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06.- Los nueve peleadores.

last update Data de publicação: 2024-05-30 00:40:03
—Salazar no tienes elección, sé muy bien que solicitaste ser también mánager y entrenador que te denegaron, sé mi entrenador y yo seré el mánager.

No sabe que había pasado, hace unos momentos cuando tomaba a Olivia del brazo, pero después de escucharla decir eso, idea un plan, es como ella lo mira con una singular sonrisa que provoca en ella confusión e inquietud, mientras lo mira frunciendo el ceño.

Ethan sabía lo que diría ya se sentía mejor, siendo que después de que Olivia se separara de él,
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Último capítulo

  • Salazar   41.- Antes de la Cacería.

    Ahora, sentado solo en aquella habitación que antes habría considerado un privilegio, sentía algo extraño. Una ausencia. Como si el espacio fuera demasiado grande sin su presencia cerca. Terminó de comer y dejó los cubiertos sobre el plato. Permaneció unos segundos mirando la mesa vacía antes de levantarse.Momentos después, sus ojos se dirigieron hacia la bolsa transparente que habían dejado frente a su puerta. En ella estaba escrito su nombre. Ethan Salazar.La tomó entre sus manos y observó el uniforme en su interior. No era una simple ropa deportiva. Era el uniforme de los Juegos Triunfos Wulf. Salazar abrió la bolsa lentamente.En ese momento se encontraba únicamente con un bóxer negro después de haberse duchado. Tomó las prendas y comenzó a vestirse sin prisa.Primero colocó el pantalón deportivo negro, de tela resistente y flexible, diseñado para permitir movimiento durante la competencia. La caída era ajustada en la parte superior, pero libre en las piernas, permitiendo correr

  • Salazar   40.- Antes de la Cacería de la Luna.

    Olivia mantuvo la expresión firme mientras ajustaba el mecanismo de la pulsera.—¿Esperabas que lo hiciera?Una ligera curva apareció en la expresión de Ulmer, casi una sonrisa, aunque desapareció antes de formarse por completo.—La mayoría lo hace.El silencio entre ambos se volvió más profundo.Olivia terminó de asegurar el cierre y retiró lentamente la mano, pero la sensación permaneció unos segundos más, como si la energía de la pulsera hubiera dejado un eco.—No eres tan aterrador como creen. —dijo ella.Algunos de los lobos alrededor levantaron la mirada al escucharla. Ulmer inclinó apenas el rostro.—Eso depende de a quién preguntes.—Yo no estoy preguntándole a otros —respondió Olivia.Sus palabras hicieron que algo cambiara en los ojos de Ulmer. No fue sorpresa. Fue reconocimiento. Porque por primera vez alguien no estaba viendo únicamente al cazador, al alfa o a la bestia que todos temían. Estaba viendo a Ethan Salazar dentro de él. Y eso, para Ulmer, era más peligroso que c

  • Salazar   39.- Territorio en Disputa.

    Olivia levantó la vista con calma, pero atenta. Los conocía lo suficiente para entender que aquello no era simple incomodidad.Era historia. Feralis fue el primero en romper el silencio.—¿Sosiegar? —su voz salió más baja de lo normal, pero cargada—. ¿De verdad van a meterlos ahí?Arken exhaló por la nariz, una risa sin humor.—Perfecto… —murmuró—. Cazadores vigilados por pastores.Nyxar no mostró enfado abierto, pero su mirada se volvió más profunda. —No es una combinación inocente —dijo con serenidad—. Ellos no observan… intervienen.Lúmen inclinó apenas el rostro, pensativo.—Y no lo hacen por equilibrio —añadió—. Lo hacen por control.Ulmer habló entonces, sin elevar la voz, pero con una firmeza que cortó el aire.—El bosque de Obsequ no les pertenece.Noctar, desde su inmovilidad, añadió:—Pero actúan como si así fuera.Lunark bajó apenas la mirada, y cuando habló, hubo algo más personal en su tono.—Ese bosque tiene memoria… y ellos no la res

  • Salazar   38.- El Despertar de la Conexión.

    Esos rayos, profundos y a la vez tenues, reflejaban su conexión: turquesa intenso como el mar abierto, verde esmeralda apagado como algas en movimiento, un azul cristalino atravesado por destellos plateados, como la espuma bajo la luna.No eran estáticos; cambiaban suavemente, como si respondieran a lo que sentía. Y entonces... toc, toc. El sonido en la puerta rompió el momento.—Olivia —se escuchó la voz al otro lado—. Soy Frankie.Ella parpadeó, volviendo al presente.—Un momento, ya voy —respondió, girándose hacia los lobos—. Me disculpan… pueden tomar asiento.Se movió rápido, esquivando con naturalidad a Sylvar y Feralis, que estaban más cerca de la puerta. Ninguno se interpuso. Solo la observaron pasar.Al abrir, se encontró con Frankie, ligeramente inclinado hacia adelante, como si dudara si interrumpir o no.—¿Qué pasa, Frankie?Él bajó la voz.—Necesito hablar contigo… y con ellos. Es importante.Olivia entrecerró apenas los ojos, evaluando.—Ahora no es el mejor momento.—Lo

  • Salazar   37.- El Equilibrio de la Bestia.

    El silencio que siguió no fue vacío, fue atención, y Lúmen no apartó la mirada.—Y otros creen que esconderlos es lo mismo que dominarlos —continuó, su voz firme, serena, sin juicio—. Pero no es control… es miedo con disciplina.Sus palabras no fueron duras, fueron exactas. Olivia sintió cómo algo en su pecho se acomodaba con esa verdad, porque la entendía, porque la había visto.Lúmen dio un paso al frente, uno solo, medido, suficiente; no invadía, no imponía, pero tampoco se ocultaba.—El problema no es la bestia —añadió, bajando apenas la voz, como si hablara directamente a algo más profundo en ella—. Es el momento en que decides si vas a vivir con ella… o pasar la vida intentando que nadie más la vea.Olivia sostuvo su mirada sin retroceder y, por primera vez desde que había entrado en ese lugar, no sintió que estaba frente a algo que debía analizar, sino frente a algo que podía entender.—¿Y tú? —preguntó, casi en un susurro, pero sin debilidad—. ¿Nunca la escondiste?Hubo una pa

  • Salazar   36.- Aprender a Habitar la Bestia.

    —Nos rastreaban por el brillo del pelaje. Por lo que representaba. —Sus dedos se tensaron apenas, lo suficiente para que las garras insinuaran su presencia—. Nos arrancaban de la manada… y vendían lo que quedaba.No hubo rabia abierta en sus palabras. Pero sí memoria. Lunark exhaló despacio, y esta vez su postura cambió apenas. No en defensa. En afirmación.—Por eso dejamos de mostrarnos. Por eso desaparecimos.Sus ojos volvieron a fijarse en Olivia, con una intensidad distinta. No de amenaza. De decisión.—Hasta ahora.El peso de esas palabras no cayó solo en ella. Se extendió.Alrededor, los demás reaccionaron sin moverse demasiado. Nyxar inclinó apenas la cabeza, como si reconociera algo más allá de la historia: una verdad compartida. Noctar permaneció inmóvil, pero su mirada se afiló un grado más, atento. Sylvar mantuvo su serenidad intacta, aunque su respiración se hizo ligeramente más profunda. Feralis, en cambio, dejó ver apenas más sus garras, no como advertencia… sino como re

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