FAZER LOGINNo era que lo estuviera acosando con ese tema, pero me sorprende bastante que haya decidido dar ese paso y aclarar el asunto, contando con que al final he sido quien lo ha provocado como una venganza que se salió de control y es la que nos tiene aquí.
Él se acerca de nuevo y me envuelve con sus brazos una vez más.
—Había estado un poco molesto porque creí que realmente me estabas ignorando, y me alegra que hayamos podido aclarar las cosas —dice Alexander con un tono
―¿Todavía sigues nerviosa? ―me pregunta Alex, y una amplia sonrisa se dibuja en mi rostro.―No, ahora estoy agotada después de tanto bailar ―contesto.―¿Mucho? ―interroga con picardía, abochornándome un poco, pero al final solo me hace reír.Después atender la recepción de la boda, nos encontramos por fin en el hotel tomando un descanso de todo lo que ha sido este maravilloso día para los dos. Aquí pasaremos nuestra noche de bodas, y mañana abordaremos un avión rumbo a Santorini.Nunca he visitado ese lugar, pero él decidió que quería que lo conociera, y finalmente acepté que fuese parte de nuestro itinerario de la luna de miel, aunque me hubiese bastado con ir a cualquier lugar donde estuviéramos juntos.Sin embargo, cuando Anna se enteró de mi inicial reticencia, casi me reprocha por ponerme en el plan remilgada ante una invitación tan maravillosa, que hasta ella envidiaría. Lo cierto es que siempre trato de ser realista y no de
Suspiro hondo varias veces, porque de verdad no creí que este momento llegaría tan rápido, luego de aquella mutua declaración. Mi madre me observa con una sonrisa satisfecha, pero eso no calman mis nervios; por el contrario, los intensifican y me doy cuenta de que soy más sensible de lo que pensaba.—¿Podrías dejar de verte tan trágica? —pregunta mamá, y quisiera no hacerlo, pero el momento me sobrepasa.Unos meses atrás lo había tomado con calma, ya que lo veía lejano. Sin embargo, el día ha llegado y, aunque intento reaccionar de la mejor manera, no lo logro. No es que odie este momento; es que dé verdad que me siento abrumada.Anna aparece y trato de sonreírle.—Ay, ya, pareces un cordero de matadero con esa cara. Nadie te creerá que estás feliz por este día —dice mi hermanita con bastante sarcasmo, y yo la miro frunciendo el ceño.—¡Es el día más feliz de mi vida!—No lo parece. Pobre Alex.Obviamente bromea, y tengo ganas de estr
Almorzamos en un ambiente que se vuelve ameno, cálido y muy familiar, como si todos fuéramos de verdad una familia. Me siento bien. Alex toma mi mano y la aprieta suavemente por debajo de la mesa. El aire huele a humo, al igual que Clint, quien se encarga de asar las carnes.—Alex me ha dicho que te ha pedido que vivas con él.—¿Qué? —No pensé que mamá me dijera eso, pero ahora entiendo que él aprovechó el momento en que se dirigió a ella.Ambas nos hemos apartado un poco, enfocándonos en la ondulante colina y el frondoso valle que se extiende al fondo, a nuestros pies. Alex ha ido con su madre y los demás a la cascada; pero me divierte ver cómo Grace y Anna parecen rifarse la atención de Clint.—¿Por qué esa cara? —me pregunta.—No pensé que él te diría eso tan pronto; me lo propuso hace apenas unas horas en el camino.—Bueno, parece que no quiere perder el tiempo.—¿Y qué piensas? —inquiero.—Deberías pensar, Emma; es tu deci
―Toma.Alex me entrega uno de los cafés que compró durante el camino. Nos dirigimos hacia la casa de campo, donde ya nos esperan todos, pero nos hemos levantado algo tarde. La recepción en el hotel fue un éxito para él, aunque lo más memorable fue extenderle la invitación a Brianna para dejarle clara su elección.Tras eso, nos fuimos a su casa y la noche se volvió más emocionante. Bostezo un poco y me disculpo, pero él también lo hace, pues en realidad casi no dormimos.―Vamos a llegar tarde ―menciono y él asiente.―Ya le he dicho a mamá que llegamos casi para el almuerzo, así que seguro ha empezado a preparar la barbacoa para comer en el mirador de la colina.―Me gusta allí ―expreso, recordando aquel día en que me llevó. A pesar de nuestra relación tirante y ficticia, fue muy bonito.―A mí también ―responde. Tomo un sorbo de café y siento que es un elixir para el cuerpo.Alex vuelve a ponernos en marcha,
A pesar de su elegancia, Brianna no puede evitar sacar a relucir su inconformidad, con lo que seguro cree ha sido alguna especie de emboscada en su contra.―Y qué hay de ella ―me señala con el dedo con desdén―. ¿No me digas que la trajiste para que ocupe mi lugar?Su tono es tan hilarante y despectivo que causa algunos murmullos. Por mi parte, solo lanzo un bajo suspiro.―Emma no está aquí para reemplazarte. Ni a ti ni a nadie. Ella se ha ganado su propio lugar ―le aclara con firmeza mientras toma mi mano y la besa.Ella me observa, y yo noto cómo aprieta los puños a los lados. Me da la impresión de que quiere explotar, pero se contiene.―Solo querías humillarme, ¿verdad? ―pregunta, llena de rencor.―Para nada, y si deseas salvar la empresa de tu padre, actúa como la mujer de negocios que pretendes ser. A menos que quieras arruinar esta última oportunidad ―le advierte.La verdad es que este momento es muy incómodo para todos; pero a p
Hasta ahora, no había estado tan nerviosa como en este momento. Es la gala de socios de Alex, y acabo de darme cuenta de que, a pesar de mi tenacidad para enfrentar las más duras situaciones, estoy llena de nervios. Y es que será la primera vez que Alex me presente a sus socios como su novia oficial.«¡Su novia!». Desde el instante en que acepté que quería estar a su lado, ya lo soy, pero sin duda este es otro gran paso para nosotros en la construcción de nuestra relación.Me pregunto si él también estará nervioso. ¿Soy la única que lo siente así?—¿Qué pasa? —me pregunta, apretando con firmeza su brazo enlazado al mío mientras nos acercamos a la entrada del salón del hotel Restore Inn, elegido para la recepción.—Nada.—Mentirosa. Tus manos sudan.—¿No son las tuyas?—No —bufa, sonriendo en respuesta.—No te burles.—Deja ya el drama. Solo es una fiesta y quiero que te luzcas, no que te muestres atolondrada. No serías t







