FAZER LOGINFrancesco se recostó en la cama luego de que Ginevra saliera de habitación, pensó que él había sido injusto con la manera en como trataba generalmente a su cuñada, con cierto recelo, ella era una víctima, si no la más afectada, y él no había tenido nunca una verdadera cortesía con ella más que sacarla del agua aquella noche.
Tan pronto puso la cabeza en la almohada, se quedó dormido
— Ginevra… ¡Entréguenos al niño! — Russo fue el primero en hablar, avanzó lentamente luego de soltar la mano de Allegra y mantener a sus hombres a raya.— No den un paso más, ¡O juro que lo lanzaré por el risco!— ¡No! Ginevra, has lo que quieras conmigo pero déjalo ir, ¡Te lo ruego! — Allegra imploró peo no pudo dar ni un solo paso porque Russo la mantuvo a raya.Ginevra se rio nerviosamente mientras sujetaba al niño que se revolvía con fuerza tratando de soltarse de su agarre.— ¡Mami! ¡Mami!— Si lo que quieres es a un rehén tómame a mí, mejor rehén no vas a poder tener, pide un rescate si quieres, sabes que tengo dinero de sobra, ¡Te daré lo que quieras, lo que pidas! — Francesco salió de las sombras y avanzó hacia ella cuidadosamente por
¡Rinnng! ¡Rinnng! ¡Rinnng! Lorenzo seguía pegado al bendito teléfono tratando de comunicarse con Fiorella, pero todo era en vano, ella no contestaba. De pronto escuchó a alguien arrastrando unas maletas y se giró para mirar. Carmina venía bajando las escaleras con su equipaje, luchando por irse a botes con el peso.— Señorita Carmina, ¿A dónde va?— ¡Me largo de este lugar! Pensé que relacionarme con la familia Romano me traería renombre, que impulsaría mis negocios y me haría ver bien conectada, pero sinceramente, ¡Esta gente está loca, todos ellos! No puedo seguir aquí, de hecho, si se enteran los medios de que estuve hoy en la mansión, el escándalo hará que mi negocio sufra perdidas, ¡Debo alejarme de esta casa de Francesco!— Pensé que lo quería… — Lorenzo lo di
— Esto estuvo delicioso Luca, ¡Esta vez sí que te luciste! — Allegra aplaudió al chef de esa noche entre las risas de Arianna y de Luca — Chicos, les debo tanto…— No digas nada ahora, somos como familia, ¡Y la familia se apoya!— Gracias Ari… ¡De verdad! — Las lágrimas de nuevo no se hicieron esperar.— Todavía falta una sorpresa… — Luca anunció.— ¿Una sorpresa? ¿Cuál?— Te llevaremos a la Villa esta misma noche para que estés con tu bebé… — Arianna le dijo tomándola de las manos — No hay razón para que sigas separada de él amiga…Allegra se llevó ambas manos a la boca emocionada.— No quiero molestarlos más, podemos irnos mañana, ya es tarde…— Sabes que eso no es problema,
El hombre de seguridad de la mansión de inmediato se comunicó con su jefe ante la presencia de la policía en las puertas de la propiedad.— Don Giorgio, Aquí está el Teniente… ¿Cómo es su nombre Teniente?— Russo, Antonio Russo, el señor sabe quién soy.— El Teniente Russo, dice que necesita entrar para conversar con ustedes… — El hombre hizo silencio y apenas asintió con monosílabos a lo que el jefe le decía desde el otro lado de la línea — Don Giorgio dice que debe esperar, que están cenando.— Dígale a Don Giorgio que eso se llama obstrucción de la justicia, que lo que vengo a conversar con él es muy delicado, y que puede salvarle la vida a su hijo.— Don Giorgio él dice que… — El jefe de seguridad se apartó el auricular del rostro cuando escuch&o
— Toma, aquí están los resultados de la prueba toxicológica de la muestra que me trajiste Russo — Le dijo el analista feliz de poder sacar al Teniente del laboratorio, ya no soportaba tenerlo más ahí, cada vez que venía, Rubí se comportaba torpe, como una total idiota y comenzaba a cometer errores en su trabajo.Ruso abrió el sobre y leyó detenidamente.— ¡Mira lo que tenemos aquí! Entonces si hay altas concentraciones de arsénico en las muestras de hueso de Enrico Romano — Exclamó, y la chica suspiró al escuchar de nuevo su voz profunda, el analista movió la cabeza de lado a lado poniendo los ojos en blanco.— ¡Hay suficiente arsénico ahí como para matar a un elefante! — Enfatizó el analista.— ¡Esto era lo que necesitaba!, muchas gracias, y recuerda, ni una palabra de esto a na
— Teniente… esas mujeres que nos atacaron hoy… ellas… — Se le hizo un nudo en la garganta — Ellas sabían de mi hijo, me amenazaron, me dijeron que ella lo sabe, que ella cobrará ojo por ojo…— Explíquese Allegra, comprendo la mitad de lo que me dice — Sin soltar sus manos.— Ginevra, es Ginevra…— ¿Cómo está tan segura?— Me dijeron que así como ella no lo había visto crecer, yo tampoco lo vería…*** ***— Creo que Allegra está por fin recibiendo su merecido, ¿No crees? — Comentó Carmina de modo natural limándose las uñas.— ¿De qué estás hablando? — Francesco se giró para verla a la cara.— ¿No supiste lo que sucedió esta mañana?







