Compartilhar

ESTE SOY YO

Autor: S. Dal Santo
last update Data de publicação: 2026-03-22 08:35:21

[MICHAEL]

29 de noviembre

Despierto con el peso de un cuerpo ajeno a mi lado y la certeza de que, una vez más, no recuerdo cómo terminé aquí.

La mujer duerme desnuda entre las sábanas, con una tranquilidad que me resulta ajena. La observo apenas unos segundos, los suficientes para confirmar lo de siempre: da igual quién sea. Da igual cómo haya sido la noche. Nada cambia.

Nunca cambia.

Me levanto sin hacer ruido y camino hasta el baño. El sonido del agua al abrir el grifo rompe el silencio, pero no lo suficiente como para ahogar lo que viene después.

Mi reflejo.

Me quedo mirándome más de lo necesario.

Hay algo profundamente equivocado en ese rostro.

Los ojos hinchados, el gesto endurecido, la expresión vacía… y, detrás de todo eso, una sombra que lleva años instalada ahí, sin intención de marcharse. No es cansancio. No es resaca.

Es algo peor.

Es lo que quedó de mí después de aquel día.

Aquel maldito día en el que Luz me miró a los ojos frente a un altar y dijo que no. Aquel instante en el que todo lo que creía tener se vino abajo sin previo aviso. Todavía puedo verla huyendo, todavía puedo sentir la urgencia con la que salí tras ella… y todavía puedo recordar lo que encontré al alcanzarla.

Sus labios sobre los de mi mejor amigo.

Desde entonces, algo dentro de mí dejó de funcionar.

No volví a confiar.

No volví a sentir.

No volví a ser.

Aprendí a convertirme en lo que el mundo esperaba ver: un hombre exitoso, impecable, inquebrantable. Un empresario admirado, un candidato prometedor… una imagen perfectamente construida para que nadie se detuviera a mirar lo que había debajo.

Porque debajo… no hay nada.

—Mmm… guapo.

Su voz me arranca del recuerdo con una facilidad irritante. La veo entrar al baño sin ropa, sin vergüenza, sin preguntas. Se acerca como si me conociera, como si hubiera algo entre nosotros que valiera la pena conservar.

No lo hay.

Aun así, sonrío.

Siempre sonrío.

—Me has dejado sola— murmura, pegándose a mi cuerpo.

—No quería despertarte— respondo con una naturalidad que ya ni siquiera cuestiono—. Pero si estás despierta…

No termino la frase. No hace falta.

La levanto y la llevo de vuelta a la cama. Ella responde como todas: con deseo inmediato, con entusiasmo, con una entrega que no me dice nada. Sus manos recorren mi cuerpo como si buscaran algo, pero no hay nada que encontrar. Hace tiempo que dejé de reaccionar a estas cosas como debería.

Todo es mecánico.

Predecible.

Vacío.

He perdido la cuenta de cuántas han pasado por aquí, de cuántas veces repetí el mismo patrón, de cuántas caras olvidé al día siguiente. Al principio pensé que era una forma de distraerme, luego entendí que era algo peor.

Una forma de castigar.

A ellas.

A mí.

A todo lo que quedaba.

Horas después, cuando todo termina, la acompaño a la puerta y la dejo ir sin promesas. Nunca las hay. Nunca las hubo.

Este lugar no es mi casa. Es un escondite. Uno más de los tantos que he tenido en los últimos años para asegurarme de que nadie pueda encontrarme cuando todo termine. Nadie se queda. Nadie vuelve.

Es más fácil así.

Si alguien fue capaz de destruirme de la manera en que lo hicieron conmigo, no veo por qué debería fingir que esto está mal. 

Me visto con rapidez, tomo mis cosas y salgo. El hombre que aparece ante los demás es otro. Siempre lo ha sido. Nadie sabe lo que pasó realmente con Luz. Nadie sabe que estuve a punto de casarme. Nadie sabe que ese día lo perdí todo.

Y así debe quedarse.

El elevador desciende en silencio mientras reviso mentalmente mi agenda. Reuniones, entrevistas, estrategia política. Todo perfectamente organizado. Todo bajo control.

O eso creo.

Las puertas se abren en el lobby y salgo sin detenerme.

—Buenos días, señor Grimaldi.

Respondo con un gesto automático y avanzo hacia la salida. No veo al niño hasta que ya es demasiado tarde y mi cuerpo casi choca con el suyo.

Me detengo en seco.

—Lo siento— digo, agachándome frente a él.

Es pequeño. Apenas se sostiene de pie. Tiene unos ojos color miel que capturan mi atención de inmediato, con una intensidad que no sé explicar. Hay algo en él… algo que me resulta incómodamente familiar.

No debería importarme.

Y sin embargo, no aparto la mirada.

—¡Bruno!

La voz corta el momento.

Levanto la vista y todo se detiene.

No.

No puede ser.

Jimena.

La veo acercarse con prisa, recoger al niño en brazos, hablar… pero no escucho nada. Lo único que veo son sus ojos cuando se clavan en los míos.

Ya no son los mismos.

Antes había algo distinto en ellos.

Ahora solo hay odio.

—Jimena…— digo, sin reconocer del todo mi propia voz.

Está igual de hermosa.

Eso es lo primero que pienso. Y lo segundo es mucho peor.

La recuerdo.

Recuerdo demasiado bien lo que pasó entre nosotros. Recuerdo cómo insistí, cómo jugué, cómo conseguí que cayera. Recuerdo su mirada aquella mañana, sus palabras, la forma en que todo cambió en cuestión de segundos… y cómo decidí desaparecer antes de enfrentar las consecuencias.

La observo ahora… y luego al niño.

Mi pecho se tensa sin previo aviso.

No.

No voy a pensar eso.

—¿Es tu hijo?— pregunto, intentando sonar indiferente mientras acerco la mano.

Ella retrocede de inmediato.

El rechazo es instantáneo.

—Sí. Y ni se te ocurra acercarte— responde con una frialdad que no deja espacio a dudas—. No quiero que lo toques con tus asquerosas manos.

Las palabras me golpean más de lo que deberían.

Antes de que pueda reaccionar, se gira y entra al edificio sin mirar atrás.

Me quedo donde estoy, observando cómo desaparece, cómo las puertas de cristal se cierran, cómo el elevador la traga sin darme la oportunidad de decir nada más.

Y entonces aparece.

Ese pensamiento.

Incómodo.

Persistente.

Imposible de ignorar.

¿Y si…?

Aprieto la mandíbula y niego con la cabeza.

No.

Es una coincidencia.

Tiene que serlo.

Me obligo a seguir caminando, pero esta vez el paso es distinto. Más lento. Más pesado.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

algo no está bajo control.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   EPILOGO

    EPILOGO[JIMENA]Un año despuésEl sonido de las risas llena el jardín.Es un caos… pero es nuestro caos.Bruno corre de un lado a otro con esa energía inagotable que parece no tener fin, mientras Lucas intenta seguirle el ritmo dando pequeños pasos torpes sobre el césped. Nerea, en cambio, está sentada junto a mí sobre la manta, completamente concentrada en desarmar una flor como si ese fuera el trabajo más importante del mundo.—Creo que tenemos un problema… —dice Michael a mi lado, observando la escena con los brazos cruzados.—¿Cuál?—Que ninguno de nuestros hijos salió tranquilo.No puedo evitar reír.—Eso es culpa tuya.—No, eso es herencia compartida —responde mirándome de reojo.Giro el rostro hacia él y me quedo unos segundos observándolo. El sol cae sobre su piel, su expresión es relajada, auténtica… feliz.Y todavía me cuesta creer que esta sea nuestra vida.—¿Qué? —pregunta al notar que lo miro.Niego suavemente.—Nada… solo pensaba en lo mucho que ha cambiado todo.Su exp

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   A PESAR DE TODO

    A PESAR DE TODO[JIMENA]Algunos meses después: 24 de diciembreEsta noche buena es distinta a todas las que he vivido.No solo porque es la primera como esposa de Michael Grimaldi, sino porque también es la primera de nuestros hijos… de todos. Nerea y Lucas ya tienen dos meses y todavía me cuesta creerlo. A veces los miro y siento que el tiempo pasó demasiado rápido, como si apenas ayer estuviese descubriendo que estaba embarazada.Y sin embargo…aquí estamos.Sonrío al recordar la noche buena del año pasado, cuando escapé de todo para estar con él, cuando aún no sabíamos en qué se convertiría lo nuestro y todo parecía incierto. Comparo ese recuerdo con este presente y no puedo evitar sentir que la vida ha sido mucho más generosa de lo que alguna vez imaginé.—¿En qué piensa, esposa mía? —me susurra Michael al oído, rodeándome con sus brazos desde atrás.Su contacto me eriza la piel de inmediato.Siempre lo hace.Apoyo mis manos sobre las suyas y dejo que mi cuerpo se relaje contra e

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   DOS VIDAS

    DOS VIDAS[MICHAEL]Nunca pensé que el miedo pudiera sentirse así, tan lleno, tan real, tan imposible de ignorar. No tiene nada que ver con lo que conocía antes, no se parece en nada a ese miedo superficial que alguna vez sentí cuando todo giraba en torno a mí. Este es distinto, más profundo, porque nace de entender lo que realmente importa. Estoy de pie en la habitación del hospital, sin apartar la mirada de Jimena mientras intenta controlar la respiración entre contracción y contracción, y siento que el tiempo deja de avanzar con normalidad, como si cada segundo se estirara demasiado, obligándome a permanecer en este instante sin posibilidad de escapar.Sujeto su mano con cuidado, intentando transmitirle calma aunque por dentro todo en mí esté en tensión, y cuando ella aprieta con más fuerza entiendo que ya no se trata solo de acompañarla, sino de sostenerla en algo que jamás podré experimentar de la misma forma, pero que aun así me atraviesa por completo. Recuerdo perfectamente el

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   LA MEJOR VERSION DE MI

    LA MEJOR VERSION DE MI[MICHAEL]Cuatro meses después: 5 de julioPor fin vacaciones.Después de meses en los que mi vida ha sido un ir y venir constante entre ciudades, reuniones y compromisos, este momento se siente como una pausa necesaria, casi como un respiro profundo antes de todo lo que está por venir. Europa, Latinoamérica… viajes en los que Jimena y Bruno han estado conmigo, acompañándome en cada paso, haciendo que incluso el caos tenga sentido.Ahora, en cambio, todo se detiene.Y lo agradezco.Porque lo que viene… lo cambia todo otra vez.En poco más de un mes, Bruno cumplirá dos años. Todavía me cuesta creer lo rápido que ha pasado el tiempo desde que descubrí que era padre, desde aquel momento que llegó a mi vida sin aviso y lo transformó todo. Y, como si eso no fuera suficiente, dentro de unos tres meses llegarán los mellizos… una niña y un niño que ya tienen nombre, historia y un lugar asegurado en nuestro mundo incluso antes de nacer.Nerea y Lucas.Sonrío al pensarlo.

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   EL HOMBRE QUE ELEGI SER

    EL HOMBRE QUE ELEGI SER[MICHAEL]Nunca imaginé que renunciar pudiera sentirse como avanzar.Durante años asocié el éxito con acumular, con llegar más alto, con no soltar nada de lo que había construido, pero ahora, sentado en mi despacho semanas después de haberme retirado de la candidatura, entiendo que estaba completamente equivocado.Porque no perdí.Elegí.Y esa diferencia lo cambia todo.El ritmo de mis días ha cambiado, pero no de la forma que muchos esperaban. No hay vacío, no hay sensación de caída, no hay ese silencio incómodo que algunos pronosticaban como consecuencia de haberme apartado de la política en el punto más alto de mi carrera.Lo que hay es claridad.Y una libertad que no recordaba haber sentido antes.—Michael, tienes la llamada con el equipo de Madrid en cinco minutos —me recuerda Anna desde la puerta, sosteniendo una tablet con varias anotaciones.Asiento mientras termino de revisar unos documentos sobre una de nuestras nuevas inversiones. Mis empresas nunca

  • Cinco Pisos Debajo de Tu Vida   ELEGIR QUIEN SOY

    ELEGIR QUIEN SOY[MICHAEL]Semanas despuésFaltan tres semanas para las elecciones y todo está exactamente donde debería estar. Las encuestas me favorecen, el equipo ha afinado cada detalle de la campaña y los inversores presionan con esa seguridad que solo aparece cuando la victoria parece inevitable. Durante años trabajé para llegar a este punto, para construir esta imagen, esta estructura, este camino que ahora se abre frente a mí como una promesa cumplida. Sin embargo, sentado en la sala de reuniones, rodeado de voces que no dejan de hablar de estrategias, cierres de campaña y discursos, lo único que puedo sentir es una desconexión absoluta con todo lo que me rodea.Las palabras siguen fluyendo, pero ya no logran atravesarme. Hace unos meses habría estado completamente involucrado, opinando, corrigiendo, anticipándome a cada movimiento, pero ahora mi mente está en otro lugar. Está en casa. En Jimena. En Bruno. En la forma en la que esta mañana mi hijo se aferró a mi camisa cuando

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status