La atmósfera en la capilla desconsagrada había cambiado. Ya no era solo un lugar de trabajo rígido y estéril; con la presencia de Henry apostado cerca de la entrada, el espacio se sentía extrañamente seguro, casi como un refugio. Elena, con las mejillas todavía encendidas pero esta vez por la emoción del hallazgo, gesticulaba frente al monitor del microscopio digital.— ¡Mira esto, Henry! ¡Es increíble! —exclamó ella, olvidando por un momento la distancia profesional—. El espectro ultravioleta no mentía. Lo que estamos viendo aquí no es una simple mancha de pigmento degradado.Henry se acercó con curiosidad respetuosa, observando la pantalla donde una sección ampliada del cuadro revelaba una serie de trazos finos, casi imperceptibles al ojo humano, que emergían bajo la costra del azul ultramar.— No soy un experto en arte, señorita Elena, pero esos trazos parecen formar algo... ¿un rostro? —preguntó Henry, entornando los ojos.— Es más que un rostro, es un retrato oculto dentro del pa
Última actualización : 2026-09-11 Leer más