FAZER LOGINP.O.V. Calem
Después de años de estar con mi novia, estoy listo para contarle todo a mi abuelo; ya es momento de que sepa de mi amada. Así que lo busco por toda la casa hasta que lo encuentro en su despacho sentado, mirando algunos documentos.
Y sin esperar mucho, hablo antes de que sea interrumpido. —Hola, abuelo —lo saludó. —Hola, hijo —me responde. —Abuelo, quiero decirte algo —digo. —Claro, dime. Camino por la habitación nervioso, sintiendo cómo mis manos sudan. —Abuelo, quiero que conozcas a mi novia Clara y que me ayudes a pedir su mano —le cuento muy contento. —¡Qué! —Veo asombro en la cara de mi abuelo. —¿Tiene algo de malo, abuelo? —indagó. —Pues creo que ya es momento de lo que sepas —me dice y eso me confunde. —¿Qué pasa, abuelo? —le pregunté. —Tú no puedes casarte con esa mujer porque tú estás comprometido con otra mujer —me explica mi abuelo y siento como si me cayera un balde de agua fría. —¡QUÉ! Pero, ¿cómo? —le digo, sorprendido. —Tú estás comprometido con ella desde que tenías diez años y ella era una bebé —me dice mi abuelo.Apreté el puño contra el escritorio de mi abuelo:
—¿Crees que soy un títere? “¡Clara es mi vida, no una transacción para mejorar al apellido!”. —Grité molesto por lo que estoy escuchando. Bernard Dunne, mi abuelo, ni parpadeó:
—Tu novia no tiene sangre noble. Si te niegas, perderás tu herencia y ella su seguridad.
—Y crees que eso me importa —dije completamente lleno de ira—. Por ella dejaría todo esto.
—No seas tonto, tú mismo sabes que en el momento que pongas un pie fuera de esta casa sin protección, te cortan la cabeza y no creo que quieras ver a tu madre sufrir si ya ha llorado mucho por tu padre y tú mejor que nadie sabes su estado de salud. —Me recuerda los peligros con los que tengo que vivir y la salud de mi madre.
—¿Entonces qué quieres que haga?
—Que aceptes tu destino, si no es por el apellido familiar, que sea por tu madre; sabes que a ella no le gustará que no cumplas con las promesas familiares —menciona mi abuelo.
No sé ni qué pensar; en mi interior lo que más quiero es darle un puñetazo a mi abuelo, pero por otra parte pienso en mi madre.
—¿Quién es? —Necesito saber quién es para ver cómo lo arreglo.
—Pues por eso venimos a Rusia, me han mantenido informada de ella y hoy acaba de cumplir la edad para casarse —me cuenta y eso me sorprende más; me trajo a este país con engaños. —Pues yo no iré a conocerla —le respondo, algo molesto por oír eso. —Baja ese tono, soy tu abuelo y me debes respeto. Si no quieres conocerla, bien, no lo hagas, pero te casarás con ella, así sea que te lleve amarrado hasta el altar, pero yo di mi palabra y sabes que yo cumplo con lo que digo y sabes bien que en nuestra familia cumplimos nuestras promesas. Así que olvídate de tu novia, tú ya tienes mujer —me regaña. Me voy hacia la puerta; estoy muy molesto. —¿A dónde vas? —A un lugar donde esté solo —le digo y salgo de la casa. Veo que están bajando mi motocicleta, rápidamente me acerco y le quito las llaves a uno de mis hombres, tomo un casco, me lo pongo y me subo en la moto. Me voy sin rumbo por un rato, paso cada calle y sitio. Pienso en las cosas que me dijo mi abuelo. Que estoy comprometido. ¿Qué le voy a decir a Clara? Pasan por mi mente tantas cosas. Veo a lo lejos unas luces muy luminosas. Me detengo en frente del sitio “Hasta el último suspiro”, estaciono mi motocicleta y bajo de ella. Me voy acercando a la entrada del club y veo a un hombre en la puerta. Sacó una pequeña paca de dinero y se la enseñó. Veo que me mira atentamente y la toma. Me deja entrar. Camino por el corredor, llego a una sala y veo a muchas personas. Me acerco a la barra. Tomo asiento. —¿Qué le puedo servir? —me dice el barman. —Un negroni —le contestó y veo cómo comienza a tomar botellas y le pone una cáscara de naranja. Me lo entrega y lo tomo. Prepárame otros cuatro. Comienzo a sentirme algo mareado, pero todavía estoy algo consciente de mí. Pero necesito algo de acción, necesito desquitar todo este enojo y frustración. Le hago una seña al barman para que se acerque. —¿En qué le puedo ayudar? —me preguntó amablemente. —Dime dónde puedo encontrar más acción —le digo y veo que voltea. Volteo hacia donde él y veo las escaleras de color azul. Me levanto de la silla, comienzo a acercarme hacia las escaleras, subo hasta llegar arriba. Comienzo a caminar por otro corredor, llego hasta una pequeña sala donde veo a muchas mujeres, algunas semidesnudas, bailando. Me voy hasta una mesa en el fondo. No soy un hombre a quien le guste estar con muchas mujeres, teniendo a una ya. Pero hoy estoy totalmente enojado. El tiempo pasa y veo cómo algunas mujeres se acercan a unos hombres y otras bailan en el centro donde están los tubos. Algunas son hermosas, pero ninguna me llama la atención. Escucho una canción algo cursi que no me gusta, pero en eso veo a una mujer que se comienza a acercar a las otras que están bailando. Trae un lindo vestido de color negro ajustado a su cuerpo. Por lo poco que veo, tiene una linda piel blanca. Escucho que se termina la canción. Veo cómo esa mujer se comienza a ir. Me levanto de la silla y me acerco a ella. —Hey, ¿a dónde vas, hermosa? —le habló y ella voltea a verme. Veo que tiene un lindo rostro, piel blanca, ojos azul grisáceo, unos labios gruesos y el cabello oscuro. Pero noto que está ebria porque está algo distraída, pero ese cuerpo y con ese vestido que le queda tan bien me tienta a tocarla. Así que rápidamente la tomo y la pego a mi cuerpo y pongo mi mano en su trasero. Veo que me mira. Siento que me da un golpe en mis partes bajas, la suelto y me flexiono. Me da un fuerte golpe en la cara. —No vuelvas a tocarme —me regaña, molesta, y veo cómo se va. Me acercó a una silla, intentando recuperarme. Pasan unos minutos, me recupero del golpe, salgo de ahí, llego a la entrada, tomo mi casco y me subo a mi motocicleta. Esa mujer hizo que las ganas se me fueran. Voy en mi motocicleta a toda velocidad, paso las calles y estoy molesto porque ninguna mujer antes me ha golpeado. A lo lejos observó que el semáforo se pone en rojo, pero no me importa; acelero más. En eso veo a una mujer pasando la calle y se queda parada. No se quita de la calle, así que intentó frenar, cambió la dirección de la motocicleta; eso provoca que la moto derrape por el asfalto. Salgo a un lado de la calle, me levanto rápidamente molesto y me quito el casco. Regreso a donde está esa mujer enojadamente. Y ver a esa mujer me sorprende. —Que no ves, por poco y me matas —habla esa mujer con voz enojada. —¡Yo matarte a ti! Tú, ¿por qué no te quitaste? ¿¡Quieres morir o qué?! —le contestó molesto. —Espera, eres el hombre que me acaba de tocar en el club —dice molesta. La miro atentamente, me percato de que lo que dice es verdad, ya que efectivamente es la chica que hace un momento le toqué el trasero. —Y tú eres la mujer que baila como prostituta —mencionó— y veo cómo me mira con una mirada enojada. —¡No soy prostituta! —exclama. —Si no eres, pues bailas como una —añado; me acerco hasta mi motocicleta y la levanto. Me pongo nuevamente el casco, me subo en la motocicleta, la enciendo y doy unas vueltas alrededor de esa mujer; veo que me mira. Pero noto que está muy ebria. Sigo por donde iba, pero la veo por el espejo; veo cómo camina tambaleándose. —Déjala, no es tu problema, ella te acaba de golpear los huev… —Me digo a mí mismo. —Me voy a arrepentir de esto después. Doy la vuelta y regreso hasta donde está esa mujer. Me detengo a su lado. Le levanto el visor a mi casco y la veo. —Sube, te llevo a casa —le hablo a esa mujer ebria que tengo frente a mí. —No necesito que me ayudes, puedo cuidarme sola —responde molesta. —Mírate cómo estás de ebria, no puedes ni defenderte de un gato —digo, intentando hacer que esa mujer entre en razón. —Pues eso no te importa —dice— y eso me hace enojar. Le bajo la patita de mi moto y me bajo de ella. Tomé a esa mujer, la cargué en mis brazos. —Bájame, idiota. No le hago caso a su grito y la subo a la moto; veo cómo se quiere bajar, pero la tomo de ambas manos. Ella forcejea conmigo, aprieto más el agarre para que no se suelte. Me subo detrás de ella. Envolviéndola en mis brazos. Siento parte de sus glúteos en mis piernas, sintiendo lo firmes que están. Quito ese pensamiento de la mente; con una mano me quito el casco y se lo pongo a ella. —¿Qué carajos haces? —exclama molesta. —Es por tu seguridad —le respondo un poco más tranquilo. Ella no dice más, pero siento cómo intenta bajarse, así que aprovecho rápidamente, pongo en marcha la moto y ella se deja de mover. Veo cómo su vestido se sube más arriba; puedo ver sus lindas piernas. Pero debo de mantener mi mente concentrada en la carretera. —¿Dónde vives? Te llevaré. —preguntó para saber hacia dónde tengo que ir. —Solo llévame al club —ella responde de mala gana. —No, que no eres prostituta —habló sin pensar. —No lo soy —responde y noto que su voz tiene mucha seguridad. —¿Entonces a qué quieres regresar al club? —pregunto porque me da curiosidad saber. —Eso no es de tu incumbencia, solo llévame al club y ya —responde enojada. —Bien, si así lo deseas. Pero sabes, creo que cuando tú naciste, en vez de llorar, diste gritos de enojo —añado. —Y tú no naciste con cerebro —responde rápidamente. Eso me hace enojar, qué mujer tan testaruda. Así que prefiero no decirle más; nos vamos todo el camino hasta llegar al club en silencio. Llego hasta la entrada, me detengo; la mujer rápidamente se baja de la moto, siento una de sus manos en mi pierna, haciendo que sienta un calor en donde toca, haciendo que ese contacto provoque al amigo que tengo entre las piernas. Pero antes de que pudiera seguir sintiendo esa sensación, rápidamente la quita. Se quita el casco y me lo avienta. Veo cómo se aleja. —¿No me vas a dar las gracias? —preguntó. —No te las mereces, eso que hiciste fue tu forma de pedirme perdón por verme tocado —dice y veo cómo se aleja. La veo un momento, observo cómo se mueve, es tan sensual y tiene algo que cautiva a cualquiera. —¿En qué cosas estoy pensando? ¿El alcohol me está afectando? —me pongo el casco y me voy de ahí. Llego a la casa en la madrugada, enciendo la luz del cuarto y veo una hoja sobre la mesa. Me acerco y tomo una foto antigua: una mujer de cabello negro y ojos azules, idéntica a la mujer que acabo de ver esta noche, con una nota a un lado que dice: “Tu prometida no es la única con secretos”.Han pasado dos años desde que tuve a mis primeros bebés. Y ahora ya los veo corriendo por el jardín. A mis dos pequeñas cabecitas rojas. Toda la familia está reunida. Veo cómo mis padres traen a sus nietos. También me causa risa que mi niña pelee mucho con Dimitry. Ella salió igual que yo al pelear con su tío. Dante está feliz de jugar con sus nietos. Al igual que Cristal. Y me acabo de enterar de que estoy de nuevo embarazada. Será un reto ya con tres bebés. Pero bueno, otra vez a Calem le están dando los síntomas. —Prima, ¿estás segura de estar lista para manejar a más niños? —me dice mi prima Kira, que trae al pequeño Diego. —Claro que sí, prima, estoy más que preparada —le confirmo. —¿Quién imaginaría que las dos estaríamos casadas y con bebés? —Cuando de solteras no hablábamos de eso —menciona. —Pues las cosas cambian, prima, y créeme que yo nunca cambiaría esto —declaró con felicidad. —Ni yo lo cambiaría, son tan feliz y no me arrepiento de haber pensado en no tener a mi
P.O.V LarissaEl tiempo pasa muy rápido. Mañana me harán una cesárea. Ya nacerán mis dos hermosos bebés. Pero él sigue causando risa que Calem en ocasiones sigue con los ascos, ya no tan recurrentes como antes, pero sí de vez en cuando.—¿Tienes todo listo para mañana? —me interroga Calem.—Sí, todo está listo. Pero estoy algo nerviosa.—Eso es normal, somos padres primerizos, es normal. Pero ya las habitaciones de los bebés están arregladas —agrega Calem.—Estarás conmigo, ¿verdad? —le digo y él se acerca a mí y me da un beso mientras pone su mano en mi vientre.—Claro que sí, para siempre —me responde y nos besamos.***Al día siguiente, Calem está poniendo la maleta en el auto. Subimos los dos. Mi prima Kira, después de la boda, se fue con Burak a Grecia por razones de sus negocios. Mi familia está aquí. Ellos van en el auto de atrás.Llegamos al hospital privado después de un minuto en el auto. Entramos toda mi familia y yo. De inmediato se me acerca el doctor.—Hola, señor Dunne,
P.O.V AarónDesde que me enteré de que mi madre estaba muerta y por culpa de Dante, intenté convencer a mi padre de vengarnos, pero él solo me ignoró. Diciendo que eso se lo merecía por no hacerle caso.Pero yo no me quedaré tranquilo. Durante todos estos años he estado espiándolos, viendo cómo vengarme de ellos. No sabía cómo hacerlo.Hasta hace poco que supe que la hija de mi hermano estaba embarazada, tuve la idea perfecta para vengarme. Pero también miré a mi hermosa Anabela. Aun así, debo de seguir con mi plan.Así que mi hermano se va a casar en un mes. He estado observando todo acerca de la boda. Esta será una venganza memorable.Dejaré que mi hermano disfrute un poco. No quiero verme tan obvio. Veo a los guardias, pero no serán capaces de verme.Observo cómo se divierten y bailan. Veo a mi sobrina Larissa en el momento perfecto. Me acerco a ella sin ser visto por los guardias. Y la tomó sin aviso. Poniéndole la pistola en la cabeza.—Hola, sobrina. —Escuchó su respiración. Veo
P.O.V DanteMi hija se ve tan hermosa estando embarazada. Y me alegra saber que seré abuelo de dos bebés, qué hermoso. Pero ahora que está toda la familia reunida, es momento para que todos sepan.—Su atención, por favor. —Todos voltean a verme—. Tengo dos cosas muy importantes que anunciar ahora que todos estamos reunidos. Primero que nada, felicidad, mi niña, porque serás una madre espectacular, porque sé que tuviste una buena madre. —Veo que Anabela me mira enojada. Ignoró su mirada y continuó con lo que voy a decir.—Pero bueno, hace un tiempo conocí a una persona que tocó hasta lo más profundo de mí. Pensé que no podría enamorarme de nuevo, pero esa persona me hizo creer de nuevo en el amor. Y aquí mismo, frente a todos… —Me acerqué a Cristal. Flexiono una de mis rodillas y saco una cajita. La abro frente a ella, mostrándole el anillo que compré para ella—. Cristal, sé que no soy un hombre perfecto, pero daré todo para siempre hacerte feliz, así que te pido aquí, frente a todos,
P.O.V Larissa Han pasado ya dos meses. Ahora tengo cuatro meses. Ya mi vientre se ve muy abultado. Pero Calem está muy impaciente porque no lo he dejado ver al bebé. Le digo que es una sorpresa para la revelación de género. Hoy va a llegar mi familia. Todos estamos esperándolos en la entrada. Veo que entran los autos. Estoy feliz de ver a mis padres. Los aires se estacionan. Mi madre corre enseguida a abrazarme y yo a ella. Después, mi padre. —Mira qué linda te ves, mi niña —me dice mi madre muy feliz. —Sí, mi hija se ve hermosa —agregó mi padre. —Gracias, papás —les respondo. En eso voltean a saludar a Calem. —Hola, Calem. —Mi madre me da un abrazo. —Hola, señora Anabela —le contesta Calem. —Hola, Calem —lo saluda mi padre. —Hola, señor Vladímir. —En eso escuchamos un grito. —Ah. —Volteamos a ver de dónde proviene ese grito. Es mi prima Kira. Que está ayudando a levantar del piso a Burak. Mi tío Francisco acaba de darle un golpe a Burak en el rostro. Burak se levanta y le e
P.O.V Kira Debo de decir que estoy sorprendida al ver a Burak aquí después de todo lo que me dijo. Pero primero déjame que termine de hablar. No quiero que mis padres sepan lo que está pasando realmente. Escucho cómo mi padre termina la llamada sin decir adiós. Pero lo entiendo, de que debe de estar muy molesto, por lo que le acabo de decir. Veo que Burak se voltea a verme y le doy una cachetada. Él ladea un poco la cabeza. —Sí, me lo merecía —me dice y voltea de nuevo la cara. Le doy de nuevo otra cachetada. —Y esa también la merecías —le digo y me mira. —Si lo sé, perdóname. Pero tenía miedo. Yo no he tenido una vida fácil como piensas. Yo he sufrido muy feo desde que era un niño. —Me sorprende que me diga eso, pero sigo molesta con él. —¿Y crees que yo no tengo miedo? Soy bien joven, pero como bien, que me dijo mi prima. Abrí las piernas fáciles, pues ahora tengo que hacerme cargo de las consecuencias —menciono y él se me acerca. —Yo también me haré cargo. Así que no creas q







