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CAPÍTULO 140: "RUTINA"

作者: Pax-Darkengel
last update publish date: 2026-04-27 11:33:53

POV: Elara Día 377 — 8:00 AM

Dieciocho días en la isla y estaba aprendiendo las costumbres de mi padre como se aprenden las de un animal peligroso — no por curiosidad sino por supervivencia.

El Arquitecto desayunaba a las siete. Té verde. Tostada sin mantequilla. Quince minutos exactos. Después laboratorio hasta las doce. Almuerzo de treinta minutos donde no hablaba a menos que yo preguntara algo y donde comía con la eficiencia de alguien que considera la comida combustible y no placer.

Después
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    POV: Elara Día 460 — 7:30 AMBajé a la cocina con Lúa en brazos y la cocina ya estaba llena.Finn estaba en la estufa con la sartén. Huevos. Tres pares de ellos diferentes, revueltos para Cole y Kai porque los preferían así, fritos para Zane y Jax porque la consistencia firme era la única que aceptaban, en tortilla para Rhys porque Cláusula tenía opiniones específicas sobre cómo el huevo debía estar cocinado para que la proteína se absorbiera mejor, lo cual nadie cuestionó porque cuestionar a Cláusula sobre proteínas era perder tiempo.Leo en la cafetera. Sirviendo. Manos de cirujano que tres meses atrás temblaron al sostener a Lúa por primera vez y que esta mañana sostenían tazas con la firmeza de quien aprendió a ser padre y médico al mismo tiempo sin que las dos cosas se pelearan.Zane en la mesa con el periódico. El periódico físico, Vigía no confiaba en las noticias digitales porque las pantallas se podían modificar y el papel no, lo cual era una manía tan suya que nadie discutía

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    POV: Evan Día 451 — 10:00 AMLlevé una foto.No de Lúa. Elara me prohibió llevar fotos de Lúa cuando le dije que iba a visitar a mi hermano por última vez, y la prohibición me pareció justa sin necesidad de discutirla.Llevé una foto de nuestra madre.Era la única que me quedaba. La encontré hace semanas revisando una caja vieja que guardé cuando mi madre murió hace veintitrés años — una caja que no abrí en dos décadas porque abrirla era recordar y recordar con mi hermano cerca era peligroso.Pero esta vez la abrí. Porque esta visita necesitaba una foto. Y porque mi madre merecía estar presente en la última conversación entre sus dos hijos.La foto era de mil novecientos setenta y nueve. Mi madre a los treinta y cinco años en el jardín de nuestra casa de infancia. Pelo oscuro recogido. Vestido azul.Mi hermano y yo a sus lados. Él con ocho años. Yo con cinco. Los dos mirando a la cámara con la seriedad que los niños ponen cuando los fotógrafos les dicen que se queden quietos.Y mi mad

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    POV: Rhys Día 448 — 9:00 AMEl juicio del Dr. Evan Ashford Senior empezó tres días después de que las veintiséis llegaran a Richmond.No por coincidencia. Cláusula lo calibró así. Porque necesitaba las testimoniales de las Omegas rescatadas como evidencia viva y porque las doce del Nivel cuatro, las que llevaban más tiempo cautivas, eran el tipo de evidencia que ningún jurado podía ignorar.La secuencia importaba. Rescatar primero. Establecer a las sobrevivientes. Y después abrir el juicio con la presencia de las víctimas todavía fresca en el cuerpo.Tribunal federal de Richmond. Juez Michelle Han, sesenta años, una mujer que en veinticinco años de carrera había presidido casos de tráfico humano internacional y que tenía fama de no tolerar tecnicismos cuando lo que estaba en juego era la vida de personas. La elegí específicamente durante meses de maniobras legales porque Cláusula sabía que juez importaba tanto como evidencia.Y esta mañana iba a presentar el caso de mi carrera.Llegu

  • Una Omega para siete Alfas   CAPÍTULO 173: "CIENTO DIECIOCHO"

    POV: Cassandra Día 445 — 11:00 AMLas doce llegaron a Richmond el mismo día que las catorce.Morrison coordinó los vuelos con diferencia de una hora. Primero las de Suiza. Después las del Nivel cuatro.Veintiséis en total. Más las noventa que ya teníamos. Ciento dieciséis.Ciento dieciséis mujeres en un centro que Sophia diseñó para ochenta. Los números no cuadraban. Los espacios tampoco.Y sin embargo las íbamos a recibir porque Sophia había decidido que la capacidad de Richmond no se medía en metros cuadrados sino en voluntad.Sophia me pidió que fuera la primera cara.—¿Por qué yo? —le pregunté hace dos días.—Porque tú sabes cómo salir del lugar donde estuvieron. Necesitan ver a alguien que lo haya hecho antes.—Sophia, tú también sabes.—Yo soy la directora. La directora llega después. La primera cara tiene que ser una de ellas.—La más rota, querrás decir.—La más parecida. Sin calificar. Porque rota no es la palabra correcta.Acepté. Porque Sophia casi nunca pedía directamente

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    POV: Morrison Día 428 — 3:00 AM (hora Zúrich)Veintitrés años en el FBI y era la primera operación internacional sin la manada desde que los conocí.No por elección. Por decisión de ellos.Zane me lo dijo la semana pasada por teléfono con la voz de quien tomaba una decisión difícil que no era difícil: "Los siete nos quedamos con Elara y Lúa. Tú tienes lo que necesitas. Las veintiséis te esperan."Tenía razón. Cuarenta agentes seleccionados personalmente. Apoyo de la Interpol suiza. Coordenadas exactas que Kai extrajo de los servidores de Vanuatu. Dos meses de planificación sin interrupciones.Lo que no tenía era la red empática que aprendí a usar estos últimos dos años. Las siete frecuencias. Los lobos que leían habitaciones antes de entrar.Lo raro era que hasta hace dos años operé así — sin lobos, solo con agentes humanos y buenos instintos. Durante veintiún años fue la única forma que conocía. Y funcionó. Hice mi carrera con ese método.Pero conocer a la manada me malacostumbró. A

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