~ BIANCA ~Renata miró a Paola, luego a Nico, después a mí. Sus ojos finalmente se posaron en Bella, aún escondida detrás de mí.—No quiero causar problemas —dijo ella, levantando las manos en un gesto de rendición—. Realmente no vine aquí para arruinar su cumpleaños. Solo quería ver a mi hija. En el día de su cumpleaños. Pensé que era mi derecho.—Derecho —repitió Nico, la palabra saliendo amarga—. Sigues usando esa palabra como si significara algo después de cuatro años de abandono.—Nicolò —dijo Renata, su voz volviéndose más firme ahora, más controlada— tú y yo vamos a conversar. Civilizadamente. Como adultos.Abrió su bolso caro y sacó una tarjeta, extendiéndosela.—Estoy hospedada aquí —dijo, señalando el nombre del hotel impreso en la tarjeta—. Habitación veintitrés. Mañana. A la hora que quieras. Pero vamos a conversar, Nico.Nico no tomó la tarjeta. Solo la miró como si fuera algo contaminado.Renata suspiró y colocó la tarjeta sobre la mesa más cercana, al lado del pa
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