Me encanta «Vértigo» de Hitchcock, es una de esas películas que nunca pasan de moda. En España, puedes encontrarla en plataformas como Filmin, que tiene un catálogo increíble de cine clásico. También está disponible en Amazon Prime Video, aunque puede requerir alquiler o compra. Si tienes suscripción a Movistar+, vale la pena revisar su sección de cine porque a veces la incluyen en su programación.
Otra opción es Google Play Movies o Apple TV, donde puedes alquilarla o comprarla en alta definición. Eso sí, recomiendo verificar si está incluida en algún paquete de suscripción antes de pagar por separado. La calidad de imagen y sonido en estas plataformas suele ser excelente, lo que hace justicia a la fotografía de esta obra maestra.
Me encanta hablar de adaptaciones cinematográficas, especialmente cuando se trata de cómics como «Vértigo». En España, no hay una adaptación directa de la serie de cómics «Vértigo» de DC, pero hay películas que capturan ese estilo oscuro y psicológico. Por ejemplo, «El día de la bestia» de Álex de la Iglesia tiene ese tono surrealista y caótico que recuerda mucho a «Vértigo».
También podríamos mencionar «Tesis» de Alejandro Amenábar, que aunque no es una adaptación, comparte esa atmósfera de thriller psicológico que define a «Vértigo». Es fascinante cómo el cine español puede evocar ese mismo espíritu sin ser una adaptación literal. Creo que eso demuestra la versatilidad de ambos medios.
Me encanta hablar de clásicos como «Vértigo», esa joya de Hitchcock que nunca pasa de moda. La película está protagonizada por James Stewart, un actor que transmitía una vulnerabilidad única, perfecta para su papel de Scottie Ferguson, el detective obsesionado. Kim Novak interpreta a Madeleine/Judy, con esa mezcla de misterio y sensualidad que hipnotiza. Es fascinante cómo su actuación dual crea esa atmósfera onírica que define la cinta.
Stewart ya había trabajado con Hitchcock antes, pero aquí lleva su personaje a otro nivel, especialmente en esas escenas de angustia existencial. Novak, por otro lado, logra algo casi poético con su dualidad. Barbara Bel Geddes completa el reparto como Midge, aportando un contraste cálido y terrenal. Cada uno aporta algo esencial al rompecabezas psicológico que es esta obra maestra.
El final de «Vértigo» es una de esas conclusiones que te dejan pegado al asiento, con el corazón acelerado. Scottie, obsesionado con recrear la imagen de Madeleine, lleva a Judy a transformarse en ella, sin saber que Judy era la verdadera Madeleine todo el tiempo. Cuando finalmente lo descubre, la escena en el campanario es puro Hitchcock: tensión, revelaciones y tragedia. Judy, asustada, retrocede y cae, repitiendo el destino de la verdadera esposa de Gavin Elster. Scottie supera su vértigo, pero a un costo terrible.
Lo fascinante aquí es cómo Hitchcock juega con la identidad y la obsesión. Scottie queda paralizado, no solo por su miedo a las alturas, sino por la comprensión de que su obsesión lo llevó a perder lo que amaba dos veces. El final no es feliz ni redentor; es amargo, realista. Te hace preguntarte cuánto control tenemos realmente sobre nuestros deseos más oscuros.