—¿Hola, Elena? Soy yo, Ema.—Ema, ¿qué sucede?Al otro lado de la línea, la voz de Elena sonaba apagada, sin fuerzas.Desde que su relación con Marcos se había enfriado aún más, nada le interesaba ni la motivaba.—Hoy me encontré con Marcos. ¡Por su culpa, no solo me golpeó el director, sino que además perdí mi trabajo!—¿Podemos vernos, Elena?El rostro de Ema estaba lleno de rabia, sus ojos rebosaban rencor.—¿Él logró que tu jefe te golpeara y te despidiera?—Je... cuánto ha cambiado todo...Elena soltó una risa amarga y murmuró para sí: —Culpa mía, toda culpa mía. Cinco años de matrimonio y nunca noté que tuvieras tanto talento.—Elena, ¿qué estás diciendo?Al oírla, Ema se sintió inmediatamente indignada. —No puedo creer que un inútil como Marcos tenga algún mérito especial.—Bueno, por teléfono no se explica bien. Quedemos y hablamos.Colgada la llamada, Elena, ante la insistencia de Ema, no tuvo más remedio que salir.Quedaron en un café.Ema no solo había salido sin maquillaje,
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