Compartir

6. Ansiedad

last update Fecha de publicación: 2024-08-26 02:52:01

3 Meses Después…

Hoy me levanto con más alegría que nunca, siento tanta alegría porque hoy por fin sabré el s*x* de mi bebé. Deseo que sea una niña, pues la gente dice que los niños son un tanto, más traviesos que las niñas, pero desafortunadamente no tuve un hermano, algunas veces me pregunto, cómo sería nuestras vidas si tuviéramos un hermano. 

Estaba sentada en mi mesa con una taza de té y unas tostadas, doy una mordida, lo saboreo y pienso que, «si sigo así de comelona subiré unos kilos demás».

Cuando estaba por tomar mi té, suena el timbre, me levanto y abro la puerta y veo de pie a Anthony con un enorme ramo de flores. 

—¡Gracias! —agradezco gustosa por el ramo a Anthony—. Eres muy atento conmigo. 

—¿Cómo no? Sí tengo la novia más hermosa del mundo— Yo solo asiento y me sonrojo, por un momento me sentí como una verdadera quinceañera.

Él solo observa detenidamente.

—¿Estás lista? Te acompañaré al médico. —A lo que le confirmo y le doy las gracias nuevamente.

Después de unas horas, ya estábamos en frente del hospital, por cierto, que veo mucha gente. Bajo del auto y camino a la recepción para anunciar mi presencia, cuando veo a Anthony incorporarse a mi lado.

Llevo puesto un vestido floreado ya que siento que mi vientre está un poco grande, mis Jeans y otros pantalones ya no me entran, llego hasta la recepción y me atiende una señora de mediana edad.

— ¡Buenos días! ¿En qué puedo ayudarla?—me pregunta con voz suave.

—Buenos días, tengo una cita con una ginecóloga la Doctora Valencia.

—Sí, por supuesto.

—Mientras que la anuncio, ¿podría rellenar esta planilla? —Y me entrega un formulario.

—¡Sí, claro! —respondo, sostengo la planilla y seguido de esto busco un lugar para poder rellenarlo.

Un minuto después, la recepcionista me indica que la doctora se localiza en el consultorio 6. 

—¿Me esperas?

—Claro, aquí te espero. 

Me da un beso y entonces sí me voy junto con la doctora.

Luego de unas horas salgo, pero no con la noticia que esperaba. Anthony nota mi estado por lo que me mira fijamente antes de preguntarme: 

—¿Está todo bien?

—Sí, está todo bien —le respondo.

—¿Por qué estas preocupada? —Me pregunta con seriedad.

—Es que pensé que me diría ya el s*x* del bebé —le respondo con decepción, según la doctora debo esperar unos meses más y me pongo un tanto ansiosa. Le explico mientras que él me abraza.

—¡Vamos! —me anima Anthony

—¿Qué te parece si vamos a almorzar algo delicioso? —Me invita con una sonrisa, yo solo asiento, para luego decir:

—¡Vamos ya, que me ruge el estómago! ¡Acuérdate que me alimento por dos! —Él solamente sonríe y nos vamos de allí.

Llegamos a un restaurante, entramos y nos sentamos en una mesa cerca de las ventanas. Me acerco a Anthony y le propongo:

—¿Y si vamos a almorzar mejor a casa? Es que ha de ser muy cara la comida aquí. —Él me observa dándome una leve sonrisa. 

—Vamos, no te preocupes tengo para pagar —me dice.

Una chica se nos acerca con una sonrisa en los labios antes de darnos la cartilla, Anthony pide un bife de carne con arroz y ensaladas, mientras que yo pido lo más económico que es una salsa con fideos.

Luego de solicitar nuestras órdenes, veo a la joven alejarse de la mesa. Mi vista se dirige hacia la ventana solo para encontrarme con una camioneta negra con vidrios polarizados, la misma que estaba en el hospital. Pienso que es solo una coincidencia por lo que no le pongo importancia y sigo conversando con Anthony.

Luego de pasar un momento agradable, nos retiramos a mi departamento.

—¡Llegamos! —dice Anthony, cuando me doy cuenta ya estaba en frente de mi apartamento—. Nos vemos mañana, ya que estaré trabajando hoy y no podré verte.  —Se despide de mí con un cálido beso, para luego verlo alejarse. Mientras que yo solo entró al edificio para ir directamente a mi departamento.

Esta tarde pasa volando, mientras que tejo una batita para mi bebé, elegí el color blanco ya que no sé qué s*x* tendrá. Después de esto tomo una ducha para luego acostarme a dormir un poco.

Después de bañarme, me pongo una bata de seda de color rosa con encajes, me acerco a la ventana para correr las cortinas ya que no me siento cómoda con las cortinas descorridas. En ese instante me percato de que la misma camioneta está estacionada en frente del apartamento.

Llego a la conclusión de que tal vez pertenece a algún hombre que vive en el edificio de donde estoy yo o quizás de en frente.

Seguido de esto me recuesto y enciendo la televisión para ver alguna serie o tal vez películas, pero siempre me duermo a la mitad de ellas.

De hecho, pasan unos minutos cuando me quedo de nuevo dormida.

Estaba dormida profundamente, hasta que el sonido del móvil que está en la mesita de noche, suena una y otra vez, me levanto adormilada y molesta, busco con la mirada el móvil, lo tomo, y me percato de que es un número desconocido, aun así, atiendo el llamado.

—¡Hola, ¿quién es?! Hola... hola. —No obtengo respuesta. Solo se escucha un suspiro al otro lado del móvil, era extraño y cuelgo, me digo a mí misma que quizás se habrían equivocado de número, seguido a esto doy un bostezo de vuelta y me acomodo para dormir nuevamente.

A las siete de la mañana me levanto y arreglo ya que visitaré a mi hermana. Desde que supe que sería madre la he visitado con más frecuencia, pues me siento muy insegura con lo del embarazo. Pienso que, con su experiencia, me vendría bien aprender de ella, sobre los cuidados que mi bebé necesitará. Al principio ella no tomó muy bien la noticia, pero con el paso del tiempo vino la aceptación. Y con ello mi alegría, pues así sé que no estoy sola en esta aventura de ser mamá. No es agradable estar sola en estos momentos y mucho menos es ser madre soltera. 

Voy saliendo de mi apartamento en dirección al de mi hermana, me abrocho bien el saco antes de continuar con mi camino. No tomo un taxi ya que, según la doctora, debo de caminar mucho para el buen desarrollo de mí bebé y para mi salud. Voy caminando cuando me percato de que una camioneta me está siguiendo, esto me alarma demasiado, me doy prisa dando pasos más largos y cuando ya estoy por llegar hasta mi destino, miro de vuelta, pero ya no veo a la camioneta. Doy un largo suspiro lleno de alivio. Me recargo en la pared, el frío mármol me da escalofríos. Luego de unos minutos logro reponerme por el miedo que sentí en ese momento.  Doblo la esquina y veo de pie a mi hermosa sobrina esperándome con esa peculiar sonrisa.

Al verme ella corre a mi encuentro abrazándome al llegar hasta mí. Correspondo con tanto amor como puedo:

—¿Cómo está la tía más linda? —Toca mi vientre y lo acaricia para luego decir—: ¿Cómo está el primo más bello? ¿Cómo te has portado? 

— Me río ante sus peculiares travesuras.

—¿Y cómo está mi pioja? —le respondo con otra pregunta.

—Oye, tía, ¿no te dijeron que no se responde con otra pregunta?

—Lo siento, no volveré hacerlo, mi amor. Y con respecto al bebé él se porta bien. —Le respondo mientras nos vamos caminando para entrar al edificio. 

Al entrar al departamento veo a mi hermana y a mi cuñado muy románticos… La pioja y yo nos miramos a la cara y a continuación nos aclaramos la garganta para que supieran que estamos presentes.

La noche fue estupenda, con presencia de las ocurrencias de Victoria no vi pasar la hora, luego de unas horas y después de charlar con mi hermana sobre bebés, me dispuse a retirarme.

—¡Espera aquí! Tengo algo para ti —me dice Juliana.

Mientras que ella va en busca de lo que me quiere dar, me pongo a jugar con Victoria y entre abrazos y besos, la espero.  Al pasar los minutos, veo llegar con algo a mi hermana, me asombra y le digo:

—¡No debiste molestarte! —Ella me abraza y me sonríe. 

—¿Cómo no molestarme? Acuérdate que seré su madrina y no acepto una negativa de tu parte —me dice en forma autoritaria, mientras que le doy una leve sonrisa de agradecimiento.

—Bueno… Está bien —acepto para hacerla feliz. 

—Ahora sí, ya me retiro.

Me despido dándoles un abrazo a ambas.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Amor & Castigo   36. Epílogo

    Narra RubíYa han pasado quince años desde que me condenaron, una condena que he cumplido al pie de la letra. Hoy mi hija cumpliría quince años. Alex me ha visitado todos los días que corresponden, me ha traído fotos y videos de cada una de las personas que tanto amo. Mi hermana ha conocido a otro hombre, es maestro en una institución de adolescentes, se volvió a casar y ahora esperan su primer hijo después de Victoria. En las fotos, los veo felices y radiantes a los tres.Victoria, por su parte, ha crecido y ahora es toda una mujer bella y estudiosa. Estoy segura de que si Mosser la viera, estaría orgulloso de ella. Ha decidido estudiar abogacía, y en parte fue por mí, ya que siempre me enviaba videos diciendo: "Tía, estudiaré y seré tu abogada". Mi niña de ojos esmeralda, la extraño tanto.Katia y Eric están de viaje, disfrutando de sus hijos. Han tenido tres adorables niños, se aman mucho y por fin han dado un paso muy importante en sus vidas: formar una familia sin secretos, algo

  • Amor & Castigo   35. LA SUCESORA

    Estaba fallàndome la vita... Mientras observaba el cuerpo de uno de los tantos que he mandado al infierno, los aplausos de Ferraro me sacaron de mis pensamientos. Por un momento, me había olvidado de que él estaba presenciando cada pelea con el Escorpión.—¡Bravo! Debo admitirlo, sabes pelear. Creo que le debo mi gratitud a tu exesposo, te ha instruido bien —dice, acercándose de manera cautelosa. Era lo último que esperaba, que empezara a hablar de manera sarcástica.—Deja de nombrarlo, no le llegas ni a los talones —respondo, respirando con dificultad.—Veo que estás al borde de un colapso por las heridas que tienes —vocifera, mientras veo a sus hombres rodearme, apuntándome con sus armas. Pero no puedo resistir la ironía de la vida. Hace unos minutos estaba luchando para terminar con la maldita escoria que me ha hecho sufrir toda mi vida. Ahora estoy en manos de otro mafioso que cree que, por algún motivo, piensa que seré su esposa.—¡Vamos, no trates de luchar! Porque no podrás des

  • Amor & Castigo   34. LA HIJA PRODIGA

    Narra RubíDespués de la muerte de Daniel, el mundo de Alex se derrumbó por completo. Los más allegados y yo quedamos devastados de manera abrupta y sin contemplaciones. Pero lo que no contaba es que mi supuesto y verdadero padre pondría mi vida en peligro por una desesperación de acabar con sus enemigos, aunque eso significara matar a su propia hija, sangre de su sangre. ¿Qué esperar de una persona sin escrúpulos?Desde lejos, mientras un paramédico me examina algunas heridas no tan graves, no dejo de observar las actitudes de Alex. Imagino que la muerte de Daniel fue un golpe duro para él, pero no deja de controlar sus actitudes, lo cual me sorprende la manera serena con que lleva la situación hasta el momento. Pero lo que más me sorprendió es que el jefe de la unidad del FBI sea el padre de Daniel. ¿Acaso Alex lo sabía? ¿Y cómo se conocen? Eran preguntas que no dejaba de hacerme. Preguntas que debo hacerle a Alex. Me acerco a él para hacerlas, pero veo que una chica se le acerca, l

  • Amor & Castigo   33. EL ÁNGEL DE LA MUERTE

    Narra AlexPoco a poco voy despertando, siento como si hubiera dormido por días. Sacudo mi cabeza mientras me incorporo y me siento en la cama. Es una cama extraña, pero lo extraño es que siento el aroma de ella impregnado en las sábanas. ¿Dónde estoy? Me pregunto mientras observo a mi alrededor. Siento una molestia en mi hombro izquierdo y veo una gasa en él, lo que me hace recordar todo, incluyendo esa silueta que acudió a mí. ¿O fue un sueño?Me levanto de la cama y me acerco a una pantalla donde veo imágenes de personas en una residencia. Pero ¿quién vive aquí? Entro en el baño para lavar mi rostro y, mientras lo hago, escucho la voz de alguien llamándome desde el otro lado de la puerta.—¡Alex! ¿Estás aquí? — pregunta la voz, que me resulta muy conocida. Sin perder tiempo, salgo a ver y me llevo la sorpresa de encontrar a Eric parado en la ventana, observando detenidamente lo que pasa afuera.—¡Eric! ¿Qué hago aquí? — Necesito saber qué hago en un lugar como este. Frunzo el ceño

  • Amor & Castigo   32. Misión Imposible

    Narra RubíYa han pasado varios días desde que empecé a trabajar para el Escorpión. He matado a muchos hombres por órdenes de él. Recuerdo el primer muerto que me llevé encima; fue algo sumamente imposible de digerir. Recuerdo que estuve una semana sin poder tragar bocado y teniendo pesadillas al respecto. Era a eso a lo que se refería Alex al decirme que no me manchara las manos, pero tarde o temprano me arrastraría en este pozo sin fin, ya sea por su amor, el odio, o por el afán de proteger a mi familia. Solo quedaba algo bueno en todo esto: que mi hermana y mi adorada sobrina estaban lejos de aquí, sin posibilidad de alcanzarlas por los errores de sus seres amados.Daniel poco a poco se está ganando mi confianza. A pesar de saber que amo a su hermano, no pierde oportunidad en pretender algo conmigo, pero lo hago pasar cada momento incómodo. No porque me guste, sino porque en la hora de la verdad sé que él estaría ahí cuidándome, y eso lo tengo muy presente. Hemos ido en cada misión

  • Amor & Castigo   31. Una Vida Comienza Y Otra Termina

    Narra Alex…Mientras escuchaba la voz de Daniel, me llegan a la mente algunos recuerdos del pasado. Aunque admito que no nos llevamos de maravilla, no puedo dejar de recordar que él es mi hermano. Solo espero no equivocarme con mis decisiones más adelante. Solo me queda esperar los resultados de cada paso que he dado para destruir al Escorpión, aunque sea lo último que haga en mi vida.Escucho llegar una camioneta en la entrada de la residencia. Luego, abro la puerta y veo a Rubí bajar, mientras que Daniel solo me da señas de saludo para que ambos estemos en el ojo de Rubí. Sabía que me taladraría con preguntas más tarde, pero era esto o dejarla sola en esta misión de suicidio.— ¡Por fin llegas! ¿Cómo te ha ido? — Pregunto sin dejarla entrar en la casa. Ella da media vuelta para volver a mirar a Daniel y luego me mira a mí.— ¡Me ha ido bien! ¿Dime, hay algunas cosas que quieras contarme? — No tarda nada en preguntar y cuestionarme.— ¡No, no hay nada que contarte! ¿Cenamos? — Le doy

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status