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Capítulo 41: El papel

Autor: Joana Guzman
last update Data de publicação: 2025-06-20 12:24:57

Angelo mantuvo su mirada furiosa en el tipo, ignorando sus palabras. No iba a hacer caso a las palabras sin sentido del idiota que había atacado a Lionetta.

—Tu esposa —continuó Tazio, con esa calma artificial que tan bien dominaba— dejó de quererte hace mucho. Y planeaba separarse de ti antes de tu accidente. Estaba cansada de ti.

—¡Eso no es cierto! —replicó Lionetta de inmediato.

Angelo la miró y vio culpa en sus ojos. Fue como una bofetada. No pudo contener la oleada de ira y dolor que lo a
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Comentários (12)
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Cristina Sánchez
maldito tazio
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elianab1509
jumm esa actitud de Angelo no me gustó nada,ojalá y no se arrepienta demasiado tarde ,por que se ve que él fue que primero que la embarró con Lionetta al no dedicarle el tiempo que se merecía tanto ella como la relación de ambos
goodnovel comment avatar
crs ingenieria Mecanica Construccion
nooooooo como nos dejas asi
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Último capítulo

  • Amor en el olvido   Epílogo

    Los flashes destellaban uno tras otro. Varios fotógrafos llamaban el nombre de Lionetta, buscando una toma exclusiva. Angelo, sin embargo, apenas prestaba atención a lo que ocurría a su alrededor. ¿Cómo podía concentrarse en algo más que su preciosa esposa? Se inclinó hacia ella y depositó un beso en su hombro desnudo. Lionetta giró el rostro y le regaló una sonrisa. Angelo no pudo resistirse a robarle un beso fugaz en los labios. Se quedaron mirándose por unos segundos, como si el tiempo se detuviera entre ellos, hasta que ella volvió la vista al frente. La mirada de Angelo descendió al vientre de su esposa, donde comenzaba a crecer su tercer hijo… o hija. Se habían enterado hacía apenas un par de semanas, y él no podía esperar a ver cómo su cuerpo cambiaba otra vez por el embarazo, cómo se redondeaba su vientre y sus senos se hinchaban. El deseo comenzó a correr como lava ardiente por sus venas al imaginarlo.Miró al frente, preguntándose cuánto tiempo más tendrían que seguir allí

  • Amor en el olvido   Capítulo 71: Padres

    Cuando Lionetta despertó, aún era de no che. La habitación estaba apenas iluminada por la lámpara encendida sobre el velador del lado de la cama de Angelo. De inmediato, se dio cuenta que el espacio a su lado estaba vacío. Se incorporó lentamente, mientras terminaba de espabilarse y echó un vistazo alrededor de la habitación. Una sonrisa suave se dibujó en sus labios al encontrar a su esposo. Estaba recostado en el sofá —que había extendido hacia atrás— con sus dos hijas, una en cada brazo. Los tres descansaban profundamente, ajenos al mundo, como si nada pudiera perturbar su sueño. Supuso que, cuando él le dijo que se encargaría de recostarlas, se refería exactamente a eso. Sacudió la cabeza con una sonrisa divertida en los labios.Recordaba haberse despertado antes, cuando las niñas comenzaron a llorar, y cómo Angelo se las había acercado para que pudiera amamantarlas. Luego, él se las llevó con cuidado para recostarlas en la cuna que compartían —lloraban sin parar si intentabas h

  • Amor en el olvido   Capítulo 70: La noticia

    La conversación en la mesa era un caos encantador. Luka acababa de terminar una de sus anécdotas sobre las travesuras de sus dos hijos. Entre la historia detrás, las expresiones que hacía y las bromas que soltaba de rato en rato, todos habían terminado riendo a más no poder.—Ambos eran muy buenos para causar desastres… todavía lo son —concluyó con una sonrisa cómplice.—No puedo creer que nuestro propio padre piense así de nosotros —dijo Teo, con una sonrisa ladina en los labios. Estaba de vacaciones por un par de semanas antes de iniciar un nuevo proyecto, así que lo veían bastante a menudo—. ¿Alguien puede pasarme el pastel de carne?—Muy tarde, amigo —dijo Sebastian, tomando la bandeja de vidrio que estaba cerca de él.Lionetta sonrió al ver cómo su hermano llenaba el plato con calma, poco a poco, sin dejar de mirar a Teo con un brillo travieso en los ojos, como si quisiera provocarlo sin decir una palabra.—Si comienzan a pelearse por la comida, los mandaré a ambos a un rincón —ad

  • Amor en el olvido   Capítulo 69: Hormonas

    —¡Gemelos! Voy a tener gemelos. —Lionetta lo miró con los ojos abiertos como platos—. Esto es tu culpa —continuó, girando la cabeza y lanzándole una mirada acusatoria a su esposo.—Técnicamente, el historial de embarazos múltiples proviene de tu familia.—Sigue haciéndote el inteligente y vas a pasar unos días en la habitación de invitados —lo rezongó, frunciendo el ceño.—No me molestaría mucho, si duermes conmigo —respondió Angelo, inclinándose para besarla en la mejilla.Lionetta entrecerró los ojos en su dirección, aún dominada por las hormonas. Sabía que no era responsabilidad de Angelo que estuviera embarazada de dos bebés… o al menos no solo su culpa; ella había participado activamente en su concepción.De hecho, le encantaba la idea de tener dos hijos a quienes amar, pero si lo que había sentido desde los últimos días de su estancia en la isla era un indicio de cómo sería el resto del embarazo, no estaba tan segura de cómo resistiría.Así que no quería ser racional.—No sé por

  • Amor en el olvido   Capítulo 68: En el paraíso

    Después de más de diez horas viajando, se sentía demasiado bien respirar aire fresco y estirar las piernas. Lionetta salió a la terraza de la cabaña y se quedó sin aliento.El aire estaba impregnado de sal, flores tropicales y libertad. Frente a ella, el mar se extendía en un azul infinito, perdiéndose más allá del horizonte. A lo lejos, otra isla recortaba su silueta sobre el cielo claro. Era imposible no sentirse pequeña y a la vez completamente viva en un lugar así. Un paraíso en la tierra.Detrás de ella, escuchó la voz de Angelo despidiéndose del hombre que los había acompañado desde el helipuerto. Un instante después, su esposo la rodeó por la cintura y apoyó el mentón en su hombro.—Había olvidado lo hermoso que era este lugar —murmuró Lionetta, aún sin poder apartar la mirada del paisaje.Cuando se casó con Angelo, él se había encargado de preparar cada detalle de la luna de miel y la había llevado justo allí. Ahora, años después, habían vuelto a ese rincón escondido del mundo

  • Amor en el olvido   Capítulo 67: Suya

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