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Capítulo 4. No voy a perder.

last update Data de publicação: 2026-07-08 11:28:52

Llegaron a la cabaña en silencio. Mike estacionó el jeep frente a la casa y bajaron llevando consigo sus equipajes.

Alyssa revisó la casa con curiosidad, era pequeña aunque cómoda. Contaba con dos habitaciones, cada una con su baño, una salita con televisión y una cocina/comedor. Se percató que Mike se afanaba por revisar con precaución puertas y ventanas, asegurándose que los cerrojos funcionaran a la perfección.

Una vez que él terminó su evaluación se detuvo en medio de la sala, frente a ella, y apoyó las manos en las caderas manteniendo su ceño fruncido.

—Bien, ya estamos aquí. ¿Te gusta tu habitación?

—Ehhh… sí —expuso insegura y esquivó su mirada.

—¿Quieres desempacar y descansar un rato o iniciamos las lecciones?

La pregunta la sonrojó hasta las orejas. Imaginar que su exnovio era quien la instruiría en temas de sexo y seducción la angustiaba.

—Cuando me inscribí en el campamento, Mina me dijo que era posible cambiar de terapeuta antes de que pasaran las primeras veinticuatro horas.

Él se inquietó por esas palabras.

—¿Quieres a otro?

—¿Te sientes cómodo haciendo esto conmigo? —consultó ella con obviedad y vergüenza.

Él se lo pensó un instante antes de hablar. Tener que hablar de temas de seducción y sexo con una mujer que lo consideraba inferior podía ser humillante.

No quería pasar por esa situación de nuevo, pero el recuerdo de sus grandes urgencias lo obligaba a resignarse.

—Bien, admito que es incómodo, pero esta es mi primera vez en un campamento. Estoy a prueba, si algo sale mal no me darán el trabajo y necesito con urgencia el dinero —mintió, en parte.

Ella lo observó confundida.

—Mina dijo que ya habías trabajado como terapeuta sexual en otros campamentos.

Mike apretó la mandíbula con enfado, así como sus puños.

—Escucha, Alyssa, tuve que usar algunas mentiras para asegurar este contrato, pero te aseguro que tengo muchos conocimientos sobre el tema que buscas aprender.

Ella bajó la mirada, apenada. Sabía que él tenía una gran experiencia sobre sexo y seducción, en la universidad había sido un conquistador rompe corazones. Su experiencia en esos asuntos era muy basta, estaba segura que él sería una gran fuente de información, pero… tenerlo consigo le hacía doler el corazón.

—Es raro, Mike, además, no sé cómo llamarte. Me dices que no use tu nombre real, sino ese tal Garred.

Él gruñó por la rabia.

—Frente a Mina y al resto de los empleados llámame Garred, ¿es posible? Cuando estemos solos puedes decirme Mike.

—¿Te avergüenza estar aquí, por eso usas ese nombre?

—No es eso. Solo… —dudó antes de continuar.

No quería confesarle sobre el acuerdo al que había llegado con Harold para poder estar allí. Eso la haría dudar más.

—Sé que es un poco perturbador que vengas a un campamento donde la persona que trabajará contigo ha mentido en su nombre y profesión, pero créeme, es por una causa justa. Estoy desesperado.

Esa confesión a ella la conmovió, aunque también despertó su curiosidad. ¿Qué gran urgencia podía tener Mike que lo obligará a mentir y participar en una actividad que lo avergonzaba?

—Me conoces, Alyssa, sabes que no soy una mala persona. Estoy aquí dispuesto a ayudarte en lo que necesites a cambio de una oportunidad. ¿Puedes dármela?

La mujer se inquietó.

¿Él no era una mala persona? Quizás ahora no lo fuera, pero en el pasado resultó un hombre cruel y despiadado, capaz de mofarse de los defectos de otros con sus amigos.

No quería que se burlara de ella otra vez, que la viera como algo divertido con lo que podía entretenerse con otros.

—Yo también estoy desesperada. Estoy aquí por un asunto serio e importante para mí, no quiero que lo tomes a la ligera.

Él se extrañó por su confesión.

¿Qué gran necesidad podía tener esa mujer, que además de provenir de una familia rica y con influencias, era hermosa, sexi y adorable?

Le costaba imaginar qué asunto tan grave la afectaba, más que su propia vanidad y sus caprichos.

—Nunca se me ocurriría tomar tus problemas a la ligera. Si algo me enseñaron cuando pedí una oportunidad en este campamento, fue que las personas que acuden aquí lo hacen por motivos que deben respetarse y comprenderse. Quizás no sea un estudiado en psicología como supone Mina, pero te aseguro que no te fallaré. Dime cuál es tu necesidad y te juro que daré lo mejor de mí para ayudarte.

Ella se angustió aún más. ¿Sería capaz de decirle lo que requería para lograr su meta? ¿Se animaría a proponerle su plan de desvirgarse para así tener la experiencia necesaria que la ayudara a conquistar a Paolo Vannucci?

Eso último definitivamente no lo haría. No se atrevería a proponerle a Mike Russo, el hombre que le había roto el corazón en miles de pedazos al rechazarla por ser una mujer virginal y frígida, que tuviera sexo con ella para así convertirse en toda una seductora.

Esa parte de su plan no podría llevarla a cabo. Aunque tampoco se creería capaz de llamar a Mina y rechazarlo impidiendo que él obtuviera el dinero que tanto necesitaba.

Entonces, ¿qué haría?

—Yo… no sé…

—Por favor, Alyssa —pidió Mike aproximándose más a ella y mirándola con expresión suplicante—, olvidemos el pasado por una semana, ¿es posible? Sigamos adelante con esto, solo serán siete días. Te enseñaré todo lo que quieras y haré todo lo que me pidas, pero no rompas este convenio. De verdad es muy importante para mí.

En el pecho de la mujer estalló un cúmulo de emociones. Se conmovió tanto por su ruego que le resultaba imposible negarse.

Al saberse acorralada su mejor opción era huir. Aquello le había servido muchas veces como estrategia de sobrevivencia.

—Necesito ir al baño un momento —expuso sin atreverse a mirarlo a los ojos y enseguida salió de allí en dirección a una de las habitaciones.

Mike, al quedar solo, gruñó por el enfado y apretó los puños para evitar agarrar algo que pudiese lanzar.

Debía controlar sus emociones y pensar mejor la situación.

—Debo convencerla —se dijo a sí mismo, procurando llenarse de optimismo.

No podía darse el lujo de fallar en esa ocasión y mucho menos, con su exnovia. Eso no iba a permitirlo.

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