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5. EL ALFA SUPREMO

Autor: Bris
last update Fecha de publicación: 2025-03-04 17:23:26

Jackin Arrington, conocido como el Alfa de la poderosa manada "La Maat Ra", en realidad lleva el nombre de Horus y su mitad lobo se llama Mat. Es hijo del último faraón sobrenatural de Egipto, Ransés, y de la gran esposa real Nefertari. Como único príncipe heredero, posee los grandes poderes que alguna vez ostentaron los faraones de esa estirpe.

 En Horus se han reencarnado los poderes del hijo de los dioses, Isis y Osiris de Egipto. Con casi mil años de edad, se niega a volver a sentir el dolor de la pérdida, por lo que no desea encontrar a su mitad, su Luna.

 Después de la gran guerra en la que fueron atacados por Apofis, muchos tuvieron que huir hacia otras tierras. En el caso de Horus, escapó junto a sus padres, los faraones, su pequeña hermana y todos los niños del imperio. En el camino, sus padres se sacrificaron para ponerlos a salvo, perdiéndolos junto a su hermana menor la princesa Merytnert. Fue entonces cuando llegaron a refugiarse en esta isla, donde han vivido en paz desde entonces.

 La manada "La Maat Ra" está compuesta por semidioses y se encarga de mantener la paz, la justicia y la armonía en todas las manadas del mundo. Son los guardianes del equilibrio y la armonía universal. Poseen la capacidad de que entre ellos renazcan las reencarnaciones de los dioses cuando se les es permitido. Además, tienen sus poderes divinos y pueden gobernar a todos los hombres lobo sin dificultad.

 El puesto de Alpha Supremo lo obtuvo Jacking hace más de quinientos años. Debido a ello, viaja por todo el mundo impartiendo justicia. Su beta es Amet, su primo hermano e hijo de un hermano del faraón Ramsés. En él se reencarnó el dios Sobek, conocido como el devorador de muertos. En el juicio del alma de un condenado, si se encuentra que su corazón es impuro, Amet lo devorará, evitando así que su alma renazca. Aunque esta tarea corresponde al dios Osiris en el inframundo, por heredar sus poderes, a Jacking se le permite implantar ese tipo de justicia en la tierra.

 El delta es otro primo de Horus, hijo de un hermano de la reina Nefertari. Su lobo se llama Hor y es el encargado de mantenerlos informados sobre los vigilantes y exploradores. Junto a su celta, los mantiene resguardados. Posee grandes poderes para controlar el tiempo y el agua, pudiendo crear desastres naturales o fertilizar y dar vida.

También existe un celta en la jerarquía de la manada La Maat Ra. Esta categoría no es común en las manadas, ya que generalmente se considera que los celtas son cazadores fuera de la ley, conocidos como rogues, y son la causa de la mayoría de los problemas en el mundo lupino. Sin embargo, este celta es diferente.

 El Alfa Supremo  tiene al celta llamado Bennu, quien posee todos los poderes del dios del fuego, dirigiendo a su ejército, al igual que lo hizo su padre con el faraón Ramsés. Es extremadamente eficiente en su trabajo. No es necesario que dependa de Jacking, para que hacer nada referente a la defensa de la manada, ya que siempre se mantiene alerta y su instinto nunca falla. Gracias a él, han estado seguros durante muchos años.

 Al inicio de su huida de Egipto, llegaron a Grecia y luego a Rumania. En la primera noche en una manada de amigos de los faraones, fueron atacados por salvajes rogues, lo que resultó en la muerte de sus padres y su pequeña hermana, la princesa Merynert. 

 Jacking fue salvado por Bennu, quien en aquel entonces era unos años mayor que él, pero aún era muy joven. Debido a su naturaleza heredada de su padre, Bennu se dedicó a inspeccionar todo el territorio desde su llegada y descubrió unas cuevas que sirvieron de refugio para casi todos los niños de la manada.

 Después de eso, estuvieron huyendo durante meses, siempre liderados por Jacking que había recibido todos los poderes del Alfa Supremo al morir su padre, sus primos  Amet y Horacio junto a Bennu. De esta manera, lograron llegar a una aldea de brujas blancas donde se había refugiado Teka-her, una poderosa bruja perteneciente a su manada en Egipto. 

 Al reconocerlos, llena de alegría, Teka-her abrió un portal y los transportó a esta isla. Con la sabia ayuda de ella y su esposo Aha, su mitad y un genio en todo lo imaginable, lograron rápidamente establecer su propia manada: "La Maat Ra". 

 Con el tiempo, se convirtieron en lo que son ahora, la manada encargada de proteger y mantener el orden sobre todas las demás. Además, son la manada más poderosa y antigua de la que se tiene memoria. 

Debido a la pérdida que dejó a Jacking desolado, decidió no buscar a su otra mitad femenina y renunciar al amor y la formación de una familia. No deseaba tener una Luna, a diferencia de su lobo Mat, quien la había encontrado hace mucho tiempo. Esto llevó a que Jacking huyera de ella y la dejara abandonada sin reclamarla como suya.

Sin embargo, ¿cómo era posible que ella hubiera aparecido de la nada frente a ellos en esa isla tan lejana de donde residía?

La primera vez que Jacking encontró a Isis fue en Francia, hace ya algunos años, supo que era ella, su otra mitad. Pudo percibir su fragancia única desde muy lejos y la siguió como un loco. El aroma de lirios, mirra, loto y violetas lo embriagaba. Por mucho que había intentado impedir que su lobo Mat tomara el control de su cuerpo, no lo había logrado y lo había complacido acercándose a ella, pero sin reclamarla.

Había escapado de ella, dejándola allí. Desde entonces, no había vuelto a ese país por miedo a no poder controlarse y correr a reclamar a su Luna. Pero cuál no sería su sorpresa al percibir nuevamente el olor de Isis en su despacho del hotel que dirigía.

—¡Mi mitad! —gritó Mat— ¡Está aquí, búscala!

 Después de siete años, era la primera vez que su lobo Mat volvía a aparecer. Se había enfadado tanto con él por no reclamar a su Luna, que desapareció el mismo día en que dejaron Francia. Se puso de pie feliz de volver a escuchar a su lobo e impulsado por la curiosidad de ver si en verdad era su mitad.

Jacking salió de su despacho sin querer creer lo que su olfato le decía. Su Luna, su otra mitad destinada, había venido a ellos. A tiempo, pudo ver cómo Isis era acompañada por un empleado hacia el Tawua Chalet. La siguió incrédulo desde lejos. Ella había crecido y estaba realmente hermosa. Mat no podía contener su alegría, pero Jacking no quería tenerla cerca.

Para complacer a su lobo, se dedicó a vigilarla, aunque ella pasaba la mayor parte del tiempo durmiendo desde que llegó.

—Tiene que estar enferma —decía Mat—. No es posible que pase tanto tiempo durmiendo. Debemos ir a verla, Jacking. ¿Y si le sucedió algo?

—Cálmate, Mat. Solo debe estar cansada —trataba de tranquilizarlo Jacking, aunque empezaba a preocuparse también— El viaje fue muy largo y no sabemos por qué vino aquí. ¿La llamaste?

—No hice tal cosa. No soy un traidor como tú, que la abandonaste sabiendo el peligro que eso representa para ella si descubren que es mi Luna —respondió Mat furioso, a punto de quitarle el control—. ¡Vamos a ver a mi Luna!

Mat estaba tan fuera de control que Jacking no tuvo más opción que dirigirse a la habitación de Isis. En parte, Mat tenía razón. Habían pasado cinco días desde su llegada y ella no había salido. Pero justo cuando llegaron a la recepción, oyó a Mat gritar eufórico en su mente.

—¡Mi mitad! ¡Jack, mírala allí! Pero, qué hermosa está mi Luna—. Mat ronroneaba feliz en el pecho de su humano. 

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Último capítulo

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA    218. LA LUNA SUPREMA

    Ast siente cómo su corazón se hunde. La intensidad de la situación es abrumadora, y ella sabe que deben lograr que Isis se calme antes de que todo se descontrole. La lucha entre su rabia y su amor por Jacking puede tener consecuencias devastadoras.Isis seguía desatando su furia contra Jacking, lanzándole descargas de energía que lo arrojaban de un lado a otro como un muñeco roto. El Alfa no se defendía; solo la miraba con amor, esperando que ella descargara toda su ira sobre él y no lastimara a nadie más. Pero eso solo intensificaba el enojo de Isis.Una y otra vez, lo estrellaba contra la pared, el impacto resonando en la habitación. A pesar de que sus heridas eran evidentes y su forma humana estaba a punto de colapsar, a Isis no le importaba. Era un torbellino de emociones descontroladas. De repente, notó a Mat tomando el control y transformándose en lobo, pero no lo escuch&

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA   217. LA FURIA DE ISIS

    Ast intentó comunicarse mentalmente con su padre, pero Isis cortó esa conexión, dejando que su ira aumentara a pasos agigantados.— ¡Recuerda lo que le prometiste al Alfa Supremo, Isis! —Trató de detenerla al ver cómo se dirigía decidida hacia la habitación de Jacking—. ¡Dijiste que siempre esperarías a que él te explicara antes de sacar conclusiones!— ¡No me importa lo que haya prometido! —gritó Isis, dejando escapar una llamarada de furia—. ¡Él se ha estado riendo de mí! ¡Me ha usado! ¡Me ha manipulado!— ¡No, Isis, no es así! —negó desesperada Ast, mientras forzaba nuevamente la conexión con su padre, que finalmente le contestó pero estaba a demasiada distancia—. ¡No puedes actuar así!— ¡Ast, cállate! ¡No

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA   216. LA FRUSTRACIÓN DE AST

    Ast gruñó furiosa en el interior de Isis, haciendo que liberara electricidad de su cabello. Con un profundo suspiro, controló los inmensos poderes que le había otorgado ser la Luna Suprema y trató de hablar con calma:— Isis, si no le hubiera prometido a Mat que no te lo diría, ¡no estaríamos en esta charla! ¡Eres frustrante! —exclamó, la impaciencia brotando de su voz.Esa última frase de su loba captó la atención de Isis, haciéndola salir de debajo del agua para escuchar mejor.— ¿Qué le prometiste a mi lobo? —preguntó intrigada, el nerviosismo brotando en su pecho.Ast sintió un retorcer en su ser ante la confusión de su humana. Con la fuerza de su energía, una revelación titilaba en el aire, una verdad que podría cambiarlo todo.— ¡No voy a faltar a mi promesa! &m

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA   215. LA PEOR DE LAS MUJERES

    Isis había salido corriendo y llegó a su habitación, todavía sin poder creer lo que acababa de suceder. ¡Se sentía culpable y completamente confundida! ¿Cómo era posible que sintiera las mismas cosas, con la misma intensidad, tanto por Jacking como por su Alfa? ¿Cómo iba a decidirse por uno de ellos?De pronto, un fuerte impulso de energía la estremeció. Su cuerpo se elevó, envuelto en un gran círculo de energía blanca. Podía sentir cómo sus poderes crecían de manera extraordinaria, pero no lograba entenderlo. Cayó de rodillas, con la cabeza inclinada, sintiendo claramente una mano cálida en su cabeza. Otra corriente de energía la envolvía, como si se estuviera formando un gran lazo de unión con su Alfa.¡Estaba más que confundida! ¿Por qué estaba pasando esto? ¡Acababa de trai

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA   214. ACEPTANDO SU LUNA SUPREMA

    Así pasó los siguientes días. Era la noche de luna llena, su último día de este mes para consumar su unión como humanos. Sintió a Isis entrar en su habitación. Tenía mucha fiebre y temblaba de frío. Ella lo abrigó y le colocó compresas en la frente. Abrió los ojos y la miró desesperado no queriendo lastimarla.— Isis, ¿qué haces aquí? ¡Se te va a pegar el resfriado! —le dijo, deseando que se marchara, ya que su olor lo estaba matando. No sabía si podría resistirse a sus instintos de supervivencia y hacerla suya.— ¡No me iré de aquí si es lo que me estás pidiendo! —Isis le contestó.No discutió; estaba demasiado débil. Volvió a cerrar los ojos y se durmió. Sintió cómo ella se acostaba a su lado y lo abrazaba, transmiti&ea

  • TE PROHÍBO AMARME HUMANA   213. ATRAPADO EN SU VERDAD

    Jacking estaba preocupado por su Luna, la sentía inmersa en un mar de confusiones. Se transformó en Alfa Supremo y fue a su habitación. Tocó la puerta y sintió cómo ella se asustaba. Desprendió su olor de Alfa y ella abrió la puerta rápidamente. La miró con amor y notó que se sentía culpable. Ella lo abrazó y lo besó con desesperación.— ¿Te pasa algo, mi Luna? —le preguntó con la esperanza que ella fuera sincera con él y confesar todo.— ¡Mi Alfa, te amo! —fue la respuesta que recibió de Isis que no lo miraba a los ojos.— Lo sé, mi Luna. Yo también te amo mucho. ¿Puedes decirme lo que te pasa? —Insistió a pesar que su lobo protestaba en su cabeza de que no lo hiciera.— ¡No puedo, mi Alfa! ¡Prometo que lo voy a resolver primero y después

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