Compartir

Capítulo 1

last update Fecha de publicación: 2025-08-01 19:57:02

Valeria Gregor

—No me digas que estás pensando en marcharte —dijo Sierra, casi entre el susto y la sorpresa, al ver que estaba empacando apresuradamente.

Mi maleta estaba abierta sobre la cama y mi ropa esparcida por toda la habitación, un caos que reflejaba mi mente en ese momento.

—No puedo quedarme, Sierra. No puedo casarme con un hombre que ni siquiera conozco. ¡Es una locura, una maldita estupidez! —respondí con el rostro cargado de frustración. La presión, la confusión, todo lo que me rodeaba, estaba haciéndome perder la cabeza.

Todo esto había comenzado semanas atrás, mucho antes de que yo tuviera oportunidad de opinar sobre mi futuro. Mi padre ya había hablado con Pietro Vanderweed, un hombre multimillonario con el que, según él, debía casarme para asegurar nuestro porvenir. Yo no era más que un intercambio de intereses, algo que se eligió como si fuera un bien en una tienda.

—Esta es la que quiero —seguramente dijo él, y así se resolvió todo. Mi vida ya estaba decidida sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.

Nunca me preguntaron qué quería. Mi voz no importaba, mis sentimientos no eran considerados. Ahora entiendo que, si me caso con él, mi vida será una serie de decisiones que Pietro Vanderweed tomará por mí. No seré más que una sombra en mi propia existencia. No decidiré el color de las paredes, ni las vacaciones, ni siquiera cómo pasar mis tardes. Nada será mío. Él será quien determine todo, porque para él, yo soy solo un objeto más. Algo que se compra y se posee.

—¿De verdad estás tan segura de eso? —preguntó Sierra con tono calmado, como si intentara que viera todo esto desde otra perspectiva.

—No puedo quedarme aquí, Sierra. No puedo hacerlo. ¿Casarme con un hombre al que no amo, que ni siquiera conozco? ¡Es una locura!

—No lo sabes, Valeria. No sabes qué tipo de persona es realmente —Sierra parecía defenderlo, lo cual me desconcertó aún más—. Tal vez no sea tan malo como piensas. Tal vez no sea el monstruo que te imaginas. A lo mejor hasta te enamoras de él y viven felices para siempre.

—¡Lo que sé es que vino a negociar mi vida, vino a comprarme! —respondí con ira, mientras arrojaba más ropa a la maleta—. Vino a pedirle a mi padre que me casara con él, sin siquiera preguntarme si yo quería. ¡Esto es como algo sacado de un mal sueño! ¿Cómo puedes ver esto de buena manera? ¡Están comprando a tu hermana como si fuese una vaca! Tú tienes veinticuatro años y ya pronto te vas a Estados Unidos a tu posgrado soñado. ¿Pero yo qué? Yo voy a casarme mañana con un hombre que solo vi de lejos una vez... y de haber sabido que él compraría mi mano, lo asesino allí mismo.

Sierra se cruzó de brazos y empezó a reírse, algo que no esperaba. Su risa, en lugar de aliviarme, solo aumentó mi frustración. Me miró con los ojos llenos de diversión, como si todo esto fuera una gran broma.

—No te ahogues en un vaso de agua, Valeria. No estás viendo las cosas desde otro ángulo. Esto es... es una oportunidad.

—¿Otro ángulo, Sierra? ¡Me están forzando a casarme con un hombre que ni siquiera quiero! ¡Esto no tiene nada de perspectiva! Esto no es una oportunidad. ¡Es una cárcel! Eso están haciendo conmigo.

—Vas a casarte con un hombre increíble, Valeria. ¿Qué mujer no sueña con una vida con alguien como Pietro? Es millonario, tiene poder, tiene todo lo que muchas personas desean. Él va a darte todo lo que hayas querido y necesitado.

—¡No quiero a Pietro! ¡No quiero una vida llena de dinero y superficialidad! —grité, sintiendo cómo la desesperación me aplastaba—. Mi vida no se trata de eso. No quiero que me impongan un futuro así. Soy maestra de artes en el St. Gregor. No necesito más. Nunca quise más.

—Es verano. Puedes simplemente colocar tu renuncia y dedicarte a ir de país en país y de yate en yate. ¡No lo estás viendo en perspectiva!

—¡No quiero dejar de ser maestra! Es lo que me ha gustado toda la vida. No voy a dejar mi trabajo así sin más. Además... y Leo... ¿Qué voy a decirle a Leo cuando se entere de esto? ¡Le romperé el corazón!

Sierra me miró con una expresión seria. Sus ojos marrones, antes llenos de diversión, ahora brillaban con algo más oscuro, algo que no entendía. Se colocó el cabello castaño detrás de las orejas y apartó la vista de mí.

—Olvídate de Leo, Valeria. Él no es para ti. Tú mereces algo mejor. Este matrimonio con Pietro te dará todo lo que Leo nunca podrá ofrecerte. ¿Cómo es que no puedes verlo?

Sus palabras me dejaron helada. ¿Cómo podía decir algo así? Leo había sido mi vida durante dos años. Él era todo lo que había querido, todo lo que necesitaba. No podía ser cierto que él no fuera el hombre para mí. Me senté en la orilla de la cama, con la cabeza llena de confusión. ¿Qué me estaba pasando? ¿Qué estaba haciendo con mi vida?

—No digas eso, Sierra. He estado con Leo tanto tiempo... No puedo simplemente ignorarlo. Él es todo para mí. Todos saben que voy a casarme con él.

Sierra me miró fijamente. Había algo extraño en su mirada, algo que no me gustaba. Se levantó de la cama y caminó hacia la puerta, dejándome sola en la habitación, sin saber qué pensar.

—Haz lo que quieras, Valeria —sus palabras fueron frías y directas, como si no estuviera tratando de convencerme, sino de liberarme de algo—. Pero no lo hagas por Leo. Hazlo por ti. Hazlo porque quieres una vida mejor, no porque pienses que aún tienes un futuro con él.

Antes de que pudiera decir algo más, Sierra salió de la habitación sin mirar atrás, dejándome con una sensación incómoda.

¿Qué había querido decir con eso? ¿Qué sabía ella que yo no?

¿Por qué todo esto me estaba haciendo sentir tan perdida?

Mi cabeza daba vueltas mientras me quedaba allí, mirando la maleta sin saber qué hacer. ¿Estaba a punto de perder a Leo por un matrimonio que nunca elegí?

¿Y si Sierra tenía razón?

¿Y si Pietro, por muy extraño que fuera, era lo que realmente necesitaba?

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Una novia comprada   Epílogo

    El sol de la mañana se colaba a través de las ventanas abiertas del salón, iluminando suavemente la habitación. Estaba sentada en el sofá, con mi hija en brazos, acariciando distraídamente su pequeña mano mientras la miraba dormir. Samantha tenía solo una semana de vida, pero ya había logrado robarnos el corazón a todos. Con sus cuatro kilos de puro amor, era una gordita hermosa, y no podía dejar de sorprenderme lo mucho que había cambiado mi vida desde que ella llegó.Pietro estaba en la cocina, organizando un par de cosas para la fiesta que Nikolas y Sierra habían organizado. La pequeña ya se había ganado el amor de toda la familia, y ellos querían celebrarlo a lo grande. Aunque habíamos mantenido mi embarazo en privado, las noticias del nacimiento de Samantha se esparcieron rápidamente, y pronto, toda la familia Vanderweed se estaba reuniendo para conocer a la nueva joya de la familia.No solo la familia estaba emocionada. Kalos y Karlenne, que nunca habían sido los más expresivos

  • Una novia comprada   43

    La brisa nocturna jugaba con las cortinas del salón, mientras el sonido del mar parecía estar cada vez más cerca. Pietro y yo estábamos sentados, casi en silencio, con nuestras copas de vino apenas tocadas, dejando que el ambiente se apoderara de nosotros. La noche, tan tranquila y serena, parecía invitar a una conversación más profunda, y fue entonces cuando Valeria rompió el silencio.—Pietro… hay algo que nunca te he contado, algo que ha estado rondando mi mente desde hace un tiempo.Lo miré, desconcertado. Había algo en su tono que me hacía sentir que lo que venía iba a ser importante. Ella dejó su copa sobre la mesa, sus manos temblando ligeramente, y me miró con una expresión en sus ojos que no podía descifrar.—La noche antes de casarnos… —dijo, y el peso de sus palabras me hizo respirar más hondo—. Yo… tuve un amante misterioso.Mi corazón dio un vuelco. ¿Cómo era posible que estuviera mencionando esto ahora, tantos meses después de nuestra boda? Un escalofrío recorrió mi cuer

  • Una novia comprada   42

    El sol entraba a raudales por las enormes ventanas del salón, y yo estaba en el sofá, acariciando distraída mi vientre ya redondo mientras escuchaba cómo Pietro discutía por teléfono en el estudio. Cinco meses habían pasado desde aquel viaje, desde la noche en que decidí irme para protegerme. Desde entonces, el mundo había cambiado para nosotros. O, mejor dicho, nosotros habíamos cambiado para habitar el mundo de otra forma.La casa se sentía más viva. No era solo un espacio lujoso, con mármol y madera brillante. Se había convertido en un lugar donde los silencios ya no eran incómodos, donde las risas llenaban los pasillos, donde el amor se cocinaba en las mañanas con café y tostadas mal hechas por Pietro.Pietro.Mi esposo ya no era ese hombre de mirada tensa y labios sellados. No siempre. Ahora, con frecuencia, lo sorprendía mirándome como si estuviera viendo algo sagrado. Se acercaba sin avisar, me rodeaba con sus brazos por detrás, besaba mi cuello y hablaba con nuestro bebé como

  • Una novia comprada   Capítulo 41

    Pasaron varias semanas después de aquella cena. Pietro no volvió a mencionar a su padre, y yo no pregunté. Entendí que para él, el silencio era a veces una forma de cerrar capítulos. Y aunque no sabía si Kalos volvería a nuestras vidas, tampoco me sentía lista para pensar en ello. Por primera vez, la casa se sentía como un hogar.Mis mañanas eran más tranquilas. Las náuseas se habían calmado y el embarazo avanzaba con normalidad. Pietro se mostraba cada vez más pendiente, más amoroso. Me acompañaba a las citas médicas, preguntaba por cada detalle, me sorprendía con comidas caseras que no siempre salían bien, pero que comía con gusto solo por verle sonreír. Dormíamos abrazados. Leíamos juntos. Empezábamos a compartir una cotidianidad que me hacía olvidar cómo habíamos comenzado.Hasta que sonó el teléfono.Era una mañana tibia de sábado. Yo acababa de salir de la ducha cuando vi la llamada perdida de mi madre. No era algo común. Ella no llamaba tan temprano a menos que algo estuviera m

  • Una novia comprada   Capítulo 40

    La mesa estaba servida. Los cubiertos perfectamente alineados, las copas brillantes, el vino decantando desde hacía más de una hora. Todo en su lugar. Todo impecable. Como siempre le gustaba a él.A mi padre.Valeria, sentada a mi lado, tenía una sonrisa contenida. Estaba hermosa, con un vestido azul oscuro que resaltaba su piel, y el cabello recogido en un moño elegante que dejaba ver su cuello largo y su expresión serena. Pero yo conocía esa sonrisa. Era la que usaba cuando estaba nerviosa. Cuando se preparaba para resistir. Y yo también estaba preparado. Había crecido con este hombre. Sabía cómo era. Sabía que esto no iba a ser fácil.Cuando Kalos Vanderweed entró al comedor, el silencio fue inmediato. Sus pasos resonaron como si marcara el ritmo de un juicio. Nos miró con esa frialdad suya que no necesitaba palabras. Valeria se levantó con delicadeza, como indicaban las buenas costumbres, y le extendió la mano.—Señor Vanderweed. Es un honor conocerlo finalmente.Él la observó. La

  • Una novia comprada   Capítulo 39

    Las siguientes semanas fueron como aprender a caminar con otro cuerpo. Con otra mente. Con otro corazón. Pietro se volvió diferente. Más presente. Más suave. Lo que antes era silencio ahora se llenaba de gestos pequeños: una taza de té al despertar, un roce en mi espalda cuando pasaba a mi lado, un beso en la frente cada vez que salía.Ya no era el hombre distante de antes. No era ese esposo frío que yo había conocido en los primeros días de este matrimonio pactado. No. Este Pietro me miraba con la vulnerabilidad de quien había amado y perdido. Y ahora quería amar sin volver a dejarse vencer por el miedo.Una tarde, mientras yo leía en el salón, lo vi entrar con una caja envuelta en papel blanco. No dijo nada. Solo la dejó sobre mis piernas y se sentó a mi lado, expectante.—¿Qué es esto? —pregunté, tocando la cinta.—Ábrelo.Lo hice. Y dentro había unos pequeños zapatos de bebé, tejidos en color gris claro. Me llevé la mano a los labios, con el corazón latiendo demasiado rápido.—¿Te

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status