INICIAR SESIÓNNARRADORA—Owen, ¿qué crees que hará? —Alexander le preguntó, ambos vigilando las puertas.—Lo que sea, espero que pueda ayudar a Ava. Tiene que estar bien, ella y la cachorra tienen que estar bien… Repitió con la mirada pesada. Alexander lo abrazó. De la fiesta pasaron a la tensión extrema.*****Kaelor miró al cielo. La luna ya había salido. La verdad es que esto era una locura.Deseaba invocar el poder de su deidad y, además, tenía que pedirle permiso a la Diosa. El ritual de los Auryel no se había atrevido a realizarlo durante todo este tiempo. Tenía miedo… lo admitía en lo más profundo de su corazón. Miedo de haber sido abandonado y castigado por sus errores.«No tengo cómo pedirte perdón por haber usado mal los dones que me diste… ni por acabar con la vida de tus hijos Auryels. Pero por favor, amado Sol, concédeme una oportunidad de traerlos de vuelta. Esa niña… es el inicio de todo.»Miró al techo abierto sobre su cabeza, sintiéndose tan arrepentido, tan apesadumbrad
7 MESES DESPUÉS.—¡Larga vida al Rey Alexander!—¡Larga vida al Consorte Real Owen!Los gritos de júbilo y felicitaciones se escuchaban desde la plaza.En la alta terraza, al fin, el monarca escogido saludaba a sus súbditos.Después del esfuerzo aportado por cada manada, el castillo del Rey Alfa fue restaurado.Al lado de Alexander, un hombre apuesto de cabello oscuro también se erguía, ataviado con ropas de gala.Owen miraba a los ojos emocionados de su compañero mientras saludaba a los principales nobles en la plaza.Sabía que muchos, en el fondo, no estaban de acuerdo.Pero frente al poder absoluto solo podían esconder su disgusto donde no les daba el sol.Todo esto lo hizo realidad, la hermosa pelicastaña parada detrás con una enorme panza y apoyada en su padre.Desde el día en que salvó a Ava Reed, el destino de todos cambió para siempre.Ella no solo le trajo amor al solitario Alfa Hunter, sino que jamás se rindió con su madre.Esa mujer que ahora estaba a su lado, tomada de la
NARRADORATomó su barbilla y lamió la pulpa de sus labios, estirándola entre sus dientes. El cerebro se le estaba haciendo papilla a la loba… el cerebro y algo más. Tragó en seco y, como si tuviesen vida propia, sus manos fueron a su fuerte pecho, bajo el saco, acariciándolo lentamente.El hombre rubio entrecerró los ojos. A través de la rendija, sus pupilas doradas parecían brillar llenas de expectativas. Su pene se endureció aún más contra ella, pegándose sin pudor, mostrándole cómo lo tenía solo por unos roces.—Irina… —susurró su nombre con tanta hambre que el corazón de ella dio un vuelco.Esos hilos del destino que los conectaban cada vez se entrelazaban más.—Yo te deseo… deseo estar contigo… Kaelor…Confesó arrastrando la lengua. Su loba tomando el control para seducir al macho que deseaba para aparearse.—Ven conmigo. Confía en mí… mi amor.***** Irina soltó los nudos en su alma. Por primera vez, lo siguió ciegamente. Kaelor se inclinó con suavidad para quitarle los ta
NARRADORASe giró para verlo entre las sombras de un alto pino. Su corazón latió más emocionado de lo que deseaba. Ella estaba un poco decepcionada, pensando que no vendría.—Gracias. He aprendido muy bien de tus clases —Irina luchaba por no comérselo con los ojos.Pero, maldita sea, vestido en ese esmoquin negro más moderno, con su cabello rubio peinado hacia atrás y esos ojos hechiceros intensos… Kaelor la miraba siempre como si fuese lo más fascinante y único en el universo entero.—Pensé que ya no asistirías… —murmuró para romper el silencio tenso donde ninguno hablaba.—¿Cómo perderme el placer de verte tan hermosa esta noche?Kaelor la detalló de arriba abajo. Llevaba un vestido ceñido hasta las rodillas de una tonalidad champán. Su cabello castaño recogido con elegancia y se complació demasiado al verla usando los pendientes topacio que le había obsequiado.—Gra… gracias —Irina tartamudeó, poniéndose nerviosa como una chiquilla.—¿Qué tal si damos un paseo? ¿O quizás prefie
NARRADORA—Sopla la velita y pide un deseo, mi mate —Ava le dijo en voz baja. Dándole una mirada cargada de seducción, sus ojos brillaban bajo el maquillaje ahumado.—Mi único deseo es poder permanecer por siempre a tu lado —Grayson confesó sin vergüenza, agarrándola por la cintura y soplando las velitas.—¡Pusieron tres, pero es porque no cabían las otras 297!Leila, la doctora, le gritó entre la gente. Buen susto había pasado con la desaparición de Ava y su madre.Luego la bronca que les dio fue descomunal.—¿Por qué invitaste gente chusma a mi fiesta?— Grayson bufó haciéndose el molesto.Pocas personas se atrevían a burlarse así del Alfa Hunter. Pero aquí estaban sus amigos y personas más cercanas.Se ganó más silbidos y una sonrisa hermosa de Ava. Él estaba de buen humor y Ava esperaba que su sorpresa lo hiciera aún más feliz.La música suave comenzó a sonar. Los invitados se dispersaron y dejaron la pista libre.—¿Me concede un baile de cumpleaños, mi preciosa Luna?Grayson tom
NARRADORA1 MES DESPUÉS—Mamá, ¡qué linda! Ava miraba con calidez a la mujer que se arreglaba frente al espejo de su cuarto.—Tú también estás hermosa —Irina se giró y se acercó a ella. Le dio un abrazo en medio de la habitación. Cada vez que tenía una oportunidad, abrazaba a su hija, la besaba en las mejillas, intentaba recuperar todo el tiempo que perdieron.—¿Estás lista para hoy? —le preguntó con misterio.—Estoy nerviosa… Ava se mordió el labio inferior con una sonrisita baja.—Todo va a salir bien, pequeña. Lo has practicado tanto —Irina tomó un mechón castaño entre los dedos.—Me has enseñado bien... con ese maestro dedicado que tienes.Ava comenzó a bromear con ella, pero la mirada de Irina se transformó de la alegría a algo más complejo.—Mamá, él viene hoy. Grayson lo invitó.—Lo sé, y está bien —la voz de la mujer madura fue bajando junto con su cabeza.Ava suspiró. Jamás pensó que su madre no solo recuperaría su belleza e inteligencia anterior, sino que tendría un enre







