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Autor: Fénix Vm
last update Fecha de publicación: 2025-12-28 00:00:05

AURORA

Kayne se había ido temprano, talvez antes del amanecer, la cama estaba fría cuando los primeros rayos de sol traspasaron las cortinas.

Pensé que me sentiría mal, horrible, que había cometido un enorme error al permitir todo lo que sucedió anoche con Kayne, pero no sentía nada de eso.

Si acaso era diferente, no me sentía tan débil, tan vulnerable, tan asustada. Me sentía más ligera, como si me hubiesen quitado una carga menos de encima.

Cahya no ha dicho nada, no es necesario que lo h
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Comentarios (2)
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Fénix Vm
Hola Marina, sí, ahí vamos, con más ánimos de escribir así que.... espero poder darle un buen cierre a esta historia que ya está en sus últimos cap. Creo que tuve muchas bajas en los capítulos, se pueden notar, pero aprecio mucho de corazón a los que siguieron leyendo a pesar de eso (⁠人⁠ ⁠•͈⁠ᴗ⁠•͈⁠)
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Marina CG
Mil gracias! Que alegría que estés mejor!! .........
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Último capítulo

  • Su Luna Humana   137.

    AURORA El palacio hoy rebosa de alegría; las doncellas se apresuran por los pasillos dejando todo listo, incluso a una se le cae una toalla mientras corre de regreso. Me agacho con cuidado para levantarla, colocando una mano en mi abultado vientre hasta que logro enderezarme de nuevo. Sigo mi camino por el pasillo acariciando a mi pequeño, sonriendo porque estos meses han sido todo un reto, pero también una montaña rusa de emociones. Creo que el que más sufre es el pobre de mi compañero, y no es que yo sea insoportable, es que él siente miedo hasta del aire que respiro. Aunque estas últimas semanas, ha estado agresivo. Ya nadie lo soporta, solo yo. —Pateas muy fuerte— le digo a mi cachorro con una sonrisa, acariciando el lugar. Cruzo hacía las escaleras, sonriendo más ampliamente por el bullicio de voces. Juego con el borde de la toalla entre mis manos hasta acercarme al filo. Ahí está Samantha, vuelta loca porque su ceremonia de unión es hoy y quiere todo perfecto.

  • Su Luna Humana   136.

    AURORA —Kayne… Sam se lanzó a los brazos de Kayne, llorando, temblando, ahogando todo su dolor en su pecho. Yo me quedé ahí parada a su lado, sintiendo las miradas de mis padres encima. —¿Cómo sigue? —Mal, muy mal, no reacciona, no hay cambios, su lobo no lo cura, lo estoy perdiendo. Kayne la sostiene mientras la ayuda a sentarse dándole palabras de consuelo. Yo, por otro lado, por fin me digno a ver a mis padres. Mamá tiene una sonrisa suave en sus labios y mi padre… él aparta la mirada volviendo a sentarse. —Hola hija, ¿cómo has estado? —Bien. Sus manos se aprietan entre sí ante mi respuesta seca, quiere decir algo más, lo puedo ver. —¿Me permites hablar a solas contigo? por favor. Observo a Kayne, luego a Sam y decido acceder. Llegamos a un pequeño espacio en el hospital, las mesas redondas con sillas están vacías. Nos sentamos y espero a escuchar a lo que tenga que decir. —Sé que… en el pasado me equivoqué mucho, pensé… pensé que oir siempre a tu padre, era lo correct

  • Su Luna Humana   135.

    AURORA —Salgan. —Aurora, si no fueran por las cadenas, te habría matado. —Está bien, por favor salgan. No había temblor en mis palabras, no había miedo reflejado en mis ojos. Solo la determinación de traer de vuelva a la bestia que gruñe de forma depredadora, a las dos personas que se mueven a mi espalda para salir. Ahora sí tenía toda su atención, una claramente curiosa mientras evalúa lo que soy. Se acerca con cautela, hasta donde las cadenas se lo permiten. Sus ojos rubíes me recorren todo el cuerpo. No con lujuria, no con hambre, parece más bien, posesión. Cómo si ya supiera que le pertenezco de una forma u otra. Sus ojos van ahora a mi cuello, donde se refleja su marca; sus ojos cambian unos segundos, ese rojo se hace más intenso, más peligroso, un gruñido escapa de su pecho tan profundo que me hace temblar. Talvez piensa que la marca es de alguien más y no de él. Me acerco, otro paso, uno que me deja a milímetros de ser tocada por sus filosas garras. Veo la

  • Su Luna Humana   134.

    AURORA Abrí los ojos lentamente, los párpados me pesaban negándose a mantenerse abiertos por completo. El aire olía a desinfectante y cloro, con las paredes blancas sin nada más que la adornaran. Trato de incorporarme sintiendo un dolor extender desde mi vientre por todo mi cuerpo; logro apenas sentarme para reparar en la persona que duerme de forma incomoda en la silla. Es Zyla. No es Kayne, no es Lessan. Busco a mi loba en mi interior mientras los últimos recuerdos se reproducen en mi mente sin yo llamarlos. No quería, no me sentía lista para llegar a una posible verdad que me aterraba más que cualquier otra cosa. Toqué mi vientre plano, con las manos temblorosas, las lágrimas de angustia se acumulan en mis ojos al recordar la sangre caliente saliendo de mis entrañas. ¿Lo había perdido? ¿Mi cachorro ya no estaba? El primer sollozo escapó desde mi garganta; roto, vacío, doloroso. No lo sentía en mi interior, no sentía nada más que un silencio horrible y devastador.

  • Su Luna Humana   133.

    NARRADOR —Es hora de terminar con esto, el tiempo se acabó, lo que significa, que el tuyo igual. Clavó sus garras en una de sus piernas y la otra bajó con rapidez hacia su vientre. El destello filoso se reflejo con horror en los ojos de Aurora, esto era todo, perdería todo ese día. Pero algo dentro de ella se negó a rendirse, se negaba a ceder. En el último instante movió su cuerpo, urgida por la angustia y la necesidad de salvar a su cachorro. Las garras apenas rozaron su vientre y eso fue suficiente para tomar la decisión más desesperada de su vida. Su loba emergió con un rugido que resonó en todo el bosque, sus colmillos se cerraron en uno de los brazos de Andras, hasta quebrarle los huesos. Su grito de agonía y rabia explotó en su garganta mientras ahora la loba rasgaba todo lo que encontrara a su paso sin querer soltarlo. Ya no era solo una loba furiosa defendiéndose, era una madre acorrala dispuesta a defender a su cachorro no nacido. El dolor la estaba comenzando a sof

  • Su Luna Humana   132.

    NARRADOR —¿Qué te hizo cambiar de opinión, Andras? antes querías utilizarme, hace semanas me lo dejaste claro cuando estuve frente a ti. Andras se detuvo a escasos pasos; en sus labios una sonrisa torcida por la burla. —Antes no habías cometido el error de marcarlo, antes tenía probabilidad de recuperar algo, pero lo he perdido todo, Aurora, ya no queda nada. Tu siempre lo eliges a él, al mounstro que crees perfecto, al que me arrebató todo. Así que, si yo me hundo, te arrastraré conmigo. Aurora levantó otro escudo, apenas sostenible para el golpe de las garras de Andras. No fue el primero, fue solo el comienzo de muchos. Cada golpe, cada rasguño, creaba una grieta que comenzaba a extenderse como finos hilos de telaraña. Sentía sus piernas ceder, su fuerzas abandonarla y el dolor en su cuerpo aumentando más. Pero tenía que resistir, aún no era tarde, su cachorro seguía dentro de ella y mientras lo sintiera, eso era suficiente para soportar aunque no le quedaran fuerzas.

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