Al notar que Anka pretendía nombrarme la próxima Luna, el rechazo de Liam aumentó.—¡En cuanto Camilla termine de preparar su poción, el veneno de mi cuerpo desaparecerá! —exclamó él—. ¡Por favor, no te dejes engañar por Evelyn!Solté una risa suave, llena de burla, y me giré hacia Anka.—Para ser justa, mis habilidades tampoco son infalibles. En lugar de apostar el futuro de la manada en una sola persona, lo mejor sería que buscaras a otra bruja talentosa lo antes posible.Él dejó escapar un leve suspiro.—Pero las pociones curativas son demasiado arriesgadas...—Te pido que confíes en Camilla. De verdad curará mi envenenamiento por acónito —aseguró Liam sin dudarlo.Agité con suavidad la taza entre mis manos, lista para dar por terminada la visita. No obstante, justo en ese instante, una loba de aspecto apacible entró de prisa cargando un cofre de madera. En cuanto vio a Anka, su cuerpo se tensó. El Alfa le dedicó un ligero asentimiento; solo entonces, ella colocó la caja frente a mí
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