共有

Capítulo 3 Divorcio

作者: Julia River
last update 公開日: 2025-09-12 06:47:12

Javier llegó a la oficina y tomó el ascensor directamente al último piso. Una de sus secretarias, Estefanía, se acercó con una delicada caja de regalo, hermosamente envuelta.

— Buenos días, señor Álvarez Ortiz. Un mensajero la acaba de entregar. Dijo que era un regalo para usted.

El ingeniero frunció el ceño al tomar la caja. La sentía demasiado liviana, casi ingrávida— No tiene tarjeta... ¿Quién puede haberla enviado? No tiene nombre... esto es muy extraño...

— Bueno, todos saben que hoy es su aniversario de bodas. Seguramente debe ser de algún directivo o socio.

Javier le dirigió una mirada fría. —Lo sé... pero ¿un regalo?

La joven secretaria dudó en hablar.

—¿Algo más? —, preguntó él con impaciencia.

—No, es que... yo me atreví a enviarle flores a su esposa, en nombre de todos los empleados —eligió sus palabras con cuidado, porque conocía el carácter de su jefe—. La señora llamó ayer para confirmar su horario y parecía muy emocionada porque iban a cenar juntos anoche... por las vísperas de su aniversario y entonces, acá nosotros...

Sus dedos se apretaron alrededor de la caja de regalo. —¿Qué intenta decir? Por favor, ¿puede hablar de una vez? ¡Tengo cosas que hacer!

La secretaria respiró hondo. — Discúlpeme puede que mis palabras se pasen de la raya, pero debo decir que su esposa es una persona que realmente se preocupa por usted y por todos acá. Este último año, siempre se ha acordado de comprar comida para los empleados cada vez que venía a la oficina y siempre ha ayudado si alguien necesitaba algo. Eso ha hecho que todos la apreciemos mucho más aún. ¿Recuerda cómo lo cuidó el mes pasado cuando usted vino a trabajar y tenía fiebre? ¡La señora Samantha, es un ángel! Usted tiene mucha suerte... debería cuidarla.

Javier lo interrumpió bruscamente, — Está bien. Sé perfectamente como es ella. No tengo necesidad de que me diga nada, ni que opine de mis asuntos personales ¡No es nadie para hacerlo!

Ella agachó su cabeza y asintió. Se dijo así misma que era imposible que ese hombre entendiera lo poco que valoraba a la esposa que tenía.

— Tiene razón señor, no soy nadie —luego lo miró con seriedad—. Creo que debería abrir ese regalo, estoy segura de que vale la pena hacerlo.

Javier se quedó mirando a la secretaria, ella era normalmente tranquila. No podía entender por qué actuaba de manera tan extraña ese día.

— Estefanía... ¿se encuentra bien? Porque pareciera que está delirando... si no se siente bien, puede tomarse el día—le dijo, sonriendo levemente.

Ella asintió.

— Sí, es eso señor... tengo un gran dolor de cabeza —respondió sonriendo—. Y ya que usted me autoriza, me tomaré el día — le dijo la mujer y de inmediato comenzó a guardar sus cosas.

Él entró rápidamente a su oficina y allí lo esperaba Braulio con los documentos a revisar para comenzar el día.

— Señor ¿y eso? —dijo señalando el paquete.

Javier bajó la vista hacia la caja de regalo que tenía en las manos. El papel de regalo era color azul Francia, el favorito de Samantha, estaba atado con una cinta plateada. Se veía tan delicado y prolijo que no parecía improvisado. Alguien se había tomado el trabajo de envolverlo perfectamente.

— No lo sé —sonrió—. Me lo acaba de dar la secretaria, por mi aniversario de bodas —dijo, rompiendo el envoltorio.

El asistente estaba cerca, con los ojos llenos de expectación. Javier levantó la tapa de la caja, despacio con curiosidad y cautela.

Abrió sus ojos al ver que era solo un documento. Pero no fue eso lo que lo dejó helado. Lo que le impactó, fue leer de que se trataba: Un acuerdo de divorcio, de manera irrevocable y por cuestiones irreconciliables.  

Las pupilas de Javier se contrajeron de repente. Agarró el documento sin poder creer lo que estaba leyendo.

Samantha ya lo había firmado y estaba fechado ese día. Los términos del acuerdo eran sorprendentemente simples: no quería ninguna división de bienes, nada que él pudiera darle, solo la disolución del matrimonio.

—Eso es imposible... —murmuró Javier para sí mismo, mientras el papel se arrugaba en sus manos—, ella no puede hacerme esto... ¿O sí? —dijo mirando con incredulidad a su asistente.

Braulio se quedó sin aliento. No podía creer lo que estaba escuchando.

Javier levantó la cabeza de golpe, con los ojos encendidos de ira, totalmente fuera de sí.

— Ella lo sabía —musitó golpeando la caja, destrozándola—. ¡La secretaria lo sabía! ¡Estefanía! —gritó, abriendo la puerta de su oficina—. Estefanía, venga inmediatamente.

— No está señor... Estefanía se ha ido y para no volver... se llevó sus cosas. Ha dejado su renuncia. —le informó la otra secretaria.

Javier, gruñó de rabia cerrando la puerta con fuerza.

— No, ¡Samantha no puede hacerme esto! ¡Es una locura! ¿Cómo logró hacer esto en tan poco tiempo? —clavó su mirada furiosa en el asistente— Buscala, mové cada piedra de esta puta ciudad si es necesario, pero encontrala.

— A ... ¿A la secretaria? —dudó Braulio con temor.

Javier estaba desencajado, no podía controlar su ira.

— ¡No seas imbécil! —le gritó golpeando el escritorio con fuerza— ¡A mi mujer! ¡Quiero que encuentren a Samantha hoy mismo!

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Epílogo

    París, veintitres años después...Samantha tomaba un café en uno de los tantos lugares pintorescos cercanos al Sena, donde el aroma del café se mezclaba con el murmullo de la ciudad y una melancolía suave parecía flotar en el aire.Había elegido ese sitio porque allí había pasado su luna de miel con Martín. Y también porque, antes de comenzar a escribir su nuevo libro, necesitaba unos días para detenerse. Para respirar.Llevó la taza a los labios y sonrió al creer escuchar, a lo lejos, La vie en rose. En otro tiempo, esa canción había marcado el inicio de su historia.Hacía apenas unos días, Daniela se había casado con Alexander, el hijo de un magnate naviero, en la isla de Capri. Samantha sonrió al recordar el rostro de Javier conduciendo a su hija hasta el altar.Orgullo. Y también tristeza. Porque aquella niña que había sido siempre su punto débil ya era toda una mujer. Y para él, ningún hombre parecía suficiente para cuidarla.Sonrió un poco más al recordar el día en que Alexander

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Capítulo 136 Un amor real

    POV SamanthaHan pasado casi tres años desde aquel día en que Martín me pidió que fuera su esposa.Como nunca tuve boda religiosa con Javier, pude casarme con Martín por iglesia. Apenas comenzaba el otoño en Buenos Aires y nuestra luna de miel, como buenos románticos que somos, fue en París.Nuestra boda fue un sueño hecho realidad para mi querido Damián de Loredo, que desplegó toda su creatividad para diseñar mi vestido de novia. No puedo explicar la locura que tuvo durante todo ese tiempo. Porque no solo se encargó del vestido, también quiso ocuparse de la organización completa de la boda, algo que disfrutó de manera exagerada, mientras yo trabajaba en la empresa y empezaba a bosquejar mi nuevo libro.Pensarán que, con semejante responsabilidad, Damián fue el padrino. Pero no.Mi padrino fue Alex. Ese hombre maravilloso que supo ocupar el lugar de padre que tantas veces me hizo falta.Se preguntarán qué pasó entre esos dos seres que tanto amo. Pues bien: viven en un constante tire y

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Capítulo 135 Una maravillosa trampa

    Buenos Aires, septiembre de 1995 La primavera en la ciudad era inmejorable y la vida de Samantha, también. Desde que Javier había salido del hospital, el tiempo parecía haber pasado rápido y lento a la vez.Su recuperación había sido dificultosa pero la tenacidad del hombre, el apoyo, cuidado y amor de todos, habían logrado lo que en principio parecía algo imposible: que Javier volviera a caminar sin ningún tipo de problemas.Para Samantha, regresar a la mansión que había compartido con Javier fue una experiencia profundamente desafiante. El día en que cruzó el umbral de aquella casa, que antes había sido su hogar como esposa de Javier, se sintió puesta a prueba. Al recorrer los espacios familiares, se sorprendió al descubrir que su exesposo había conservado cada detalle exactamente como ella lo había dejado. Nada parecía haber cambiado; era como si el tiempo se hubiese detenido en aquellos pasillos y habitaciones, preservando los recuerdos y la esencia de lo que había sido su vida

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Capítulo 134 El pacto

    Martín no esperó a que Samantha llegara con los niños al hospital para ver a Javier; quiso adelantarse y ser el primero en visitarlo. Desde que su mejor amigo había despertado del coma, aquella sería la segunda ocasión en que lo vería.La primera vez que Martín visitó a Javier, el encuentro fue breve. Apenas intercambiaron unas palabras de cortesía, sin profundizar en nada más.Javier se asombró al ver entrar a Martín después de escuchar dos golpes suaves en la puerta.—¿Puedo pasar? —interrogó el abogado esbozando una tímida sonrisa—. O ¿me vas a tirar con lo que tengas a mano?Javier no pudo contener una carcajada al oír el comentario de Martín. A pesar de la seriedad de la situación, ese instante de humor le recordó cuán valiosa era la presencia de su amigo en su vida. Sabía, sin lugar a duda, que estar allí, con vida y recuperándose, se debía en gran parte a la lealtad y generosidad de Martín. Su mejor amigo había dejado de lado sus propios intereses y necesidades para priorizarlo

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Capítulo 133 Di la verdad

    Damián se encontraba en el jardín, sentado tranquilamente con un vaso de té helado entre las manos. Sus ojos se perdían en el vacío, acompañados de un suspiro que reflejaba su estado de ánimo. Tan absorto estaba en sus pensamientos, que no percibió la presencia de su mejor amiga acercándose rápidamente por el sendero.Al llegar junto a él, Samantha no pudo contener su inquietud y, con tono directo, le preguntó:—¿Se puede saber qué te pasa a vos que andas con esa cara?El hombre apoyó sus brazos sobre la mesa, buscando un poco de estabilidad en medio de su desasosiego. Luego, con un gesto cansado, afirmó su rostro entre la palma de sus manos, dejando que el peso de sus pensamientos y emociones se reflejara en esa postura.Suspiró profundamente antes de responder, con una voz cargada de cansancio:—Nada, es solo que estoy aburrido. Siento que me falta algo —explicó, dejando entrever el agotamiento que lo invadía—. Tal vez, tenga que tomarme unas vacaciones... Nueva York, París, Milán..

  • Traicionada ¡No me quitarás a mis hijos!   Capítulo 132 Cerrar la historia

    Dos días después, Elena Guerrero falleció. El funeral, a pesar de su elegancia, fue una ceremonia sencilla, reflejando la humildad y discreción que la caracterizaron en vida. Gustavo permaneció a su lado en todo momento, sin apartarse ni un instante.Elena había partido de este mundo creyendo que su hija seguía viva y que simplemente se había marchado de viaje. Entre Gustavo y Samantha la habían convencido de que, cuando Luciana se había ido a despedir de ella, estaba profundamente dormida, por el efecto de los fármacos. Ni Gustavo ni nadie más tuvo el valor de contarle la verdad sobre el destino de su amada hija, pues revelar lo ocurrido habría destrozado su corazón, y nadie quiso cargar con esa responsabilidad.Mientras estaba parado junto al féretro, Gustavo recordó el final de su hija. Las imágenes que habían quedado plasmadas en su mente se proyectaban una y otra vez.Luciana en su habitación gritando algo inentendible para él que estaba en la sala pero que el policía encubierto

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status