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last update Data de publicação: 2025-04-08 07:24:30

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Gabrielle Smirnov

Ni siquiera llevo casco puesto y este lunático esta manejando como loco.

Mi vestido esta subido hasta mis muslos, mis hombros suben y bajan sin parar por el susto que me estoy llevando en estos momentos.

¡Por Dios santo!

Ya vienen los policías y le han a llevar presa, moriré joven y poco manoseada ¡¿Por qué?! Esto es culpa de Misa, si no hubiese aceptado su indecente propuesta, ahora mismo estaria en el apartamento de las gemelas acostada y quizás sana y salva.

Izan acelera, a lo lejos veo una curva en la carretera y más me aferro al agarre en su dorso. Lo escucho reírse, el muy maldito está disfrutando de mi dolor y sufrimiento, pero solo espero hacerle tragar todo lo que me esta haciendo.

La sirena de la patrulla suena más fuerte, Izan está haciendo todo lo posible para perderlos, pero parece que esos agentes han salido de rápidos y furiosos ¿Es legal que manejen de esa manera?

—En la próxima esquina voy a doblar, princesa aférrate a mi cuerpo como si yo te hubiese desvirgado—le doy un puñetazo en la espalda, siento el tirón y me agarro mas fuerte. En un abrir y cerrar de ojos, el chico de ojos azules los pierde.

Me bajo a toda prisa de la moto, Izan me mira y se ríe en son de burla, es que serás imbécil y cabron al mismo tiempo.

—Llévame a mi casa—suelto de la nada.

—¿Cómo has dicho princesa? —sordo.

—Qué me lleves a mí casa Izan. —lo veo dar la vuelta y me altero. Escucho muy lejos a la patrulla de policía y corro detrás de él.

No sé en dónde estoy y no sé cómo voy a volver, camino en silencio a su lado.

El lugar es oscuro y húmedo, cierro los ojos y los vuelvo a abrir, esto es frustrante y agotante. Mi teléfono está muerto y no encuentro la manera para comunicarme con Artemisa o con mi hermano.

Las calles comienzan a iluminarse, estamos en una especie de zonas de bares, quizás alguien dentro podría prestarme un teléfono y así podría llenar a mi hermano para que me saque de este feo lugar.

Mis tacones se meten en los granitos del piso, Izan me mira y solo se ríe.

—Voy a tomar una cerveza aquí, si no quieres que te roben esos lindos zapatos de diseñador, te conviene seguirme.

Abro los ojos cuando una mujer me queda viendo, la puerta rechina apenas nos adentramos al bar. Izan pide una cerveza para él y una limonada, me le quedo viendo.

—¿Qué? Pensé que la muñequita de papá tampoco había esto.

—No me llames así vagabundo. —Izan levanta la comisura de su labio superior.

Una canción de moda comienza a sonar, mi cuerpo me pica, quiero cambiarme y asearme un poco. Son pasadas las dos de la mañana. Debo de buscar la manera de volver a casa lo más pronto posible antes que mis padres se enteren que no estoy donde debería estar.

Una rubia se le acerca al italiano, este le da una palmada en una de sus nalgas y la saca a bailar.

No puede ser…

Prácticamente están follando con ropa ¿Eso es permitido? ¿Pueden hacer eso en público?

La mujer le recuesta los pechos en la espalda de Izan y este se ríe, claro, patán y follador por naturaleza.

La mujer salta cuando la besa de una forma salvaje y asquerosa, no puedo con esto, quiero volver. Me levanto de la silla para marcharme de aquí, cuando un sujeto alto, de ojos verdes y cabello cobrizo me extiende la mano para que vaya a bailar con él.

Izan se detiene, sonrío y la tomo.

—Aléjate de ella—brama el italiano molesto. La chica que lo acompañaba se marcha.

—No pensé que tenía novio, lo… lo siento—lo miro molesta. El hombre se retira sin ni siquiera mirarme.

—¿Qué diablos te sucede Izan Russo? Ese hombre se ha marchado pensando lo que no es. Eres mi primo… —se rasca la cabeza.

—Y sigues con lo mismo princesa, tu papá y el mío no son nada, tú y yo no tenemos unión sanguínea ¿Podrías entender eso? Dios me libre tener familia como tú.

Aprieto mis manos, muevo mis pies y me quedo callada, lo único que quiero ahora mismo es alejarme de este mar de problemas, dormir tranquila en mi casa y tener la tranquilidad que tanto quiero.

Camino primero que él hacia la moto, mis pies empiezan a dolerme, suspiro derrotada, mi teléfono no tiene batería y no sé cómo la este pasando Artemisa con todo esto.

—¿A tu casa o a la mía? —ruedo los ojos.

—A la mía

—Interesante… —abro la boca.

—¿Qué cosa? —Izan me mira por el espejo de la moto.

—Todo este tiempo se te han visto las tangas por el vestido blanco y no te has dado cuenta.

¡No puede ser!

Acomodo la chamarra en mi cintura para tapar la parte trasera de mi atuendo, maldito Izan Russo.

(***)

Abro mis ojos de inmediato, anoche llegué a casa casi a las cuatro de la mañana, Zeus y mi hermano aún están en el apartamento de las gemelas junto a Hades y Artemisa, que gracias al cielo no pasó nada a mayores y pudimos salir de todo esto bien libradas.

Papá vierte un poco de cereal en un cuenco, mamá le da un beso y sonrío al ver a Miguel tomar la mano de mi madre y sentarla en sus piernas.

Mamá siempre ha sabido llevar a mi padre, no me imagino verlos el uno del otro.

—Hija, pronto es tu graduación y queríamos preguntarte que querías de regalo.

Muerdo un poco de tostada—No sé papá en realidad—tengo que llevar mi vestido blanco a la tintorería, por culpa de Izan se volvió nada.

—¿Una isla? ¿Un edificio? ¿La presidencia de Global technology?

Mamá le da un codazo.

—Dale regalos normales Miguel, la niña necesita regalos normales. ¿Una isla? ¿Es enserio?

Ay vamos de nuevo, tomo mi bolso, busco las llaves de mi coche para ir de camino a la universidad. Hoy tendré un día muy agitado, necesito despejar mi mente y olvidarme por completo de Izan Russo.

Sumerjo mi cabeza en la piscina, una de las cosas que más amo en el mundo es poder nadar y despejarme de todas las cosas negativas que rodean mi vida. Hace un año soy parte del equipo de natación de Hilton y al menos esto me esta ayudando a canalizar mis energías.

Desde que terminé con Brad mi vida ha estado yendo de mal en peor, es como si miles de kilos de sal me hubiesen caído encima.

Dos minutos, dos minutos es el marcador final para mí, he tenido el mejor promedio de carrera bajo el agua. Quiero ser la mejor en mi clase y graduarme con honores. Trabajar en la empresa de mi padre, casarme con un buen hombre y tener un par de bebés preciosos.

—¡Listo Smirnov, a las duchas! —grita mi entrenador.

Camino por los pasillos en mi traje de baño empapada de pies a cabeza, veo como Akim sale del cuarto del conserje para luego Luisa salir detrás de él. A veces no puedo creer que sea mi hermano, lo juro.

Esa tipa no me cae bien, es una manipuladora de lo peor que lo único que quiere es encajar con mi familia y ni se diga de su estúpida prima que más de una vez se le ha querido meter por los ojos a mi padre.

Estúpidas…

Luisa me saluda de lejos y la ignoro, ni crea que podremos ser amigas solo porque se deja follar de mi hermano.

Me quedo viendo el trasero de Luke Castill, el buenorro compañero de clases de mi hermano menor. Algo me golpea en la cabeza y fulmino con la mirada a mi hermano menor.

—Vuelves a mirar a ese imbécil de esa manera y le diré a mi papá que ya no eres virgen.

Golpe bajo.

—Pero esta como quiere ese Castill. —gruñe molesto.

—Estás advertido, papá me acaba de enviar un mensaje, mamá se ha ido a España a visitar a la abuela Isabel, así que… —ruedo los ojos. Papá se irá detrás de ella y tendremos la casa para nosotros solos.

¡Lo que me faltaba!

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Último capítulo

  • Porque soy tuya   Epílogo

    PORQUE SOY TUYAEPÍLOGOMIGUEL SMIRNOV.Rinae la pequeña hija de Elle corre por el verde pasto del jardín, Mia le da de comer a uno de sus gemelos, mientras que un desorientado Akim intenta alimentar al otro.Cargo entre mis brazos a Apolo el hijo de Zeus y me río al saber que los hijos de Ethan seguirán la tradición de la loca de su madre. ¿Alguna vez se han sentido que no son parte de este mundo? Pues yo me sentía de esa manera hasta que conocí a Victoria Jones, la bella chica con ojos cafés más hermosos del mundo.Vicky baja las escaleras del porche mientras que habla algo con Malka, Alexander junto a Emilia entran por la puerta principal. Me levanto de la silla para recibirlos. Gabrielle amonesta a Izan por algo que ha hecho mal y quiero reírme en su cara.Cuando era un niño no conocía la felicidad, mi padre Vladimir Smirnov me guio por un camino lleno de sangre y muerte, así que cometí demasiados errores con ella.—¿En qué tanto piensas cariño? —Victoria se acerca con pasos suave

  • Porque soy tuya   Final

    FinalAún no puedo creer que Akim Nicolai Smirnov se haya casado.Ha pasado una semana desde eso y creo que ya es hora de contarle mi secreto a la familia. Maquillo mis labios de color rojo, Izan me mira desde una esquina de nuestra habitación. Papá nos ha regalado un apartamento cerca de la residencia Smirnov que hemos aceptado como regalo de una boda que no existió.Queremos vivir a nuestra manera.—¿Por qué no podemos? —dice por milésima vez Izan.—Porque no… —vuelvo a repetir. Cierro el clic de mi arete—Deja de comportarte como un niño pequeño. Ya te dije que si follamos ahora, llegaremos tarde a la cena con nuestros padres.—rueda los ojos y hace una pataleta.—¿Un rapidito? —¡Dios!—¿Cuándo vas a madurar Izan Russo? ¡¿Cuándo?! —agarro mi bolso, bajo las escaleras y lo escucho decir sandeces detrás de mí. El ballet de la casa de mis padres nos recibe. Hay un camino de velas que nos llevan hasta el patio trasero donde nos espera el banquete que he organizado.Papá esta tomando junt

  • Porque soy tuya   69

    69Pasamos cerca del muelle donde descubrí que sentía cosas por él, Hugo junto a Arlene nos ven pasar desde lejos. Agacho la cabeza. Ya no soy esa misma chica. Deseo hacer tantas cosas junto al hombre que amo y he elegido para vivir el resto de mi vida.—¿Cuándo le diremos a tu padre? —boto el aire de mi boca.—Nos van a matar—suelto entre risas. Izan me carga y sale corriendo hasta la entrada de la cafetería en donde trabaja Somie. Hace un mes llegó desde Corea, con la muerte de Toshiba ya no hay nadie que esté detrás de ella.—¿Esa no es Mia? —llevo las manos hacia mi boca al darme cuenta que tiene razón. Un hombre apuesto esta con ella y la pelinegra se ve completamente incomoda. Paso por encima de la mujer de mi hermano y ni siquiera se ha dado cuenta de mi presencia.Izan esta afuera hablando con Somie.El tío con acento italiano se le está declarando y quiero reír al percatarme que Mia ni siquiera cae en cuenta de lo que está sucediendo y si no hago algo ahora esto se va a salir

  • Porque soy tuya   68

    68El cielo está azul por completo y puedo jurar que el sol brilla como nunca, mi pecho duele al recordarlo, me duele tanto recordarlo, pero la vida sigue y yo debo de seguir con ella. Aprieto la raíz de las rosas que llevo en las manos; pensé que no dolería, pero si, si duele.Duele dejar el pasado atrás y vivir el presente.Hiraku me ayudó mucho los primeros días, estar dentro de la clínica cuidando de Izan y el coma fue una pesadilla en vida, luego fue peor cuando la familia se fue y quedé sola. Los días pasaban y él no mejoraba ni un poco, pero yo seguía con mi fe intacta sabiendo que pronto la luz brillaría para mí.Una ambulancia llega apenas piso la entrada del hospital, una enfermera me da la bienvenida y entro a toda prisa para no tener que ver porque han traído esa persona hasta aquí.—Señora Russo ¿Está bien? —asiento. —Está algo pálida ¿Segura que está bien?—Solo sigo teniéndole miedo a los hospitales… ¿Cómo está él? —la mujer vestida de blanco niega.—Lo siento por el se

  • Porque soy tuya   67

    67Papá me grita que me aleje, que es gasolina lo que acaba de lanzar, Izan toma mi mano, pero algo jala de mi pie. Intento soltarme del amarre del pelinegro pero es imposible. Le golpeo y le golpeo y no cesa. Izan se levanta y patea en las manos al lunático.Como puedo me levanto del suelo, me giro al ver a Izan pelear con el hombre que nos ha traído desgracias. Miguel me jala para sacarme, pero me devuelvo ya que no dejaré solo al hombre que amo. Alex me sujeta de las caderas y me sube a su hombro derecho. Logro clavar las uñas en la piel de su cuello.Caigo sentada al suelo y corro en dirección al hombre que amo.Papá grita que salga ahora, pero no puedo, no puedo huir y dejarlo. —¡Izan! ¡Izan! —pronuncio con dificultad su nombre en mis labios.Harley intenta quitarle el arma, camino y saco mi falcón para defender lo que es mio, activo el seguro y coloco el metal en su cabeza—Se acabó Harley… se acabó.Izan logra zafarse, se levanta y me besa.Sus labios saben a gloria, tienen un s

  • Porque soy tuya   66

    66Papá empieza a gritar, Fabián me toma del brazo y de la nada salimos corriendo; Alexander tiene los ojos bien abiertos y no es capaz de moverse. Todo sucede en cámara lenta. Jean jala al italiano para quitarlo del medio. Harley empieza a disparar y veo a Fabián gritar de dolor. El gringo le ha dado en la pierna izquierda y le veo caer al suelo. Mi cabello se mueve hacia todas las direcciones y sin dudarlo disparo hacia ese bastardo con mis manos temblorosas. La sangre corre por su piel hasta escurrirse en el suelo.Miguel carga a Fabián en su hombro, veo los proyectiles pegar en el suelo, pared y coches. Grito con fuerza al ver a mi padre sacar una ametralladora y descargarla en contra del malnacido de Harley.—Hijo de puta ¡Hijo de puta! —grita papá con violencia.Mi móvil suena y vuelvo a colgar al ver el nombre de Izan.Subo las escaleras al escuchar la orden de Miguel, tengo que armar un nuevo plan y así darle fin a todo esto ahora mismo. Alfredo el vigilante de la entrada nos

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