El pomo de la puerta giró, casi abriéndose.Luego se detuvo.Cerrada con llave.La mano de Caleb seguía tapándome la boca, su polla enterrada profunda dentro de mí. Los dos nos congelamos.Fuera, la voz de su mujer se oyó, suave pero clara.—¿Caleb? ¿Estás ahí? Te traje la cena.Él no se movió, no respiró, su polla se retorció dentro de mí como si tuviera mente propia.—Shh —dijo, la voz apenas audible.—Escóndete —susurró contra mi oído—. Ahora.Me deslicé de él rápido, las piernas todavía temblando, apenas podía caminar.El único sitio era el estrecho hueco entre el archivador alto y la pared de la esquina. Me metí, la espalda presionada contra el metal frío, la falda todavía levantada, el semen ya empezando a bajarme por el muslo.Caleb se subió los pantalones de chándal de un tirón, se limpió la boca y abrió la puerta como si no hubiera pasado nada.Su mujer entró con un plato.—¿Por qué la cerraste con llave?—Corrigiendo trabajos —dijo, la voz firme—. No quería que el niño entra
Terakhir Diperbarui : 2026-09-08 Baca selengkapnya