LOGINCASSANDRA
Me paré frente al espejo. Llevaba puesto un vestido rojo, ajustado y curvo. Se adhería a mi cuerpo como pegamento. Mi cabello y maquillaje estaban impecables, y ahora, había llegado el momento.
Momento de hacer mi aparición en mi supuesta fiesta de compromiso.
"Señora, es la hora. ¿Desea que la lleven o quiere caminar?"
Lo fulminé con la mirada y no me molesté en responder.
Salí por la puerta y la brisa fresca y cálida acarició mi piel. Me sentí libre… al menos no tenía cadenas en las manos.
Había un montón de guardias alineados en el pasillo y caminé en medio de ellos hasta llegar a la puerta.
Estaba entreabierta y mis ojos escanearon el salón.
Gente. No solo gente, sino muchísima gente. Sus miradas se posaron en mí y pude sentir cómo analizaban cada parte de mi cuerpo.
Entré en la sala, y la situación empeoró, ya que ahora podía escuchar sus susurros y murmullos.
"¿De quién es hija?"
"¿Es cierto que el hijo del Don se va a casar?"
"Parece joven."
Seguí caminando, con la cabeza en alto, y mis ojos se encontraron con los de una persona… Marco. Estaba de pie en el podio, y un hombre más joven estaba a su lado con el ceño fruncido.
¿Este era su hijo? ¿Parecía un adolescente?
Tragué saliva y continué caminando hasta llegar al podio y me quedé al lado del joven. "Gente, les presento a Cassandra Beckham, mi futura nuera."
Aclamaron y el sonido de sus aplausos resonó por el salón.
"Sería mejor que pongan una sonrisa en esas caras", oí decir a Marco por detrás, pero no me importó. En cambio, intensifiqué mi ceño fruncido.
Los aplausos cesaron y los invitados habían comenzado a comer. Mi mente ya estaba ideando formas de escapar cuando sentí unas manos fuertes agarrar las mías y juntarlas con las del joven, cuyo nombre aún no conocía.
"Ustedes dos se portarán bien. Actúen como una pareja. Sonrían. ¿Está entendido?"
Asentí, pero el joven no dijo nada ni se movió un centímetro. "¿Está entendido, Nathan?", la voz atronadora de Marco volvió a sonar, y él asintió.
Nathan. Ese era su nombre.
"Ahora síganme, les presentaré a algunos de mis invitados."
Lo seguimos y Nathan se inclinó hacia mi oído, "Esto es solo una fachada. Recuerda eso siempre", murmuró, su voz áspera y una mueca se formó en mi rostro, ¿realmente creía que quería estar con él? Marco nos lanzó una mirada de desaprobación y al instante puse una sonrisa en mi rostro. Para la gente, parecería que me estaba susurrando cosas dulces. "Después de esto, asegúrate de mantenerte lejos de mí."
"El sentimiento es mutuo", le respondí bruscamente, mi voz rebosante de desdén.
Llegamos a uno de los invitados y el corpulento hombre habló: "Joven, preséntate."
Aclaré mi garganta en voz baja antes de empezar: "Soy Cassandra y tengo vein…"
"Tiene veintiséis años", me interrumpió Marco bruscamente riendo, y yo lo fulminé con la mirada.
El hombre asintió, "Son una muy buena pareja, 28 y 26. Tendrán bebés adorables."
"Sí, los tendrán", respondió Marco, mientras Nathan y yo permanecíamos en silencio.
¿Veintiocho?
¿Qué diablos?
Gracias a Dios, esto era solo una fachada.
"Saben, por un tiempo pensamos que él era gay, sin que lo supiéramos, había estado ocultando a una belleza como esta." Continuaron sus conversaciones y mi mirada se dirigió a Nathan, quien pareció tensarse ante ese tema.
¿Él era realmente gay?
¿Quizás esa era la razón por la que su padre estaba forzando todo esto?
Suspiré profundamente, nada de esto era mi problema. Lo que necesitaba era una manera de salir de este lugar.
Fuimos de un invitado a otro, y ya me estaba agotando, finalmente sonreí tensamente antes de susurrarle a Nathan: "Necesito usar el baño."
"Cinco minutos", masculló Marco por detrás, y resistí el impulso de maldecirlo.
Tenía que mantener la compostura, para que no sospechara nada. Caminé hacia el pasillo y, al notar que nadie me seguía, me deslicé hacia la derecha. Al venir al salón, había visto gente salir de allí, así que no había daño en comprobar si esa era una ruta de escape.
Un suspiro de alivio escapó de mis labios al darme cuenta de que era una escalera, me quité rápidamente los tacones y bajé a toda velocidad. Mi corazón latía vigorosamente mientras rezaba para que nadie me reconociera.
Después de minutos corriendo escaleras abajo. Finalmente llegué… a una puerta.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro al abrirla. Libertad al fin.
Divisé la verja y corrí rápidamente hacia ella, pero justo cuando me acercaba, noté algo.
Guardias.
No uno… sino docenas de ellos. Y en sus manos… armas cargadas.
Tropecé hacia atrás.
Toda esperanza se desvanecía de mi cuerpo. Pensé en darme la vuelta, y entonces choqué contra una superficie dura.
Marco.
Me giré, unos ojos dorados furiosos me saludaron.
Mi corazón se hundió al cruzarnos la mirada.
"¿Qué te dije sobre escapar?", tronó, y un escalofrío me recorrió la espina dorsal.
"No puedes mantenerme cautiva aquí", escupí, antes de mirar alrededor, la gente estaba observando, "Tus invitados están todos afuera. Les voy a decir que me secuestraste."
"¡Arrodíllate!", ordenó, y resistí el impulso de reír ante la seriedad de su rostro.
¿Realmente pensaba que le obedecería?
"¡He. Dicho. ¡Arrodíllate!"
"No lo haré. ¿Qué vas a hacer al respecto?", repliqué rápidamente, sin apartar la mirada de la suya.
Él no respondió, en cambio, desde detrás de mí, pude escuchar el sonido de las armas al ser amartilladas.
"¡No harán nada!", murmuré.
"Solo necesitan una señal, ¿quieres apostar tu vida?", preguntó, pero todavía no me inmuté.
No me iba a matar delante de todos sus invitados, eso pensé hasta que… ¡Bang!
Mi corazón dio un vuelco en mi pecho cuando el guardia que estaba de pie junto a Marco cayó al suelo. Jadeé horrorizada, mi corazón latiendo a mil por hora.
"¡Por última vez, arrodíllate!"
Mis rodillas chocaron contra el suelo, al instante. Mis manos temblaban mientras veía a los guardias luchar por su vida mientras otros observaban.
"Se está muriendo", expresé, pero nadie se movió.
Todos lo vieron.
Miraron.
Y aun así, no hicieron nada.
Intenté acercarme a él cuando los guardias me sujetaron y el guardia exhaló su último aliento.
Una lágrima se deslizó por mi rostro, y mi mirada volvió a Marco. "¡Lo mataste!", dije, con la voz quebrada.
"Oh no. Tú lo hiciste. Tu terquedad lo hizo. Ahora, ¡arrástrate!"
"¿Qué?"
"Me oíste", dijo, "Arrastrate de regreso a la casa… ¡como un perro!"
Las lágrimas picaban en mis ojos, pero no iba a dejar que cayeran. No le iba a mostrar cuánto me estaba rompiendo.
Mi mirada se posó en la gente que observaba, algunos de ellos tenían sonrisas en sus rostros, mientras que otros reían, podía ver el ansia en sus ojos.
¡Todos esperaban a que me arrastrara… como un animal!
El sonido de las armas me sacó de mis pensamientos y supe que alguien más iba a morir si no me movía.
Me puse a cuatro patas y comencé a arrastrarme.
Risas y burlas resonaban a mi alrededor y bajé la cabeza avergonzada.
El odio, la ira, la frustración llenaban mis huesos mientras sus risas me perseguían.
¿Les parecía divertido esto?
¿Qué tan enfermos estaban estos hijos de puta?
Llegué al frente de la casa e intenté ponerme de pie cuando la voz de Marco resonó detrás de mí: "Detenla."
Dos guardias me sujetaron inmediatamente de los brazos y me giraron para que lo mirara.
"Encadénenla. Debe dormir desnuda en el cuarto frío", ordenó, y mis ojos se abrieron con sorpresa, "Por favor…" Estaba diciendo cuando me interrumpió.
"Es hora de que aprendas las reglas. ¡Si no tienes oídos para escuchar, te doblegaré hasta que te rindas!"
Intenté luchar contra ellos, grité, supliqué… pero fue inútil.
Me arrojaron a la habitación después de despojarme de mi dignidad y entonces… silencio.
⚠️ CLASIFICADO 18+ — ADVERTENCIA DE CONTENIDO Este capítulo contiene contenido sexual explícito y lenguaje fuerte. Se recomienda discreción del lector.PERSPECTIVA DE NATHANRegresé al baño, forzando un gesto de molestia en el rostro. Seraphina seguía detrás de la puerta, pegándose la toalla al pecho.—Para alguien que presume de amar el peligro, tienes el miedo pintado en la cara —me crucé de brazos, hablándole con tono burlón.—No me da miedo lo que me pase a mí —respondió, erguigiéndose—. Me da miedo lo que te harían a ti si la persona equivocada me encuentra aquí. ¿Quién era? ¿Andrew?Solté una risotada con desprecio: —Tu padre, Seraphina.Abrió los ojos de par en par: —¡¿Qué carajos?! ¿Y a los sesos de agua de la entrada no se les ocurrió avisar? Imagínate que nos hubiera agarrado cogiendo en la cama.—Qué bueno que por fin usas la cabeza —escupí—. Todo este jueguito tuyo es una estupidez. Podrás tener ojos por todos lados, ¿pero qué vas a hacer con una visita sorpresa como est
⚠️ CLASIFICADO 18+ — ADVERTENCIA DE CONTENIDO Este capítulo contiene contenido sexual explícito y lenguaje fuerte. Se recomienda discreción del lector.PERSPECTIVA DE NATHAN —Seraphina, salte de mi regadera ahora mismo. —No —respondió con firmeza—. ¡No hasta que me folles, Nathan! ¿Ya se te olvidó que tenemos un trato? Me pasé una mano por el cabello, totalmente frustrado: —Tu padre está en esta casa. Andrew está en esta casa. Hay cámaras por todos lados. Por lo que sé, tu padre podría estar viendo esta transmisión en vivo. ¿Qué crees que va a hacer cuando me vea metiéndote toda la verga? —Esa es la parte que sigues entendiendo mal, mi amor: tiendes a menospreciar el poder que tengo aquí —se acercó un paso más, bajando la voz a un susurro—: Yo fui quien puso estas cámaras. En cada pasillo, en cada rincón, incluso en lugares que mi padre ni se imagina... como este baño. Yo hice todo eso. La miré sin poder creérmelo: —Estás mintiendo —escupí con desprecio. La sonrisa de su rostr
PERSPECTIVA DE NATHANTal como lo prometió Alessandro, me sacaron del mazmorro. Una parte de mí agradecía no tener que pasar la noche ahí.Lo que pasaba con esa mazmorra es que… no solo apestaba, sino que te hacía revivir todo lo sucedido entre sus paredes: los interrogatorios, las amenazas y ese miedo latente que parecía flotar en el aire.En cuanto puse un pie en mi habitación, me fui directo al baño, ansioso por quitarme de encima la mugre y el apeste.No sé cuánto tiempo me quedé bajo la regadera dejando que el agua fría me recorriera el cuerpo. Tras varios minutos de tallarme la piel una y otra vez, al fin terminé.Salí del baño con una toalla enrollada a la cintura, pero nada me preparó para la persona que me encontré sentada en el sillón.—¿Qué carajos haces aquí? —pregunté con tono tajante.—¿Acaso no puedo venir a ver a un viejo amigo? —respondió Andrew con las piernas cruzadas y una calma desesperante.—¿Qué es lo que quieres de mí exactamente, Andrew? Llevo rompiéndome la c
PERSPECTIVA DE ALESSANDRO—¿Así que simplemente te atacó? —pregunté, intentando mantener la voz serena.—No puedo creer que me estés preguntando esto, Ales —dijo Andrew, caminando de un lado a otro—. Puedes ver las grabaciones del circuito cerrado. Ese imbécil me atacó sin provocación alguna.Me burlé: —¿Sin provocación?—Me partió los labios. Me duele un demonio en este momento.Me enderecé en la silla: —Tú y yo sabemos muy bien que no fue sin provocación. He observado a Nathan y es lento para reaccionar a menos que le presionen ciertos botones.Andrew se detuvo en seco y sus ojos finalmente se encontraron con los míos: —¿Así que ahora lo estás apoyando a él?—Solo estoy exponiendo los hechos.—¿Por qué importa esto siquiera? —preguntó—: Dejemos esto atrás. Ya está en el calabozo cumpliendo su castigo.—¡Por eso mismo importa, Andrew! —respondí, elevando el tono más de lo previsto—. ¿Es que no ves lo que estás haciendo?—¿Qué estoy haciendo, Ales? De todos modos lo ibas a castigar.—
NATHANEl viaje de regreso fue silencioso.Aunque no por mi entorno. Andrew no paraba de despotricar porque lo hice repetir su orden y sobre las consecuencias que eso conllevaba.Pero todo ese ruidos se desvaneció en mis oídos porque los acontecimientos no dejaban de repetirse en mi cabeza.Enzo.La forma en que había suplicado. Se puso de malditas rodillas… y luego ese disparo.Ver su cuerpo inerte caer al suelo por mi bala.Mi maldita bala.Mis manos no habían dejado de temblar, no del todo por la situación, sino por la rabia que me ardía en lo más profundo del pecho.Enzo no se merecía esto.Si debía dinero, yo podría haber pagado. Si robó suministros, aun así podría haber pagado.Pero ellos no querían eso.Esa misión fue intencionada.Querían que matara, y el objetivo también estaba planeado. Porque no había ninguna maldita forma de que fuera una coincidencia que eligieran a Enzo.Sabían que yo lo conocía.Sabían exactamente lo que él significaba para mi padre, y fue entonces cua
NATHAN6:00 a. m.Los guardias me dejaron en la puerta de Alessandro y, justo antes de que pudiera tocar, la puerta se abrió sola.Entré y, como era de esperarse, Alessandro y Andrew ya estaban sentados. —Llegas treinta minutos tarde —la voz de Alessandro resonó por toda la habitación.—Eso es porque este imbécil de mierda se pasó veinte minutos discutiendo conmigo en lugar de entregar su mensaje.—¿Tu amo, quieres decir? —intervino Andrew con saña.Me burlé, acomodándome al lado de Andrew y frente a Alessandro: —¿De verdad crees que te llamaría así? En tus sueños, pendejo.—¡Ya basta! —espetó Alessandro—. No tienes derecho a hacerme esperar y todavía venir a abrir la boca como un maldito loro. Te lo voy a dejar pasar, pero que no vuelva a repetirse, ¿entendido?Exhalé con fuerza: —Te escuché.—Bien. Ahora pasemos al asunto del día —murmuró—: Como sabes, te he asignado tres misiones si realmente quieres salir de aquí.—Solo ve al grano, el tiempo corre y…—Deja de hablarle así como s







