego de hacerle otros estudios, su novia tuvo mucha suerte.

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   Capítulo 32

    SEBASTIÁNAl despertar luego de esas horas, no pude acariciar su rostro mientras observaba su cuerpo desnudo solo cubierto con mi chaqueta, es imposible no ver sus mulos y pensar que hace solo unas horas toque cada parte de ella, aunque volver a sentirla fue la gloria el día se acercaba y sabía que ese sueño acabaría, no soportaría despedirme de lela y volverla a ver llorar, la vista y el destino no nos quiere juntos ya lo entendí, solo espero que ella sea feliz, aunque no sea conmigo,…Ahora estoy parado frente al altar, esperando porque ella atraviese el pasillo de la iglesia, mi mente está en blanco no quiero pensar en nada, a veces mi mente quiere viajar a ese momento en disfrute de verme en vuelto con sus manos, sus caricias, sus besos y la manera en que se entregó a mí, fue mucho mejor que aquella noche, fue mucho mejor QUE NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS frente al mar bajo de la luz de la luna llena.—Ya firmó el acuerdo, viene para acá, lo siento mucho muchacho no te mereces esto—

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   Capítulo 31

    LINDAMe mira de una manera que me desconcierta, ¿Estará molesto? O es ¿Por qué de verdad quiere casarse con ella?—¿Por qué lo hiciste? —Me está acusando, ¿Por qué? Se supone que así no era como se darían las cosas.—Entonces ¿De verdad te quieres casar con ella? Es eso ¿Cierto? … No hay necesidad que me respondas tu silencio lo dice todo —Me siento dolida, me siento frente a él con las manos sobre mi cabeza, la respiración se me dificulta un poco, pongo la mano sobre mi pecho como si así me pudiera calmar, no puedo creer que de verdad se quiera casar con ella.Tengo que tomar consciencia de todo esto, decido tomar unas tijeras y cortar sus amares aún la luna llena ilumina la noche, mis lágrimas caen sobre sus manos, como puedo

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   Capítulo 30

    LINDA—¡Estás loca mujer! ¿Cómo se te ocurre algo como eso? — Sé que no es algo muy cuerdo de mi parte, pero no lo puedo evitar.—Mikela, lo sé, es una locura, que se me zafo un tornillo, pero lo amo y no puedo evitarlo— Es la verdad de solo recordarlo, mi cuerpo se estremece, recuerdo el ascensor y ese momento ¡Diablos estoy frita con ese hombre!—Bueno está bien, ojalá y logres algo con la información que te di, Sam no quiso decir más seguro pensara que te terminaré diciendo algo más, pero ve por el amiga, no dejes que esa bruja sé lo que quede, suena algo estúpido lo sé, pero esa bruja lo que se merece es quedarse sola.Ella sabe que es así, no puedo permitir que Lena logre lo que ha venido buscando hace tanto tiempo, no s

  • NUESTRA ÚLTIMA NOCHE JUNTOS   Capítulo 29

    SEBASTIÁNEl médico lo confirmo tiene cuatro semanas de embarazo, cuando esas palabras salieron de su boca, por un momento reí, porque era imposible, pero luego me echó en cara la noche en que saco del bar, ese momento yo no era consciente de nada, hubiera asesinado y no me daría cuenta, pero si tengo como recuerdos fugaces de esa noche y como a la mañana siguiente la lance a la calle como la zorra que es, pero el médico acaba de lanzar por la borda mi poca cordura.—Ya oíste al médico y te confirmo lo que yo te dije, así que Sebastián sabes muy bien lo que soy capaz de hacer si no cumples tu palabra, —Claro que recuerdo su amenaza aquel día.—¡Estás loca! Medícate o intérnate en un hospital para personas como tú, as&iacut

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