INICIAR SESIÓNPodía sentir las venas quemandose dentro de mí, la plata alrededor de la celda era casi mortal para mí. Ni siquiera uno de sus mejores guerreros podría soportarla. Kaia estaba totalmente lejos de mí y no podía hacer nada por el momento, así que para calmar un poco el dolor decidí dormir.
El problema es que no me dejaron hacerlo, porque a los segundos que cerré los ojos sentí un valde de agua fría sobre mí.
Me levanté enseguida respirando agitadamente, el agua estaba helada, me mojó toda la ropa y penetró mi piel, apenas me estaba recuperando cuando escuché la voz de la mujer afuera.
—Si crees que has venido a descansar aquí estás muy mal —negó, era ella otra vez, la señorita Miles como le decían —. Que no se te olvide que eres una prisionera.
Un hombre entró a la celda y me arrastró afuera, me dejo frente a la chica.
—¿Cómo te llamas?
No respondí, no lo haría, ahora el silencio era mi mejor aliado.
—¿Quién eres? Dicen los guardias que eres de esta manada, ¿quién es tu familia? —cuestionó.
Seguí sin responder. Fue cuando me tomó del cabello y me levantó, me quejé pero me dió con un golpe en el rostro.
—¡Tienes que hablarme, maldita! —me gritó —. ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué es lo que quieres aquí?!
No respondí, me volvió a golpear dos veces más antes de dejarme en el suelo, la escuché gruñir, estoy demasiado débil, me hace falta mi loba y su poder, me duele todo.
—Bien —suspiró —. Escucha, podemos ser amigas. Somos lobas, nos tenemos que apoyar —soltó una risita histerica —. De loba a loba, de acuerto. Me juras lealtad y te dejo libre, seremos amigas, ¿qué te parece?
Se me quedó viendo, ni siquiera me atreví a moverme, con lo inestable que es, puede matarme ella misma por solo respirar.
—¡No vas a contestar! ¡Eres una maldita!
Me volvió a golpear, se detuvo hasta que un guardia le habló, ahí pareció controlarse y salió enseguida, luego el mismo guardia se acercó y me dio un poco de agua antes de regresarme a mi celda, parecía un poco angustiado por la situación, era mayor porque tenia arrugas en la frente y su cabello era gris, era extraño ver un guardia tan mayor.
—Lo lamento.
—No importa —murmuré.
Pero apenas terminé el agua, sentí que venía de regreso por mi garganta, apenas pude moverme un poco para vomitar, no creí que regresar sería tan díficil.
...
—¡Lyn! ¡Lyn!
Apenas escuchó la voz a lo lejos. Creo que me quede dormida.
—¡Despierta, Lyn!
Logré abrir los ojos, siento como si me clavaran mil agujas en todo el cuerpo, tengo hambre y sed, además estoy sucia, nunca había sido una prisionera, pero estoy segura que no los trataban tan mal como lo han hecho conmigo.
Esa mujer a regresado un par de veces y sigue haciendo lo mismo, parece ser que es parte de su rutina. Pero yo estoy adolorida.
Al fin la vista se me aclara y veo a mi hermano al frente.
—Ian —murmuré, debo estar alucinando.
—Soy yo. Ven, acércate —Mira a todos lados mientras saca algo debajo de su ropa —. Te traje agua y un poco de pan de mamá.
Logré levantarme y acercarme, en el momento que sentí su mano supe que no era una alucinación, él estaba aquí. Tomé el pan que venia envuelto en una servilleta y lo guarde dentro de mi ropa y me apresuré a tomar el agua, en el momento que el liquido tibio y limpio paso por mi garganta sentí como si regresará a la vida. Era bueno tomar un poco de agua limpia de vez en cuando y no esa porquería que dan aquí.
—¡Hey! ¡No le puede dar nada a la prisionera! —escuché un grito.
—¡Solo es una botella de agua! —gritó mi hermano —. Y ya le dije que es mi hermana, no tiene que estar aquí, debería estar en casa conmigo y mi madre.
—¿Quieres que te meta con ella y también traiga a tu madre?
Vi com Ian empuñó sus manos y volvió a inclinarse para verme.
—Deberías irte —le murmuré —. Estar conmigo ahora puede ser peligroso, por favor, vete.
—Lyn, ¿por qué regresaste? —preguntó —. ¿Por qué no nos llamaste?
—Mi pareja me mintió, todos en esa manada lo hicieron. Era una trampa.
—Seguramente por eso estaba complacido cuando dijimos que ninguno de nosotros estaría disponible para ir. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Te lastimaron?
—No más de lo que me están haciendo aquí —suspiré tomando asiento —. Alan estaba casado con su amiga de la infancia, tenía familia, pero todos mintieron para poder unir a las manadas, el Alfa se lo ordenó, seguramente iba a usar a la manada Norte para algo, debí quedarme otro poco más… pero…
—Estabas furiosa —sonrió.
—Sí.
—Y explotaste.
—Un poquito —hice una seña con mi dedo indice y pulgar. Ian mostro esos dientes perfectos con una amplia sonrisa.
—Lo puedo imaginar. Quisiera ayudarte, pero ahora tenemos un nuevo Alfa, fui relegado de mi puesto, no tenemos influencia ahora.
—Por eso te digo que te vayas, por favor. No quiero tener que verte en la siguiente celda.
—No te dejaré aquí, tengo planeado ir a ver al padre de Robin, él no ha sido delegado de su puesto y seguramente puede hacer algo para sacarte. Ya lo verás, saldrás de aquí enseguida.
Estaba a punto de levantarse cuando me acerqué para intentar tomarlo del brazo.
—¡No lo hagas!
Frunció el ceño cuando se lo dije.
—Esa mujer, la señorita Miles quiere que me ejecuten, los guardias se negaron porque no es una orden el Alfa, pero si mueves influencias, si alguien habla sobre mí o sobre cómo me conocen, seguramente les va a hacer daño, yo no he hablado y estoy segura que los pocos que me conocen no se atreven a hacerlo porque le tienen miedo, por favor, no hagas nada y vete de aquí.
—Pero Lyn, no puedes estar aquí.
—Lo soportaré —le dije con seguridad —. Por favor, no digas nada, pronto estaré en casa, dale un abrazo a mamá.
Ian me miró por un minuto, pensé que se negaría, que pelearía y terminaría encerrado a mi lado. Pero no fue así. Asintió con un movimiento rígido de cabeza, me pidió que me cuidará y después se retiró. El guardia de cabello gris lo había dejado entrar, intenté recordar si era parte de nuestra manada antes, pero ahora no puedo pensar mucho, estoy muy débil incluso para eso.
Solo espero que ese tan mencionado Alfa aparezca antes de que muera en esta celda.
—Estamos perdiendo el tiempo —murmuró Graham.Kassandra había fallecido dando la vida por su hermana, lo sabía perfectamente. Conocía a Kassandra, era su pareja destinada y tenían un lazo fuerte, más allá de las palabras y lo físico, no podía mentirle y lo supo cuando la vio en el suelo. —Entonces deja de pensar en ella. —Eso intento —gruñó Graham. Las horas comenzaron a pasar. El enlace con Alan permanecía abierto, aunque ninguno de los dos hablaba. Graham también recibía informes de los guerreros cerca de las fronteras, ningún lobo del Sur se estaba acercando y tampoco encontraron rastros de ellos aún, todo seguía tranquilo. No había nada.Cuando el sol empezó a descender, Graham volvió a mirar hacia la casa.—No hay nada —le habló a Skroll.—Es lo que me preocupa —respondió el lobo en su interior. —¿Por qué?—Porque es la calma antes de la tormenta, estarán aquí en cualquier momento. —Seguramente están esperando algún descuido, entrarán en cualquier momento. Skroll también es
Graham entró en la pequeña casa junto a Alan y cerró la puerta detrás de ellos. El lugar era sencillo y al parecer nadie más vivía ahí, se encontraba bastante cerca de la frontera, seguramente algunos vigilantes la usaban para quedarse, pero ahora se usaría para un señuelo. Alan observó todo, sentía que algo no estaba bien. —Hay micrófonos —señaló Graham. —¿Qué?—La casa está vigilada. Hay micrófonos ocultos en diferentes puntos, pero no voy a decirte dónde están, solo quiero que tengas claro que cualquier conversación puede ser escuchada.—¿Qué pasa si no aparece la loba? —dudó Alan —. ¿O si descubrió la trampa y viene a matarme? —Correré el riesgo —se dio la vuelta para salir. —¿Y aun así quieres dejarme aquí?—Sí —se detuvo en la entrada —. Estaré a unos cuantos metros. No podrás verme desde la casa, pero mantendremos el enlace mental abierto todo el tiempo —afiló la mirada a Alan —. Entendiste lo que te pedí. —Sí —asintió —. Te avisaré si alguien aparece.—No intentes enfr
Tardaron un poco en llegar a casa de los Davidson, fue Graham quien decidió entrar solo. Lyn se encontraba en la sala y al verlo dio un pequeño respingo, miró a su alrededor y se dio cuenta que Graham venía solo, terminó por bajar la mirada. Graham se dio cuenta de todo, aunque no dijo nada. No era el momento. —¿Dónde está Alan? —preguntó firme. —Ahora voy por él —comentó Jovana, miró por última vez a su hija antes de salir por el pasillo. Graham y Lyn se quedaron solos, ella no se atrevió a mirarlo, de pronto la mesa era demasiado interesante, él lo sabía perfectamente. —Me llevaré a Alan, tengo cosas pendientes con él y no creo que vuelva aquí —mencionó, Lyn guardó silencio —. Todos los guerreros se están movilizando hacía las zonas que indicaste, esperamos estar listos pronto para partir… —carraspeo un poco —. También quiero que sepas que Collin se quedará con ustedes, estará afuera y si salen de aquí sería bueno que le avisarás. —¿No lo necesitas contigo? —cuestionó Lyn al
Los guerreros y mensajeros iban de un lado a otro, llevando informes, revisando armamento y organizando los últimos preparativos antes del inevitable enfrentamiento con la manada Sur.Graham apenas prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor tenía varios documentos en una mano, caminaba por el pasillo hacia su oficina mientras repasaba mentalmente las posiciones de los escuadrones. Todavía había demasiados detalles por resolver y el tiempo comenzaba a agotarse.No alcanzó a entrar cuando escuchó unos pasos apresurados detrás de él.—¡Graham!La voz temblorosa hizo que se detuviera apenas un instante.Kassidy llegó corriendo hasta él. Tenía los ojos enrojecidos, el maquillaje corrido por las lágrimas y respiraba con dificultad, como si hubiera pasado toda la mañana buscándolo.—Por favor... escúchame.Graham abrió la puerta de su oficina sin responder. Entró directamente y dejó los documentos sobre el escritorio..—Lo siento mucho por lo que ocurrió en casa de Lyn —se disculpó mi
Robin caminaba por la calle secundaria que conducía al campo de entrenamiento junto a dos de sus compañeras, habían pasado a comer y decidieron caminar al entrenamiento. El sol comenzaba a elevarse y el aire fresco de la mañana hacía que las conversaciones fueran más ligeras. Una de las chicas se quejaba de los ejercicios del día anterior mientras la otra se reía de sus exageraciones.—Desde que Lyn está guiando el entrenamiento es mucho más duro. —Eso es porque estás acostumbrada a que los entrenadores lobos te consientan —la señaló su compañera. —Lyn sabe de lo que somos capaces —mencionó Robin —. Ella es una loba igual que nosotras, así que cualquier queja no funcionará, tendrás que seguir corriendo. —Pero es demasiado cruel…. —Yo pienso que es increíble, nos hace ir más allá… Robin dejó de prestar atención en ese instante, algo acababa de cambiar o tal vez era ella. Se detuvo cuando un cosquilleo cálido recorrió su pecho, descendió por su espalda y terminó instalándose en ca
Ambos permanecieron en silencio durante varios segundos. La respuesta parecía estar frente a ellos y, aun así, ninguno lograba encontrarla.Permanecían en una interrogante que no sabían como resolver, al menos aún no. Collin fue el primero en romper el silencio. —A menos...Dejó la frase suspendida en el aire, Graham frunció el ceño molesto porque no terminaba la frase. —¿A menos qué?El Beta carraspeo, era un riesgo pero tenía que preguntar. —A menos que tú siempre la hayas visto así —señaló. Aquellas palabras golpearon a Graham con más fuerza de la que esperaba.Por un instante fue incapaz de responder.¿Había juzgado a Lyn desde el principio? ¿Había desconfiado de ella incluso antes de darle la oportunidad de demostrar quién era realmente?Los recuerdos comenzaron a desfilar por su mente. Recordó todas las veces que había defendido a Kassidy, cada ocasión en que había restado importancia a los enfrentamientos entre ambas porque estaba convencido de que se trataba de simples ce







