Masuk~~Valerie~~
Oh, joder. Joder, lo necesito. Lo quiero. Estoy hambrienta de él.
La presión en mi entrepierna aumenta. Se intensifica, desgarrándome.
Mis manos empiezan a moverse más rápido. Mis caderas se doblan, mis piernas tiemblan, separándose.
Más rápido. Más fuerte.
Sí. Quiero su cara presionada contra mi coño. Quiero sentir su respiración sobre él. Quiero su rostro frío y serio debajo de mí. Quiero montarlo. Quiero frotar mis caderas contra su cara.
Quiero que lama cada gota de mi humedad. Quiero que se trague mis jugos. Quiero sentir su lengua deslizarse en el agujero de mi coño, provocándome, saboreándome, comiéndome entera.
Quiero cubrir su cara con mi esencia. Quiero que él también termine empapado y chorreando.
Mis muslos tiemblan. Mi cuerpo se estremece. Gimo cuando la primera ola del orgasmo me golpea. Mi mandíbula se aprieta. Mi pecho se tensa.
Mis dedos van rápido, jodidamente rápido para mi ritmo natural. Mis caderas se empujan hacia adelante, buscando con avidez la presión.
Sonidos húmedos y lascivos resuenan en el aire. Mi cuerpo se balancea sin control. Mis tetas rebotan contra mi pecho.
Sí. Más fuerte, más fuerte, por favor. Ohhh, oh dioses, dioses… maldición. Sí. Síii. Oh, sí. Uhhh, ahhh, sí. Fóllame, papi. Tómame, por favor.
Mis pies se separan. Mis pantalones cortos se deslizan hacia abajo, cayendo al suelo.
La calidez reluce contra las yemas de mis dedos, deslizándose por mis muslos. Mi mano gotea con mi humedad. Mi coño chorrea, derramando más jugo, manchando mis muslos y mi vagina con su torrente.
Estoy jodidamente empapada ahora mismo, no es solo un coño húmedo y mojado. Hay un charco debajo de mí, un desastre, arruinado, ardiente.
Mi coño está hinchado y dolorido, rojo y febril, pero aun así no puedo evitarlo. Mis dedos se presionan con dolor contra mi carne viva y sensible, frotando y frotando.
Suelto mis tetas y presiono mi palma contra la puerta por encima de mi cabeza. Mi cuerpo se mece contra mi mano. Mi cabeza se gira, moviéndose de un lado a otro. Mis labios quedan abiertos, dejando escapar el aire por la boca.
Mi cuerpo arde. El sudor humedece mi piel. Mi garganta se seca.
Es demasiado.
Esto es jodidamente demasiado.
Jadeo en silencio mientras otro orgasmo me golpea. Mis ojos se ponen en blanco. Mis piernas se tensan. Mis caderas empujan hacia abajo, atrapando mi mano en medio.
Tiemblo. Mis ojos se abren de golpe. Un gemido ahogado se escapa de mi garganta.
"Jodeeer".
Fuerte. Lento. Lleno de dolor.
Mi cuerpo vibra salvajemente, golpeando contra la puerta. Mis rodillas se doblan. Mis dedos se contraen. Gimo, gritando mi liberación, de forma ronca y jadeante.
Mis dedos permanecen apretados entre mis muslos, pellizcando y apretando los labios de mi coño.
Ohhhh, por favor… joder. Sí. Sí, Alfa Ronan. Sí.
Mi cuerpo se queda flácido. Mi respiración se detiene. Mis caderas se tensan y luego se relajan.
Exhalo ruidosamente.
Mis ojos se agrandan. Maldigo entre dientes.
"Joder. ¿Qué demonios?"
¿Acabo de gritar? ¿Gemir fuerte para que cualquiera lo escuche?
Joder. ¿Qué he hecho?
Me agacho y me subo los pantalones cortos. Me los ajusto rápidamente sobre las caderas y me acomodo la camiseta.
Espero que nadie lo escuche. Jodidamente espero que no haya nadie ahí.
Muevo los pies con firmeza, con cuidado, y giro el pomo de la puerta. La puerta chirría ligeramente. Echo un vistazo por el pequeño espacio.
El pasillo está vacío.
Mis hombros caen aliviados. Abro más la puerta y vuelvo a mirar, todavía no hay nadie. Gracias a los dioses.
Me alejo de la puerta para cerrarla, pero la puerta opuesta a la que sostengo, la que conduce al bar, chirría.
Mi cabeza se levanta de golpe. Mi pecho se tensa.
Despacio. Calculado.
Se abre y aspiro aire con fuerza.
Mis ojos se clavan en los ojos grises más oscuros que jamás he visto en una persona.
Mis labios se entreabren. Mis pies se quedan clavados en el suelo.
Sus ojos recorren mi cuerpo, deslizándose por mis pezones endurecidos, mis muslos tensos, deteniéndose entre mis piernas entreabiertas.
Sus ojos permanecen inmóviles, fijos entre mi entrepierna. Luego me mira, sus ojos tragándome entera, sus fosas nasales ensanchándose.
Lo sabe. Lo huele, tal como yo quería.
Pero se da la vuelta y se marcha.
Sin palabras. Sin cambios en su expresión.
Me deja allí de pie, sabiendo lo que acabo de hacer.
Todo mi cuerpo está en llamas.
Mi piel se siente como si se estuviera quemando con aire caliente.
Necesito tocarme otra vez. No puedo detener esta locura. No puedo.
Me tambaleo de regreso al almacén y cierro la puerta de golpe. Mis piernas tiemblan debajo de mí y me desplomo de rodillas. Mis huesos golpean el suelo de baldosas, pero no me importa.
Estoy condenada al infierno.
Ya no hay salvación para mí.
~~Valerie~~La puerta de hierro se cierra de golpe con un estruendo ensordecedor que resuena en las paredes de piedra mucho después de que Silas se ha ido. El sonido del cerrojo deslizándose en su lugar me encierra en una oscuridad completa y asfixiante.Dejo caer la cabeza hacia atrás contra la tubería helada, con el pecho agitándose mientras intento arrastrar pulmones llenos de aire. Sin el aura tóxica de Alfa de Silas pesando en la habitación, el oxígeno finalmente llega a mis pulmones, pero no me trae ningún alivio. La oscuridad se presiona contra mis ojos con tanta fuerza que se siente física, pesada y densa, sofocando cada uno de mis sentidos.El silencio de una mazmorra es más ruidoso que el motor de una motocicleta cuando te quedas a solas con tus pensamientos.El único sonido que queda en el mundo es el goteo constante de agua desde una tubería con fuga en algún lugar a lo largo del pasillo oscuro. Cada gota golpea el concreto con un chapoteo hueco, contando los segundos soli
~~Valerie~~Me quedo inmóvil contra la pared de concreto helado, con la mandíbula apretada mientras el pulgar pesado de Silas se presiona con firmeza en la piel suave debajo de mi barbilla.No aprieta con la fuerza suficiente para romper un hueso, pero la fuerza casual y sin esfuerzo en su agarre me recuerda que podría romperme el cuello con un solo movimiento de su muñeca. Puedo sentir las gruesas callosidades de su palma raspando contra la línea de mi mandíbula, tan rugosas como papel de lija. La piel de mi rostro me escuece bajo su contacto, pero me obligo a mantener la mandíbula fija, negándome a gritar frente a él.El áspero raspado de las botas militares de Silas contra el suelo de concreto resuena como un trueno a través de la celda pequeña y húmeda. Da un medio paso lento hacia atrás, liberando el agarre sobre mi rostro, pero sus ojos dorados y brillantes no se apartan de los míos ni un solo segundo. Lentamente, de forma metódica, desabrocha los puños gruesos de su camisa oscu
~~Valerie~~Abro los ojos, pero el mundo permanece en una oscuridad absoluta.La cabeza me palpita con una agonía sorda y cegadora, justo en la base del cráneo, donde había caído el fuerte golpe. Frío. Todo está congelado. Mis piernas descubiertas están presionadas de plano contra una losa de concreto rugoso e helado que absorbe cada gota de calor directamente de mi piel.Intento mover las manos para tocarme la parte posterior de la cabeza, pero un sonido metálico y agudo resuena en la oscuridad.Tiro de mis brazos hacia atrás, pero se quedan trabados en su lugar, muy por encima de mi cabeza. Pesados grilletes de hierro se me clavan profundamente en la piel de las muñecas, sujetándome con firmeza a una tubería de agua gruesa y oxidada que corre verticalmente por la pared húmeda. Cada pequeño movimiento hace que el metal oxidado rechine contra mis muñecas vivas, enviando puntadas punzantes de dolor directamente hacia arriba por mis brazos.Me quedo inmóvil, y mi pecho se agita mientras
~~Valerie~~El aire frío de la mañana me da en el rostro, pero no enfría el fuego que me quema por dentro del pecho.Estoy de pie en el borde del patio de piedra, con los brazos cruzados con fuerza sobre la cintura mientras miro la oscura pared de pinos que se extiende hacia adelante. Me duelen los ojos, secos e hinchados por haber pasado la noche entera mirando al techo, escuchando cada pequeño sonido de la casa.Cada vez que cierro los ojos, veo la noche anterior. El sonido de la puerta principal al abrirse. Rikky entrando al recibidor, dejando caer sus llaves, mientras su rostro perdía todo el color en el momento en que sus ojos pasaron de mis piernas descubiertas a la mano de su padre apoyada en mi cintura. Luego los gritos. Las palabras venenosas lanzadas por toda la sala antes de que Evander tuviera que gritarnos, para que luego Rikky se fuera hecha una furia, dejándonos a la cena.Me odio a mí misma una y otra vez. Me siento como una intrusa, perturbando su paz.Esta mañana, el
~~Valerie~~Entro a la oficina de Ronan para esperar su regreso. En su lugar, Evander está sentado detrás del escritorio.En el momento en que sus ojos ámbar se posan en mí, una sonrisa maliciosa, atractiva y oscura se extiende por su rostro. Está feliz de verme. Pero al notar mi piel pálida y temblorosa y mis ojos enrojecidos, su sonrisa desaparece. Su rostro se endurece como la piedra. Se levanta de la silla, cruzando la habitación con zancadas largas antes de atraerme con fuerza contra su pecho.—¿Valerie? —pregunta suavemente, con sus manos frotándome la espalda—. ¿Qué pasa, chica dulce?—Nada —logro decir con la voz carrasposa—. Yo solo... necesito hacerle a Ronan algunas preguntas importantes.Evander asiente, manteniendo un brazo grueso envuelto de manera segura alrededor de mi cintura. Ronan aún no ha subido, así que miro hacia el rostro de Evander, con el pecho oprimido.—Evander... ¿tú sabes lo de mi padre y Ronan? —pregunto, y la respiración se me corta en la garganta—. ¿Sa
~~Valerie~~—¡Tiene que ser una jodida broma! —grita Vivian, estrellando su botella de licor directamente contra la pared de la sala.El vidrio se rompe en cien pedazos, disparando whisky oscuro por el papel tapiz sucio como si fuera sangre. Ni siquiera me inmuto. Me mantengo firme en medio de la habitación desordenada, con el pecho agitándose mientras miro el rostro furioso y rojo de mi madre.—Es la verdad, Vivian —digo, con voz firme, llena de una confianza amarga que nunca antes había sentido—. Ronan y Evander están locos por mí. Están listos para anunciarle a todo el territorio que soy su pareja.—¿Su pareja? —Vivian se ríe, con un sonido áspero y chillón que me eriza la piel. Se limpia una gota de sudor de la frente, clavando sus ojos afilados en mí—. Chica estúpida y patética. ¿Crees que dos líderes Alfa te quieren a ti? ¡Eres una mesera de bar! ¡No eres nada!—¡Ya no me importa lo que pienses! —le respondo a gritos, dando un paso hacia ella—. ¡Puedes decir lo que quieras, pero







