MasukSellado con un beso
Narrador Omnisciente Daniel habia sido prudente en lo que se refería a mostrar eso que había nacido en su interior y que estaba creciendo; pues no estaba seguro de que a ella le pasaba igual y tratarse como amigos no ayudaba. Pensaba que la única manera de comprobarlo era mostrándole lo mucho que siente por ella, así que, se arriesgaría porque el que no se arriesga ni gana ni pierde, pero le preocupaba su reacción, aunque él se consideraba un hombre seguro de sí mismo, esa seguridad se le iba por el drenaje cuando se trataba de ella, porque Sofía es impredecible y algo tímida cuando se trataba de exteriorizar ese tipo de sentimiento hacia la persona que le gustaba. Tenian dos meses viéndose y él aun no veía las señales de que ella quisiera dar un paso más de esa dichosa amistad que tenían. Y nada más alejado de la realidad, porque ella desea dar el siguiente paso. Así qué, saliendo del cine ocurrió lo inevitable. —Esa película, si me gustó, tenía más acción, no fue para nada aburrida ¿No crees Daniel? —En realidad, Daniel no pudo concentrarse en la película, tenerla a su lado solo lo hacía imaginarse como sería sentir esa boquita provocativa en sus labios y eso lo atormentaba; por primera vez no quería irse a las primeras, esa chica en verdad le gustaba y no quería equivocarse; sin embargo, se le hacía difícil pensar con racionalidad, sentía que había esperado mucho tiempo, así que no aguanto más y al llegar al auto. . . —Sofi, la verdad es que no pude concentrarme en la película. —explicó sin dejar de frotarse la nuca. —Oh,, ¿Y eso porqué, te sientes mal? —indagó, Sofía dejó notar la preocupación en su voz. —No, yo en realidad no podía dejar de pensar en como sería sentir.. . . —Se fue acercando más a ella a medida que le hablaba, su mirada viajó entre sus ojos y su boca, colocó la mano en su nuca y la atrajo hacia él, atrapó su boca con un beso y. «Santo Cristo» su imaginación no le había hecho justicia, sus labios eran suaves, dulce, carnosos y adictivos, ya nunca más podría dejar de besarla. Sofía se sintió desconcertada, coloca sus manos en el pecho de Daniel cuando sintió sus labios invadidos por los de él, por un momento no supo como reaccionar, pero Dios por fin lo sentía, era lo que siempre había esperado, así que le respondió tal como él lo deseaba. Se acoplaron al mismo ritmo con un beso lento, un beso que acaricia sus labios, no la besaba brusco pero si apasionado, mordisqueó su labio inferior aumentando sus ganas de más, por lo que el beso se volvió profundo, hambriento, un combustible perfecto para producir el calor que comenzó a emerger dentro de sus cuerpos. Daniel bajó su mano de la nuca y la colocó en su espalda, la abrazo de manera lenta, suave, fue apretando poco a poco hasta hacerla sentir escalofrio en su espalda estremeciendola y pegandose más a él buscando más y se fusionaron tan bien. . . Ese beso era el paraíso que esperaron encontrar en el otro. A regañadientes se separaron lentamente, pero con sus respiraciones agitadas juntaron sus frente y rieron, él vuelve a pegarla contra su pecho y ella esconde su cara en la curvatura de su cuello, si se sintieron plenos sólo con un beso ya estaban seguro de lo que sentían y aunque no hubo palabras dichas ya sabían que no había marcha atrás, pues su relación había sido sellada con beso Claro que no dieron marcha atrás, sus sentimientos estaban creciendo y tanto meses compartiendo juntos, se dieron cuenta que no podían estar separados uno del otro.Querías que te mimara y estoy cumpliendo tus deseos. SOFIA Nos quedamos dormidos, él sosteniéndome fuerte como si sintiera temor de no tenerme cerca. Yo con mis lágrimas incontenibles, yo no duermo, no tengo sueño, no dejo de mirar su rostro, ese rostro con el que tanto soñé. Observándolo ahora con más calma, me doy cuenta de que tiene un vendaje en la cabeza, raspaduras cicatrizando en su mentón, su abdomen está cubierto con vendas, Por cuántas cosas habrá pasado para poder mantenerse vivo, después de caer al río, Es una conversación pendiente, pero por lo pronto, me conformo con tenerlo aquí, a mi lado. Mis párpados pesado por el llanto me domina y logro conciliar el sueño, cerca del amanecer La luz del sol se filtra por las cortinas y me despierta, cuando logró abrir los ojos lo veo a él observándome con esos ojos color océano y esa sonrisa moja bragas. —Daniel —susurro, mis lágrima vuelven a acumularse en mis ojos y lo abrazo tan fuerte que se queja, Santo Cristo olvi
Ella está de vuelta y me dedicaré a hacerla feliz hasta el final de mis días. DANIEL. —No despierta, salieron algunos valores alterados, pero no justifica que no pueda volver en sí. Llamamos a su psiquiatra y nos explicó cuáles podrían ser los motivos. ¡No, no, no! Cada palabra que sale de su boca me golpea sin piedad el pecho, porque yo sin querer he provocado está situación. Otra vez he cometido un error, otra vez he causado su sufrimiento. Ella me pidió que pasara la noche en un hotel y yo en mi empeño de volver lo antes posible no tomé su consejo. —En cuál hospital está, Naty. —pregunto. mi voz sale trémula, maldición, los latidos de mi corazón golpean duro. La cabeza me ha comenzado a doler, palpita como si fuera a estallar. —Está internada aquí. Gustavo hizo los arreglos para que te asignaran ésta habitación porque la de ella queda al lado.—Y no aguanto, llevo mi mano al brazo donde me han colocado la vía. —¡Daniel! —suelta con un jadeo de sorpresa. al ver q
Ella aún no ha despertado. Está protegiéndose del dolor. DANIEL Loti me ayudó a ir al baño, le dije que necesitaba una ducha y no ha dudado en prepararme el baño y acompañarme hasta el. Primero me quito las vendas que rodeaban mi abdomen, tenía un hematoma justo a un costado donde el tronco me había golpeado, el vendaje de la cabeza lo dejó. Loti me dijo que podía tener una costilla rota por eso me dolía para respirar y me había vendado con firmeza, para mantenerlas en su lugar. Al principio me ha costado un poco levantarme por el tiempo que había permanecido dormido, sin embargo, con su ayuda ha sido posible. El agua tibia me reconforta el cuerpo, A pesar de que Loti me mantuvo aseado, me hacía falta un baño real. Salgo del baño y me está esperando para colocarme de nuevo las vendas. Volví a la cama, me siento más ligero, más calmado, sin embargo no puedo dormir. Golpean en la puerta de la habitación, es Loti. —¿Puedo pasar? —pregunta —Sí, por favor —Trae una taza
Dios te ha dado otra oportunidad y no debes desperdiciarla. DANIEL. La carretera está mojada por la lluvia, charcos de agua son esparcidos en cuanto las llantas de mi auto pasan sobre ellos. Está oscureciendo, le había prometido a Sofi que llegaría ésta misma noche, y así lo haría. Pero a veces no se pueden cumplir promesas cuando la naturaleza se interpone. Mi pié se hunde hasta el fondo al aplicar los frenos, el chirrido de las llantas raspando el pavimento se oye estruendoso, cuando un animal aparece de improviso en medio del camino, un conejo salvaje o un perro, en realidad no logró identificarlo bien por la oscuridad. El auto derrapa, pierdo el control da varias vueltas y sin remedio se desliza hacia el desfiladero. Mi corazón se acelera y mis nudillos se vuelven blancos al apretar fuerte el volante, los frenos no obedecen y sé lo que me espera al final, el río y pienso en Sofi. El auto se precipita hacia el fondo llevándose todo a su paso lo único que nos frena es habe
Un sueño profundo para un corazón roto SOFIA. Las invitaciones estan lista, pero no entregadas, el vestido en su funda, esperando por un día que tal vez no llegue aún. Un pastel que fue elegido con la emoción de alegrar una boda, pero que ahora no se sabe si llegará a decorar y a deleitar con su sabor, a los invitados. Mi dama de honor, ya no sabe que esperar, sigue ansiosa, no por acompañar a la novia hasta el altar,, no por la boda, otro motivo ocupa su ansiedad. Es una boda que espera su turno, una boda que ha esperado desde hace cuatro años,; sin embargo, parece que tendremos que seguir esperando. Mi paciencia se me está agotando, las esperanzas de encontrarlo cada vez más están en peligro de extinción. Díez días sin encontrar a Daniel, diez días en que me voy a la cama llorando cada vez que Gustavo y Jacob me dicen que no hay noticias. Papá y Naty no me dejaron salir más a buscar a Daniel, han montado guardia para que no me escapara. Ya no como, ya casi no duermo, las o
Las pruebas que nos impone la vida ,nunca se acaban, solo se detienen para darnos un respiro. SOFÍA Ya no tiene sentido estar aquí y continúo mi camino, conduciendo por toda la carretera, con la esperanza de encontrar algún indicio que me diga dónde se puede encontrar Daniel, con el pecho aún pesado, con el dolor en el corazón, y va a seguir así, hasta que lo encuentren, hasta que esté con él de nuevo. El camino es largo, con curvas, el pavimento, sigue húmedo, me detengo en un lado seguro de la carretera, bajo del auto y mis pasos me llevan por toda la orilla, observo hacia el fondo, no divisó nada, nada extraño, nada que me haga pensar, que estuvo ahí, el río no ha bajado su cause, sigue indomable, tanto como lo exige la fuerza de la naturaleza, con sus aguas turbias, con el rugido de una corriente que me grita, «Sí, yo me lo llevé ». Nada más pensar en ello me duele y me invade el temor de que tal vez, Daniel no vuelva a mí. Pero me niego a seguir pensando en ello, porque







