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Shitsubō (Desilusión)

Autor: Karerina
last update Fecha de publicación: 2026-06-18 22:28:45

“Tú, mi danna.”

Aquella frase se repitió una y otra vez como un eco en su cabeza.

El CEO permaneció inmóvil. La observó en silencio, atónito, sin saber que responder a aquella hermosa geisha.

Aquellos ojos oscuros no reflejaban vergüenza, ni timidez, ni siquiera arrepentimiento. Sólo mostraban una sinceridad desarmante. Akira realmente lo había dicho en serio y eso... lo tomó completamente por sorpresa.

Ella en cambio, esperó una respuesta. Alguna señal, algo que le dijera lo que él, su
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Último capítulo

  • Una geisha para el CEO   Meguri Au Futatsu no Tamashii (Dos almas destinadas a encontrarse)

    Akira permaneció sin moverse durante varios segundos. No supo cuánto tiempo transcurrió antes de reaccionar. Lentamente levantó una mano y rozó sus labios con la yema de los dedos. Todavía conservaban el calor de aquel beso. Cerró los ojos con fuerza intentando convencerse de que había sido un impulso, un instante de debilidad. Un error que jamás debía repetirse.Pero su propio corazón se negó a creer aquella mentira.No había sido un error. Lo había deseado mucho antes de que ocurriera. Cada vez que Masaki la miraba algo dentro de ella se desmoronaba por completo, y sólo anhelaba acercarse un poco más.Había luchado contra ese impulso. Había repetido una y otra vez que solo era un cliente más. Que ella debía pensar en su futuro, en su carrera como geisha y en encontrar al hombre que se convertiría en su danna. Para eso estaba allí. Sin embargo, bastó un solo beso para derrumbar todas aquellas barreras que había construido con tanto esfuerzo. Se dejó caer de rodillas lentamente

  • Una geisha para el CEO   Kokoro o Ukeireru (Lo que el corazón dicta)

    La noche continuó como cualquier otra. Akira sonrió cuando debía sonreír, sirvió el sake con la elegancia que Hana le había enseñado, tocó algunas melodías con el shamisen y respondió con educación a las bromas de los clientes. Nadie habría imaginado el esfuerzo que le costaba mantener aquella sonrisa cuando dentro de ella, la angustia crecía incesantemente.Cada vez que la puerta corrediza se deslizaba, levantaba la vista casi por instinto y su mente volvía una y otra vez al mismo hombre.Sin embargo, Masaki no volvió esa noche. Y quizá… no regresaría nunca más. Quizá todo había terminado aquella noche en su habitación, cuando él le había preguntado qué sentía por él y ella no había sido capaz de responder.Al finalizar la atención del último cliente, uno de los hombres que llevaba varias noches solicitando exclusivamente su compañía volvió a insistir con una sonrisa.—Ame-san… piénselo. Me gustaría convertirme en su danna.Las palabras de Hana acudieron inmediatamente a su me

  • Una geisha para el CEO   Omoi (Lo que guarda el corazón)

    Akira regresó a su habitación. Se acercó hasta al pequeño estante, tomó uno de los libros casi al azar. Se acomodó en su cama y abrió el libro. Comenzó a leer, mas no lograba concentrarse. Repasó una y otra vez las mismas líneas y sin embargo, apenas unos segundos más tarde no tenía ni la menor idea de lo que acababa de leer.Con un leve suspiro cerró el libro y lo dejó sobre su regazo.La conversación que acababa de mantener con Hana seguía dando vueltas en su cabeza. Nunca la había visto tan abatida. Durante el año que llevaba viviendo en la okiya, había aprendido a conocerla mejor que a muchas personas. Hana era una mujer firme, disciplinada y exigente cuando la ocasión lo ameritaba, pero también era paciente, comprensiva y sabía escuchar sin juzgar. Más de una vez la había orientado cuando las dudas amenazaban con hacerla desistir de su camino de convertirse en una geisha.Para Akira, Hana había terminado ocupando un lugar muy cercano al de una madre, y quizás por eso le resu

  • Una geisha para el CEO   Dōkoku (Llanto del alma)

    Esa tarde, durante el almuerzo, el comedor de la okiya estuvo lleno de conversaciones.Las geishas comentaban entre risas los compromisos que tendrían esa noche, las exigencias de algunos clientes y las anécdotas que siempre terminaban convirtiéndose en motivo de carcajadas.Sin embargo, Hana permanecía completamente en silencio.Apenas había probado un par de bocados de arroz. Su mirada permanecía perdida sobre la mesa.Akira la observó discretamente. Conocía demasiado bien a su okāsan para no darse cuenta de que algo la inquietaba. Aun así, decidió guardar silencio. No quería hacer preguntas delante de las demás.Cuando el almuerzo terminó, una a una las geishas comenzaron a retirarse. El comedor quedó en silencio. Hana intentó levantarse.—Ve a descansar un poco, Akira. Todavía queda mucho por hacer esta tarde.La joven no se movió. Se acercó despacio y ocupó el asiento frente a ella.—Hoy casi no probaste la comida.Hana intentó sonreír.—No tenía mucho apetito.Akira l

  • Una geisha para el CEO   Kiken na Kakehiki (Un juego peligroso)

    Kyo salió del baño luego de la conversación que acababa de mantener con su madre. Cerró la puerta con suavidad, regresó a su escritorio y dejó el teléfono sobre la superficie con un gesto de fastidio. Aquella llamada sólo había conseguido arruinarle el ánimo.Hana siempre encontraba la manera de hacerla sentir culpable.“Todo lo que he hecho ha sido por ti.”Kyo apretó los labios.—Era tu obligación… —murmuró para sí.Sacudió ligeramente la cabeza. No valía la pena seguir pensando en aquello. Había algo mucho más importante en lo que debía enfocarse. La conversación que acababa de escuchar desde el otro lado de la puerta de la oficina del CEOIsamu, no era hijo biológico de Masaki Nakamura. Y, aun así, ahora era el socio mayoritario de la empresa.Aquella revelación cambió por completo la manera en que veía las cosas.Durante meses había creído que el mejor camino para abandonar definitivamente la pobreza consistía en acercarse a Masaki, el presidente de Nakamura Tecnologich

  • Una geisha para el CEO   Chi no Himitsu (El secreto de sangre)

    La puerta se cerró tras la salida de Kenji de su oficina. Masaki permaneció inmóvil, con la mirada perdida sobre la taza de café que ya comenzaba a enfriarse.Las palabras de su hermano seguían resonando en su cabeza.“No puedes permitir que un muchacho arrogante como él destruya todo lo que nos ha costado construir.”Dejó escapar un suspiro. Durante veinte años había protegido y amado a Isamu como a un hijo. Lo había visto dar sus primeros pasos, lo había acompañado en cada etapa de su crecimiento y había procurado convertirlo en un hombre digno de dirigir el legado de los Nakamura.Jamás le había faltado nada. Lo había tenido todo. Una buena educación, oportunidades, lujos y su protección. Todo aquello que como padre él le podía ofrecer.Y, sin embargo… no llevaba su sangre.Masaki cerró lentamente los ojos.Aquella verdad ya no le producía el mismo dolor que el día en que Sora se la confesó antes de morir. Había aprendido a aceptarla. Isamu seguiría siendo su hijo, sin i

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