Compartir

Capítulo dos. Desafíos

last update Fecha de publicación: 2026-04-10 06:16:24

Donna

Salgo corriendo prácticamente, no sé qué pasó ahí dentro, lo único que puedo decir es que las piernas se negaban a sostenerme. Mis ojos se cristalizan, no quiero que se percate de que puedo ser débil ante su sola presencia. Es un imbécil. Nada tiene que ver con que sea atractivo y goce de ese no sé qué, que lo hace… irresistible para otras mujeres.

Mark Connely ¿en qué lío nos has metido?

Entro a la inmensidad de mi oficina y mi secretaria queda de pie con un documento en las manos a lo cual niego con la cabeza. No puedo en este momento revisar nada o entrevistar a nadie. Necesito centrarme en que esta pantomima es solo un convenio, que estos anillos en mi dedo son solo símbolos de un acuerdo y que le ganaré la empresa la empresa a Jake.

Respiro profundamente.

Un dos tres. Un dos tres. Me tranquilizo poco a poco y me siento en la comodidad de mi sillón, de eso han pasado unos… veinte minutos.

—Leana, pásame los documentos de la solicitud de la constructora por favor —indico a mi secretaria.

—Enseguida, jefa. Otra cosa —miro algunos correos mientras la escucho —el Sr. Connely dejó un sobre sellado para ti —pestañeo varias veces ante el ruido que me produjo “Sr. Connely y sobre en una misma oración”.

Se asoma con el manual de “procedimientos de mantenimiento” que debe tener más o menos quinientas páginas y se me ocurre una idea maléfica.

Levanto el teléfono para llamar a Jake y no responde, debe estar encendido con su padre por las cláusulas del contrato. Llamo de nuevo y me responde dulcemente:

—¿Qué? —como dije, muy dulce.

—¿Te llegó un sobre sellado?

—Sí y ¿a ti?

—Me llegó. No quiero abrirlo —digo en un segundo de debilidad buscando algo de humanidad en él.

—Tu problema, no el mío —y cuelga.

¡Uy, es tan idiota!

Abro el sobre: saco una nota de Mark que dice “esta es la llave para su nueva casa”. Extraigo el llavero que es precioso en oro puro. Un documento de propiedad llama mi atención y al leerlo me doy cuenta de que es una casa a nombre de ambos, siento un mareo más la sensación de vértigo que le sigue por la preocupación de que debo compartir vivienda con Jake.

Restriego mi rostro con las manos. Me siento atada a la silla. Pero cuando decido que pensar en otra cosa me hará bien, el interfono suena con la voz de mi asistente.

—Donna, el Sr. Connely al teléfono —cierro los ojos.

—¿Cuál de los dos?

—No es el imbécil —responde y sonrío.

—Comunícalo —escucho el pitido —. Dime Mark.

—Te necesito a ti y a Jake esta tarde en la empresa para comenzar con la auditoria —maldita sea.

—¿No crees que es pronto para ir juntos? Puedo inspeccionar primero y luego…

—Los quiero juntos, Donna. Tan juntos que parezcan uno solo —niego con frustración —. Parece que ninguno ha entendido que lo único importante aquí es que la junta directiva vea un matrimonio amoroso y con futuro para que yo pueda retirarme y vivir lo que me resta en paz —asiento con los labios apretados —¿entiendes ahora como de juntos los quiero?

—Si señor, claramente.

Si Mark quiere una auditoría, le daré una tan profunda que Jake no sabrá si lo que falta es dinero o su dignidad corporativa.

—Haz la llamada entonces y convence al cabezota de mi hijo para que esta misma tarde vayan juntos. Gracias —cuelga.

Yo también lo hago. Me levanto y aprieto el botón que cierra las persianas y grito de pura frustración y coraje. Jake va a saber quien manda luego de que acabe con él esta tarde.

                                                           ✦ ─── 💎 ─── ✦

Jake

—¡¿Qué quieres?! —respondo ya enfadado por lo que estoy leyendo en el documento de propiedad de la casa que tengo que compartir con esa mujer odiosa y… y…

—Debemos ir a la empresa para comenzar con la auditoria —gruno.

Me encuentro encerrado en la oficina con un montón de cuentas que ajustar ahora que “debo hacer mi trabajo” y esta mujer molestando.

—¡No, ve tu sola! No tengo tiempo para perder —escucho que resopla enfadada.

—No te apures por mi por favor. Es una orden de tu padre, mas bien uno de los decretos magistrales de un convenio que no nos facilita las cosas a ninguno de los dos, Jake.

—Pues que yo sepa nunca has necesitado de mi para nada, hazlo tu sola. Yo tengo trabajo acumulado de años.

—Si por lo menos trabajaras a diario lograrías estar al día, no me culpes de ello —cierro los ojos pidiendo al cielo un poder para desaparecerla de mi vida.

¡Que se case con otro y se vaya a la m****a!

—Me estas robando tiempo valioso, Donna. De eso te culpo.

—Después no te quejes de que tus cuentas se encuentren vacías. Estaré en la planta a las cuatro con treinta si estas interesado en conservar tu herencia—entrecierro los ojos hacia un punto en la pared.

—¿Dé que m****a hablas? —gruñe frustrada. Me encanta.

—De que tu padre me llamó para ordenarme directamente que debemos ir juntos o de otro modo nos arruinará —me carcajeo.

—Mi padre no hará eso, Donna. Es imposible que cancele nuestras cuentas —explico como si fuera una niña.

—Revisa tus cuentas… genio.

¿Eh?

…

Bajo de mi auto deportivo con un montón de estados de cuenta en cero, la frustración que me arruga el traje y la emoción de que gritaré para derrumbar este asqueroso lugar que, además de abandonado esta sucio abandonado. Escucho voces y me adentro hacia el lobi de lo que en algún momento fue una empresa… limpia. La manija de la puerta atrapa mi chaqueta de Armani abriendo un pequeño hoyo y golpeo con el puno la puerta.

—Bienvenido a casa, cariño —achico la mirada hacia Donna al reconocer el sarcasmo en cada palabra.

Pero mi respiración se queda atascada en la garganta al verla sin el uniforme enfundada en unos vaqueros negros con una blusa suelta ¿de dónde sacó ese culo y esas tetas?

¡Maldita sea! Las cosas han cambiado mucho desde la universidad y esta mujer es un monumento a las subidas de presión arterial y de otros levantamientos también. Esta buenísima.

Y es mi esposa.

Ya como que no va a ser un calvario compartir la casa que muy amablemente mi padre nos obsequió. Me acerco ignorando el desastre con la vista puesta en… esas enormes tetas que no se notan con el uniforme o con los vestidos sosos que usa. Mi cabeza se inclina sin pedir permiso, ella se encuentra al pendiente de un documento y levanta la cabeza.

—Sr. Connely es un placer poder trabajar con usted al fin —el hombre estira la mano derecha hacia mí, pero deja la izquierda justo en el codo de mi esposa.

Paso la vista de nuevo por la figura de Donna, miro la mano del hombre. La estrecho con más fuerza de lo debido.

—Es un placer Falcon, trabajaremos juntos. Si que lo haremos —clavo la mirada en él y se amedrenta por un instante ¡excelente porque es lo que quiero! —. Pero aleja la maldita mano de mi esposa o te la rompo…

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's   Epílogo

    DonnaEl sol de la mañana entra a través de los ventanales de la mansión en Manhattan, bañando la amplia cocina en un tono dorado y cálido. Si me hubieran dicho hace un par de años que mi vida terminaría envuelta en esta paz absoluta, jamás lo habría creído. Aquella chica pelirroja de Utah que luchaba en silencio hoy se contempla al espejo con el corazón desbordante de gratitud.En la mesa del comedor, las carcajadas infantiles rompen el silencio matutino. Derrik, con sus intensos ojos azul zafiro y su energía inagotable, intenta convencer a su primo de construir una fortaleza gigante con los cojines de la sala de estar.—¡Benny! —exclama Derrik agitando una tostada con mermelada—. Si ponemos los cuatro cojines en diagonal, los dinosaurios no van a poder entrar.—Matemáticamente es un error, Derrik —responde Benny con absoluta serenidad, alineando sus cubiertos en paralelo exacto antes de tomar un sorbo de jugo—. Los dinosaurios terópodos tienen una altura promedio superior a los tres

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's    Capítulo ciento cuarenta y cuatro. Un nacimiento en la montaña y votos bajo las estrellas

    JakeHan transcurrido seis meses exactos desde que mis padres y los doctores Morrison desembarcaron de aquel crucero. Seis meses en los que la enorme mansión que compré en la mejor zona de Manhattan ha sido el refugio perfecto para nuestra familia; el hogar donde Benny ha florecido en su escuela y donde Derrik corre a sus anchas por los jardines y salones.Hoy, sin embargo, el aire frío y limpio de las montañas de Utah nos rodea. La antigua cabaña familiar de los McKenzie, restaurada con luces cálidas, flores silvestres y leña ardiendo en las chimeneas, es el punto de encuentro para dos acontecimientos que cambiarán nuestras vidas para siempre.En el porche de madera, la escena del embarazo de mi hermana Vera ha alcanzado su punto máximo de dramatismo. Con nueve meses cumplidos, Vera yace en un mecedor con las piernas elevadas sobre tres cojines gigantes. Sus tobillos están notoriamente hinchados, retiene líquidos por el calor de la tarde y luce un vestido holgado color crema mientras

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's   Capítulo ciento cuarenta y tres. El retorno de los viajeros y la alegría prosigue

    JakeLos tres meses del crucero de mis padres y los Morrison han transcurrido a una velocidad pasmosa entre llamadas por videoconferencia desde puertos exóticos y el ajetreo diario de la vida en Manhattan. El tiempo no se ha detenido en nuestra enorme mansión: la rutina de Benny en su colegio especializado es un rotundo éxito, Derrik ha crecido un par de centímetros y nuestra familia ha alcanzado una armonía que antes parecía inalcanzable.Sin embargo, esta mañana de domingo la terminal de cruceros del río Hudson viste una atmósfera completamente distinta. La brisa marina es más fresca y el cielo neoyorquino luce un azul despejado mientras aguardamos el atraque del enorme transatlántico que trae de vuelta a nuestros cuatro viajeros.A mi lado, mi hermana Vera se apoya pesadamente contra el hombro de su esposo. En estos tres meses, la silueta de mi hermana ha cambiado de forma radical. Su embarazo entra en el segundo trimestre avanzado y los síntomas le están pasando una factura eviden

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's    Capítulo ciento cuarenta y dos. El primer día del capitán

    DonnaEl aroma a café recién colado y tostadas con mantequilla llena la cocina desde las seis de la mañana. Hoy no es un martes cualquiera en Manhattan; es el primer día de clases de Benny en el instituto especializado del Upper East Side.Bajo las escaleras a paso rápido y me encuentro con una escena que me saca una sonrisa instantánea. En la isla central de la cocina, Benny está completamente uniformado con su pantalón oscuro y su suéter azul marino. Sobre la superficie de granito tiene alineados con una precisión milimétrica sus lápices de colores, ordenados estrictamente por gama cromática, seguidos por tres cuadernos cuadriculados de menor a mayor tamaño.—Tía Donna —me saluda Benny sin levantar la vista de sus útiles—, el lápiz azul de prisma tiene dos milímetros menos de longitud que el verde, pero cumple con el margen de error permitido.—Está perfecto, mi amor —le digo acercándome a besarle la cabeza—. Todo tu equipo de trabajo está impecable.Derrik entra corriendo a la coci

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's   Capítulo ciento cuarenta y uno. La decisión del capitán

    JakeLa sobremesa se prolonga en el gran comedor de nuestra residencia con una calma que no habíamos experimentado en semanas. Tras los postres y las risas por las historias del abuelo Arthur, la familia comienza a dispersarse hacia la terraza y la biblioteca. Es el momento justo. Donna me mira desde el extremo de la mesa y asiente despacio, dándome la señal que habíamos acordado antes de la cena.Nos quedamos en la amplia mesa de madera tallada solo el círculo más íntimo: George, la abuela Maeve, el abuelo Arthur, Donna y yo. Rebeka, con una delicadeza absoluta, se lleva a Derrik al salón de juegos para darnos espacio, mientras Jonatan, Vera, Roland y Sarah conversan en la sala contigua.—Benny, ven un momento con nosotros, mi amor —lo llama Donna con esa voz suave y acogedora que siempre logra relajar al niño.Benny, que estaba concentrado alineando los servilleteros de plata en orden decreciente de tamaño sobre la esquina del trinchador, se gira de inmediato. Camina con pasos firm

  • Casada con el Enemigo. Guerra de CEO's   Capítulo ciento cuarenta. Despedidas sin lagrimas

    JakeEl regreso a nuestra residencia después del paseo por el museo tiene un aire completamente distinto al de la mañana. La tensión helada que flotaba en el ambiente se ha disipado, dejando en su lugar una calidez tranquila, casi festiva.Al cruzar el umbral de la casa, la abuela Maeve y el abuelo Arthur se encargan de reunir a todos en el salón principal mientras George, Rebeka, mis padres (Mark y Barbara) y los padres de Jonatan (Frederick y Maureen) suben a las habitaciones para ultimar los equipajes. En los pasillos se escucha el ajetreo de las maletas, el sonido de los cierres y las risas relajadas.Recordamos el itinerario que mis padres, Mark y Barbara, han estado planeando durante meses: un crucero exclusivo de tres meses por el Caribe y el Atlántico Sur para descansar. Sin embargo, la gran sorpresa de la tarde salta en la sala cuando Frederick y Maureen Morrison, los padres ginecólogos y cirujanos de mi cuñado Jonatan, anuncian con una enorme sonrisa que han decidido unirse

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status