Compartilhar

Cap 65: Nota

Autor: Daly3210
last update Data de publicação: 2025-11-22 22:39:48

Sentía que el pecho le iba a estallar.

Ya no era el dolor de parto —ese que le había parecido insoportable—, ahora era algo mucho peor: un vacío que le quemaba por dentro, como si le hubieran arrancado el corazón y lo hubieran dejado latiendo fuera de su cuerpo.

Cada segundo sin su bebé, sin su pequeña Esperanza era un latido que le dolía en la garganta, en los dedos, en las piernas que apenas la sostenían de los débiles que estaban.

Su Nana lloraba en una silla, repitiendo «mi niña, mi niña
Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 9: ¿Qué había sido eso?

    —¿Por qué traes esa cara? —preguntó José observándola con suspicacia cuando se encontraron en la mesa del desayuno. La verdad era que no había podido dormir en toda la noche, así que era normal que tuviera ojeras y los ojos un poco hinchados.—Insomnio —contestó dando un sorbo a su café y notando que Rubí, Eros y Esperanza no habían bajado aún. Aunque esto no era del todo sorprendente, sabía que a veces les gustaba quedarse a comer el desayuno en la cama.—¿Insomnio? ¿De cuando acá sufres de eso?—Supongo que desde ahora —se encogió de hombros, restándole importancia. Aunque su hermano no se la resto. Por supuesto que no. Todo el trayecto en auto, José no dejó de observarla de reojo como si sospechara. Era prácticamente imposible ocultarle algo. Llegaron a la empresa y entonces se bajó del vehículo y se despidió con una sonrisa como acostumbraba. En el fondo esta sonrisa no era sincera, pero el único que pareció notarlo fue su hermano. Nuevamente ellos tenían diligencias que atende

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 8: Comida

    Había pasado exactamente un mes hasta el momento en que el médico le quitó la férula. Lo primero que hizo luego de quitársela fue mover el tobillo en círculos, volviendo a sentirse ella misma. También sintió que era hora de agradecer.Así que pasó toda la tarde anterior en la cocina de la casa de Rubí, con las manos llenas de harina y el corazón latiéndole fuerte por el miedo de que esto no le gustara a la persona que lo recibiría. Preparó lo único que sabía hacer de verdad: comida de su pueblo. La comida que su abuela le había enseñado a preparar con tanto cariño. Se trataba de: Gorditas de maíz quebrado rellenas de chicharrón prensado bien crujientes. Frijoles maneados con queso fresco de rancho que había pedido especialmente para esta receta. La salsa era de molcajeteada con chile de árbol que picaba rico. Además lo había acompañado con un pedacito de queso cotija y unas tortillas de harina que había hecho a mano y que todavía olían a comal. Y de postre, la especialidad de la

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 7: Girasol

    Una semana después, regresó al trabajo con muletas y una bota ortopédica que le llegaba casi a la rodilla. Caminar con eso era una completa odisea, pero tuvo una semana entera en casa de Rubí para practicar. La pequeña Esperanza incluso le había hecho un bonito dibujo en la bota, que ahora portaba con total orgullo.No podía cargar cajas ni correr de un lado a otro —cosa que solía hacer—, así que la pusieron en la sala de archivo, la cual era una oficina pequeña llena de estanterías y el olor a papel viejo. Tenía que apretarse un pañuelo en la nariz porque el olor del polvo ya la había hecho estornudar varias veces. Sin embargo, no iba a quejarse. Necesitaba sentirse útil. Así que se sentó y comenzó a clasificar las carpetas con calma, cuando la puerta se abrió sin previo aviso. Sus manos se detuvieron sobre el archivo con un ligero temblor. Era Guillermo.El mismo Guillermo que la había ayudado, el mismo que no veía desde el incidente. El hombre llevaba una mano detrás de la espa

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 6: Consejos

    Eran más de las diez de la noche cuando su hermano tocó a su puerta de forma inesperada.—¿Quién es? —preguntó, pero la respuesta que recibió fue la presencia del muchacho, quien entró cruzado de brazos con una expresión de preocupación en el rostro. Y algo le decía que esto no se trataba de su lesión.—Laurita, tenemos que hablar —dijo, serio. Se veía agitado, como si estuviera teniendo serias dificultades para conciliar el sueño.—¿Qué pasa, José? —se hizo la desentendida, aunque ya tenía una idea de a dónde iba esto.—Sabes muy bien lo que pasa —su postura no se alteró ni un poco. Seguía cruzado de brazos con ese ceño fruncido que no hacía otra cosa que arrugar su joven piel.—¿Es por Guillermo? —preguntó al fin lo que imaginaba que era el motivo de la extraña visita.—Mira, yo no soy de meterme en tu vida, tú lo sabes —asintió despacio—. Pero tú eres lo único que me queda de familia de verdad. Y desde que llegamos a esta ciudad me he dado cuenta de que tú… tú eres muy inocente, he

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 5: Algo nuevo

    Llegaron a la enfermería de la empresa —una pequeña habitación donde trataban asuntos menores. Posiblemente dolores de cabezas y cosas similares—, donde fue depositada con sumo cuidado sobre una camilla.Sus ojos miraron al piso con insistencia, mientras el hombre se alejaba un par de pasos para poder observarla.—¿Cómo te sientes? —le preguntó con suave.—Bien —murmuró una respuesta en medio de un quejido de dolor.Una chica joven con un uniforme blanco de enfermera se acercó al instante para atender su lesión.Palpó su tobillo con delicadeza antes de fruncir el ceño con preocupación.—Se está hinchando muy rápido. No soy médico, pero esto no me gusta —comentó—. Hay que llevarte al hospital ahora mismo para que te hagan una placa y descarten fractura o luxación.—Yo la llevo. Mi auto está abajo —se ofreció el hombre de inmediato.—No es necesario… —abrió la boca para protestar, pero el dolor le dio un latigazo que la hizo asentir aun sin quererlo.Entonces el proceso se repitió: los

  • Casada Con El Hombre Equivocado   Extra 4: Injusticias

    Pretendían continuar con sus vidas en el rancho como de costumbre.Sin embargo, no contaban con que su tío Ignacio aparecería un día con un documento de propiedad en la mano. Al no existir un testamento, él, como único hijo —ya que su madre estaba muerta—, reclamaba la casa como suya.El documento era completamente legal y estaba firmado por un tribunal, dándole todo el derecho de desalojarlos, lo cual fue lo que hizo sin la menor de las contemplaciones ante los años que había vivido en el lugar.Y así fue como terminaron en la calle, sin un peso y sin la posibilidad de regresar al sitio donde crecieron y donde vivieron los años más felices de sus vidas.Se sentían devastados.No habían estudiado y solo se habían dedicado a la vida de campo, así que no sabían qué hacer, a quién recurrir.Pero de repente su mente se iluminó ante el recuerdo de Rubí. Sabía que ella los recibiría de brazos abiertos. Aunque nunca se habían imaginado trabajando en esa enorme empresa, justo ahora parecía se

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status