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CAPITULO 2

last update Data de publicação: 2022-09-15 02:28:45

Capítulo 2

Al otro día, Alani, despertó algo confundida por unos extraños sueños que había tenido. Pero eran poco claros. Pensó en Lían, y se le ocurrió invitarlo a dar un paseo. Al fin de cuentas era lo único más cercano que tenía como amigo.

A la tarde, le avisó a su madre que iría a casa de los Gag non, para invitar a Lían dar un paseo.

—Me da felicidad que ya estés adaptándote ¡Ve, y a divertirte! —le dijo su madre— Te hará bien relacionarte con chicos de tu edad, quizás, Lían tenga algún grupo de amigos o amigas que pueda presentarte.

—¡Eso lo dudo! Es bueno pero algo extraño. Creo que es muy solitario —dijo Alani.

Los hermanitos de Lían, estaban en su casa jugando con su hermano y Luna, al oír a Alani, comentó: —Mi hermano, no está en casa. Salió hoy temprano de viaje.

Alani, levanta la mirada de su tablet y le dice a la niña:

—No sabía que iba a salir de la ciudad.

La niña, se encoge de hombros y no dijo más nada.

De todas maneras, estaba decidida a salir a dar un paseo en su bicicleta morada, con o sin Lían.

Se coloca algo de ropa cómoda, carga su mochila con su cuaderno en el cual escribía sus poemas, un paquete de galletas con chips de chocolate, sus auriculares y su infaltable botella de agua.

Se despide de su madre, y le cuenta que irá a dar un paseo para tomar un poco de aire.

Al pasar por la casa de los Gag non, la madre de Lían estaba arreglando su jardín. Se detiene y la saluda. —¡Hola, Señora! —la saluda muy contenta.

—¡Hola, querida! —respondió Ellyanna— ¿Vas a hacer un poco de ejercicio?

—¡Sí, supongo que sí! —respondió Alani, y se rasca la cabeza— Señora Ellyanna, ¿Lían, no se encuentra?

—¡Por favor, dime Elly! Lían, no se encuentra en la ciudad, fue por una entrevista a una universidad. Creí que te lo había comentado —manifestó Elly.

—No, no mencionó nada —susurró Alani— ¿Usted me podría dar su número de móvil?

—¡No, no supongo que pueda, linda! —dijo Elly.

Alani, arquea se ceja y sonríe, y sintió que sus mejillas estaban algo ruborizadas. Se sintió apenada.

—Lían, no usa celular. No le gustan. No sé como lo hace, pero cuando uno lo necesita, él aparece o llama justo a tiempo. Es como un ángel protector, o un ángel de la guarda —dijo Elly.

—¡Ah, entiendo! —comentó Alani, algo confundida —Sé que no es de mi incumbencia, pero tengo una duda.

—Puedes hacerme cualquier pregunta, con toda confianza, siempre y cuando tenga respuestas... —dijo Elly.

—¿Es verdad qué desde el accidente, Lían, no ha vuelto a tener novia? —preguntó sin rodeos.

Elly, la mira con esa dulce mirada que la destacaba y dice: —Ven conmigo, te mostraré algo. Pero debes prometerme no contarle nada a mi hijo.

—¡Lo prometo! —exclamó Alani.

Ambas, ingresaron a la casa. Alani, se sentó en un lindo y cómodo sofá blanco. Era la primera vez que ingresaba a la casa de la familia Gag non. La sala de estar, parecía la de una película, todo iluminada, amplia, con una hermosa mesa ratona de vidrio, hermosos sillones de color blanco y unas delicadas cortinas color salmón. Las paredes y la chimenea estaban decoradas con fotografías de la familia, la mayoría de sus vacaciones familiares.

La madre de Lían, regresa con una caja de madera negra, se sienta al lado de Alani, abre aquella caja y saca unas fotografías.

—Ella, es Abril, la primera y única novia que mi hijo tuvo. Después del accidente, no recordaba a nadie, ni a su novia, ni a sus amigos y ni siquiera a nosotros. Ella, al ver que él, no la recordaba y la ignoraba, se alejó para siempre —dijo Elly.

Alani, observó la fotografía de Abril y Lían. En aquella foto, ambos se veían felices. Abril, era una rubia despampanante, parecía modelo, sus rasgos eran perfectos. Luego, observó fotos de Lían y su grupo de amigos. En cuanto a la exnovia de Lían, no hizo ningún comentario.

—¿Jugaba futbol americano? —preguntó Alani.

—Sí, era un gran mariscal. Pero toda esa vida quedó atrás. Fue como volver a nacer para mi niño... y a su regreso cambió, cambió su forma de pensar y de ser. Ya no fue el mismo. Pero eso a nosotros no nos importaba, porque gracias a Dios, lo tenemos con nosotros —manifestó Elly— Fue volver a nacer.

—Si, él me contó que fue comenzar de nuevo, a caminar, a conocer los sabores de las comidas... —susurró Alani.

—Fue todo muy extraño. Ahora le gustan cosas que antes no. Y se ha vuelto un muchacho muy solitario —dijo la madre de Lían —A veces tiene actitudes raras, y lo sorprendente es que muchas veces sabe que vas a decir, es como que uno lo cree y él lee tus pensamientos.

Alani se sonríe y dice: —Entiendo a lo que se refiere. Ya me ha pasado.

Alani y Elly, conversaron un buen rato, luego Alani, se marchó a dar un paseo, se colocó sus auriculares e iba escuchando algo de su música favorita, pero no estaba muy concentrada en la música, más bien su mente iba pensando en el extraño Lían. Intentaba imaginar su vida pasada, obviamente había sido muy popular.

Llegó a su destino, dejó su bicicleta a un lado, estiró un poco las piernas y observó todo a su alrededor, sin dudas estaba satisfecha con el sitio que había seleccionado.

Abre su mochila, y extiende su manta de color gris con rombos que le había obsequiado su abuela materna. Sentada, sobre aquella manta, observaba el parque provincial Algorquin.

Estaba encantada con el paisaje. Desde que habían llegado a Ontario, aquel lugar era su momento para ir a reflexionar y amaba pasar las tardes allí, ver el atardecer.

Asió su libreta, y escribe lo primero que se le vino a la mente. Si bien ella era una mujer de ciencia, escondía un gran don para la poesía. Le gustaba escribir, pero nadie sabía de aquel secreto. No demostraba mucho afecto hacia las otras personas, pero era de expresar sus más profundos sentimientos en sus poemas.

Pensó en Lían, en lo atractivo que lo venía encontrando, pero era un muchacho extraño y complicado. Y sabía que aquel amorío sería pasajero. Al cambiar de país o de ciudad lo olvidaría.

Suena su móvil y atiende. —¡Hola! —dijo Alani.

—¿Estabas pensando en mí? —preguntó la voz al otro lado del teléfono— No des media vuelta hacia la derecha, vas a derramar tu refresco.

Alani, dio medio giro para acomodarse y derramó su refresco sobre una de sus notas, anonadada, pero a su vez asustada preguntó —¿Lían, eres tú? ¿Cómo conseguiste mi número?

Lían, lanza una carcajada y dice: —Nadie me dio tu número. Te dije que podría localizarte cuando yo quiera. De hecho, sé donde estás ahora... es uno de mis lugares favoritos.

Alani, tragó saliva, y desafiante, le dijo: —Si tanto decís saber de muchas cosas, y jugar al sabelotodo, dime, ¿dónde estoy, qué llevo puesto? —lo desafió.

—No creo que quieras hacer esto. Alani, no será bueno para ninguno de los dos —dijo Lían.

—¡Respóndeme! —insistió ella— Yo diré que es bueno o no para mí.

—Como quieras —dijo Lían— Llevas una blusa de hilo color amarilla, joggins azul. En este mismo momento estás mordiéndote el labio, y con tu mano izquierda, estás jugando con tu mechón negro ¿Qué más quieres escuchar?

Alani, quedó paralizada y sintió escalofríos. Con una voz entrecortada dijo: —¿Llamaste a tu madre, y fue ella quién te contó como iba vestida? ¿Ella te contó dónde iba a estar?

—No, desde ayer que no hablo con mi madre —respondió de una manera brusca y cortante.

—¡Deja de jugar a las escondidas! ¡Salí, de donde quieras que estés! —gritó Alani, ya alterada.

—Alani, no estoy en Ontario. Estoy en Queen's, vine para una entrevista para la universidad, estoy en Kingston

—respondió Lían, de manera muy calmado y apaciguado— Sabes que me gusta la Astronomía, y aquí es una de las mejores universidades ¿Por qué te mentiría? Mi propia madre, te dijo que no estaba en la ciudad, hoy a la tarde, cuando estuvo mostrándote aquellas fotos viejas en el living de mi casa.

Alani, no sabía que decir y cortó la llamada. Aterrada, guardó sus cosas y regresó a su casa.

A la madrugada, a eso de las 2 A.M., despertó asustada, tuvo un sueño, donde una especie de ángel o una clase de demonio, la llamaba por su nombre, no podía ver su rostro, pero aquel ente, le hablaba en una lengua que ella no comprendía. Se despertó sobresaltada, y se dio cuenta de que era solo un mal sueño. Baja las escaleras, se dirige a la cocina, se lava la cara con agua fría y dio un brinco del susto. Era su padre.

—¿Alani, te encuentras bien? —preguntó su padre— Estás algo pálida.

—Si, solamente fue una pesadilla —dijo ella— ¿No te podías dormir?

—No, recién me voy a dormir. Estaba terminado un trabajo y vine por un poco de agua fresca —dijo su padre— Recuerda que las pesadillas no existen, únicamente son una mezcla de cosas que hemos pasado durante el día, o cosas que nos preocupan y quedan en nuestro inconsciente. Son una mezcla de situaciones irreales, producto de nuestro inconsciente.

Alani, al oír aquello, sonrió y dijo: —¡Lo sé, papá, gracias por recordármelo!

Su padre se retiró de la cocina, y ella quedó sentada en su rincón favorito mirando a través de la ventana hacia la casa de los Gag non.

La casa de Lían estaba en penumbras, era obvio que él no se encontraba en la casa, ya que era el único integrante de la familia que andaba de noche, le gustaba la soledad nocturna, al menos esa hipotisis manejaba Alaní.

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