Share

2

Author: Samanta Leoni
last update publish date: 2025-09-03 07:23:53

Me sentía usada y burlada por dos de las personas más importantes en mi vida. ¡Qué tonta había sido!

Pensé que me casaría con Bastian, pensé que mi hermanita me amaba, pero todo estaba solo en mi imaginación. Fui una completa ingenua y me sentía frustrada y asqueada de mí misma.

Y luego, toda esa historia de que Sophie no era mi hermana… ¿será verdad?

Entré en el primer bar que encontré. Casi nunca bebo alcohol, pero esta vez, realmente quería beber y olvidar todo.

Me dirigí a un asiento vacío junto a un hombre bastante apuesto, pero con una mirada oscura y triste. Creo que ambos habíamos tenido un mal día.

—Un whisky doble, por favor.

—Enseguida, señorita.

Comencé a llorar en silencio mientras bebía sin medida, entonces noté la mirada de ese hombre. No me molestó, y seguí bebiendo todo el alcohol que pude.

—No sé qué le pasó, señorita, pero creo que ya ha bebido suficiente.

—No es asunto tuyo, idiota —respondí, ignorando sus palabras.

Estaba perdida en mis pensamientos, arrepintiéndome de haber sido tan ciega.

Ahora, sin duda, sería una chica diferente. Al parecer, a los hombres les gustan las mujeres más decididas y desenvueltas, no tan aburridas como yo.

Suspiré, tomando mi vaso de licor.

Se acercaron unos chicos guapos, y uno de ellos me jaló hacia sí. Ya estaba bastante ebria, así que no me molestó.

—¿Estás sola, preciosa? Dinos que quieres divertirte con nosotros.

—Sí, vamos.

De repente, aquel hombre se levantó.

—Ella está conmigo, será mejor que se vayan si no quieren problemas.

Su mirada era intimidante en ese momento; extrañamente, esos hombres le temieron y se marcharon.

—Qué cobardes —me burlé.

—Dame tu dirección, llamaré a alguien para que te lleve a casa.

—No quiero, esta noche me voy a divertir como nunca. Iré a otro sitio donde el ambiente sea mejor.

Él me tomó del brazo para detenerme.

—No seas tonta, algo malo podría pasarte y te arrepentirás.

—Eres un hombre muy guapo, ¿quieres pasar la noche conmigo?

Reí ante su reacción. ¿No es eso lo que los hombres quieren?

Se sorprendió con mis palabras pero logró sonreír y me preguntó.

—¿Eres así de fácil con todos los hombres?

—No, pero hoy es diferente.

—¿Por qué quieres pasar la noche conmigo? —preguntó, curioso.

De pronto, empecé a llorar como una niña. Le expliqué lo infeliz que era y lo decepcionada que estaba del hombre al que amaba.

—Solo quiero vengarme de él, si él puede estar con otra mujer, yo puedo estar con otro.

—Pobre chica, esto no es un juego.

—No soy una niña, soy una mujer, y puedo demostrártelo.

Me acerqué a él, rodeé su cuello con mis brazos y lo besé. Lo sorprendente fue que él me devolvió el beso, y luego nos sumergimos en un apasionado intercambio…

—¿Estás segura de querer pasar la noche conmigo? —me preguntó de nuevo, casi sin aliento.

—Sí, vamos a una habitación.

—Una vez arriba, no habrá vuelta atrás. No creo que en verdad quieras estar conmigo.

—Dime, ¿no soy bonita? Por eso no quieres estar conmigo. Tiene razón, tal vez no atraigo a ningún hombre.

—Tonterías, eres muy hermosa, tu piel es suave y clara, tus ojos me fascinan, y ese cabello rubio quiero acariciarlo. Solo quiero que no te arrepientas de esta noche.

—No lo haré —dije con seguridad.

Llegamos a la habitación, me arrojó sobre la cama y se colocó encima de mí, empezó a besarme y a acariciar mi cuerpo.

Poco a poco, nuestra ropa cayó al suelo, mi respiración era agitada y sentía su calor recorriéndome por completo. Cada caricia suya hacía estremecer cada parte de mi cuerpo.

Fue una noche muy apasionada, pero él fue muy tierno al darse cuenta de que era mi primera vez. Extrañamente, me sentí deseada y amada por ese hombre.

—--

Fui despertando poco a poco, sintiendo la luz del sol sobre mi rostro.

Tenía un terrible dolor de cabeza y todo el cuerpo adolorido. Estaba tan mareada que no me había percatado de que estaba en la habitación de un hotel lujoso.

Comencé a recordar lo que había pasado la noche anterior.

—¡Maldito Bastian! Te amaba tanto. ¿Por qué me engañaste con mi propia hermana?

Entonces me di cuenta de dónde estaba.

—Espera, ¿dónde estoy? Esta no es mi casa. No puede ser.

Las imágenes en mi mente eran claras; había pasado la noche con un completo desconocido.

—Supongo que no debí beber tanto alcohol. ¿Cómo me atreví a ser tan audaz anoche?

Sentí mi rostro enrojecer de vergüenza.

Miré alrededor, y ese hombre ya no estaba allí. Sin duda era un hombre muy atractivo, alto, de piel clara como la porcelana, cabello negro y unos impresionantes ojos verdes.

Ciertamente, mucho más guapo que Bastian…

—Será mejor vestirme e irme a casa, no puedo quedarme aquí, ni siquiera sé si podría mirarlo a los ojos estando sobria —pensé confundida.

Tuve suerte, mis padres habían salido de viaje ese fin de semana a visitar a mi abuela paterna, así que no podían regañarme por no haber llegado a casa la noche anterior, son muy protectores con nosotras.

Revisé toda la casa, y Sophie no estaba, así que quizá estaba con Bastian.

Solo de pensarlo me dolía el estómago.

Me di un baño, desayuné y volví a la cama. Me sentía realmente mal, Sophie incluso apareció el domingo, justo antes de que regresaran mis padres.

—Hermana, dime, ¿mamá y papá no han vuelto aún?

No le respondí, estaba muy enojada con ella, así que la ignoré y me fui a mi cuarto.

—Estás muy molesta conmigo.

—¿Qué quieres, Sophie? Tú y Javier me vieron la cara de tonta. ¿De verdad pensaste que te recibiría con los brazos abiertos?

Una sonrisa burlona apareció en el rostro de Sophie.

—¿De verdad pensaste que podrías convertirte en su esposa? Eres realmente estúpida, alguien como Bastian merece a una mujer digna de él.

—¿De qué estás hablando?

—Él es de la familia Martin, necesita a una mujer hermosa y elegante que no lo avergüence en sociedad.

—Eso es absurdo, soy tan hermosa como tú y muy inteligente, nuestros padres nos criaron igual, yo también estoy a su nivel.

—No te engañes, mírame, soy una mujer bellísima, mucho más que tú, él me ama y tienes que aceptar que me perdiste.

—Quédate con él, Sophie. No quiero ese tipo de hombre en mi vida.

Me giré y me fui llorando a mi habitación.

No puedo creer que desperdicié dos años de mi vida con un hombre tan despreciable y mezquino.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   118

    Mis padres no estaban en casa, pues habían salido a trabajar y no regresarían hasta más tarde.Yo necesitaba encontrar un empleo lo antes posible. No tenía idea de dónde conseguirlo, pero pensaba empezar a enviar currículums. No había querido asimilarlo todavía, pero debía acostumbrarme a la idea de que definitivamente me establecería aquí, en Madrid.Pensé que Francia sería mi hogar para siempre, pero toda aquella ilusión se desvaneció. Ahora, pensar en ese país no significaba otra cosa que recordar los momentos dolorosos, aceptar que mi sueño no se había cumplido y que tenía que renunciar a él.Tenía antojo de algo dulce, y además hacía tiempo que no preparaba un postre por mi cuenta. Saqué todos los ingredientes de la alacena y me dispuse a hacer un arroz con leche.Serví una buena cantidad en un plato y, justo cuando estaba a punto de meterlo en la nevera para que se enfriara, escuché el timbre sonar.Al abrir la puerta, me llevé la grata sorpresa de ver a Vincent allí.—Vincent —

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   117

    —Entonces dime, ¿cómo te sientes hoy? —preguntó Matt en cuanto el camarero se retiró.—¿Quieres que lo diga de forma general o en profundidad? —cuestioné, inclinando un poco la cabeza.—Jamás voy a hacerte preguntas que se respondan con superficialidades, Juliette —me aseguró con firmeza—. Debes decirme cómo te sientes de verdad.—Bueno, de manera general puedo decirte que, cuando desperté esta mañana, me sentí particularmente bien, con una actitud positiva que hacía mucho tiempo no tenía.—¿Y si vamos ya más a fondo?—Ahm… no sé muy bien cómo explicarlo —titubeé, bajando la mirada—. Es que, de camino hacia aquí, escuché algo. Algo sobre esa persona, y casi dejo que volviera a afectarme.—¿Escuchaste algo relacionado con tu expareja?—Sí —afirmé con un nudo en la garganta—. Una noticia sobre un nuevo proyecto de su empresa.—¿Dónde lo escuchaste?—En la radio. Se trataba de un proyecto en conjunto con su socia, Karen —respondí, y en ese momento noté cómo él me dedicaba una mirada llen

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   116

    JulietteMiro la hora en el reloj y me sobresalto al darme cuenta de que tengo menos de cinco minutos para estar lista o, de lo contrario, llegaré tarde.Me observo unos segundos frente al espejo, indecisa, hasta que finalmente opto por dejar mi cabello suelto, al natural. Creo que ya es tiempo de salir de mi zona de confort y lucir un poco diferente.Hoy, por primera vez, después de los meses tan horribles que he pasado, me siento genuinamente bien. Han transcurrido dos meses desde mi primera consulta con el doctor Nolan y puedo afirmar que, si he tomado una buena decisión en toda mi vida, ha sido la de aceptar ir a terapia.Si no hubiese contado con su ayuda, no sé qué habría sido de mí. O, al menos, no sé si hubiera sido capaz de salir de esa cueva llena de oscuridad, tristeza y desolación en la que estaba atrapada.Hoy, de pie frente al espejo, por primera vez en mi vida reconozco la mujer increíble, hermosa, fenomenal, valiosa, capaz, inteligente e inestimable que soy.No merezco

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   115

    Flashback:—¡No puedo creerlo! —me volví hacia él furiosa—. ¡Te acuestas con mi hermana, eres un maldito bastardo! Y tú, Sophie, ¿cómo pudiste hacerme esto? ¡Somos familia!—No me arrepiento de nada, hermanita. La verdad es que eres bastante estúpida. Nunca te diste cuenta de que llevamos un año siendo amantes. Has sido una completa ingenua.Bastian se acercó a mí, con el rostro pálido.—Juliette, déjame explicarte...—¿Qué se supone que vas a explicarme? ¿Que tú y mi hermana me vieron la cara de idiota?Sophie me sostuvo la mirada, fría, cortante.—Juliette, tú y yo no somos hermanas. Deja de mencionar esa palabra.—¡Qué! No digas estupideces.Y entonces, otro recuerdo, aún más doloroso, me golpeó de lleno:—¿Ese bebé es tuyo o no? —le pregunté, sin importarme nada más de lo que quisiera contarme.—Sí, lo es —respondió. Y esas tres simples palabras fueron como un puñal clavándose directo en mi pecho.—Eres un maldito pedazo de mierda mentiroso —escupí con odio, entre las lágrimas que

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   114

    —¿Eres Juliette Moreau? —pregunta, perplejo, pasando la mirada del papel que sostiene en la mano hacia mí.—¿Y tú eres el psicoterapeuta Matt Nolan? —cuestiono, completamente confundida.—Responde primero —me exige.—Sí, obviamente soy yo, por eso estoy aquí —aclaro, sin poder superar el asombro.—Vaya, vaya... Quién diría que la hija de la enfermera Moreau era la misma chica que deseaba que me atragantara con un vino —replica, tomando asiento frente a mí.—Y quién diría que un psicoterapeuta reconocido resultaría ser un ladrón de supermercados —contraataco, en el preciso instante en que él estalla en carcajadas, mostrando una sonrisa deslumbrante.—No es mi culpa que no tomaras la botella primero, señorita Moreau —expresa, llevándose una mano al mentón, con la sonrisa dibujándose en sus labios.—La arrebataste de mis manos antes de que pudiera hacerlo.—La próxima vez sé más rápida —dice con una mueca burlona.—¿Quieres decir que estás admitiendo lo que hiciste? —lo enfrento, porque

  • Un Contrato Conveniente con mi Ceo Dominante   113

    —Está bien, hija —respondió, aunque no del todo convencida—. Pero en ese caso, ya sabes lo que tienes que hacer. Mantén la puerta abierta.—Lo sé.—Muy bien, mi amor —dijo con una sonrisa—. Ve a descansar.—Buenas noches —me despedí, poniéndome de pie para caminar hacia mi habitación.En cuanto entré en mi cuarto, me aseguré de dejar la puerta abierta tras de mí. Caminé hasta la cama y me dejé caer sobre ella, agradecida de estar, por fin, allí. Llevé ambas manos a mi rostro, soltando un fuerte suspiro, y antes de dormir decidí darme una ducha.Al ponerme de pie y mirar la puerta del baño, una horrible sensación me oprimió el pecho. Caminé despacio hasta entrar y, al fijar la vista en la bañera, todo lo ocurrido volvió a mí de golpe.Yo sumergiéndome en el agua, perdiendo la conciencia… y, finalmente, viendo a Adam y a mamá llorando sobre el suelo por mí.—Ya pasó, Juliette —me dije, apartando la mirada de ese lugar, para luego entrar a la ducha.Cuando terminé, me vestí con ropa cómo

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status