Y eso fue todo, no dijo nada más, yo tampoco dije algo, solo nos miramos y permanecimos así hasta que el sueño nos venció, por la mañana, cuando yo desperté, ella ya no estaba. Solo mi princesa, que dormía abarcando casi toda la cama. Acaricié su frente, era tan inocente, deseaba por un instante que Nath dejara de existir, sé que está mal, pero no podía dejar de pensar en todo lo que esa mujer podía hacerle a mi hija y a Emma. Me desperecé y salí de la habitación, cuando llegué a la cocina, Emma ya tenía preparado todo el desayuno, me recibió con una sonrisa, y por un momento, vi en ella a esa Emma, a la Emma de la que me enamoré y con la que me había casado, tragué saliva. -No me digas. Sigue dormida. -¿Quieres que la despierte? -No... Madruga para ir al preescolar, déjala que descanse. -De acuerdo... Mmm… ¿Qué huele delicioso? -Son brownies... -Amo los brownies... -Amor también, le hago unos mini brownies, ayer los olvidó con tantas visitas, pero seguro hoy quer
Última actualización : 2026-01-31 Leer más