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Capítulo 162

Author: Stellar
last update publish date: 2026-10-07 07:05:33

Advertencia: Contiene violencia que algunos lectores pueden encontrar perturbadora. Se recomienda discreción.

—Cuéntame exactamente qué pasó dentro de la sala de partos.

Grasya levantó la vista hacia él. Su mirada la sostenía con firmeza mientras sus manos se deslizaban con cuidado sobre su piel, borrando cada rastro, cada mancha, asegurándose de que no quedara ni una gota de sangre.

Ella suspiró y dejó que la memoria la llevara atrás…

—No puede entrar, señ
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    —¿Grasya?Parpadeó despacio al oír aquel barítono tan familiar. Su mirada se enfocó: ahí estaba él, su marido, justo frente a ella. No se había dado cuenta de que había terminado de hablar; la mente se le había ido a repasar todo lo ocurrido.—Helios —susurró, suave y bajo.—Esta es la primera… y la más dura cosa que has tenido que hacer. No será fácil. —Le tomó el rostro entre las manos. El agua caía sobre ambos, pero ella solo sentía su calor.Cerró los ojos y exhaló. —Lo sé.—No naciste en este mundo. No creciste en él. Pero recuerda esto: yo estoy aquí. Siempre. Nunca te dejaré. Puedes tener miedo cuando las imágenes regresen, cuando despiertes de madrugada. Tienes derecho a tener miedo. Y cada vez que el miedo te encuentre… solo gírate hacia mí. Ven directo a mis brazos. Te sostendré y nada te hará daño.Una sonrisa tenue y tierna le rozó los labios. Las lágrimas le brillaban en los ojos. Helios la amaba de forma tan c

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    Advertencia: Contiene violencia que algunos lectores pueden encontrar perturbadora. Se recomienda discreción.—Cuéntame exactamente qué pasó dentro de la sala de partos.Grasya levantó la vista hacia él. Su mirada la sostenía con firmeza mientras sus manos se deslizaban con cuidado sobre su piel, borrando cada rastro, cada mancha, asegurándose de que no quedara ni una gota de sangre.Ella suspiró y dejó que la memoria la llevara atrás…—No puede entrar, señor de Crassus. Yo me ocuparé de su esposa. Se lo prometo: la señora de Crassus estará a salvo y dará a luz sin problemas.—Si le haces daño a mi mujer o a mis hijos, te voy a matar, joder.El fuego ardía en los ojos del jefe de la mafia.Grasya, recostada en la camilla, lo miró de reojo. En su mirada brillaba un miedo genuino, afilado, a pesar de que habían repasido cada detalle del plan.Helios sabía que, por muy firmes que tuviera las riendas, las cosas podí

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    «¿Qué vas a hacer conmigo ahora?» La voz de Matteo se quebró, cruda y desesperada. «Si vas a matarme, ¡hazlo de una vez! ¿Por qué alargar esto?»La sangre seguía goteando de su brazo, empapando la camisa. Estaba pálido, el rostro tenso por el dolor, y se estremecía cada vez que un movimiento tiraba de la herida.Dos guardias de Kratos lo flanqueaban. Apenas podía moverse: esposado, los codos sujetos con fuerza, inmovilizado.Los labios de Helios se curvaron apenas, fríos y sin prisa. —Relájate. Llegarás a tu destino pronto. No tengas tanta prisa —dijo con tono sereno, sin una sola sombra de tensión en el rostro.Esa compostura solo hizo que Matteo apretara más los dientes. —¿«Enviarme» adónde? ¿Adónde me llevas?—A tu tumba —sonrió Helios, afilado y seguro—. ¿Adónde más?Matteo calló, pero la rabia seguía ardiendo en sus ojos.Helios le dio un golpecito en la mejilla. Luego otro, más fuerte. El sonido resonó

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