INICIAR SESIÓNEl jets fue arrasando todo a su paso y partes de él, como las alas quedaban destrozadas hasta que el aterrizaje forzoso terminó y fue total, el jets estaba en llamas Jórdan logró sacar a Julianne antes de que el jets terminara de explotar completamente.
Ayudó a salir al primer oficial, que estaba muy herido, y pudieron llegar lo más alejado hasta que se escuchó el estruendo de la explosión, el jets G700 con motores de Rolls-Royce de última generación reducido a escombros, y cenizas. — Glen respóndeme. — Jórdan llamó dando golpes en su rostro, la imagen frente a él no era muy alentadora, Glen, tenía las piernas rotas — Capitán, no siento mis piernas, creo que no saldré de esta. — Jórdan sintió pesar en su interior. — Saldremos de aquí, tranquilo. — ¿Y tu? Miraste si tienes algún hueso roto? — Solo mi brazo tiene unos golpes, esperaremos cerca hasta que vengan a buscarnos, no podemos alejarnos de este lugar. — Si, aquí nos quedaremos. — Dijo Jórdan tratando de alentar a Glen. La noche les llegó, estaban en medio de la vegetación, amparado bajo un frondoso árbol, Glen dormía, al menos eso parecía, mientras Julianne y Jórdan trataban de buscar como pasar la noche. Era una fría madrugada, Glen temblaba de la frío calentura que tenía por la infección que se produjo. — Resiste Glen, resiste mi amigo. — Jórdan trataba de darle ánimos. — Capitán, gracias por sus enseñanzas. — Habló con voz temblorosa. — Resiste mi amigo resiste. — No mi capitán, no resistiré, por favor, cuide a mi familia. — Tu la cuidarás, amigo, tú la cuidarás. — Hablaba Jórdan tratando de darle calor. — Fue un honor, mi capi. — Pronunció en un susurro y Glen dio su último respiro, Jórdan trató de reanimarlo sin tener éxito. — ¡No! ¡No! Glen, resiste amigo. — ¡Capitán! Ya no más, se ha ido, se ha ido. — Pronunció Julianne. Las horas pasaron y seguían en el mismo lugar, hicieron una foza y enterraron a Glen. — Cuando salga de aquí, volveré por ti, amigo, te lo juro. — Prometió clavando una cruz en su tumba. Dos días pasaron y aún seguían ahí, esperando con esperanzas, esas que morían al llegar la noche y nacía con el nuevo día. — No entiendo por qué aún no llegan los rescatistas.— Dijo Julianne muy angustiada y muriendo de hambre y sed. — Tenemos que movernos de aquí, buscar agua, por que no resistiremos tanto tiempo. — ¡Estás loco! Yo de aquí no me voy, ¿y si vienen y no nos encuentran? Te aguantas, no vas a morir i un día más no tienes agua. — Si deseas quedarte hazlo, yo voy a buscar agua y algo de comer. Jórdan se adentró en el denso bosque y Julianne al ver que Jórdan se alenjaba fue tras el. — Espérame imbécil, no pensarás dejarme aquí sola. Ya quiero ver cuándo mi padre te pida explicaciones de tu ineptitud. — No soy empleado de tu padre. Julianne seguía a Jórdan casi corriendo, pues su andar era de pasos largo, cada ves mas se adentraba al centro de los montañosos bosque. Un día más tenían, comían frutas hasta que encontraron un arroyo, que pudieran satisfacer la sed. El cansancio les venció y durmieron tanto que no escucharon al helicóptero rescatista que llegó al lugar. — Despierta tenemos que volver al lugar del accidente, pueden llegar y no sea que crean que estamos muertos, al no vernos y se marchen sin nosotros. — ¡Ya deben estar aquí! Y si no, tendremos que hacer una gran fogata pidiendo auxilio, ¡Vamos, vamos¡ de prisa. — Habló Julianne tratando de correr. — Parece que tienes cerebro. — Le dijo con sarcasmo. — ¿Que te pasa imbécil? ¿Te crees muy inteligente? Pues mira tú sabiduría donde nos tiene. — Ya cállate muchachita. — Expresó Jordan caminando nuevamente a pasos agigantados. — Espérame idiota, ¿acaso no te das cuenta de que está oscureciendo? — Pues camina si no quieres quedar sola en la oscuridad. Julianne sentía su corazón salir por la boca, el simple hecho de pensar que dormiría ahí a la intemperie sentía morir de miedo. — ¿Donde pasaremos la noche? — En la copa de un árbol. — ¿¡Quéee!? ¿Te volviste loco? ¿Como dormiremos en ese árbol? — De alguna manera, mañana volveremos temprano por si vienen a rescatarnos. — ¿Como crees que dormiré en las ramas de un árbol? — Ese no es mi problema, solo tienes que subir a un árbol si duermes o no, no es mi problema, lo único que tengo que hacer es mantenerte al salvo. — ¿Sabes que? Eres un viejo amargado creí que ... Deseó morder su lengua al darse cuenta de lo que diría. — ¿Creíste que? Camina ahí está un árbol muy grande allí podremos quedarnos. Jórdan empezó a escalar el árbol, tenía ramas gruesas y ayudó a Julianne a subir. — Puedes quitar tus zapatos, aquí no los necesitas. Vamos sube pronto. Julianne luchó para escalar, Jórdan logró subirla, se acomodaron en las ramas gruesas y la noche llego poco a poco. La luna brillaba y las estrellas tiritaban en el cielo, Jórdan no podía dormir y mucho menos Julianne, el frío era fuerte que la hacía tiritar los dientes, y la cercanía de el la ponía nerviosa, recordar la noche que pasó en el club nocturno entre sus brazos hacía que su entrepierna palpitara. " ¿Pero que carajos estás pensando Julianne Charlotte, acaso te volviste loca, deseando sexo en estas condiciones extremas? Santo Cristo bendito sea Dios, no lo puedo creer. Pero te encantaría repetir esa noche ¿Verdad? Estar entre sus brazos, y sentirlo todo tuyo... Hay no, ya cállate conciencia sin respeto al anciano. Ya estoy delirando, papi, ven por mí " Jórdan no estaba diferente a ella, sentir su cuerpo junto al suyo lo endurecía, y mucho. "Dios no puedo pensar asi de este modo, es una niña, y es la hija de mi mejor amigo, y una tentación muy grande, ojalá mañana vengan por nosotros, y pronto. — Tengo mucho frío, y la noche apenas empieza. — Trata de dormir, mañana estaremos en casa. — ¡Uy! Los insectos pican mucho. Así les llegaba la noche más intensa y oscura, el ruido de los insectos era algo que jamás había escuchado ella, el frío calaba los huesos, tanto que no podía controlar el castañeo de sus dientes, y abrazada a si misma. — No soporto el frío.— Exclamó Julianne, esa noche era más fría que las anteriores. — Si, está muy fría la noche. — Respondió Jórdan, también abrazándose a si mismo. — Podemos darnos calor, ¿Nos abrazamos? Por favor, no soporto este frío. Julianne ya estaba metida en el regazo de Jórdan antes de que este pudiera responder, el la rodeó en sus brazos y así poder mantener el calor entre ellos. Cerró los ojos tratando de dormir, pero escuchar los latidos de ese corazón que era como una melodia en sus oídos, sintiendo el aroma de su perfume casi extinguiéndose, la hizo recordar aquella noche entre sus brazos. Se aferró más a él y poco a poco Julianne pudo dormir algo, Jórdan se abrazó a ella, y el olor de su perfume le hizo recordar a la mujer de la mariposa en su espalda. En la penumbra de la noche pudo distinguir ese detalle que no olvidaría jamás, saber que fue el primero en su vida, hizo de esa noche muy especial, y jamás la olvidaría. "Tengo que salir de aquí, y encontrarla, " Pensó, suspiró profundo y cerró los ojos tratando de dormir un poco. El cantar de los pájaros al amanecer y ver los primeros rayos del sol, hizo de ese despertar algo que no olvidarán, jamás. Julianne, habría los ojos y se quedó quieta viendo el amanecer entre los brazos de ese hombre que la llevó al cielo, aquella noche, suspiró profundo, apretó sus labios y siguió ahí fingiendo dormida. Mientras Jórdan sin pronunciar palabras, abrió los ojos y vio la junto el y sin saber el imaginar que era esa mujer que deseaba encontrar, el luminoso sol que iniciaba el nuevo día, acarició la larga cabellera rubia de esa mujer que le despertaba extrañas sensaciones sin saber por qué. — Despierta mujer, tenemos que regresar al lugar del accidente. — Ya tenemos una semana aquí y nadie aparece. — Solo espero que el lugar donde estamos se encuentre en el mapa. — ¿Que estás diciendo? Que aún existen lugares desconocidos. — Exclamó Julianne algo asustada. — No quiero terminar mis días aquí, y más contigo. — Pues no creas que me hace gracia saber que tengo que cuidar de ti. — No necesito niñera, se cuidarme sola, así que ahora cada quien se protege solo del frío, !imbécil! — Engreída insoportable. — Cuando esté en casa le pediré a mi padre que te despida, no te soporto, no se como pude... — No sabes cómo pudiste ¿Que? Responde niña malcriada Julianne se separó de él empujándolo y ambos cayendo del árbol al suelo uno encima del otro. Sus miradas se congelaron en sus ojos, sus respiración se mezclaban y muy despacio, Julianne cerró los ojos creyendo que Jórdan uniría sus labios a los suyos. — Ya levántate niña, tenemos que volver. Jórdan se puso de pie y extendió su mano a ella, la cual ignoró, y se levantó sin ayuda. — No te preocupes, se valerme por mi misma. — Vociferó con enojo. Jórdan se adelantó y Julianne lo seguía muy furiosa, deseó tanto volver a probar esos labios, y perderse en esos apasionados besos. Llegaron al lugar del accidente y como cada día pasaron ahí esperando sin resultados de nada. Jórdan buscó entre lo poco que quedaba y pudo encontrar un pedazo de vidrio. Ahí, sin decir nada, y a meció día, y una dos semanas después, Jórdan llevó una antorcha para no perder el fuego que había alimentado por todo ese tiempo. — Tenemos que buscar dónde hacer un refugio seguro. — No creo que no nos encuentren, Jórdan, que vamos hacer. — Preguntó una angustiada Julianne. — Vamos tenemos que prepararnos para el tiempo que estaremos aquí. Jórdan y Julianne se adentraron nuevamente para buscar un refugio seguro, ya no temporal, por el tiempo que tenían ahí, y cada día volviendo al lugar del accidente y esperando a que vengan a rescatarlos se extinguía más.Los meses pasaron, y se convirtieron en años: dos años habían pasado y todos continuaron con sus vidas, Atike, Julianne, Virginia y Paulina, habían creado una fundación para ayudar a los pueblos alejados de la cuidad, y pronto tuvieron el éxito deseado por qué esa fundación ya había llegado a los pueblos de dónde salió Atike, ya contaban con escuelas, centros médicos y una flota de transporte fluvial: donde ellos sacarían sus productos a vender o entregar al la cadena de supermercados que eran propiedad de alvaro en sociedad con Jórdan.—Amor, hacen falta un centro para dictar talleres de varias especialidades como belleza, enfermería, y también la construcción de otra farmacia, la demanda está creciendo y esa que hay es muy porqueña.Poco a poco fueron abasteciendo cada necesidad que se presentaba.Los meses siguieron su curso, dos años más pasaron y ya habían nacido los hijas de Felipe y Virginia. Las gemelas Alondra y Alma.A Misha y Paulina les había nacido niñas Alexandra y Liub
La fiesta de recepción duró el resto de la tarde y noche. Todos disfrutaban, reían hasta que llegó el momento de dar la noticia.—Muy bien familia, mi amor por favor acércate, que tú también eres el responsable de que está familia siga creciendo. —Habló Julianne mirando y sonriéndole a su esposo. Y continuó —Familia quiero compartir otra felicidad y bendición con ustedes, quiero decirles que aquí está creciendo otro miembro de la familia Ferrari Aicardi y todos los apellidos que confirmamos esta gran dinastía.Jórdan la abrazó por la cintura y ella se volvió a su cuello.—Amor, nuestro segundo hijo.—Tercer hijo, por qué jamás olvidaré a mi primer amor chiquito, ese que me enseñó a sentir amor sin conocerlo.—Será nuestro angel, y seguro nos ve desde allá.Unieron sus labios en un beso apasionado.Todos volvieron a felicitar a la pareja, y continuaron con la celebración Las horas pasaron y ya estaban listos para viajar primero a Alemania.Horas de vuelo y llegaron al departamento de
Todos disfrutaban de la estadía en la hacienda, está vez la boda sería diferente, al aire libre del campo capriense, todos de un lugar a otro ultimando detalles con la organizadora de bodas.Jordan miró de lejos a Julianne que reía mientras su pequeña jugaba con Álvaro Jr.—Lograste recuperar a tu mujer, L'Blank, espero está vez no cometas estupideces. —Le habló Álvaro mirando en la misma dirección, donde estaba Atike y Julianne.—No lo habrá hermano, está vez será para siempre.—Hay algo que quiero decirte.—Deme.—Karen fue a verme, quería tu nueva dirección y por supuesto no se la di.—Mucho mejor, no tengo nada pendiente con ella, si desea hablar con su madre ahí está, pero conmigo no tiene nada de que hablar.—No creo que sea algo malo, andaba con su esposo—¿Esposo?—Si, estaban de luna de miel, por una semana aquí en Capri, y quería disculparse.—No hay nada que disculpar, que siga su vida, yo sigo con la mía, no pasó nunca nada entre ella y yo.Las horas siguieron su curso, la
Julianne lo miró, comprendió y recordó la actitud de aquel Galeno que secó el sudor de su frente, y apretó su mano.—¡Sergio te llamó! Jordán yo. El estaba muy enfermo, tuvo una recaída ese día.—Talvez hizo escribir a alguien, pero ese día murieron todas mis esperanzas.Julianne se levantó y casi junto a ella Jórdan.—Esto es un error.—No, no lo es, no te estoy reprochando, solo que ese día entendí que dejaste de amarme, y me fui. Luego empecé a visitar a mi hija a escondidas de ti.Julianne lo miró fijamente, y le dijo algo que el no se esperó.—Perdóname, perdóname por favor, te hice daño, sin imaginar que era yo la que moría cada segundo lejos de tí. Te amo Jórdan, te amo y nunca dejé de hacerlo, viviste en mi todo ese tiempo, al igual que tú quise olvidarme de ti, pero simplemente te escondí en mi corazón, ya no quiero estar lejos de tí jamás.—No tengo nada que perdonarte mi vida, vamos a dejar ese pasado doloroso atrás y desde esta noche empecemos de nuevo.—No, no lo acepto.
Julianne vio a Jórdan subir a su auto y alejarse.¿Cómo era posible que la tratara así, si hacía unas semana le pidió volver con el?Recordó las palabras de su Nana"Si hija, tarde, por qué ni por muy enamorado que este un hombre o una mujer, llega el momento de resignarse y seguir."—¿Será que ya se resignó?—se cuestionó mentalmente."¿Y que querías, que se pasará la vidas tras de ti mientras tú juegas a la indecisa? —le recriminó su conciencia.Recordó la tarjeta que tiro a la basura, entonces comprendió que era él el dueño de esos detalles, cogió el teléfono y llamo a su asistente y le pidió que lea lo que decía en ella."Un jardín de lirios para acompañas a una Magdalena.— ¿Que carajos significa eso? ¿Acaso soy una llorona? ¿Y que no era una invitación?—No señora, eso dice la tarjeta.Los días pasaron y se convirtieron en semanas, y esos días eran iguales, flores, chocolate, mensajes de textos, y por último serenatas, a las que ella salía a la ventana y lo miraba, —¡Eres el am
El viaje fue un poco intranquilo.para Julianne, dormir le costó mucho, a su mente venían recuerdo vividos con Jórdan en aquel paraíso que les escribió la historia más hermosa que ella se hubiera imaginado.—¡Dios! Ilumina mi mente, no quiero volver a equivocarme, por favor. —Pedía en sus pensamientos, y es que a pesar de lo vivido con el padre de su hija, por un momento se sintió extraña frente a él.—Volveré a ti Jórdan, cuando no me sienta así frente a ti, cuando esté sana de mis resentimientos.Jordan no estaba lejos de sentirse peor que Julianne, a pesar de decirle que la amaba sentía que no era suficiente ese amor para los dos. Decidió volver a Capri, por su lado, estaba seguro de lo que quería, ahora le daría tiempo a Julianne de estar lista para el.Se despidió de todos en la aldea y se fue con el firme propósito de reconquistar a su mujer, hacer lo que no sé hizo desde un inicio, cortejarla y enamorarla poco a poco, día tras día.Ya a un mes de Julianne estar en la aldea, cont







