FAZER LOGINAdara Petrova
2017, Pskov, Rusia. Mansión Petrov —¿Algún día podré ir a la escuela?—pregunta mi hermana menor Le sonrió a Kira, quien me mira con unos hermosos ojos azules y el cabello rubio atado en una trenza perfectamente hecha. Zaría a mi lado, solo le da una pequeña sonrisa mientras que terminaba de leer su libro. La calidez de la sala de la mansión Petrov nos mantenía acogidas, el fuego de la chimenea se hacía presente mientras que Faddei terminaba sus deberes para sus clases de mañana. —No lo creo, Kira—admito—ir a la escuela es peligroso y por eso padre nos tiene estudiando acá en casa —Pero me aburro—refuta —Será así hasta que te hayas acostumbrado—dice Zaria—al inicio con Adara también nos aburrimos pero es cosa de que te acostumbres y créeme que todo pasará rápido. Kira solo hace una mueca y sigue haciendo sus deberes mientras que Zaria retoma su lectura. Ojeo mi libro de cocina buscando alguna receta que pudiera hacer esta tarde y buscar algún entretenimiento en estas paredes de la mansión Petrov. La Mansión Petrov estaba ubicada en Pskov, en Rusia. Vivía aquí desde que era una bebe y jamás había salido de estas paredes, pocas veces salía y era solo para trasladarme a otras mansiones de la zona y estar ahí unos cuantos días para luego volver a lo de siempre. Padre siempre nos mantenía a todos acá encerrados, solo el junto Nikolay y Alexey podían salir de la Mansión por sus movimientos y servicios al Boss de la Mafia Rusa o más conocida como la Mafia Roja. —¿Qué tal si hacemos galletas?—le propongo a mi prima —Eso lo hicimos ayer—me recuerda —Cierto—hago una mueca Busco otra receta, pasando por entradas, tipos de ensaladas, platos de fondo y entre más. Me detengo en una tartaleta de moras, sonrió encantada. —¿Una tartaleta de moras?—preguntó Zaria me mira y sonríe asintiendo, me pongo de pie dejando que mi vestido junto mis bucaneras gruesas se hagan presente en mi cuerpo. Camino hacia la salida de la sala para dirigirme a la cocina. —Padre te ha dicho que no vayas a la cocina—habla Faddei Me detengo y vuelvo a ver a mi hermano tres años menor que yo, él solo me mira fijamente mientras que se notaba su mirada de preocupación. —No se va a enterar—le aseguro —Sabes lo que piensa... Jamás te dejará estar en la cocina sabiendo que hay gente del servicio. Quiere que sigas con tu educación —Lo se, pero la cocina me llama mucho la atención dejando aún lado la medicina —Dara—me llama suplicante—no lo provoques —No sale de su despacho, Dei, no se dará cuenta —El siempre lo sabe Decido ignorarlo ya que padre jamás salía del despacho. Entró a la cocina recibiendo las sonrisas de las del servicio. Reviso la despensa buscando los ingredientes y me doy cuenta que varios me faltaban. —¿No hay polvo para hornear?—pregunto —No, señorita Adara—responde una chica —¿Ni yoghurt de Mora? —Tampoco —Tampoco hay leche—suspiro —¿Qué desea hacer?—pregunta —Una tarta de moras—sonrió—pero me faltan ingredientes —Podría enviar a alguien que vaya por ellos—me dice —¿En serio? —Claro Asiento y en un papel anoto los ingredientes faltantes, se lo entregó y ella se retira para ir en busca de alguien que vaya a una tienda. Vuelvo a la sala donde me acomodo al lado de mi prima. Zaira era la hija menor del hermano de padre y prima de mi misma edad. Ambas teníamos dieciocho años. Ella había llegado a mi familia cuando tenía solo cinco años, sus padres habían sido asesinados por la Mafia enemiga y ella junto a su hermano Alexey fueron rescatados. Nos habíamos criado juntas y era una hermana más para mi. Su cabello castaño claro se hacía notar junto a sus hermosos ojos grises, unos labios carnosos rosados junto a unas mejillas sonrojadas por encima de su piel pálida como la mía. —¿Y la tarta?—pregunta Zaria —Faltan ingredientes así que irán a conseguirlos—respondo Zaria asiente mientras retoma nuevamente su lectura. Faddei se pone de pie y sale de la sala con sus cosas en mano y simplemente hago una pequeña mueca. Kira sigue haciendo su deber mientras que el silencio reinaba en la gran habitación. Miró fijamente la chimenea que mantiene su fuego en alto para mantener la temperatura en la mansión. Se oyen unos gritos de lejos y miró a Zaria sabiendo de dónde vendrían esos gritos. Mis padres claramente. Kira alza la mirada confusa sin saber que pasaba y le sonrió mientras que mi prima se levantaba para cerrar las puerta de la sala dejando que los gritos no entren a la habitación pero aun así se oía de lejos. —¿Qué pasa?—nos pregunta —Nada Kira—le sonrió tranquilamente—. ¿Cómo va tu deber? —Difícil—me mira—. ¿Puedes ayudarme? —Sabes que a padre no le gusta —Por favor, es muy difícil —Vale—suspiro Trato de explicarle lo mejor posible el tema y ella me oye atentamente mientras que los gritos seguían y seguían. Zaria pone algo más de leña a la chimenea para incrementar el fuego en ella y el calor rodea la habitación. —¿La puedes ver?—le pido a mi prima al no oír más gritos —Claro Camino por la sala hasta salir de ella y el miedo se instala en mi cuerpo, las muchas veces que mis padres discutían, siempre acababan en una sola cosa. Golpes. Madre siempre recibía golpes de padre cuando las discusiones tomaban rienda en la familia, aunque no siempre era así pero la mayoría de veces si que lo era. Camino por los pasillos para ir hacia la otra sala, aquella sala la usaban más para recibir visitas y así con nuestros hermanos no estábamos estorbando por en medio según padre. La puerta estaba abierta así que me asomo lentamente mientras oía unos quejidos. Madre yacía en el sofá mientras que padre estaba encima de ella moviéndose, sabía perfectamente lo que hacían y eso me hizo apretar mi estómago. Padre me daba la espalda pero podía ver la mirada de madre. Sus lágrimas caían silenciosamente mientras que unos golpes se hacían notar en su rostro y unas marcas de su cuello. Su mirada recae con la mía y me pide que me fuera. Simplemente me vuelvo y me alejo a pesar de lo mucho que deseaba ayudarla. Una vez traté de hacerlo, pero no me fue para nada bien. Padre me había enseñado a no interrumpir sus momentos con Madre o alguna mujer que solía traer a la mansión. Ya en la sala fingí que todo estaba perfecto para no preocupar a Kira, ella aún era una niña y no merecía saber el horror de familia en el cual vivíamos. •••••••••••••••••••• El silencio en la mesa era presente, solo los cubiertos hacían un eco al igual que los vasos. Todos comían la cena en silencio y nadie parecía interesado en hablar sobre algún tema. Miro a mi hermano mayor que estaba frente a mí y él solo miraba fríamente a mi padre luego de ver las marcas en el cuello de nuestra madre. No había logrado taparlas correctamente. Al terminar la cena nos sirvieron el postre. Mi tartaleta de Moras, sonrió mientras que las del servicio servían trozos. Faddei me mira y asiente levemente mientras degustaba el postre de esta noche. Como mi postre con tranquilidad disfrutando la suave masa y el toque de moras. Al acabar todos quedamos en la mesa esperando la orden de padre para retirarnos. Él carraspeó llamando la atención de la familia. —Niñas—me dice una mirada a mi prima, a mi y Kira—vayan a la cama, su madre subirá en un momento a verlas. Adara encárgate de acostar a tu hermana—me ordena —Sí, padre—respondo obedientemente Nos levantamos de la mesa y me despido de mi familia con un descanse. Camino con Kira hacia el segundo piso siguiéndole el paso Zaria. Ella entra a su habitación y yo voy a la de Kira. Ya en ella busco su camisón de dormir mientras que ella iba a cepillar sus dientes, al tenerlo la ayude a vestirse y la deje arropada en su cama. Me sonríe mientras cierro las cortinas dejando que la oscuridad reine la habitación. —Falta muy poco para que yo cumpla ocho años, ¿Que me darás este año?—pregunta sonriendo —No lo sé—respondo—quizás te haga un rico pastel de chocolate —Mhm eso me gusta—asiente —Vale—río y beso su frente—. Descansa, Kira —Tu también descansa, Adara—besa mi mejilla Salgo de su habitación y caminó hacia la mía, al entrar me prepare para dormir dormir y ya con mi camisón para dormir, me acosté en mi cama cubriendo mi cuerpo con las gruesas y calientes mantas de mi cama. Los pasos se oyen a través del pasillo y cierro los ojos para fingir que estaba dormida. Abren la puerta de mi habitación y me quedo quieta en la cama, cierran la puerta y los tacones de mi madre resuenan en el piso de mi habitación. —Se que no estas dormida—me dice Abro los ojos y miró a mi madre. Irina Petrov, ojos azulados como los míos y cabello castaño hermoso y largo. Figura perfecta y llena de elegancia. Así era mi madre. —Si fuera tu padre quien vendría a ver si estas dormida, estarías castigada—me dice —Bueno, es un milagro que nunca suba a ver si en verdad estoy dormida—admito sentándome en la cama Ella acaricia mi mejilla mientras que me mira fijamente. Miró su cuello con marcas visibles y simplemente hizo una mueca. —No hagas eso, nadie ha muerto—dice madre —Tu cuello—susurro —Mi cuello está bien, Adara—asegura —Madre... Sabes lo que te hizo esta tarde y no esta bien, tu no puedes permitir esto —Esta tarde no pasó nada, Adara. Nada ha pasado y con tu padre nos amamos —¿Amor? Eso no es amor —Tu no sabes lo que es el amor, Adara—dice madre —Pero así... —No hables más de ello—me interrumpe—. Duérmete antes que tu padre sepa que sigues despierta y venga a darte un castigo. Asiento rendida y me acomodo en mi cama, acaricia mi cabello rubio y sale de la habitación dejándome sola. Suspiro tratando de reconciliar el sueño.Zaria SantoroTermino de secar el cabello de Alice y dejo el secador de pelo en la encimera del baño. Alice bosteza cansada luego de un largo día de juegos con Kira.—¿Y papi?—pregunta mientras quitaba unos mechones de su cabello de su rostro—Aun no vuelve del trabajo—respondoNi siquiera sabía si Luca en verdad estaba en el trabajo. Últimamente estaba llegando algo tarde llamando bastante mi atención.Alice frunce sus labios y salimos del baño de su habitación. Ella se sube a la cama y la abre rápidamente sacándome una sonrisa. Agarra la botella de biberón que estaba en la mesa de noche y se tumba en la cama.La acomodo mejor y la acurrucó bien en las sábanas. Me aseguro que la ventana de su habitación esté cerrada y acaricio su cabello.—Buenas noches hija—beso su frenteSe despide con su mano y apagó la luz de su habitación dejando solo encendida la lámpara de la mesa de noche.Al salir de la habitación me encamino a la de Adara y Hades. Tocó la puerta al estar frente a ella.—Ade
Adara SantoroUn mes después de la guerraAcaricio la espalda de Raven mientras que sollozaba contra mi cuello, trataba de calmar su llanto luego de que me haya despegado de el por solo dos minutos.Raven estaba en esos días en que no quería despegarse de mi, que exigía mi completa atención en todo momento. Acababa de cumplir los dos meses y estaba cada día más precioso.—Ya mi amor, ya estás con mami—le susurro tranquilaLa puerta de la habitación de Raven se abre y es Hades quien entra. Le sonrió levemente mientras que se acercaba a nosotros y acaricia la cabeza de Raven que aún sollozaba.—¿Le ha pasado algo?—inquiere—No—meso a Raven mientras sus sollozos cada vez eran más leves—. Solo que me despegue de el por dos minutos.—Vaya niño...—Hades—le doy una mala miradaEl besa mi frente y luego la cabeza de Raven. Nuestro hijo se calma en mis brazos quedando dormido en ellos. Lo acomodo mejor en mi cuerpo dejándolo acurrucado en mis brazos y tomo asiento en el sofá de la habitación.
Narrador OmniscienteJulio de 2023La familia Santoro se preparaba para recibir a la Familia Petrov y Maslov en la mansión para un almuerzo.Adara Santoro terminaba de vestir a su hija Kira de solo dos años. Su hija no podía mantenerse quieta haciendo que a su madre le dificulta un poco peinarla.—Cariño mantente quieta —pide Adara mientras cepillaba el cabello de su hija—Quedo juga mami—pide—Ya irás a jugar mi amor pero déjame peinarteKira suspira y se mantiene quieta por un momento dejando que su madre la peine. Después calza sus zapatos y le sonríe mientras le pone colonia que tanto le gustaba a su hija.—Por favor no te ensucies—pide Adara—Eta ben mamiKira sale de su habitación corriendo y Adara niega mientras que se dirigía a la habitación de su hijo mayor. Al entrar este era preparado por su padre.—No veo la razón que use un traje—dice Adara acercándose a su esposo e hijo mayor—Dije lo mismo—habla Hades—¿Cariño por qué no mejor usas algo más cómodo?—Pero viene gente—dic
Hades SantoroDías después del nacimientoRecuesto a Bianca en mi pecho mientras daba golpecitos en su espalda para que soltará sus gases. Le había dado la botella del biberón hace poco. No quería que Adara despertara para que la alimentara. Ella debía de descansar luego del duro parto que tuvo que vivir.Me siento en el sofá de la habitación mientras sacaba los gases de Bianca. Miro al pequeño bultito que tenia sobre mis brazos. La pequeña mata de cabello rubio y unas mejillas sonrojadas que se lucian en su pálida piel. Mi pequeña hija era preciosa igual que su madre.Cuando Bianca soltó todos sus gases, la dejé en su cuna que estaba a los pies de la cama. Beso su frente y acaricio su pequeña mano antes de volver a la cama con Adara.••••••••••••2031, Bianca de 10 mesesAdara entra a mi despacho con Bianca sobre sus brazos y una botella del biberón. La menor de todos mis hijos venía pataleando en los brazos de su madre provocando que mi esposa empiece a frustrarse.—Necesito tu ayud
Hades Santoro2032—Raven, te he dicho que no puedes llegar y tomar las armas—regaño a mi primogénito—Ya tengo trece años—se sienta en el sofá de mi oficina—tengo la edad suficiente—Si pero tu madre me matará si dejo que tomes alguna cuchilla o peor una pistola.—Mamá no debe enterarseNiego mientras que Raven solo suspiraba. Acaricio el puente de mi nariz y miro a mi primogénito.—Solo te queda un año Raven, mientras sigue con el entrenamiento físico—Peleo mejor que el tío Luca—Raven...—Esta bien papá—suspira—. Iré a mi habitación—Bien—dejo que se vayaRaven abandona mi oficina y suelto un suspiro. Tener un hijo preadolescente que su mundo giraba en torno a la mafia era algo complicado. El no veía la hora de tomar un arma y poder usarla. Yo a su edad ya tenía todo eso en mi poder, pero lo que a Raven le frenaba era Adara.Mi esposa no quería que Raven tocará un arma antes de sus catorce. Según ella aún era un niño.Me acerco a mi escritorio para revisar el seguimiento de la dro
Narrador Omnisciente04:18amLa pequeña Kira de solo tres meses de nacida rompe a llorar en plena madrugada exigiendo atención y algo de comer.Hades despierta por el sonido del monitor de la habitación y frota sus ojos mientras oía los llantos de su pequeña.A su lado su esposa Adara dormía profundamente, estaba con una leve gripe que la tenía sumamente agotada y cansada.Se incorpora de la cama y abandona la habitación dirigiendose a la de su hija. Entra a ella oyendo como su pequeña lloraba a todo pulmón. La carga apoyándola en su pecho y la mece contra sus brazos. Kira al sentir el calor de su padre empieza a bajar su llanto soltando pequeños sollozos.—¿Tienes hambre princesa?—susurra HadesKira solo mueve su cabeza contra el pecho de su padre buscando algo del que alimentarse. Hades abandona la habitación y vuelve a la suya dónde se acerca a su esposa que dormía plácidamente.—Cariño—llama Hades mientras movía el cabello de su esposa—amore despierta.Adara se remueve y abre los







