INICIAR SESIÓNZashirah, intentó mantener la compostura, se dijo que el hecho de que la vieran llorar solo le generaría problemas, la noticia llegaría a sus padres y de inmediato estarían haciendo un montón de preguntas, preguntas que no quería responder, así que haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban, cerró los ojos para tranquilizarse y respiró varias veces, luego inicio el camino hacia su habitación, en donde podría echarse a llorar a sus anchas.
Sintió que el trayecto era eterno, mientras sus pasos eran pesados, pues sentía que su alma caía cada vez un poco más.
-Alteza- ella elevó el rostro para ver al hombre que le hablaba- ¿se encuentra usted bien?- preguntó uno de los guardias que caminaban haciendo rondas.
-Estoy bien- le aseguró- solo un dolor de cabeza.
-¿Puedo hacer algo por usted?, ¿le acompaño a sus aposentos?
-No hace falta- negó- estoy bien, continúa con tu trabajo.
-¿Está segura, Alteza?- parecía bastante preocupado.
-Por supuesto, sigue tu camino- se giró y continuó su camino, antes de que el hombre le dedicara una inclinación de su rostro. En cuanto llegó a sus aposentos, se aseguró de colocarle el seguro al pestillo de la puerta, y con el terrible nudo en su garganta, caminó hasta la cama, se sentó con la mirada fija en la nada mientras que sus ojos no paraban de producir lágrimas, abrió la boca para poder respirar.
-¡OH, ALÁ, OH, ALÁ!- sollozó, sintiendo que no soportaría el dolor en su pecho, era como si alguien hubiese incrustado una daga en su corazón, y estuviese haciendo giros constantes, asegurándose de que le causaba un daño mayor- ¡OH, ALÁ!, ¿POR QUÉ ESTE DOLOR?- se giró en su cama buscando una almohada a la que abrazó, se acostó colocándose en posición fetal, mientras intentaba ahogar sus sollozos.
La tarde había caído, decidió tomar un baño, y cuando la doncella llamó a su puerta, ella estaba terminando de vestirse, le quitó el seguro a la puerta, permitiéndole el acceso a la mujer.
-Alteza, he venido a ayudarla a prepararse para la cena. Veo que ya se ha duchado.
-Si, Leisha, no haré gran cosa con mi cabello, así que no te preocupes, puedes retirarte.
-¿Se encuentra usted bien, mi princesa?- la miró con preocupación.
-Sí, es solo que. . . una migrañas- odiaba tener que mentir- espero que para mañana esté mejor.
-Puedo untarle aceite de romero, después de la cena.
-Sí- asintió- te lo agradecería mucho.
-Aunque si así lo desea, puedo ir por el aceite ahora mismo- se ofreció al ver el desanimado rostro de la joven.
-No hace falta, después de la cena estará bien, ahora márchate, me peinaré sola.
-Como usted ordene, Alteza- inclinó levemente el rostro, antes de girar y marcharse. Solo peinó su cabello y lo dejó suelto para que se secara, no hizo mayor esfuerzo en su apariencia y al verse en el espejo comprendió que no podría evitar las preguntas aquella noche.
-¿Estás bien, Tesoro?- le preguntó su preocupada madre, llegando hasta ella, en cuánto se vio rodeada por aquellos tiernos brazos, sintió deseo de echarse a llorar.
-Estoy bien, madre, es solo que tengo dolor de cabeza.- respondió con una sonrisa.
-¿Quieres que mande a llamar al médico, mi amor?- su padre también la abrazó y le dio un beso en la frente.
-No es necesario, estoy bien, ya le he pedido a Leisha que después de la cena, me coloque aceite de romero, estaré bien mañana.- Besó a sus padres, saludó al resto de la familia presente, antes de tomar su lugar en la mesa.
-¿Seguro que estás bien, Zash?- preguntó Drew, con ceño fruncido.
-Lo estoy, de verdad, no se preocupen más, me avergüenza.
-De acuerdo.
-¡Tienes un aspecto terrible!- escuchó que su gemela le dijo sin vergüenza alguna ni reparos en cuánto Isabdiella entró al salón para la cena, ella no pudo evitar mirarla y descubrir en su rostro el reflejo de la pena.
-Gracias Zahiry, siempre tan dulce y amable- respondió su prima con sarcasmo.
-Zashirah y tu traen la misma expresión en sus caras, ¿se han enfermado de lo mismo?, supongo que también te duele la cabeza, tesoro- dijo Ivette preocupada, Zashirah, inmediatamente observó a Isabdiella, quien le devolvió la mirada, ninguna pudo comprender porqué la otra estaría en ese estado, al verse sus ojos brillaron de preocupación.
-Estoy bien- susurró Zashirah, débilmente, conteniendo las inmensas ganas de llorar.
-Tesoro, me preocupas.- Isabella miró a su hija llena de angustia.
-Estoy bien, madre- dijo Isabdiella- sólo son migrañas, últimamente no duermo bien.
-Esto ya es de preocuparse- Nael la miró severo- quizás necesites algún medicamento que te ayude a descansar.
-Estoy bien, Jamal. Les ruego a todos que no hagan comentarios, no es nada halagador saber que tengo un aspecto deplorable.
-Tu jamás tendrías un aspecto deplorable, mi amor- le dijo Zabdiel, acariciando su mejilla.
-Sólo te hace falta una buena cena- dijo Drew - ya sabes lo que dicen; barriga llena, corazón contento.
-Pues sí, espero sentirme mejor luego de la cena. Zash. . .¿Estás bien?— la miró angustiada, su rostro enrojecido, sus ojos y su nariz hinchada.
-Estoy bien, de verdad- intentó sonreír- ¿Y tu?
-Estoy bien, nada de que preocuparse- aseguró Isabdiella.
Aquella noche no soportaba el dolor, aunque dudaba que le quedaran lágrimas, alguien llamó con fuerza a la puerta de su habitación.
-Adelante- dijo con voz ahogada suponiendo que Isabdiella o, su gemela seguirían preocupadas.
-Vine a dormir contigo- dijo Isabdiella, apareciendo y cerrando la puerta tras ella, se metió bajo las sábanas y se abrazó su tembloroso cuerpo - no soporto el silencio y la soledad de mi habitación. Además, te extraño mucho.
-Yo también te he extrañado, me he sentido sola, ya sabes que Zahiry anda en su mundo- dijo con tristeza, admitiendo a viva voz, la soledad que la ahogaba.
-Si, lo sé- suspiró- ¿Me dirás lo que te ocurre?
-¿Me lo dirás tú?- le contrarrestó ella, Isabdiella suspiró pesadamente y se mantuvo en silencio por algunos minutos.
-No supe definir mis sentimientos a tiempo, ahora... siento que pierdo a Hassan y pierdo a Drew.
-¿Por qué dices eso?- preguntó asombrada para luego sorber por la nariz.
-Vi a Hassan besarse con Ahtziry- dijo con tristeza.
-¿Te dolió?- la miró frunciendo el ceño.
-Mucho, fue una tristeza horrible verlo entregado a otros labios.- reconoció la profunda tristeza en la voz de su prima.
-¿Y mi primo?- Zashirah, estaba realmente intrigada por conocer los verdaderos sentimientos de su prima.
-Creo que se trae algo con Mishah- susurró.
-¿De verdad?, pero si parecía muy enamorado de ti.- respondió la rubia, casi sin poder creerlo.
-Pues ya ves, quizás. .. quizás se cansó de que yo no decidiera- su voz era apenas audible.
-¿Y cómo te hace sentir eso?- quiso saber.
-Me tiene completamente destrozada, agonizando de dolor y a punto de estallar de celos. Extraño su compañía, sus besos, lo extraño por las noches cuando se colaba en mi habitación o yo en la suya. . . lo extraño mucho- gimió- y no sé como lidiar con todo lo que siento.
-¿Quieres decir que es a Drew, a quien amas realmente?- la miró fijamente esperando que confirmara lo que ella sabía hacia ya mucho.
-Sí- sollozó- todo ha sido tan claro hoy, al ver ese coqueteo entre ellos, es como si la confusión se hubiese ido. Una parte de mi ama a Hassan, pero... lo que siento por Drew, es indudablemente más fuerte y me genera más dolor, sabía que perder a cualquiera de los dos me destrozaría, de verdad quiero a Hassan, me dolió verlo en brazos de Ahtziry, pensé que no lo soportaría, pero al ver a Drew y a Mishah, entendí mis verdaderos sentimientos. ¡Amo a Drew!-gimió- quisiera que todo fuese como antes, pero ahora él solo piensa en Mishah, la llena de paseos y atenciones y lo peor de todo es que ella me cuenta todo, intentando compartir su felicidad conmigo, mientras yo me siento miserable. No es justo Zash- lloró amargamente- lo amo y no quiero perderlo, la sencilla idea de perderlo para siempre me destroza no puedo soportarlo.- La gemela la abrazó con fuerza mientras ella se deshacía de sollozos entre sus brazos y le permitía llorar a sus anchas. Cuando se hubo calmado un poco la gemela dijo;
-He confrontado a Shemir con la promesa que me hizo hace años y...- Sollozó- asegura que solo fueron palabras de dos niños, es una promesa que según él no puede ser cumplida- se ahogó en llanto.
-No puede ser- dijo Isabdiella abrazándola con fuerza- es un desconsiderado.
-Me siento miserable y estúpida, he esperado años por una promesa que jamás será cumplida- Sollozó con fuerza abrazándo a su prima- mi amor y mi palabra de esperarlo no valen nada Isa, no me quiere- dijo con voz ahogada.
Aquello no podía estar pasando, el amor las estaba volviendo miserable.
¿Por qué amar siempre tiene que doler tanto?
Se abrazó al cuerpo de su prima, compartiendo la desdicha del desamor, creyendo que quizás ninguna alcanzaría la dicha de ser correspondidas por los seres que amaban, y aquello era doloroso, tanto que las hacia sentir como si gran parte de todo hubiese perdido sentido.
-Saldremos adelante- le aseguró Isabidella- te prometo que lograremos reponernos a esto, el dolor no podrá vencernos Zash.
-¡Oh, Alá, ayudanos!- gimió Zashirah, contra el cuerpo de su prima.
Nuevamente quiero darles las gracias por su cariño, su apoyo y amor para con esta serie, hemos crecido mucho, y tenemos historias llena de muchos matices en esta hermosa serie Oriental, gracias por cada lectura, cada comentario y cada reseña, ustedes son sencillamente increíbles y me llenan de mucha dicha. Infinitas gracias por tanto. Quiero recordarles que únicamente falta la historia de Zahiry que como notarán, no se desarrollará en tierras Norusakistanas, así que en esta nueva historia tendremos nuevas costumbres, nuevos lugares, nuevos personajes, nuevo ambiente... ¿Creen ustedes que Zahiry se porte tan bien como prometió?....Les recuerdo el orden de la serie.1- EL CALOR DEL ORIENTE (Zabdiel e Isabella)2- PASIÓN ORIENTAL (Zahir e Ivette)3- ATRACCIÓN ORIENTAL (Nael y Vanessa)4-PRINCESA DEL ORIENTE (Drew e Isabdiella)5- PROMESA ORIENTAL (Shemir y Zashirah)6- TRAMPA ORIENTAL (Iniciará pronto) y con ella terminaremos la serie AMORES ORIENTALES. Así que esperen ansiosos este c
El regreso a Norusakistan fue de lo más placentero, ambas parejas arribaron a las ardientes tierras orientales. Zashirah y Shemir, Drew e Isabdiella, los cuatro felices de volver a sus tierras...A pesar de que tenían sus respectivos Palacio, todos se reunieron en el Palacio principal, en medio de abrazos, lágrimas de alegría y la enorme dicha que genera el reencuentro. Padres e hijos fundidos en cálidos abrazos, las gemelas unidas en medio del alegre llanto...Que felicidad da volver a casa. -¡Pensé que Su y Matt vendrían!- se quejó Isabella. -Mi padre quiso quedarse al frente de la empresa en virtud de que debemos celebrar varios contratos en los próximos días, tenemos algunos proyectos pendientes que no podíamos descuidar- explicó Drew- mi madre, quiso quedarse para hacerle un poco de compañía. -¡Es una pena que no hayan podido venir!- dijo triste Vannesa. -Son embargo, nos da tanta felicidad recibirles - aseguró Ivette. -Es de los días más felices de mi vida, al menos de los
La llegada a Inglaterra fue tranquila, por más insistencia de parte de Suseth e Isabdiella, para que se hospedaran con ellos, Zashirah había rechazado una y otra vez las ofertas, decidieron ir al pequeño apartamento de Shemir, que si resultaba bastante pequeño para las cinco personas que llegaban; ella, su esposo, dos guardias y Leisha, así que pronto se ocuparon de alquilar una casa que era bastante amplia para todos... Afortunadamente era un elegante lugar, con todos los muebles y equipos necesarios, para tener una cómoda estadía. Shemir, pasó la siguiente semana sumergido en sus diversas ocupaciones en el bufete, en donde habían aceptado con pesar su repentina renuncia, con la única condición de que dejara todos los casos y documentos, previamente organizados, mientras él se dedicaba a ello, Zashirah pasaba los dias con Isabdiella, con la tía Su, o con ambas, se divertían caminando y haciendo compras... por las tardes, pasaban el tiempo con Shemir, conociendo sus lugares favorit
Las despedidas eran extremadamente dolorosas, y eso era algo que estos corazones Ingleses y Norusakistanes, tenían claro, muy a pesar de saber que siempre volvían a reunirse, no podían evitar la pena de la separación. Zahir e Ivette, se aferraron con fuerza a su flor de arena, atesorando ese abrazo hasta que volviesen a reunirse... Zabdiel e Isabella, abrazaron a Isabdiella con fuerza, estrechándola contra su pecho, ansiando que volviesen pronto... Suseth y Matt, abrazaron con fuerza a Vanessa, mientras le decían muchas veces lo mucho que la amaban, Naiara con lágrimas en los ojos, abrazó a su hijo deseándole a su hijo buen viaje y pronto retorno... era difícil, saber que una de las personas que amas, se marcha...Cuando se marcharon, la familia volvió a Palacio, Haimir y Naiara, al Palacio donde vivían, y los que ingresaron al Palacio principal, cada uno se enfocó en sus propias actividades...La rebelde gemela se encontró observando a todos lados, sintiendo de pronto un enorme vacío
Shemir recorrió el contorno del cuerpo desnudo de su esposa, con una sonrisa en los labios disfrutó de la sensación de la tersa piel de su amada...-No podemos seguir en los aposentos - dijo Zashirah con voz somnolienta- debemos salir, mi amor. -¿Por qué motivo?- preguntó inclinándose hacia ella y besando su espalda- no sé tú, amor mío, pero en esta habitación tengo todo lo que necesito...- una mano lenta y seductora, se deslizó con lentitud a lo largo de la espalda, enviando escalofrío por el sensibilizado cuerpo de la princesa. Ella se giró repentinamente para verlo a la cara... una hermosa sonrisa iluminó su rostro...-Pensaran que hemos muerto en estás habitaciones...-Hemos muerto, de eso no hay duda y aún así, hemos renacido como el fénix...- una mano se deslizó por el costado de su pecho desnudo- ya he perdido la cuenta de las veces que hemos muerto y vuelto a la vida...- ella sonrió con picardia. -Hablo en serio, Shemir- rió feliz- comenzarán a preocuparse y Zahiry ya ha ven
La suave y enorme cama la recibió, su cuerpo fue depositado en ella con tanto cariño y delicadeza, que la princesa elevó su rostro y miró a su esposo con ternura, las manos de Shemir se dedicaron a tocar, acariciar y recorrer el cuerpo de su amada con deseo, pronto se ocupó en despojarla de la única prenda que la cubría...Cuando la masculina boca cubrió su erguido pezón, Zashirah no pudo menos que arquear la espalda y gemir de puro placer, mientras Shemir descubría cuáles eran sus puntos sensibles, dónde debía tocarla, besarla, acariciarla, para lograr empujarla a la cima... Le encantaba que el cuerpo de ella reaccionará tan bien a sus estímulos, era increíble, increíblemente hermosa y apasionada... movía las caderas contra la mano que la acariciaba y poco tardó en estallar en un orgasmo, no pudo contenerse y gimió con fuerza, Shemir disfrutó de la imágen, su rostro enrojecido, su boca entreabierta, su pecho subiendo y bajando en una lucha por oxígeno... sonrió... la besó y acarició