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33.- Enfrentamiento

Autor: DannyaRent
last update Data de publicação: 2024-01-20 05:17:06
Apenas llegamos al apartamento y le marco a Evan.

—Hola, preciosa —Me saluda con una enorme sonrisa, que me devuelve la calma—. Esperaba ansioso tu llamada.

—Hola, amor —suspiro—. También estaba ansiosa por llamarte.

—¿Cómo estás? ¿Llegaste bien?

—Ha sido un día complicado —suspiro—. Pero verte me tranquiliza.

—¿Qué sucedió?

Le explico todo lo que pasó con Tomás y Adriana, mientras me escucha con atención.

—Quisiera estar ahí contigo —comenta con tristeza, cuando termino.

—Lo estás —seña
DannyaRent

Nos vemos en unas horas con el segundo capítulo, un abrazo.

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Comentários (14)
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Mellin G.B
ese río algo tiene jajaja
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Ortiz Sand Jazmin
que tipo tan falso. y la madre tonta de serenity al creer
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Pio
Espero y la mentada Muriel deje de fastidiar o de plano que la metan al manicomio
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Último capítulo

  • Quédate un poco más    53.- Epílogo

    El nacimiento de los gemelos, fue muy impresionante, si bien ya había presenciado el nacimiento de Haimi, en está ocasión me sentía sumamente abrumado al ver a Serenity en la camilla, esperando la cesárea, la cual se realizó a las treinta y seis semanas de embarazo, estaba nervioso hasta que escuché el llanto de nuestros pequeños, logré respirar con normalidad y lloré como nunca antes lo había hecho. Ahora nuestros niños tienen cinco meses, y llevan los nombres escogidos por sus hermanos, Haiden y Hadriel, este último tiene los ojos un poco más oscuros y es la única forma de diferenciarlos, mi madre siempre los confunde y hay ocasiones en que le cambia el pañal al mismo en el transcurso de unos minutos. Se parecen mucho a mí, mi padre dice que son mini Evans, así que el los llama Evan uno y Evan dos. Nuestra rutina ha cambiado, es cierto que tener dos bebés al mismo tiempo es difícil, pero también es una bendición, además aquí no falta ayuda, mis padres, Pedro, Silvana, Haimi, Dougla

  • Quédate un poco más    52.- El verdadero amor

    Al llegar a la casa, me toma en los brazos para entrar. —Bienvenida a su casa, señora Dawes —Me pone en el suelo con cuidado y me lanzo a sus brazos para besarlo, intento quitarle rápidamente la ropa y me detiene. —Eres muy inquieta —sonríe—. Vamos a disfrutarnos como nunca antes. Me alza llevándome a la habitación y me doy cuenta que la tiene decorada con pétalos blancos, la emoción me sobrepasa y empiezo a llorar. —Lo siento —me disculpo—. Nunca me imaginé que pudiera sentirme tan feliz. —Quiero que te sientas así, todos los días a partir de ahora —Me abraza con fuerza y nos quedamos así por unos minutos. Ya que estoy más tranquila me alejo un poco, me quito el vestido quedando en ropa interior y suspira. —Eres tan hermosa —exhala y empieza a desnudarse. Como siempre me pasa desde la primera vez que lo vi desnudo, se me hace agua la boca, es un hombre delgado, pero tiene el cuerpo muy tonificado, además que sabe muy bien lo que hace cuando me tiene entre sus brazos. Llevo mi

  • Quédate un poco más    51.- Ceremonia (especial)

    Lupita…—No quiero irme —Le digo a Serenity, mientras preparamos las maletas.—No lo hagas —replica—. Nadie te está corriendo.—Tengo muchos pendientes, me quedé más tiempo de lo que inicialmente había pensado y necesito revisar algunas cosas con el contador nuevo.—Me parece que el sheriff tuvo algo que ver, en estas vacaciones extendidas.—Sí —reconozco con tristeza.—¿Pasa algo?—Vas a pensar que estoy loca —suspiro—. Entre Jeriko y yo obviamente ha habido momentos apasionados e inolvidables, me ha demostrado que la madurez es mucho mejor que el colágeno —sonrío.—¿Pero…? —inquiere.—Nunca hemos hablado de lo que pasará cuando me vaya, no sé si estamos en una relación o si es solo sexo, y tal vez con mi partida todo acabe.—Me extraña que siendo tan directa, no le hayas preguntado —menciona mi amiga y sé que tiene razón.—Tengo miedo, creo que me enamoré y no quiero sufrir si me confirma que solo era algo pasajero —confieso, haciendo un puchero.—¡Ay Lupita! —vocifera en modo recri

  • Quédate un poco más    50.- Quédate un poco más

    Han pasado algunas semanas del incendio, por suerte todo está mucho mejor y mi mujer está cada día más hermosa. Decidimos derribar lo que quedaba de la casa, para construir otra un poco más grande, ya que mis padres querían mudarse para darnos nuestro espacio, algo que ni Serenity, ni yo aceptamos y la mejor opción que decidimos como familia, fue construir algo para ellos y así tenerlos cerca. —Buenos días —saludo al entrar a la cocina y noto a Serenity y a Lupita cuchicheando, a veces las escucho hablando de orgasmos y solo me da risa, pero en esta ocasión las noto un poco serias. —Buenos días —responden las dos al mismo tiempo. Me acerco le doy un beso a mi preciosa mujer y en eso entra mi mamá. —Douglas está histérico con los preparativos de la boda —dice mi madre, ya que se casarán esta tarde. —Ahora voy para ver si necesita ayuda —respondo. —Llévale un tranquilizante para toros —bromea—. Eso lo ayudará. Las carcajadas de Lupita me hacen reír. —Voy a ayudar a Mei con

  • Quédate un poco más    49.- Es una locura

    Por la mañana, el doctor nos dice que podemos irnos, siempre y cuando Serenity repose unos días, así que salimos del hospital muy temprano, por suerte mi padre me dejó la camioneta ayer por la noche y no tenemos contratiempos para regresar a casa. Al llegar, Serenity decide darse una ducha para descansar mejor y después se va a la cama, siguiendo las indicaciones del médico. —Voy a llamar a los chicos —suspira y asiento, mientras lo hace, me voy a la ducha para refrescarme y comenzar con la rutina del día. Al salir del baño, me dice que prefirió no contarles con detalle lo sucedido, pero sí les dijo que hubo un incendio que no pasó a mayores, en realidad tiene razón en no preocuparlos, porque yo sentí que morí cuando la vi inconsciente y no desearía que ellos pasaran por lo mismo. —¿Vas a trabajar hoy? —pregunta mientras me acomodo a su lado en la cama, ya estoy listo, pero me está costando separarme de ella. —No quisiera, pero tenemos cosas pendientes. —No te preocupes por m

  • Quédate un poco más    48.- No puede ser

    A mi mente viene el recuerdo del momento en el que me despedí de Serenity hace unas horas, para que pudiera descansar y puedo sentir como la sangre abandona mi cuerpo en ese instante, mi corazón late con fuerza como si se fuera a salir de mi pecho en cualquier momento. Cabalgo a toda velocidad y el camino me parece eterno, conforme me acerco, puedo ver el humo saliendo de la casa, siento que no logro avanzar lo suficientemente rápido. Llego y me bajo de un salto, puedo ver las llamas aumentando cada vez más. —¡Evan! —Me detiene Lupita, al ver que estoy a punto de entrar. —¡Serenity está adentro! —exclamo y me suelto de su agarre sin prestar atención a lo que me dice. Puedo escuchar la voz de mi madre, pero no logro decifrar lo que está diciendo. Me acerco a la puerta, pero las llamas no me permiten entrar, estoy a punto de hacerlo cuando veo a Jeriko saliendo con Serenity en brazos, inconsciente. —¡Serenity! —grito asustado al verla. La tomo con cuidado y justo en ese momento vie

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