INICIAR SESIÓN~~Valerie~~
Mis músculos se contraen con fuerza.
Todo en mí está jodidamente tenso y al límite. No puedo respirar bien, mi corazón late demasiado rápido y con tanta fuerza que ni siquiera soy capaz de seguirle el ritmo.
El deseo se acumula en mi vientre, ardiente y veloz. Mi piel quema, me escuece, me abrasa, como si fuera a morir si él no me toca pronto.
Es demasiado.
Lo necesito.
Lo quiero dentro de mí.
Mi respiración se corta, mis hombros se presionan contra la puerta. Mis tetas se proyectan hacia adelante, redondas, llenas, maduras.
Dioses, necesito tocarme. No puedo… no puedo sobrevivir más así. No sabía que me pondría tan caliente con solo sentir su presencia. No sabía que perdería el control de esta manera nada más verlo.
Solo un encuentro cercano. Una maldita mirada y pronunció mi nombre, y ahora soy como una perrita hambrienta de sexo. Mis pezones sobresalen, mis tetas me duelen y se sienten más pesadas, mientras el calor humedece mi centro deslizándose en un flujo resbaladizo.
Tartamudeo y jadeo, ebria de lujuria y sin aliento.
La forma en que mi nombre rueda por su lengua, lenta, intensa, pura, joder, se siente como un pecado.
Quiero escucharlo de nuevo. Quiero que diga mi nombre así otra vez, y quiero que me toque cuando lo haga. Quiero sus manos grandes, gruesas y venosas sobre mí, apretándome, manoseándome.
Oh.
Cierro los ojos con fuerza. Muevo las piernas, separándolas, con los pantalones cortos colgando alrededor de mis rodillas.
Mi coño palpita, contrayéndose en el aire, exprimiendo más de esa calidez líquida y resbaladiza.
Mis uñas arañan mis muslos, temblando. Mis labios se entreabren, jadeando suavemente a medida que mi respiración se ralentiza. Mi pulso late con violencia. Mis piernas tiemblan sobre los tacones, apenas puedo sostener mi propio peso.
Pero no importa. Eso no me detiene.
Suelto un jadeo cuando mi mano se mueve peligrosamente cerca de mi coño palpitante. Aprieto los dientes, bajo la mirada y observo cómo mis dedos se aproximan centímetro a centímetro.
Abro más las piernas de nuevo y deslizo un dedo por los labios de mi coño. Gimo, tapándome la boca con la otra mano para ahogar el sonido.
Puro. Suave. Resbaladizo. Húmedo.
Jodeeeer.
Mi respiración se vuelve acelerada, se apresura. Trago saliva y vuelvo a abrir los labios. Mi piel vibra como aire que ruge; ráfagas de aire tanto frío como caliente me azotan la piel.
Dos dedos.
Deslizo dos dedos por mi clítoris. Siseo, mis caderas se elevan de golpe, mi coño arde, mis pezones se endurecen. Mis pezones se yerguen firmes, tensos, buscando atención.
Duele.
Cubro una de mis tetas con la otra mano y la aprieto mientras mis dedos se deslizan por mi clítoris.
No es suficiente. Quiero más.
Mi interior está en llamas. Me está desgarrando. Me está consumiendo.
Presiono mis dedos con más fuerza, frotando lentamente alrededor del pequeño agujero, para luego deslizarlos suavemente hacia arriba por mi clítoris. Tarareo por lo bajo. Mis caderas giran en silencio, mi vientre se tensa, mi espalda se arquea y me aprieto las tetas con brusquedad, pasando de una a la otra.
Mi cabeza se apoya hacia atrás en la puerta y un suave suspiro escapa de mis labios. Trago saliva para aliviar mi garganta seca, con los ojos cerrados.
Sí, justo así. Sí, papi. Soy tu puta, tómame como quieras. Fóllame, úsame, deséchame.
Ohhh. Papi, este coño es todo tuyo. Está llorando por ti. Está susurrando tu nombre. Ven a follártelo, papi. Ven a reclamarlo.
Mi respiración se entrecorta, se vuelve densa. Siento mi clítoris tenso, apretado. Una pequeña corriente eléctrica late a través de mi coño, suave y baja.
Mis manos se mueven por voluntad propia, frotando, acariciando, presionando lenta y deliberadamente, tomándose su tiempo. Es como si tuviera todo el maldito tiempo del mundo.
Mis caderas se agitan con sensualidad. Me muerdo el labio inferior, succionándolo.
Estoy empapada, chorreando y hecha un desastre. La humedad resbaladiza inunda mis dedos. Con cada roce de mis dedos, un sonido húmedo resuena en el aire. Los labios de mi coño están completamente empapados, la humedad se desliza por mis muslos, pegajosa y suave.
Mi aroma se espesa en el aire, salvaje, tentador, adictivo.
Espero que lo huela. Joder, espero que le llegue a Ronan y lo vuelva loco. Que venga aquí, siguiendo el rastro de mi olor.
~~Valerie~~La puerta de hierro se cierra de golpe con un estruendo ensordecedor que resuena en las paredes de piedra mucho después de que Silas se ha ido. El sonido del cerrojo deslizándose en su lugar me encierra en una oscuridad completa y asfixiante.Dejo caer la cabeza hacia atrás contra la tubería helada, con el pecho agitándose mientras intento arrastrar pulmones llenos de aire. Sin el aura tóxica de Alfa de Silas pesando en la habitación, el oxígeno finalmente llega a mis pulmones, pero no me trae ningún alivio. La oscuridad se presiona contra mis ojos con tanta fuerza que se siente física, pesada y densa, sofocando cada uno de mis sentidos.El silencio de una mazmorra es más ruidoso que el motor de una motocicleta cuando te quedas a solas con tus pensamientos.El único sonido que queda en el mundo es el goteo constante de agua desde una tubería con fuga en algún lugar a lo largo del pasillo oscuro. Cada gota golpea el concreto con un chapoteo hueco, contando los segundos soli
~~Valerie~~Me quedo inmóvil contra la pared de concreto helado, con la mandíbula apretada mientras el pulgar pesado de Silas se presiona con firmeza en la piel suave debajo de mi barbilla.No aprieta con la fuerza suficiente para romper un hueso, pero la fuerza casual y sin esfuerzo en su agarre me recuerda que podría romperme el cuello con un solo movimiento de su muñeca. Puedo sentir las gruesas callosidades de su palma raspando contra la línea de mi mandíbula, tan rugosas como papel de lija. La piel de mi rostro me escuece bajo su contacto, pero me obligo a mantener la mandíbula fija, negándome a gritar frente a él.El áspero raspado de las botas militares de Silas contra el suelo de concreto resuena como un trueno a través de la celda pequeña y húmeda. Da un medio paso lento hacia atrás, liberando el agarre sobre mi rostro, pero sus ojos dorados y brillantes no se apartan de los míos ni un solo segundo. Lentamente, de forma metódica, desabrocha los puños gruesos de su camisa oscu
~~Valerie~~Abro los ojos, pero el mundo permanece en una oscuridad absoluta.La cabeza me palpita con una agonía sorda y cegadora, justo en la base del cráneo, donde había caído el fuerte golpe. Frío. Todo está congelado. Mis piernas descubiertas están presionadas de plano contra una losa de concreto rugoso e helado que absorbe cada gota de calor directamente de mi piel.Intento mover las manos para tocarme la parte posterior de la cabeza, pero un sonido metálico y agudo resuena en la oscuridad.Tiro de mis brazos hacia atrás, pero se quedan trabados en su lugar, muy por encima de mi cabeza. Pesados grilletes de hierro se me clavan profundamente en la piel de las muñecas, sujetándome con firmeza a una tubería de agua gruesa y oxidada que corre verticalmente por la pared húmeda. Cada pequeño movimiento hace que el metal oxidado rechine contra mis muñecas vivas, enviando puntadas punzantes de dolor directamente hacia arriba por mis brazos.Me quedo inmóvil, y mi pecho se agita mientras
~~Valerie~~El aire frío de la mañana me da en el rostro, pero no enfría el fuego que me quema por dentro del pecho.Estoy de pie en el borde del patio de piedra, con los brazos cruzados con fuerza sobre la cintura mientras miro la oscura pared de pinos que se extiende hacia adelante. Me duelen los ojos, secos e hinchados por haber pasado la noche entera mirando al techo, escuchando cada pequeño sonido de la casa.Cada vez que cierro los ojos, veo la noche anterior. El sonido de la puerta principal al abrirse. Rikky entrando al recibidor, dejando caer sus llaves, mientras su rostro perdía todo el color en el momento en que sus ojos pasaron de mis piernas descubiertas a la mano de su padre apoyada en mi cintura. Luego los gritos. Las palabras venenosas lanzadas por toda la sala antes de que Evander tuviera que gritarnos, para que luego Rikky se fuera hecha una furia, dejándonos a la cena.Me odio a mí misma una y otra vez. Me siento como una intrusa, perturbando su paz.Esta mañana, el
~~Valerie~~Entro a la oficina de Ronan para esperar su regreso. En su lugar, Evander está sentado detrás del escritorio.En el momento en que sus ojos ámbar se posan en mí, una sonrisa maliciosa, atractiva y oscura se extiende por su rostro. Está feliz de verme. Pero al notar mi piel pálida y temblorosa y mis ojos enrojecidos, su sonrisa desaparece. Su rostro se endurece como la piedra. Se levanta de la silla, cruzando la habitación con zancadas largas antes de atraerme con fuerza contra su pecho.—¿Valerie? —pregunta suavemente, con sus manos frotándome la espalda—. ¿Qué pasa, chica dulce?—Nada —logro decir con la voz carrasposa—. Yo solo... necesito hacerle a Ronan algunas preguntas importantes.Evander asiente, manteniendo un brazo grueso envuelto de manera segura alrededor de mi cintura. Ronan aún no ha subido, así que miro hacia el rostro de Evander, con el pecho oprimido.—Evander... ¿tú sabes lo de mi padre y Ronan? —pregunto, y la respiración se me corta en la garganta—. ¿Sa
~~Valerie~~—¡Tiene que ser una jodida broma! —grita Vivian, estrellando su botella de licor directamente contra la pared de la sala.El vidrio se rompe en cien pedazos, disparando whisky oscuro por el papel tapiz sucio como si fuera sangre. Ni siquiera me inmuto. Me mantengo firme en medio de la habitación desordenada, con el pecho agitándose mientras miro el rostro furioso y rojo de mi madre.—Es la verdad, Vivian —digo, con voz firme, llena de una confianza amarga que nunca antes había sentido—. Ronan y Evander están locos por mí. Están listos para anunciarle a todo el territorio que soy su pareja.—¿Su pareja? —Vivian se ríe, con un sonido áspero y chillón que me eriza la piel. Se limpia una gota de sudor de la frente, clavando sus ojos afilados en mí—. Chica estúpida y patética. ¿Crees que dos líderes Alfa te quieren a ti? ¡Eres una mesera de bar! ¡No eres nada!—¡Ya no me importa lo que pienses! —le respondo a gritos, dando un paso hacia ella—. ¡Puedes decir lo que quieras, pero







