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*CAPÍTULO 08*

Autor: Lady Ban
last update Fecha de publicación: 2021-06-25 00:28:56

**Amaral Watson**

Demente, eso es lo que soy, una demente en busca de que su esposo le arranque la cabeza, no nada más por querer hundirlo, sino porque también solicitare el divorcio. Es momento de ejercer mi profesión, yo misma me encargare de llevarlo a un juzgado y seré quien esté en su contra para hundirlo en la cárcel.

—Dijiste que me dirías la verdad — en todo el camino ha venido insistiendo en que le diga de donde lo conozco, llegamos a casa de nuestros padres y aún continúa con la insistencia.

—Deja de ser tan curiosa — mis padres no se encuentran aquí.

—Anda, dime, aunque sea un engreído no está tan mal, se le puede jugar una lotería — mueve sus pestañas — Su amigo no se queda atrás, afuera charlamos un poco — la veo con sorpresa.

—Es un hombre muy mayor muchachita — relaja sus hombros.

—¿Y eso que? Tampoco lo quiero para casarme, quizás para diversión — la señalo.

—No, ni se te ocurra, ese hombre te puede hasta duplicar la edad ¿Qué está pasando por tu mente? — para arrancarle la cabeza si sale con alguien tan mayor.

—Fastidiosa, déjame ser — se tumba en el sofá — ¿En que quedaron? — me tumbo a su lado.

—Hará la investigación, me dijo que continuara mi vida con normalidad — enciende la tele.

—Yo opino que lo dejes y te vengas para acá, tu casa, no quiero que te lastime — me abraza.

—Ahorita está enfocado en su puesto, así que yo seré ignorada por él, descuida cariño, estaré bien — suspira no muy convencida.

—¿No te ha llamado? — niego, definitivamente no le importó un carajo.

—Mejor si no lo hace, no sé ni siquiera como mirarle a la cara ahora que voy a acabar con su carrera — bufa.

—No sientas remordimiento de conciencia, te apuesto a que él no lo siente cuando te engaña, te pega o cuando encierra a un inocente— triste realidad — ¿De verdad lo amas? — la observo.

—No, no lo amo, más bien comienzo a odiarlo — alza sus manos.

—¡Por fin señor! Ya estaba pensando con que pegarte si me decías que si lo amabas — le doy un fuerte abrazo.

—Tonta ¿Crees poder acostumbrarte a mi presencia cuando me mudé? — niega.

—¡Imposible! No tienes idea de lo estresante que eres — golpeo suave su cabeza — Amaral ¿No me dirás de donde conoces al detective? — nada se le escapa.

—Esta bien, te lo diré — aplaude Feliz — es el hombre con quién converse anoche, ya— abre sus ojos.

—¡¿De verdad?! ¡Rayos! Con razón tu rostro de sorpresa al verlo, fue evidente — y si que fue sorpresivo, no esperaba verlo más nunca en mi vida, pero por alguna razón sucedió. Ahora que me doy cuenta él me dijo que era corredor de seguros, me mintió tontamente.

—Si, y tú te fuiste de lengua, sentí vergüenza cuando dijiste que Federico me golpeaba, seguro me vio como una débil incapaz de defenderse — ella muestra lamento.

—Lo siento tanto, si no hablaba nos regresaríamos sin nada — en eso tiene razón.

—Pero en fin, ya pronto lo detendremos — toma mi mano y juega con mis dedos.

—¿Tomo el caso? ¿Qué paso mientras estaban a solas? — ruedo la mirada.

—Sí, mañana firmare contrato, me preocupa delatarme y despertar a la fiera, temo que Federico me lastime — la verdad es tarde para pensar.

—Déjalo, si lo haces podrás andar libre — Que fácil se escucha.

—¿Dejarlo? Es con lo que tanto he soñado, pero ya no hablemos de Federico, mejor hablemos de la fiesta de nuestros padres ¿Te parece? — sonríe Feliz.

—Ya les compré sus regalos, estoy tan contenta por los padres que nos tocó, son los mejores — y saber que les falle me duele.

—Si — digo.

—¿Por qué tan triste? ¿Es por qué crees que no los enorgulleces? — mis ojos se cristalizan.

—No los enorgullezco hermana, fui una tonta — ella me abraza.

—Mamá y papá te aman, y aunque no lo creas si están orgullosos de ti — limpio mi rostro.

—No he hecho nada para que lo estén, ni siquiera para tener el valor de solicitar con cara y palabra firmé un divorcio — ella se alza.

—Ya diste un paso importante, y fue el de ir a un detective privado por pruebas para hundirlo — cuando todo esto salga a la luz mis padres me odiaran por no haberles contado la verdad.

—Si, eso parece — tocan la puerta con insistencia.

—¿Quién será el maldito que toca? — Mi mirada la reprende — Lo siento, no volveré a maldecir — camino para ir a ver quién es.

En cuanto abro la puerta me sobresalto, es Federico.

—Sabia que te encontraría aquí mi amor — me saluda con un beso en los labios el cual no correspondo — ¿Todo bien?

—Si, todo bien — sonríe.

—Bien, noS vamos a casa — me toma del brazo y opongo un poco de resistencia — Amaral — Me suelto con calma.

—No podré quedarme en casa hoy, estaré planificando con Amanda lo de la fiesta — entre cierra sus ojos.

—¿Me estás hablando en serio? — asiento.

—Si, debemos adelantar lo más que podamos…

—Ve por tu bolso mi amor — ignora todo lo que dije.

—Federico te dije que no podré…

—Ahora Amaral — intenta sonar tranquilo.

—No — empuña sus manos.

—No me hagas obligarte — tomo aire.

—Estamos en la casa de mis padres, no puedes hacer nada estúpido… ¡Ah! — expreso en voz baja cuando jala con fuerza mi cabello.

—Contigo puedo hacer lo que me da la gana — me prensa más fuerte del cabello.

—Amanda está adentro, déjame — me suelta sin dejar de verme amenazante, si me marcho con él será peor en lo que lleguemos a casa.

—Ve por tu bolso, tenemos una conversación pendiente Amaral, sabes que hiciste algo indebido — se me corta la respiración, lo sabe, se ha enterado.

—Federico…

—Ve por tus malditas cosas — tiemblo, es muy difícil no hacerlo cuando en sus ojos muestra mucha rabia.

—Voy — lo dejo en la puerta y voy por mis cosas, Amanda se alza al mirarme entrar a la sala con cara de terror — Está afuera, y lo sabe todo, lo sabe todo — ella me sujeta.

—¿Qué? ¿Que te dijo? ¿Cómo que sabe todo? ¿Qué es todo? — sujeto mi cabeza.

—No sé, puede que sepa que lo mande a investigar, sabía que no debíamos ir — empiezo a sudar frío.

—¿Estás segura? ¿Dime qué no te irás? — la abrazo, lo hago fuerte.

—Debo hacerlo, si no salgo ya será peor — Amanda se aterra.

—No, no vayas, te hará mucho daño Amaral — llora de miedo.

—No me matará, solo me encerrara y…

—Y te golpeará ¿Dejaras que lo haga? — acaricio su rostro.

—No puedo pelear con él, eso lo enfurecerá — Tomo mi bolso.

—Amaral no vayas — me jala del brazo.

—Estaré bien Amanda, el sábado estaré aquí en la fiesta, Federico no es ningún idiota cariño — limpio sus lágrimas.

—Cuídate por favor — beso su frente y me encamino hasta la salida, él se hace a un lado con cara de victorioso por verme salir con mi bolso, cierra la puerta y subimos a su auto.

En el camino no se dijo una palabra, ambos parecíamos mudos, pero era tan notable lo que me esperaba, lo sentía en el ambiente. Quisiera imponer respeto por mi, pero es casi imposible cuando lo quieres hacer con una Bestia, sus impulsos no tienen límites, y enfrentarlo lo enfurecerá más, ese tipo de personas paran cuando notan que no tienen más motivos para dañar, pero en cambio si le das uno continuarán, alzarle mi voz, darle mi opinión, o simplemente defenderme lo ayudará a seguir lastimándome, lo sé, ya pasé por eso y fue horrible.

En lo que llegamos a casa no puedo evitar sentir el miedo recorrer mi ser, él muy sonriente abre la puerta y yo dudo en entrar, pero sin esperanzas alguna lo hago, en cuanto cierra la puerta me jala de cabello y me lanza al suelo ocasionando que golpee mi frente.

—Perra, te dije que arreglaríamos esto en casa — me alza.

—Por favor, para — me toma del cuello y me empieza a ahorcar.

—¿Cómo pudiste decir en plena fiesta que te golpeaba? Alguien escuchó y tuve que silenciarlo por tu culpa — ahora que habla me doy cuenta de que todo esto es por mi comentario.

—Bas…ta — pego sobre su brazo para que me suelte.

—Tuve que matarlo Amaral — abro mis ojos sorprendida, mi cuerpo se congela a la vez — ahora tú también serás castigada — presiona más mi cuello y todo comienza a nublarse — Pero no de esta forma — me suelta dejándome caer al suelo, toso desesperada por la falta de aire, siento mi rostro arder, estoy sudando frío, lo que se viene será peor.

Quita su cinturón y miro sus intenciones, alza la mano y comienza a pegarme en mis piernas con ella, algo dentro de mi despierta y cómo logro me levanto del suelo empujándolo hacía atrás

—¡Basta! ¡Ya deja de lastimarme animal! — mis gritos solo lo alimentan.

—¿Estas desafiándome? — intento controlar mi respiración.

—No, quiero que pares ya, y quiero el divorcio Federico — retrocedo a medida que él se me acerca.

—¿Qué pare? ¿El divorcio? ¿Escuche bien?— me detengo al no tener a donde más moverme.

—No dejare que me lastimes Federico, así que quiero el divorcio — se me abalanza encima, el miedo no me ayuda mucho a defenderme — ¡Suéltame! — sus brazos me sujetan inmovilizándome.

—Veras ahora lo que haré, te encerrare en el cuarto del sótano y no te daré de comer por tres días seguidos, pasarás hambre, sed, frío y toda m****a que sea posible en plena obscuridad, a ver si así te sacas la idea del divorcio — lucho para soltarme.

—¡No, no, no, no lo hagas! — le pegó en su rostro con mi cabeza.

—¡Cálmate! —me lleva casi que arrastrándome hasta el sótano — esto es para que más nunca en tu vida se te ocurra desafiarme y menos solicitarme el divorcio— abre la puerta y lucho para que no me deje ahí sola por tantos días.

—¡No, no lo hagas por favor! — me suelto, corro pero me jala del cabello tirándome al suelo.

—¡Cállate, vas hacer que te mate ya mismo! — me lanza en la habitación y cierra la puerta dejándome encerrada.

—¡Eres un cabron Federico, te juro que te vas a arrepentir de todo, voy destruirte! — poco a poco voy resbalándome por la pared hasta caer en el suelo frío.

Esta será la última vez que ese mal nacido me ponga una mano encima y me encierre, en cuanto salga de aquí me voy a volver su peor pesadilla, no me importa si termino muerta, pero de qué le doy una lección se la doy.

Ya basta de tanto maltrato verbal y físico, es solo un puto hombre, uno que se cree el valiente cuando no es así, solo los cobardes golpean a las mujeres; Todos tienen un punto débil en la vida, y el de él es su carrera, me reveló uno de sus crímenes, y eso lo voy a tomar a mi favor para jugar con él las veces que me dé la gana, ¿Le gusta el juego rudo y violento? Pues bien, yo lo enseñaré a jugar mejor.

Me encargaré que el poco tiempo que esté viendo la luz del día se le vuelva una pesadilla. Él me apagó la luz de mi vida, ahora me toca a mí apagarle toda la del camino sin que lo sepa.

Debo soportar un poco más, solo eso, y en menos de lo que creo ya estará hundido, su carrera se vendrá abajo, su porquería de moral igual, ¡Todo de él caerá!

Soy hija de una Watson, y los Watson se encargan de dar defensa al que lo merece y de hundir al que no.

Voy a encerrar al maldito cobarde ese.

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Último capítulo

  • Placeres Prohibidos    EPÍLOGO

    —¿Está buscando fiesta señor? — sube mi bata de dormir, la cual no me he cambiado aun.—Un poco — su pene despierta para dar los buenos días también.—Te invito a la mía — me alza estampándome contra una pared, lo hace de manera cuidadosa.—Encantado asisto — hace a un lado mi panti y desplaza sus dedos entre mis pliegue — Oh sí, me desquicia esa humedad —No tienes idea de la satisfacción que siento cada vez que entro en ti, es un escalofrío que me abarca todo el cuerpo y me estremece — se mueve lento, saca su pene y lo adentra.—Sabes cómo derretirme — nuestros labios se rozan, Bruno y yo no perdemos tiempo para hacer el amor, si el fuego se enciende buscamos la manera de apagarlo.—He aprendido a conocer tus puntos débiles — penetra fuerte.—Y según tu &iq

  • Placeres Prohibidos    **CAPÍTULO 63**

    **Amaral Watson**Desde mi lugar veo a Bruno dormir, saber que ese gran hombre es mío me llena de dicha, en él he encontrado lo que tanto busque, estabilidad, paz, amor, respeto y atención.Camino de vuelta a la cama y subo sobre su espalda, le doy besos en su cuello buscando que despierte, hoy iremos a ver a mi madre, Amanda no ha podido dormir bien, e incluso se despierta en la madrugada llorando por saber que nuestra madre está en prisión.—Amor, despierta, quedaste en llevarnos — se queja — Bruno — levanta su cabeza y me ve por encima de su hombro.—¿Qué ocurre? — pregunta aun entre dormido y despierto.—Quedaste en llevarnos a la prisión donde está mi madre — deja caer su cabeza en la almohada.—Es muy temprano, ten paciencia — muerdo su hombro —¡Amaral! — Chilla.—Des

  • Placeres Prohibidos    **CAPÍTULO 62**

    **Federico Collins**—¿Pagaste bien por mi protección? — le pregunto a mi amigo.—Sí, amigo no vendré mas a visitarte, vine a decirte fue eso, ya no podremos vernos más — muevo mi cabeza de un lado.—¿Qué has dicho? No puedes abandonarme — digo entre dientes. Es la única persona que tengo.—Claro que puedo, te lo dije Federico, muchas veces te advertí de lo que podría pasar, te suplique que te olvidaras de Amaral tú te rehusabas, ahora mira donde estás, jamás volverás a salir, jamás volverás a saber lo que es tener libertad — lo señalo.—No voy a durar mucho aquí, y tú me ayudaras, si no lo haces empezare a decir muchas cosas que se de ti — sabe que no puede abandonarme, a mí nadie me abandona, y el que lo hace termina mal, Amaral es u

  • Placeres Prohibidos    **CAPÍTULO 61**

    **Bruno Bergmann**El juicio de Federico ya debió haber acabado, me sorprende que nadie haya venido aquí a decirme que pasó o como terminó, tengo tanta curiosidad por saber si ya fue condenado, necesito que me digan que así fue para yo poder quedarme tranquilo y feliz. No importa si yo mañana termino como él, lo que me importa es que Amaral haya podido hacer justicia, eso para mí será más que suficiente. La libertad de ella es lo primordial aquí.Miro a través de la reja y en eso noto la figura de Lucas, su rostro no me da ninguna expresión de la cual yo pueda saber si todo marcho o no bien. Detrás de él viene Amaral, sus ojos están rojos de tanto llorar, no quiero pensar que hemos fallado, quiero creer que están así por la felicidad que siente al saber que ese hombre no volverá más a la calle.Ella llega y

  • Placeres Prohibidos    **CAPÍTULO 60**

    **Amaral Watson**Tengo en mis manos el celular, camino en círculos indecisa si llamar a mi madre y pedirle que nos veamos, continuo insistiendo en la forma de hacerla convencer para que diga la verdad, aunque por otra parte no me agrada el hecho de que la encierren, pero ya ahí no puedo hacer más nada, ella debe ser juzgada por su crimen.Ya Bruno ha pasado ya una semana en la cárcel, y hoy nos informaron la fecha en la que será el juicio, el abogado de Bruno que es un gran amigo de mi padre y nos dijo que ya no se puede hacer más nada para retrasar el juicio, lo que queda por ahora es presentar las pocas evidencias que tenemos y rezar a ver si son suficientes, algo que Lucas y Cleo aseguran que no es así.Mi mejor opción es ubicar a mi madre y suplicarle que me ayude, que no permita que Bruno sea condenado, sería muy injusto si lo hacen pagar por un crimen que no cometió.

  • Placeres Prohibidos    **CAPÍTULO 59**

    **Bruno Bergmann** —Menos mal que estaría solo en la celda — Lucas peina su barba. —No sé que como pasó, de igual manera no ocurrió nada grave, fue un simple rasguño — señala mi herida en el brazo. —Imbécil ¿Qué noticias me tienes de buena? — niega, no sé porque razón pienso que nadie podrá sacarme de acá. El caso está muy complicado, todo indica que soy su asesino y está muy difícil de demostrar lo contrario. No dejo de pensar en Amaral y en el bebé que viene en camino, no quiero estar encerrado para cuando nazca, no soportaría perderme de su embarazo, del nacimiento y parte de su crecimiento, quiero estar para ambos desde ahora, y por lo que sopla el viento nada de eso será posible, un milagro es lo que me salvaría de no ser enjuiciado por un crimen que no cometí. —Bruno, debes ser paciente, aún tenemos tiempo de encontrar algo a tu favor, Cleo está ahora en eso, no estás solo hermano, créeme que yo soy quien más interés tie

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