เข้าสู่ระบบCapitulo 4
Amanda intenta zafar las cuerdas que la atan a la silla moviéndose desesperadamente ante la atenta mirada de Mila y Fred que se divierten viendo que es en vano. – Malditos locos, no se van a salir con la suya. – les grita Amanda con toda su fuerza – si quieren asesinarme adelante, me lo merezco por confiar en un par de arpías como ustedes – su voz comienza a sonar rasgada por tantos gritos, pero Mila y Fred se ven más que entretenidos con su desgracia, su hermanastra ríe como una posesa. – Ya deja de gritar – le advierte Fred – lo único que estás consiguiendo es lastimarte y divertirnos – el sarcasmo en su voz no pasa desapercibido para Amanda. – ¿crees que ella te ama? – le pregunta – te va a traicionar en cuanto no te necesite – intenta ponerlos uno contra otro en un intento desesperado, pero ambos solo se ríen. – Aunque eso sea verdad tu no vas a enterarte porque vas a estar muerta – le responde Fred, ella se sigue moviendo pero ni las cuerdas ni la silla ceden y ver a Mila y Fred burlándose de ella, como si su sufrimiento aumentará su deleite, hace que se sienta aún más desesperada, al punto de que las lágrimas comienzan a rodar por su rostro sin que se percate de ello. – Amanda – escucha la voz de Brandon, por un leve momento se siente aliviada hasta que se da cuenta de que ahora en vez de solo ella, ambos van a estar en peligro. – Aléjate, no vengas aquí. No quiero que vengas – le grita desesperada, pero Brandon la ignora por completo y entra en la cabaña, Amanda ve a Fred tras la puerta listo para atacarlo – cuidado, mira tras de ti. Brandon voltea y es capaz de esquivar el golpe que iba dirigido a su cabeza, logra arrebatarle el tronco con el que iba a golpearlo y lo patea tirándolo al suelo, la cara de satisfacción de Mila desaparece mientras ve a su cómplice ser reducido. La atención de Brandon se centra en Amanda, se acerca a desatarla, sin embargo mientras lo hace Mila ayuda a Fred a levantarse del suelo, huyen de la cabaña cerrando la puerta y desde fuera le prenden fuego como tenían planeado, el olor a combustible comienza a llenar todo el lugar, Amanda sabia que ese era su plan y al parecer lo tenían bien planeado desde antes, hasta el puto de que habían roseado la cabaña con gasolina. Las llamas comienzan a consumirlo todo rápidamente, el calor era insoportable y ambos comenzaron a toser y respirar con dificultad, Brandon consigue liberarla y la acomoda en el suelo, en la esquina más alejada del fuego, intenta encontrar una forma de escapar. Hizo todo lo posible por chocar contra la puerta y las ventanas, pero todas las salidas estaban firmemente selladas con tablas de madera. El esfuerzo de Brandon fue en vano, y, en cambio, inhaló demasiado humo, lo que hizo que su voz se volviera ronca. Cuando ve que no hay manera se sienta junto a ella y la protege con su propio cuerpo. – Solo tenemos que estar tranquilos – le dice Brandon y le sonríe con una calma que no siente para intentar calmarla a ella. – Ilay está en camino, llegara aquí muy pronto y ambos estaremos bien. Amanda lo escucha y también le sonríe, pero sabe que a menos que Ilay esté ya en la montaña no va a llegar a tiempo para salvarlos, se sentía arrepentida, tenía muchos motivos para ello. Ahora Amanda solo siente una gran arrepentimiento. Había juzgado a Brandon sin darle la oportunidad de defenderse y también había creído ciegamente en las mentiras de su familia, ella era la única culpable de todo lo que estaba sucediendo. Si lo pensaba cuidadosamente, Brandon había cuidado de ella desde que estaban juntos, e incluso ahora estaba a puto de morir por ella. – ¿Por qué lo haces? – le pregunta Amanda llamando su atención, Brandon le acaricia el pelo y se percata de que está llorando. – ¿Por qué hago qué? – le pregunta Brandon. – ¿Por qué eres tan bueno conmigo aun después de lo que hice? – le aclara Amanda, Brandon se queda pensativo por un par de segundos, se da cuenta de que probablemente sea la última oportunidad que tiene de decirle cuán importante es para él. – Porque es lo que se supone que haga, porque te amo - Amanda no esperaba esa respuesta y se muestra sorprendida – porque te he amado desde el primer momento que te vi, y a pesar de todo solo he podido enamorarme de ti cada día más.– ¿incluso ahora? – le pregunta Amanda, pero es una pregunta tonta, está a punto de morir por ella así que es claro.– Incluso ahora. - Brandon sonrió y dijo, - Fuiste tú quien salvó mi vida, si no hubieras sido tú, habría muerto hace diez años en ese almacén abandonado.
– Sabes que no fui yo... - Amanda dijo con tristeza, mientras le costaba hablar debido al humo en sus pulmones.
– No digas eso, - Brandon la interrumpió, - lo único importante ahora es que te amo, te amo más que a mi propia vida. Perdóname, fui inútil, no pude protegerte a tiempo...
El llanto de Amanda se hace más fuerte, la culpa y el remordimiento le consume el pecho.
– Lo siento, no tienes idea de cuánto lo siento Brandon. Me arrepiento de no haber correspondido a tu amor y solo espero que si hay una próxima vida no me ames, quiero que encuentres a alguien mil veces mejor que yo, que sea capaz de devolverte todo ese amor que eres capaz de dar, porque yo lo único que fui capaz de darte fue sufrimiento. – No digas esas cosas Amanda, incluso si tengo mil vidas siempre voy a intentar encontrarte – toma su rostro en las manos y la besa, Amanda lo corresponde por primera vez, se siente calmada y logra sentir todo el amor que él tiene para darle – fui feliz con solo tenerte a mi lado, y no me arrepiento. Brandon vuelve a besarla y acariciar su rostro secando sus lágrimas en un gesto de puro amor. La aprieta firmemente contra su cuerpo como si quisiera que ambos se convirtieran en una sola persona y besa la parte superior de su cabeza. – Incluso si este es el fin, aunque no exista un mañana para nosotros. Yo jamás me arrepentiría del tiempo que pasé contigo.El fuego se hacía cada vez más intenso. El sentimiento sincero de Brandon, la culpa y la resistencia de Amanda, el amor y el odio, el deseo y la ira, todo se convirtió en cenizas en medio del incendio.
Capítulo 122Amanda mira sin creer: Brandon está ofreciendo su vida.– ¿Me estás diciendo que te asesine por esta mujer? –Brandon asiente.– No puedo vivir sin ella, incluso si la matas a ella en mi lugar, voy a terminar quitándome la vida. Porque ella es mi vida.– Brandon –Amanda intenta llamar su atención–, levántate del suelo, sal de este lugar.El padre de Amanda tiene cara de miedo, no creyó que las cosas iban a llegar a este punto. Va a donde está Amanda y suelta sus amarres. Amanda se acerca a Brandon, el padre de Brandon aprieta la pistola contra su cráneo, y Brandon lo mira.– Si la matas, me voy a convertir en tu peor enemigo. Voy a vivir solo para destruirte.– Maldito idiota, no sé a quién sales que te convertiste en un inútil solo por una mujer –se queja su padre–. Si lo que quieres es morir, no voy a detenerte.La pistola cambia y esta vez está apuntando a Brandon. Sin pensarlo dos veces, Miller dispara. El estruendo deja a Amanda sin poder escuchar, pero ve a Brandon e
Capítulo 121Brandon entra en el hospital después de recibir la llamada de Sanders, quien lo está esperando con unos documentos en la mano.– Aquí tienes –le dice–, como creímos, está más sana que cualquiera de nosotros –Brandon abre el sobre; dice claramente que Erica se encuentra en perfectas condiciones de salud.– Muchas gracias. Puede que para lo demás necesite un poco de tiempo, pero al menos me voy a poder librar de ella –le dice Brandon–. Voy de inmediato a recibir algunas explicaciones.Brandon se apresura a llegar a la casa, entra y encuentra a Erica sentada en el salón como casi siempre; ella lo mira y le sonríe.– Qué bueno que llegaste, ya te estaba extrañando –le dice. Brandon sonríe y se acerca a ella.– Acabo de recibir los resultados de tus análisis –le dice.– Ah, creí que no llegarían hasta dentro de unos días.– Sí. Pero Sanders lo hizo más rápido, tenemos mucho por hacer.– ¿A qué te refieres? –Brandon pudo ver el miedo en su rostro. Le entrega el sobre y espera a
Capítulo 120Brandon estaba sumido en un torbellino de emociones. Había dicho adiós a Dania y la había enviado con Ilay, confiando en que ella estaría a salvo, al menos por ahora. Sin embargo, su mente estaba lejos, luchando con una mezcla de incertidumbre y frustración. Se dirigió a la oficina de Amanda, decidido a asegurarse de que estuviera bien, a pesar de todo lo que había pasado. Al entrar, se encontró con ella sentada en su escritorio, con el rostro marcado por el cansancio, pero aún fuerte a su manera. Sin embargo, sus ojos reflejaban algo que él reconoció inmediatamente: el miedo.Amanda lo miró sin pronunciar palabra. Estaba tan cansada que apenas podía mantenerse erguida, pero cuando sus ojos se cruzaron con los de Brandon, un sentimiento de vulnerabilidad la invadió.– Vamos, empieza a regañarme –dijo Amanda, intentando aliviar la tensión con algo de humor, aunque su voz era más dura de lo que había planeado. Se sentó frente a ella y, al notar que sus piernas temblaban, no
Capítulo 119Brandon no dudaba de que en algún momento algo como esto podría pasar. Siempre había sabido que las cosas no iban a seguir tan tranquilas para él, que tarde o temprano tendría que enfrentarse a decisiones difíciles y a personas que exigirían más de lo que estaba dispuesto a dar. Sin embargo, lo que sí le sorprendió fue la rapidez con la que Erica le había pedido que asesinara a alguien.–¿Acabas de decirme que asesine a alguien? –le preguntó Brandon, su voz un poco más tensa de lo normal. Le dio la oportunidad a Erica de retractarse, esperando que fuera solo una broma de mal gusto, algo que pudiera olvidar en el acto.Erica lo miró sin inmutarse, como si lo que acababa de decir fuera la cosa más normal del mundo.–Sí, fue lo que te dije. No puedes dejar que te traten de esa forma. No puedes permitir que la gente juegue contigo o con tu familia. Si no haces nada, te van a seguir pisoteando.Brandon frunció el ceño, sin poder creer lo que estaba escuchando.–No soy un asesi
Capítulo 118El silencio en la cabaña era abrumador. Solo se oía la respiración entrecortada de Amanda mientras se arreglaba la ropa con manos temblorosas. Cada movimiento suyo era un intento de recuperar el control, de volver a ponerse la coraza que tanto le había costado construir desde que Brandon salió de su vida. Sin embargo, ahora sentía que esa coraza se había resquebrajado por completo.Brandon la observaba en silencio, desde la penumbra de una esquina. No decía nada, no se movía, solo la miraba, como si memorizara cada gesto, cada movimiento torpe con el que ella intentaba cubrir la vulnerabilidad que acababa de mostrarle. Amanda no lo miraba. Mantenía la vista fija en el suelo, en sus propios zapatos, en cualquier cosa que no fuera él.–¿Por qué me evitas? –preguntó Brandon al fin, con voz baja, cansada, pero cargada de una ansiedad contenida que no sabía cómo disimular.Amanda cerró los ojos por un segundo, intentando juntar el valor para hablar. Luego, sin mirarlo, le dijo
Capítulo 117Brandon está completamente absorto en el contacto con Amanda, sintiendo que cada caricia, cada roce de su piel contra la suya, lo vuelve más irremediablemente adicto a ella. Es como si el tiempo se detuviera, como si el universo entero se redujera a este instante, a este momento en que sus cuerpos se encuentran y se entrelazan de manera tan perfecta, como si Amanda hubiera nacido para estar en sus brazos.Las respiraciones se entrelazan, sus cuerpos se funden en una danza casi primitiva de deseo y necesidad. Amanda está tan cerca de él, tan tangible, que cada movimiento la hace más real, más deseada. Y es entonces cuando ella, aún luchando contra sus propios sentimientos, susurra con voz entrecortada:—No deberíamos estar haciendo esto.Se separa ligeramente, aunque la fuerza de su cuerpo contra el suyo hace que Brandon la sienta aún más cerca. Sus labios rozan los de Amanda, el calor de sus cuerpos los envuelve, pero Amanda trata de contenerse, tratando de alejarse, aunq







