Inicio / Romance / ATADA AL CEO / CAPÍTULO 36: EL CALVARIO DE LA SOMBRA

Compartir

CAPÍTULO 36: EL CALVARIO DE LA SOMBRA

Autor: Deli zapata
last update Fecha de publicación: 2026-04-30 13:02:17

# CAPÍTULO 36: EL CALVARIO DE LA SOMBRA (POV ISABELLA)

El sótano de la Casa del Lago no era una habitación; era una tumba húmeda y fría que olía a moho, a hierro viejo y a mi propia desesperación. Había pasado una semana desde que Alexander me arrastró por el cabello fuera de su despacho, una semana desde que la última chispa de luz en su mirada se extinguió para dar paso a una oscuridad que no conocía fronteras.

Siete días. Los he contado por el goteo incesante de una tubería rota en la esquin
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • ATADA AL CEO   CAPITULO 48

    CAPÍTULO 48: SANGRE SOBRE LA NIEVE (POV ISABELLA)El estruendo de los cristales al romperse fue el primer acorde de la sinfonía de muerte que se apoderó de la carpa principal.Los gritos de terror de la alta sociedad de Nueva York se ahogaban bajo el sonido sordo y rítmico de los disparos con silenciador. En medio de la negrura absoluta, los destellos de las detonaciones iluminaban intermitentemente el pánico: hombres en trajes a medida rodando por el suelo, copas de cristal estallando y el olor acre a pólvora y sangre fresca reemplazando al perfume de las rosas blancas.—¡Isabella! —el rugido de Lorenzo resonó a mi derecha, desesperado, furioso.Sentí su mano extendiéndose en la oscuridad, buscando desesperadamente mi vestido, pero me dejé caer al suelo, conteniendo la respiración mientras la seda roja se empapaba del vino derramado en la alfombra. Agarré la tela con ambas manos para no tropezar y gateé en medio de la marea de piernas presa del pánico. Mi único pensamiento, mi único

  • ATADA AL CEO   CAPITULO 8

    (Narrado por Abril)La yema del pulgar de Ian aún quemaba sobre la comisura de mi labio. Sentía la piel del pómulo palpitando por la bofetada de Karen, pero el dolor físico era opacado por la intensidad de la mirada que me sostenía en el aire.Él continuaba agachado frente a mí, demasiado cerca, obligándome a respirar el aire cálido que salía de su pecho. Su mano no se apartó de mi barbilla; sus dedos, gruesos y ásperos, acariciaron la línea de mi mandíbula hasta llegar a mi cuello, deteniéndose justo sobre la piel sensible donde días atrás me había cortado el aire.—No voy a permitir que nadie vuelva a lastimarte en esta casa, Abril —murmuró. Su voz no tenía la frialdad con la que había amenazado a Karen; era un susurro grave, cargado de una posesión tan explícita que me provocó un temblor en las piernas.—¿Por qué lo haces? —conseguí articular, apretando las manos sobre mis muslos para que no notara el temblor de mis dedos—. Soy tu rehén. Solo necesitas las fórmulas... no tienes por

  • ATADA AL CEO   CAPÍTULO 46: EL MENSAJERO DE LAS SOMBRAS

    CAPÍTULO 46: EL MENSAJERO DE LAS SOMBRAS (POV ISABELLA)La noche previa a la fiesta de compromiso no era una noche de descanso, sino una vigilia fúnebre disfrazada de celebración. El tintineo de las copas de cristal siendo acomodadas en el piso inferior resonaba por los conductos de ventilación como gotas de agua en una cueva. Me encontraba en mi habitación, la misma que se había convertido en mi santuario y mi celda, mirando fijamente el fresco de los ángeles en la habitación contigua. Lorenzo quería un mundo de oro para un niño que nació de las sombras, y yo sentía que cada minuto que pasaba bajo este techo, una parte de la verdadera Isabella moría definitivamente.Me senté en el diván, apretando una almohada contra mi pecho. Las náuseas habían remitido un poco, dejando en su lugar un vacío gélido. Sabía que Alexander estaba afuera, en algún lugar de la ciudad, odiándome con una intensidad que probablemente estaba consumiendo su cordura. La imagen de su rostro roto en la gala me per

  • ATADA AL CEO   # CAPÍTULO 45: LA JAULA DE ORO Y SEDA

    # CAPÍTULO 45: LA JAULA DE ORO Y SEDA (POV ISABELLA)El silencio en la mansión Moretti era tan denso que podía escucharse el roce de las cortinas de terciopelo contra el suelo de mármol. Desde mi ventana en el ala norte, observaba los jardines perfectamente podados, donde un batallón de decoradores y floristas trabajaba bajo la lluvia fina de Nueva York. Estaban levantando carpas de cristal y descargando miles de rosas blancas —el símbolo de la pureza que yo ya no poseía—. Todo estaba siendo preparado para la gran fiesta de compromiso, el evento que sellaría mi destino y el de mi hijo bajo el apellido Moretti.Me alejé del ventanal, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con el clima. Me crucé de brazos, rodeando inconscientemente mi vientre, que aún permanecía plano ante el mundo, pero que para mí se sentía como el centro del universo. Cada vez que cerraba los ojos, veía la imagen de Alexander en la gala: su rostro desencajado, el vaso rompiéndose a sus pies y, sobre todo,

  • ATADA AL CEO   EL MILAGRO DE MORETTI

    La penumbra de mi nuevo despacho en Manhattan era lo único que toleraba mi vista. El aire estaba viciado, impregnado del aroma a tabaco turco y el rastro acre del whisky que había estado consumiendo desde que regresé del Waldorf Astoria. Mi mejilla aún palpitaba, no por el golpe físico que Isabella me había propinado en el balcón, sino por el eco de su desprecio. Cada vez que cerraba los ojos, veía su mirada: gélida, vacía, como si Alexander Volkov no fuera más que una mancha de suciedad en su impecable vestido de terciopelo.—Sasha, tienes que ver esto.La voz de Mikhail rompió el silencio como un cristal estallando. Entró sin llamar, con la pesadez de quien carga malas noticias. Sus ojos, siempre duros como el granito, evitaban los míos mientras dejaba una tableta y un periódico de la edición matutina sobre el escritorio de caoba.—No estoy de humor para informes de bolsa, Mikhail —gruñí, sirviéndome otro trago. Mis manos temblaban ligeramente, una debilidad que odiaba.—No es la bo

  • ATADA AL CEO   CAPÍTULO 43: EL HEREDERO DE LAS CENIZAS

    CAPÍTULO 43: EL HEREDERO DE LAS CENIZAS (POV ISABELLA)El trayecto de regreso a la mansión Moretti fue un descenso silencioso hacia un infierno nuevo. Lorenzo no dijo una palabra, pero su mandíbula estaba tan tensa que parecía a punto de estallar. Yo me limité a mirar por la ventanilla, viendo las luces de Manhattan difuminarse por la lluvia y las lágrimas que me tragaba con un esfuerzo sobrehumano. En mi vientre, sentía una pulsación eléctrica, una vida que aún no era más que un secreto, pero que ya pesaba más que todo el oro de los Moretti.Al entrar en la mansión, el eco de mis tacones sobre el mármol sonó como una sentencia. María intentó acercarse para ayudarme con el abrigo, pero Lorenzo la detuvo con un gesto brusco de la mano. No era el Lorenzo refinado de la gala; era el hombre que había planeado una ejecución y se había encontrado con un imprevisto.—A la biblioteca. Ahora —ordenó.Caminé delante de él, sintiendo su mirada clavada en mi nuca. Una vez dentro, Lorenzo cerró la

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status