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EN ALGÚN LUGAR

last update Data de publicação: 2022-12-21 13:03:11

En algún lugar seguramente se había perdido aquel Brandon que ella recordaba de su infancia y parte de su adolescencia. En algún lugar ella debía dejar aquellos recuerdos que tenía de él, en algún lugar se había perdido su felicidad y todo eso que ella había soñado.  Y siendo de esa manera, queriendo olvidar todo, Cristal se cambió por el vestido que permanecía en la cama. No podía negarlo, el hombre seguía teniendo buenos gustos.

Nueve y media de la noche. Ella no aparecía. Estaba perdiendo la seguridad de que ella podría asistir a esa gran celebración. Después de todo, eran marido y mujer y como tal, tenían que comportarse frente al mundo que ya los veía y sabía casados desde hacía días aunque la verdad era que ellos llevaban unas cuantas horas de casados.

En su mente la última conversación que había tenido con ella y la manera en la que le había saber que ella no debía de creerse el papel de esposa aunque fueran a vivir bajo el mismo techo. ¿Cómo hacerlo? Ni siquiera sabía cómo ser un buen esposo si al primer reto en donde tuvo que comportarse como un esposo enamorado y buscar el mejor vestido para él, todo lo que pudo hacer fue tomar el primero que encontró al entrar a un centro comercial, pedir la talla mediana y ponerlo sobre una cama que se supone, ellos deberían de compartir.

De pronto, Brandon fue tomado por sorpresa al ver uno de sus autos estacionarse justo donde él estaba haciendo su espera. Definitivamente, ella estaba cumpliendo con su parte y lo mínimo que podía hacer él era cumplir con la suya si quería que todo funcionara.

Lentamente, vio a su chofer ayudar a la mujer de cabello largo, negro, rizado que bajaba del auto y que agradecía con una bella sonrisa en el rostro. Su respiración se cortó incluso sin que él mismo lo supiera. Del auto, la elegante mujer que ya era su esposa.

Hasta ese momento logró darse cuenta que más que haber sido su llegada la que robara su atención, fue aquel vestido que él había tomado sin siquiera imaginar cómo se vería ella con él. La verdad era que aquel vestido le quedaba mejor de lo que él hubiera pensado.

— ¿Estás lista? —preguntó al momento Brandon con aires de frialdad.

Cristal asintió. Incluso si no estaba lista, no era problema de Brandon.

—Te recuerdo que adentro, todos nos creen enamorados. Compórtate como tal. —Informó Brandon dándole su brazo para que ella pudiera entrar con él de esa manera.

Cristal sonrió. Ya no iba a permitir que él la hiciera sentir menos. —No te preocupes, Brandon. Sé fingir perfectamente bien.

Y de esa manera, las puertas parecieron abrirse solo para la entada de los recién casados. La sonrisa que Cristal puso en el rostro pudo haber sido la más hermosa y al mismo tiempo, la más falsa. Estaba casada con el hombre a su lado y lo menos que ella esperaba de sí misma era creerse ese papel. El papel de novia infeliz quizá.

En un abrir y cerrar de ojos, las personas se acercaron a ellos solo para manifestar lo felices que se encontraban por la joven pareja de recién casados aunque no hayan sido invitados a la gran boda, seguramente.

La manera en la que los hombres admiraban la belleza de Cristal no tardó en ser dicha a través de palabras. Todos, cada uno de ellos no parecía ver más allá de la preciosa mujer que Brandon Lambert había escogido como su joven esposa, misma mujer con la que pasaría el resto de sus días quisiera o no.

— ¡Oh, me da gusto verlos tan enamorados! — dijo una de las mujeres sosteniendo una copa de vino.

Cristal sonrió mientras Brandon agradeció.

— ¡Brandon, amigo mío! — Escuchó ser llamado al momento.

— ¡Oh, Wyatt! —nombró Brandon.

Y de pronto, la sonrisa se borró del rostro de Cristal poco a poco al ver al hombre que su esposo abrazaba de esa manera. Esa voz, esa mirada, esa sonrisa. Incluso si las luces habían estado apagadas, ella lo sabría reconocer.

—Mira, te presento a mi esposo —dijo Brandon de la manera más tranquila, —Su nombre es Cristal.

—Mucho gusto, señorita —extendió la mano haciendo a que ella reaccionara y de esa manera, ella pudiera extender su beso para ser besada por él.

— ¡Brandon, hijo! —llamó una tercer voz haciendo a que Brandon mirara por detrás y de esa manera, se perdiera en la persona que lo llamaba. —Lo siento, Wyatt, vengo en un momento.

—Ve tranquilo.

Para ese momento, solo Cristal y aquel hombre misterioso que ya no lo era más.

—Entonces, ¿eres la esposa de Brandon? —preguntó sin dejar de sonreír.

Cristal asintió queriendo mostrarse fría.

—Nunca pensé que Brandon fuera a casarse con una mujer… como tú. Realmente me ha sorprendido.

— ¿Hay algún problema en eso?

Wyatt bebió de su copa. —No, es solo que… Tú sabes, un hombre como él es difícil que haya tomado una decisión así.

—Si tiene algo que decirme, lo invito a que lo haga sin dar tantas vueltas —dijo Cristal soportando las ganas de enfrentarlo a gritos.

— ¡No, no quise decir eso! —negó inmediatamente Wyatt cambiado su absurda actitud. —Lo siento mucho, he sido un imbécil que no ha sabido dirigirse a una mujer como usted. ¿Por qué no, para olvidar este mal momento, me concede esta pieza? Dudo que Brandon venga ahora. —Dijo dirigiendo su mirada al hombre que parecía hablar cómodamente con otros dos hombres más. —Al fin de cuentas, no sería la primera vez.

Y siendo esas palabras las que confirmaran las sospechas de Cristal, se dio cuenta que él había sido el hombre con el que había bailado en la tarde.

Cristal, pensando un poco más las cosas y mirando a su esposo, se decidió por continuar con su vida. Al final Brandon había tenido razón, ellos no eran más que un contrato.

— ¿Vamos? —preguntó Cristal extendiendo su mano a él.

Wyatt sonrió. Ella era increíblemente hermosa. —Vamos. —Respondió llevándola hasta la pista de baile.

Un baile comenzaba, una vida que ella debía de vivir incluso dentro de su matrimonio y a unos cuantos metros, aquel hombre que fue despertado por los impulsos de su corazón que le obligaron dirigir la mirada a la pista de baile donde su esposa bailaba con su amigo, aquel hombre de nombre Wyatt.

Ahora que se daba cuenta, había algo en ese baile, había algo en la sonrisa de los dos, había algo en ese vestido que ella llevaba y que dejaba ver la sencillez de su figura. No entendía cómo era posible pero su mirada ya solo era de la mujer que se movía con naturalidad como lo había hecho en la tarde.

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  • BAJO AQUEL CONTRATO    EPÍLOGO

    ESTADOS UNIDOS— ¡Ay, ya, ¿por qué no me llevas contigo?! —Preguntó un hombre que caminaba abrazando a Tábata por detrás. — ¡Ya te lo dije, Lucas, hay cosas que tengo que resolver!— ¿Parte de tu pasado? Creo que tengo derecho a saberlo.Tábata sonrió. Por supuesto que la persona que más amaba tenía derecho a saberlo todo de ella pero es no significaba que fuera en ese momento, así que doblando su ropa en la maleta, siendo vista por la persona que más amaba, Tábata no evitó volver a esos días en los que tanto mal había provocado. Por supuesto que si ella quería compartir todo de su vida pero, no era el momento. Tenía que hacer algo más importante y eso iba a ser finalmente hablar con Cristal, con la mujer que hacía tan feliz a su mejor amigo, a la persona que fue su primer amor y por la que hizo tantas locuras—Sé que no fui el primero en tu vida, sé que cometiste muchos errores.De pronto, la sonrisa de Tábata se borró, ¿quién le había dicho todo eso?— ¿Cómo lo supiste? — ¿E

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  • BAJO AQUEL CONTRATO    SEREMOS FELICES

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  • BAJO AQUEL CONTRATO    LÍNEA FINAL

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  • BAJO AQUEL CONTRATO    PRÍNCIPE GUERRERO

    En menos de dos horas todo ya estaba listo para la conferencia de prensa que la empresa de los Lambert iba a dar a conocer. No era nada malo, no era más que decir que ellos habían hecho una gran aportación para una de las escuelas que querían los Lambert que floreciera como la escuela de las personas que iban a trabajar con ellos, el futuro de los mismos Lambert.Para eso se había hecho una gran donación y eso era justamente de lo que iban a hablar en esa conferencia de prensa.Los lugares estaban listos, al frente solo el lugar del señor Lambert por ser quien había llevado la presidencia por tantos años, a su lado su nieto, el nuevo CEO de la empresa y a lado de Brandon Lambert, estaba el lugar de Tábata, la mujer que lo había ayudado en todo. No solo eso, también se había puesto un lugar para Victoria, algo que nadie había imaginado excepto el mismo señor Lambert porque había sido él quien ordenó que se pusiera un asiento ya que había especulaciones de que el joven Brandon Lamb

  • BAJO AQUEL CONTRATO    ÚLTIMO DOLOR

    Cuando la joven madre y el pequeño que ella iba cargando entre sus brazos llegaron a la habitación, la sonrisa se hizo más grande en incluso el brillo en sus ojos y eso fue algo que el pequeño Leonardo pudo notar en el mero instante en que tenía a su madre frente a él.Era mentira como las mujeres que perdían al amor de su vida intentaban centrarse en que sus hijos lo eran todo, cuando la realidad era que todo lo que esas mujeres quería tener eran a su hijos y también a la persona que más seguía amando aquel corazón.Llenándose de alegría, trayendo de allá para acá las cosas con las que iba a arropar a su hijo, Cristal no podía dejar de sonreír y eso era algo que el pequeño Leonardo ya había captado. Ya lo podía presentir, seguramente para ese momento ya podía saber que su madre se había visto con su verdadero padre porque nunca, nunca antes en la vida ella había sonreído de la esa manera a lado de Wyatt.— ¿Mamá? —Preguntó el pequeño. — ¿Sí, mi amor?—No quieres a mi papá Wyatt,

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