El lugar quedó en silencio.No supe cuánto tiempo pasó.Salí del baño sintiéndome plenamente satisfecho. Al sentarme en el sofá, me di cuenta de que ya era casi de noche.Sin embargo, no tenía nada de sueño; al contrario, estaba bastante exaltado, hasta me dieron ganas de gritar para expresar toda la alegría que llevaba dentro.Unos minutos después, Carolina salió del baño apoyándose en la pared.Caminó cojeando hasta donde yo estaba, y de pronto su cuerpo perdió toda la fuerza, dejándose caer directamente en mis brazos.—Diablillo, eres muy malo. Quise ayudarte de buena fe, y tú... —susurró ella, acercando sus labios rojos a mi oído.Entendí perfectamente a qué se refería, así que extendí los brazos y la abracé con fuerza contra mi pecho.Rocé mi mejilla contra la suya.—¿Acaso no te gustó? Si no lo disfrutaste, la próxima vez seré más delicado... —respondí con un tono de disculpa.—Oye, solo te llamé diablillo, nunca dije que no me hubiera gustado. No vayas a malinterpretar las cosas
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