MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 26. Hasta el finalEra una reacción automática: orden, control, retirada estratégica. Lo había hecho toda su vida.Camilo la siguió sin decir nada, pero cuando ella empezó a abrir el armario, la tomó por la cintura con un movimiento rápido y la levantó sin esfuerzo, sentándola sobre el escritorio de la habitación.—¡Camilo! —la escuchó protestar—. ¿Qué haces?Y antes de que pudiera decir algo más, él la besó. No fue un beso brusco, sino intenso, cargado de emoción acumulada, de palabras no dichas, de miedo a perderla otra vez. Seija intentó resistirse al principio, más por reflejo que por convicción, pero terminó respondiendo, atrapada en esa mezcla conocida de rabia, deseo y algo peligrosamente cercano a la esperanza.Cuando se separaron, Camilo apoyó la frente en la suya, y ambos respiraron agitados.—¿Cómo es que solo te concentras en lo que te da la gana y siempre en lo peor? ¿No escuchaste que te amo con locura? —dijo, con una mezcla de urgencia y ternu
Última atualização : 2026-01-25 Ler mais