Me flipa el pan japonés por esa suavidad que se deshace casi sin esfuerzo en la boca; por eso mi versión casera de '
panerola' sigue la técnica del tangzhong para que siempre quede esponjosa y tierna.
Empiezo haciendo el tangzhong: 15 g de harina de pan + 75 g de leche (o agua) a fuego bajo, removiendo hasta espesar y dejar enfriar. Para la masa mezclo 300 g de harina de fuerza, 40 g de azúcar, 5 g de sal, 6 g de levadura seca, 1 huevo, 120 g de leche y 30 g de mantequilla a temperatura ambiente. Añado el tangzhong ya frío y amaso hasta obtener una masa lisa y elástica (unos 10–15 minutos a mano, menos con batidora). Dejo levar hasta que doble volumen, aproximadamente 60–90 minutos en un lugar cálido.
Después desgasifico, divido en porciones (8–10 bollos), doy forma redonda o en cilindro, dejo fermentar otra vez 40–50 minutos, pinto con huevo batido y horneo a 180 °C durante 15–18 minutos hasta que estén dorados. Algunos trucos: usar leche entera para más sabor, no poner demasiada harina al amasar, y tapar la masa con un paño húmedo para que no forme costra. Me encanta acompañarlos con mantequilla salada o un poco de anko casero; el aroma del pan recién hecho siempre me alegra la mañana.