Compartir

capitulo 2

Autor: sara o
last update Fecha de publicación: 2021-06-28 03:14:15

 

La única forma de salir de este lugar es pagar la gran deuda que tengo, según Fernando. Es una deuda millonaria; prácticamente tendría que trabajar toda mi vida para liquidarla. Entro a la oficina de Fernando, decidida a exigir lo que muchas no se atreven por miedo.

—Quiero que reduzcas mi deuda —le suelto de golpe—. Te he dado mucho dinero, creo que merezco que la bajes.

—Ay, preciosa, veo que no entiendes cómo funcionan las cosas —responde mientras posa su mano en mi cuello. Con temor, siento cómo empieza a apretarlo.

—¡Me lastimas! —digo, tratando de soltarme.

—Nunca podrás pagar esa deuda porque eres mía —me suelta de repente, haciéndome golpear contra la puerta—. Ahora te saldrá un moretón por idiota. ¡Lárgate, ya me hiciste enojar!

Salgo del lugar con un dolor de cabeza horrible y entro al camerino.

—¡Por Dios! ¿Qué te pasó? —pregunta Mila, espantada al ver mi rostro.

—Tuve un problema con Fernando.

—¿Le volviste a pedir que baje tu deuda?

—Sí, pero el maldito se niega.

—Ven, te voy a poner algo ahí, se ve feo y tenemos que salir a bailar.

Mila me maquilla y logra tapar el golpe que me hizo el imbécil. Luego nos cambiamos y salimos al show. Puedo sentir las miradas de los hombres, cargadas de lujuria, mientras me muevo en el escenario. Me quito el sostén, dejando mis pechos expuestos, aunque los pezones están cubiertos con dos corazones. Sin embargo, sigo sintiéndome vulnerable… hasta que lo veo.

Él está aquí. Ese hombre de mirada penetrante que me pone nerviosa.

—Lo hiciste increíble, mi Cristal, pero hoy tendrás un show privado. Así que arréglate.

Tomo el sostén y me lo coloco para dirigirme a los reservados, donde está sentado el hombre que parece un dios griego.

—Hermosa como siempre. Aunque preferiría que solo yo pudiera verte. No me gusta que otros lo hagan —dice, apretando el vaso que tiene en la mano.

—¿Crees que lo hago porque me gusta? —respondo.

Él se levanta y se acerca a mí hasta quedar demasiado cerca.

—Entonces, ¿por qué estás aquí? - Comete el error de poner su mano justo donde Fernando me golpeó, y suelto un gemido de dolor —¿Qué pasó? —pregunta, preocupado.

—No es nada.

—Claro que sí - Se acerca aún más a mi rostro y nota el golpe. Se tensa por completo.

—¿Quién lo hizo?

—Eso no importa.

—¡Nadie puede tocarte, y menos así! —protesta con furia. Pero, ¿qué le pasa? Él es solo un cliente. ¿Por qué actúa así conmigo?

—Cálmate —le digo, tocando su pecho y notando cómo su corazón late acelerado—. Ven.

Tomo su mano y lo llevo hasta el sillón, haciéndolo sentarse. Luego me siento encima de él. Me mira y coloca sus manos en mi cintura.

—Ya no importa. ¿Quieres el show?

—No. Quiero esto.

Toma mi nuca y junta nuestros labios en un beso fogoso que hace que mi cuerpo vibre. Sin pensarlo, paso mis brazos por su cuello y me acerco más a él, disfrutando del calor de su cuerpo. Mi cuerpo comienza a moverse solo, provocando que nuestras partes se rocen de una forma que nos tortura a ambos, arrancándonos gemidos.

—Joder, nena…

Cuando dice eso, me enciendo aún más, así que decido seguir moviéndome. No quiero parar. Él coloca su mano en mi espalda y suelta el broche de mi sostén. Con mi ayuda, me lo quita, dejando expuestos mis pechos, ya que antes me había quitado los corazones. Se separa de mis labios y observa mis pechos desnudos.

—Eres preciosa —dice mientras los toma entre sus manos y comienza a masajearlos, haciéndome perder la cabeza.

—Ahh... —arqueo mi espalda para que mis pechos se eleven más y él tenga mejor acceso. Lo siento duro, así que bajo mi mano y desabrocho su cremallera. Él me ayuda a bajarle los pantalones y los bóxers, dejando libre su enorme amigo.

—¿Te gusta? —pregunta mirándome con deseo.

—Sí, me gusta mucho —respondo. Se deshace de mis bragas, lanzándolas a algún lugar que no alcanzo a ver. Luego me siento sobre él, permitiendo que su miembro entre lentamente en mí, disfrutando de la sensación de ser llenada.

—Ahh, Luciano...

—Mi Cristal... —susurra con los dientes apretados—. Muévete, nena, vamos.

Comienzo a moverme sobre él, disfrutando cada parte de su cuerpo, hasta que me toma en brazos, me lleva a la pared y me empotra contra ella. Me penetra más fuerte, llevándome al clímax.

—¡Ahhh, sí, sí! —arrullo mientras abrazo su espalda. Me dejo llevar por el orgasmo, seguida por él. Ambos quedamos con las respiraciones agitadas, y entonces deja un beso suave en mis labios.

—Eres maravillosa.

Es en ese momento cuando caigo en cuenta de todo. Me acosté con un cliente. Hice lo que juré que nunca haría. Me convertí en una prostituta.

—¿Qué pasa? —pregunta.

Me bajo de golpe y siento algo resbalando por mis piernas. ¡Mierda, no usamos condón!

—Esto fue un error. Yo no me acuesto con clientes. No soy una puta.

Él me mira incrédulo.

—No, no lo eres. Nunca vuelvas a decir eso, Cristal.

No sé por qué, pero unas ganas de llorar me invaden, y sin que lo espere, comienzo a sollozar.

—Preciosa... —dice mientras se acerca y me abraza, dándome una sensación de seguridad que no sentía desde hace mucho tiempo.

—No soy una puta, no lo soy...

—No lo eres, Cristal. Eres una mujer preciosa.

Cuando estoy a punto de decir algo más, tocan la puerta.

—Angélica - Él me mira sin entender —Mi nombre es Angélica. Para proteger mi identidad, el idiota de Fernando me llamó Cristal.

Él sonríe con suavidad.

—Bueno, en ese caso, me presento, Angélica. Un placer, soy Luciano De Lucca —dice mientras extiende su mano.

Yo la tomo, dedicándole una sonrisa.

—Un placer - Cuando va a decir algo más, vuelven a tocar la puerta.

—Se acabó el tiempo.

—Quiero volver a verte, pero no aquí —¿Qué? ¿Quieres verme?

—Por favor, quiero volver a verte, Angélica.

—No puedo. Los matones de Fernando siempre me están vigilando. Si él se entera de que estoy saliendo con un cliente, me matará a golpes, como hoy...

Al decirlo, me doy cuenta de lo que acabo de revelar y me arrepiento al instante.

—¿Él fue? ¿Ese imbécil fue quien te dejó así el rostro?

—Cálmate, Luciano, ya déjalo así.

—Pásame tu dirección. Buscaré la forma de sacarte sin que ellos te vean - No estoy segura, pero de todas formas le doy mi dirección  —¿Cuándo podemos vernos?

—Mañana descanso.

—Perfecto. Nos vemos por la noche - Deja un beso casto en mis labios y se va, dejándome sola.

—Dios, esto es una locura...

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • BAILA PARA MI    extra

    Ya estoy en mi último mes de embarazo. Hasta el momento, todo ha sido bastante tranquilo. Ahora estamos muy ansiosos por saber qué es nuestro bebé, ya que ninguno de los dos quiso saber el sexo porque queríamos que fuera sorpresa.-¡Joder, amor, en serio, ¿tenemos que ir?! —veo cómo mi marido se está arreglando para una fiesta que va a dar su empresa y él debe asistir.-Amor, soy el jefe, no puedo faltar y quiero que estés conmigo.-Prométeme que solo serán dos horas, mis pies se inflaman con cualquier cosa.-Te prometo que apenas lleguemos a casa, te haré un rico masaje.-Mmm, me parece perfecto, ahora ayúdame a parar. —Este me ayuda a sentarme y luego camino al baño para darme una ducha rápida. Cuando salgo, busco qué ponerme.-¡Mami! —Mi pequeña Camila corre hacia mí, rodea mis piernas con sus bracitos y luego deja un beso en mi vientre, ya muy abultado.-Hola, mi pequeña.-Ten cuidado. —La adoro, es tan hermosa.-Ve a decirle a papi que mami se tiene que arreglar. —Ella asiente y c

  • BAILA PARA MI    epilogo

    Hoy es mi despedida de soltera y la de Luciano; por culpa del ruso, vamos a tener nuestra despedida de solteros, pero por separados.— Odio que te vayas con el ruso a quién sabe dónde — Luciano me sonríe y toma mi cintura.— Amor, sabes que solo tengo ojos para ti.— Más te vale, señor De Lucca — dejo un casto beso, pero somos interrumpidos por mi amiga Mila y Carlos.— Bueno, futuros esposos, ¿se van a separar ahora? — Carlos toma del brazo a Luciano y Mila me toma a mí, llevándome lejos de él. Ni siquiera me deja despedirme.— Amiga, Carlos y yo tenemos un plan — Mila me mira de forma pícara, y juro que eso me da miedo.— ¿Qué estás planeando?— Tú serás la despedida de soltero de Luciano. ¿Qué tal un baile privado? — Miro a Mila y el bombillo se me enciende.— Eres una genia.— Somos, Carlos dio la idea y yo la pulí.— Bueno, ahora ayúdame, necesito ponerme algo bien sensual para mi futuro marido.— Yo ya lo pensé — va a mi armario y saca un vestido bastante seductor con una lencerí

  • BAILA PARA MI    capitulo 34

    Estoy tomando un café en la sala con Mila, ya que ni Carlos ni Luciano se han despertado. Estaban tan borrachos que los guardaespaldas tuvieron que subirlos a las habitaciones.—¿Crees que estén muertos? —dice Mila con algo de humor.—Yo espero que no, porque no quiero que mi hijo se quede sin padre.—Tal vez el ruso quiera ser padre de tu bendición.Ambas estallamos en risa y le tiro un cojín a Mila.—Que ni te escuche Luciano.—Joder, me estoy muriendo.Cuando volteamos, vemos a un Luciano todavía vestido, con la corbata en la cabeza. Mila y yo lo miramos y soltamos una carcajada.—Las estoy escuchando.—¿Quieres que te dé algo?—Una pastilla para el dolor de cabeza.—Bueno, yo voy a ver si Carlos sigue vivo.—Dale, ahora hablamos.Luciano toma asiento a mi lado y se toma la pastilla.—¿Todavía sigue en pie lo de la boda o fue algo de la borrachera? —le sonrío, y este también lo hace.—Lo decía muy en serio - Luciano toma mis manos.—Quiero darte la boda que te mereces, cariño.—¿Y s

  • BAILA PARA MI    capitulo 33

    AngélicaEstoy acostada en la camilla, acariciando mi vientre aún plano. Los médicos ya me informaron que mi bebé está bien, y no saben la tranquilidad que sentí al escuchar eso. Ahora, mi ansiedad está enfocada en ver a Luciano. Después de enterarse de lo que tuve que hacer para mantener a salvo a nuestro hijo, no sé cómo se lo tomará. Solo espero que me entienda y me ayude a olvidar lo ocurrido.—¿Puedo pasar? —escucho la voz de mi flamante marido mientras lo veo entrar con una bolsa de regalo en las manos.—Pasa.Luciano entra y me dedica una sonrisa cálida.—Te traje un regalo para nuestro hijo o hija.Sonrío como una tonta mientras extiende la bolsa hacia mí. Con algo de curiosidad la abro y, al ver el contenido, mis ojos se llenan de lágrimas.—Luciano... —murmuro emocionada al sostener entre mis manos una pequeña prenda de bebé de color blanco, probablemente porque aún no sabemos el sexo. Mis lágrimas comienzan a correr, y él, rápidamente, las limpia con sus dedos.—Ya no llores

  • BAILA PARA MI    capitulo 32

    Estoy acostada mirando hacia la ventana mientras espero que el animal de Miguel Ángel se vaya y me deje sola de una vez por todas.—Estuviste magnífica, eres toda una diosa —dice, dejando un beso en mi hombro desnudo. Juro que quiero vomitar, pero lo haré cuando el maldito ya no esté—. Ahora me tengo que ir, pero nos vemos luego.Escucho cómo la puerta se cierra, y ahí es cuando me permito ir al baño a vomitar. Cuando termino, no paro de llorar porque me siento sucia. Traicioné a Luciano. Yo no quería, pero todo era por salvar a mi hijo. No podía permitir que le hicieran algo.—Señora... —veo en la puerta a la chica del aseo—. El señor dijo que podía salir de la habitación para desayunar. Insistió en que debía cuidar muy bien su alimentación por su estado.¿Quién entiende al imbécil?—Sí, vamos.Bajo con la chica y veo que todo está custodiado. Es imposible salir, pero puede que ella me pueda ayudar.—¿Cómo te llamas?—Me llamo Laura.—Laura, ¿cómo puedo salir de aquí? —pregunto, y ell

  • BAILA PARA MI    capitulo 31

    Luciano de LuccaDespierto con un fuerte dolor en mi pecho. Siento como todo me da vueltas, y mi cabeza parece que va a estallar.—¡Joder, cómo duele!—Luciano, amigo —escucho la voz de Carlos, así que me obligo a abrir los ojos. Cuando lo hago, me mira con cara de preocupación—. ¡Joder, al fin despiertas!—¿Qué me pasó? ¿Dónde está Angélica? —¿Por qué mi ángel no está aquí conmigo?—¿No te acuerdas de nada?—¿Qué está pasando? ... Joder, joder.—¡Angélica! ¡Se la llevaron! —Intento pararme, pero Carlos me lo impide—. ¡Déjame, Carlos! Necesito buscar a mi mujer, esos imbéciles la tienen.—Ya Ivánov y yo nos estamos encargando de eso.—¿Ivánov? ¿Qué tiene que ver ese imbécil aquí?—Lo llamé.—¿Lo llamaste?—Él se enteró de lo ocurrido y decidió ayudarnos, pero dijo que era solo por ella.Quiero matarlo, pero no puedo ser idiota. Cuanta más gente me ayude a buscar a mi mujer, más rápido la encontraré.—Tengo que irme —me quito todos los cables y, con algo de dificultad, me pongo de pie.

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status