Me sorprendió lo directa que fue la prensa española al hablar de «Viudas»: muchos críticos celebraron el virtuosismo formal de Steve McQueen y la fuerza actoral del elenco, sobre todo de Viola Davis, Cynthia Erivo y Elizabeth Debicki. Se elogió la manera en que la película mezcla un thriller de atracos con un comentario social sobre desigualdad, violencia y política contemporánea, algo que en España se leyó como espejo de tensiones similares en Europa. La fotografía, la tensión sostenida en varios pasajes y la banda sonora suelen aparecer entre los puntos más destacados.
Aunque hubo unanimidad en la calidad técnica, varios críticos señalaron que la película a veces peca de sobrecargada: demasiados personajes y subtramas que no terminan de resolverse con la misma contundencia, lo que resta algo de claridad narrativa. En algunos artículos se apuntó que el ritmo flaquea en tramos y que el guion de Gillian Flynn intenta abarcar demasiado, perdiendo foco. Aun así, la impresión general en España fue de una película ambiciosa, valiente y con momentos memorables; para muchos, un título imprescindible si te interesan los thrillers con trasfondo social y actuaciones poderosas.
Me alegré mucho cuando vi la fecha oficial de estreno de «Viudas» para España: se estrenó el 16 de noviembre de 2018. Recuerdo salir del cine con esa sensación agridulce que dejan las películas con tramas intensas y personajes complejos; la mezcla de tensión y drama en «Viudas» encajó perfecto con la temporada de estrenos de finales de año.
La película tuvo bastante ruido en festivales antes de llegar a las salas y, en mi caso, la vi en una sesión de tarde casi llena. Si buscas verla ahora, lo normal es que ya esté disponible en plataformas digitales o en la oferta de alquiler y compra online, aunque en su momento la experiencia en sala fue otra historia: el sonido, la luz, la atención del público añadieron mucho a la experiencia. Al final, sigue siendo una película que recomiendo para quienes disfrutan de historias intensas y bien actuadas.