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el baúl de los recuerdos

Autor: Yelys
last update Fecha de publicación: 2026-10-23 07:16:11

CAPÍTULO 9

El baúl de los recuerdos

La idea de subir al ático fue de Rose.

Como casi todas sus ideas, comenzó con algo sencillo y terminó convirtiéndose en una discusión.

—Necesitamos mantas —anunció una tarde de sábado, mientras revisaba el armario del pasillo.

Gael, que estaba sentado en el suelo intentando reparar una rueda de bicicleta, ni siquiera levantó la cabeza.

—¿Para qué?

—Porque hace frío.

—Tenemos mantas.

—Tenemos dos mantas que huelen a armario cerrado y otra que pica.

—La que pic
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Último capítulo

  • Antes de que me mates    El rumor de la mañana

    Gael llevaba diez minutos frente al espejo del baño intentando descubrir si existía alguna manera de borrar las últimas veinticuatro horas de su memoria.Tenía ojeras, el cabello desordenado y un dolor de cabeza que parecía empeorar cada vez que recordaba la noche anterior.Pero lo peor no era la resaca.Era Rose.La había visto aquella mañana. Había hablado con ella. Y, aun así, seguía sin entender qué había ocurrido entre los dos.Se había despertado completamente desnudo en su cama, con Rose a su lado en las mismas condiciones. Ella no había aclarado nada y sus respuestas solo habían conseguido confundirlo más.Gael tomó su mochila y salió.No tenía ganas de ir al instituto, pero quedarse en casa significaba encontrarse con Rose y, sinceramente, no estaba preparado para otra conversación.Samuel lo esperaba junto a las escaleras.—¡Hombre! ¡El desaparecido!Gael lo miró con cansancio.—No empieces.—¿Cómo amaneció el héroe de la fiesta?—Con ganas de golpearte.Samuel sonrió.—Eso

  • Antes de que me mates    Una noche confusa

    —No vas a ir.Gael levantó la mirada del teléfono. Rose estaba frente a él, con los brazos cruzados y una expresión que conocía demasiado bien.—¿Perdón?—Me escuchaste. No quiero que vayas a esa fiesta.Gael dejó el teléfono sobre la mesa.—Es una fiesta, Rose. No estoy planeando escapar del país.—No te hagas el gracioso.—Y tú no te comportes como si fueras mi madre.El rostro de Rose cambió.—Solo estoy intentando evitar que hagas una estupidez.—¿Cuál estupidez? ¿Salir con mis amigos? ¿Divertirme un rato? ¿Hacer algo sin tener que consultarte primero?—Sabes perfectamente que habrá alcohol.—Entonces no bebas tú.—Gael...—¿Qué? ¿Ahora también vas a decidir a qué lugares puedo ir?Rose se acercó un poco.—No me gusta ese sitio. No conozco a la mitad de las personas que van a estar allí y tampoco me gusta la idea de que estés rodeado de chicas que apenas conoces.Gael soltó una carcajada incrédula.—¡Ahí está! Por fin llegamos al verdadero problema.—No sabes de qué hablas.—Sí lo

  • Antes de que me mates    las casa de los Reed

    Gael no consiguió dormir.La fotografía permanecía sobre su escritorio, iluminada por la pequeña lámpara que había dejado encendida. Cada vez que la miraba, volvía a fijarse en el mismo detalle: el reflejo de su abuela en la ventanilla del automóvil.No era una silueta parecida.Era ella.Reconocía el broche oscuro que llevaba en el cuello, el mismo que todavía conservaba en su habitación.¿Por qué estaba junto a Elena Voss?Y, sobre todo, ¿por qué nunca había mencionado que la conocía?A las dos y treinta y seis de la madrugada, Gael guardó la fotografía dentro de un libro y se acostó.No tenía respuestas, pero había tomado una decisión.Al día siguiente hablaría con su abuela.Aunque tuviera que enfrentarse a ella.La cocina olía a café recién preparado cuando Gael bajó.Su abuela estaba sentada junto a la ventana, leyendo el periódico. Llevaba su habitual cárdigan oscuro y tenía el cabello gris recogido en un moño.—Buenos días —dijo él.—Buenos días.Gael se sirvió café y permanec

  • Antes de que me mates    Alguien que no debería estar alli

    El mensaje de Samuel llegó a las diez y diecisiete de la noche.Olivia estaba acostada, con el teléfono sobre el pecho, cuando la pantalla se iluminó.Samuel: Ya sé quién es la chica del abrigo rojo.Olivia se incorporó.Olivia: ¿Quién?Los tres puntos aparecieron y desaparecieron varias veces.Samuel: No te lo voy a escribir. Mañana, en persona.Olivia: Samuel, no estoy para tus juegos.Samuel: No es un juego. Y creo que Gael debería estar presente.Olivia miró la hora.Luego escribió:Que sea temprano.No recibió respuesta.A la mañana siguiente, Samuel esperaba junto a la entrada del instituto. Tenía ojeras y llevaba una carpeta azul debajo del brazo.Gael llegó primero.—Tienes cara de haber visto un cadáver.—Gracias. Tú también te ves encantador.—¿Qué descubriste?Samuel miró alrededor.—Esperemos a Olivia.—¿No puedes hablar sin ella?—Puedo. Pero después me regañará por no contarle las cosas desde el principio.Olivia apareció unos minutos más tarde.—Habla.Samuel abrió la c

  • Antes de que me mates    Una sonrisa demasiado dulce

    una Khael llevaba tres semanas saliendo con Madison.No había sido algo planeado. Se conocieron durante una actividad del instituto, cuando ella le pidió ayuda para recoger unas cajas que habían quedado en el salón de música. Después comenzaron a hablar, intercambiaron números y, sin demasiadas vueltas, terminaron saliendo juntos.Madison era tranquila, de cabello castaño y ojos claros. No pertenecía al grupo de amigos de Gael y Olivia, aunque conocía a varios estudiantes del instituto.A Khael le gustaba que ella no hiciera demasiadas preguntas.Con Madison podía hablar de música, películas y planes para el fin de semana sin que cada conversación terminara convertida en un interrogatorio.Aquella tarde, la invitó a cenar a casa.—¿Estás seguro de que no molesto? —preguntó ella mientras caminaban por el sendero de entrada.—Es mi casa también.—No me refería a eso.Khael sonrió.—Rose estará allí. No tienes que preocuparte.Madison asintió, aunque no parecía completamente convencida.

  • Antes de que me mates    la chica de la biblioteca

    CAPÍTULO 19La chica de la bibliotecaLa lluvia había comenzado antes del amanecer.En Merilan, aquello no era noticia. Las calles amanecían mojadas casi todos los días y los habitantes habían aprendido a caminar mirando el suelo, esquivando los charcos que se formaban junto a las aceras.Lo extraño era que, desde la desaparición de Adrian Cole, el pueblo parecía haber recuperado una costumbre que Gael creía olvidada: hablar en voz baja.En el instituto, los profesores evitaban mencionar su nombre. Los estudiantes compartían rumores en los pasillos y algunos padres habían comenzado a recoger a sus hijos antes de que terminara la jornada.Nadie sabía nada.O eso decían.Gael estaba sentado en las gradas del gimnasio cuando Olivia llegó con una carpeta bajo el brazo.—Tenemos un problema.—Buenos días para ti también.—No estoy bromeando.Olivia dejó la carpeta sobre el banco y se sentó a su lado.—Ayer volví a hablar con la bibliotecaria. Me contó que la chica que acompañaba a Adrian n

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