FAZER LOGINC4-RECUPERARLO TODO.
«¿Bebé?»
El pecho de Odette se contrajo.
—¿Cómo pudiste, Odette? —gruñó Ragnar, su mano rodeando su garganta, su agarre era despiadado —. ¡¿Cómo te atreves a intentar matar a mi hijo?! ¡¿Tan resentida estás que serías capaz de hacer algo tan bajo?!
Ella agarró su muñeca, luchando por respirar.
—¡Ragnar! —exclamó con dificultad—. ¡Suéltame!
Pero, en lugar de soltarla, la arrojó al suelo, ella cayó sobre sus manos y rodillas. Y cuando levantó la vista, se encontró con la mirada fría y acusadora de su excompañero.
—Mantente lejos de ella —la amenazó—. Es mi última advertencia. Briella está embarazada de mi heredero. Y si tengo que sacarte del medio para que él viva, ten la seguridad de que lo haré, Odette. ¡No me pongas a prueba!
La ira y el dolor perforaron su pecho, pero no dijo nada. Solo lo observó girarse hacia Briella y levantarla en sus brazos, como si fuera su tesoro más preciado, mientras la llevaba de regreso al castillo.
Horas más tarde, se abrazaba a sí misma en el rincón más oscuro de su habitación. El frío de las piedras se le clavaba en los huesos, pero no era nada comparado con el vacío que sentía en su interior. Sus manos temblaban mientras las llevaba a su vientre, ese lugar donde alguna vez crecieron sus cachorros.
Sollozó en silencio, intentando no pensar en ello, pero era imposible. La verdad la golpeaba una y otra vez, como una ola implacable que no le permitía respirar.
Sus hijos podrían haber estado vivos.
Podrían haber tenido una oportunidad. Pero la diosa se los había arrebatado.Entonces, el recuerdo de su padre irrumpió en su mente. Pensar en él solo avivó el fuego de la venganza.
—Padre… —susurró con voz quebrada—. Te lo prometo. Recuperaré todo. Y Briella y Ragnar pagarán por lo que me han hecho.
Y entonces, de la nada, un nombre vino a su mente: Zayden Blackwood.
De pronto, todo estuvo claro : usaría a Zayden como su arma para recuperar todo lo que había perdido. Sabía que Ragnar jamás se atrevería a enfrentarse a él. Por eso en cuanto el alfa llegara al castillo, buscaría el momento adecuado para acercarse y haría lo que fuera necesario para que aceptara ayudarla.
Porque, si alguien podía recuperar su manada, era él.
A la mañana siguiente, se levantó con una determinación que no había sentido en mucho tiempo. El Festival Lunar sería esa noche y ella asistiría radiante.
—Kylie.
La sirvienta apareció enseguida.
—Tráeme el vestido más sensual del reino.
La joven la miró con sorpresa. Por lo general, Odette siempre elegía vestidos recatados.
—¿Está segura, mi lady?
Odette le dirigió una sonrisa segura.
—Por supuesto que sí.
La chica asintió y salió a cumplir la orden de su ama. Odette bajó a desayunar y se sentó en su lugar habitual esperando a que le sirvieran. Pero justo cuando estaba a punto de probar su primer bocado, la voz de Briella rompió la tranquilidad de su desayuno..
—Ay, pero qué escena más encantadora —dijo con un deje burlón mientras se acercaba—. Odette, sola en la mesa como siempre.
Ella no levantó la vista ni dejó que su expresión cambiara.
—¿Sabes? Ragnar estuvo… tan angustiado anoche, temía por nuestro bebé —continuó Briella, fingiendo un suspiro melancólico—. Pero lo consolé. Lo abracé. Y cuando las palabras no fueron suficientes, me tomó en sus brazos y me hizo el amor hasta que olvidó todo.
Odette dejó lentamente la cuchara sobre el plato con desinteres, a diferencia de antes, lo que hiciera Ragnar ya no la afectaba.
—¿Terminaste? Porque no tengo tiempo para escuchar los detalles de cómo mendigas su afecto.
Briella sonrió, pero sus ojos se encendieron de irritación. Se acercó un poco más, deslizando un dedo por el borde de la taza de Odette.
—Es una lástima —musitó—. Tú ya no eres nada, tanto así que… —Briella sonrió con malicia— será una pena que no asistas al Festival Lunar… Allí no hay lugar para dos lunas. Y Ragnar ya decidió. Soy la única que importa ahora.
Odette sintió la ira latir con más fuerza. Ragnar no solo la había traicionado, sino que ahora la estaba borrando por completo. Quería convertirla en nada.
—Pero tranquila —continuó Briella con una satisfacción venenosa —me aseguraré de darles tus saludos a todos.
Odette no lo soportó más, se puso de pie bruscamente y se acercó hasta que sus rostros quedaron a escasos centímetros.
—Escucha bien —susurró—. Puedes meterte entre sus sábanas todas las veces que quieras, pero nunca estaras a mi altura. No tienes linaje. No tienes poder. Y estoy segura de que eres un entretenimiento pasajero. Porque, cuando Ragnar se canse, buscará a otra y tú quedarás en la nada.
Briella iba a replicar, pero Odette no esperó su respuesta. Salió del comedor dejándola sola.
—Veremos quién termina humillada esta noche, Odette —musitó, recordando lo que había escuchado sobre el vestido.
Más tarde, Odette buscó a Seamus.
—¿Me acompañarías al festival? —le preguntó con naturalidad.
El beta arqueó una ceja y luego sonrió con diversión.
—Será un honor, señora.
Cuando llegó la noche, Odette se preparó, ahora se miraba en el espejo y notaba la diferencia. El vestido abrazaba su figura con un escote ajustado y una falda de seda negra que se abría con cada paso. Era elegante y peligroso.
Kylie la miró con los ojos abiertos de asombro.
—Se ve… diferente, mi lady.
Odette sonrió de lado.
—Así debe ser.
Seamus llamó a la puerta y, al abrirla, la recorrió con la mirada antes de soltar un bajo silbido.
—Definitivamente, Ragnar se atragantará con su orgullo esta noche.
Odette se echó a reír y tomó su brazo, juntos se dirigieron a la celebración. Cuando entraron, el murmullo en la sala se detuvo.
Todos la miraban y cuchicheaban, pero solo uno no podía apartar los ojos: Ragnar.
Su mandíbula estaba tensa y sus puños apretados. No podia dejar de verla y le enojaba que los demas lobos también lo hicieran. A su lado, Briella notó su expresión y explotó de celos.
—Parece que Odette ahora se viste para llamar la atención. Y lo peor de todo es que parece desafiarte, cariño. ¿Qué van a pensar todos?
Ragnar frunció el ceño y avanzó hacia ellos. Sus ojos echaron chispas cuando vio a Seamus rodear la cintura de Odette.
—¿Qué estás haciendo aquí? —siseó—. No estás invitada.
Odette levantó la mirada, fría y segura.
—Pues si lo dices por Briella, déjame decirte que su lugar ya no me interesa, Ragnar. Pero no olvides que sigo siendo la dueña de la mitad de la manada. Así que, te guste o no, es mi derecho estar aquí.
Los dientes de Ragnar crujieron.
—Yo soy el…
Pero entonces, los murmullos llenaron la sala. Odette se giró y cuando lo vio, el impacto fue inmediato. Era el, tenía que ser él.
Zayden Blackwood, acababa de llegar.
Bueno, como siempre al final de una historia, les traigo un poco de información sobre mis próximos proyectos .Sé que muchas de ustedas quieren leer la historia de Gideon , ¡yo también lo amo! Pero… originalmente pensaba lanzar la de Alekzander , ¿lo recuerdan? (El compañero de Hanna en Mi Luna Tiene Un Hijo ).La verdad es que quiero dejarlo en sus manos, mis queridas lobitas.¿Qué lobo quieren leer primero? Porque mi trabajo es complacerlas. 💕¡Ah, y también se viene un nuevo libro con toques de amor contemporáneo! Un CEO que seguro hará temblar más de un corazón. 😉Nos vemos pronto, mis amadas lectoras. Y nuevamente, gracias por estar aquí.¡Son increíbles!
C310- TE AMO HASTA LA ETERNIDAD.Los relámpagos iluminaban el balcón del estudio, del poderoso castillo, mientras dentro de sus paredes de suscitaba una discusión.—¡¿Así que esto es lo que planeas?! —gritó Drakos, deteniéndose delante de su primo—. ¿Ir tras ellos como un animal rabioso?Kaelior no se inmutó. Sus ojos eran témpanos vivientes, fríos e impenetrables.—No soy yo quien actúa como un animal, Drakos. Y si ellos me atacan no tengo más remedio que actuar como un líder.—¡Un líder no arrasa un territorio entero por los crímenes de unos pocos!—¡Ellos no hacen distinciones cuando matan! —estalló Kaelior, dando un paso adelante—. ¡Ni se detienen cuando ven un huevo, o a un niño indefenso! ¡Quemaron mis nidos! ¡Destrozaron huevos antes de que pudieran abrirse! ¡Asesinaron a nuevas generaciones de nuestra especie!Drakos apretó los dientes, sintiendo el dolor detrás de las palabras de su primo… pero también la locura creciendo en ellas.—¡Y tú quieres convertirte en lo mismo que od
C309- DOBLE SORPRESA.La calma que se habia instalado en castillo se rompió justo al mediodía, cuando un aullido rasgó los pasillos. No fue de miedo ni de guerra. Fue Kendra. Y no estaba pidiendo ayuda. Estaba maldiciendo.—¡Juro que, si vuelvo a dejar que ese dragón me toque, lo muerdo! —gritó desde la sala del ala este, donde los sanadores del clan y curanderas lobas, habían improvisado una habitación.Ashley corrió desde los jardines cuando recibió la noticia, dejando a Darien con Drakos y entró sin pensarlo dos veces.—¡Estoy aquí! —dijo, empujando la puerta—. Vamos, Kendra, respira…—¡Respiro! ¡Y también grito, porque esto duele como mil lunas llenas aplastándome las costillas! —le gruñó Kendra, sudando, con el cabello pegado a la frente.Therion estaba allí, de pie junto a la ventana. Tenía cara de concentración… como si estuviera intentando calcular la trayectoria de un cometa.No hablaba. No sudaba. No se movía.—¿Y tú? —le lanzó Kendra con furia—. ¿Tú no piensas decir nada?—
C308- REINA DE FUEGO.El castillo de Drak’Thar, antes símbolo de guerra y ruinas ahora brillaba otra vez con poder y orgullo. Las cicatrices de la traición de Eleonora habían sido borradas piedra por piedra y los salones ya no guardaban silencio.Ahora rugían de vida.Drakos había hecho justicia sin titubeos: los traidores fueron ejecutados y los dragones que alguna vez se alzaron contra él, quedaron convertidos en cenizas.Había nacido un nuevo orden. Uno donde los dragones no eran enemigos de los licántropos, sino sus aliados. Y ese día, se celebraba algo más que una unión: era el inicio de una nueva era.El gran salón estaba colmado. Los estandartes rojos con bordes dorados ondeaban desde los pilares. Y cada asiento estaba ocupado por miembros del clan y líderes de algunas manadas de lobos.Al fondo, las llamas del altar central bailaban, vivas, como si reconocieran el momento, porque Ashley avanzaba por el pasillo.Su vestido ceremonial blanco con hilos de oro relucía bajo las ant
C307-ANTES DE QUE SU MAJESTAD DESPIERTE. Fuera de la cabaña, el viento mecía las ramas de los árboles, acariciando el silencio de la noche. Las estrellas titilaban en el cielo, indiferentes al pequeño drama que se desarrollaba bajo su luz. Dentro, el fuego crepitaba en la chimenea, pintando las paredes de tonos cálidos, dónde una figura tallada en hueso de un dragón y una loba parecía vigilar la escena. Entonces un llanto suave rompió el silencio. Drakos abrió los ojos antes de que el sonido creciera. Se movió con la fluidez de quien está acostumbrado a no hacer ruido, deslizándose de la cama como una sombra alargada por el fuego. Se acercó a la cuna de troncos entrelazados, donde su hijo dormía envuelto en pieles. Lo levantó con cuidado, como si temiera romperlo. —Shhh… tranquilo, pequeño —murmuró, meciéndolo con suavidad—. Deja que mamá descanse un poco más. El niño se calmó al instante, como si la voz de su padre fuera un conjuro. Sus labios temblaron, olfateando el aire como
C306- EL MÁS GUAPO DE LA FAMILIA.La puerta de la cabaña se abrió con suavidad, dejando entrar la brisa fría del exterior. Y Therion fue el primero en cruzar, con pasos cuidadosos, como si temiera romper la paz que reinaba adentro. Su mirada cayó sobre Drakos, quien estaba recostado, con el bebé dormido sobre su pecho y Ashley a su lado, abrazándolo como si no pensara soltarlo nunca más.Los ojos del general se llenaron de lágrimas, aunque trató de disimularlo. Respiró hondo y sonrió, genuino, con la alegría de ver a su mejor amigo vivo.—Nunca creí que diría esto, pero… maldición, es bueno verte respirar, hermano.Drakos levantó la mirada y su mirada se llenó de sorpresa y sus labios se curvaron con esa arrogancia que lo caracterizaba.—¿Me extrañaste? —murmuró con voz ronca.Therion soltó una carcajada temblorosa y se acercó para tocarle el hombro.—Más de lo que lo podrías imaginar. Pero estoy feliz que estes de vuelta. Dormiste… por casi diez días. El chamán dijo que era normal, q






